EDELVIVES: EL SANTO DE CADA DÍA

DÍA 3 DE FEBRERO

SAN BLAS

Obispo de Sebaste y compañeros mártires (+ 316)

san-blasSan Blas es apellidado en un antiguo martirologio «el obrador de milagros», y la piedad del pueblo creyó que en el cielo sigue gozando del mismo poder. De hecho no ha quedado fallida tal confianza y San Blas mereció, por el número de los beneficios y favores que ha obtenido, el ser clasificado en la Edad Media entre los Santos llamados Auxiliadores, esto es: compasivos, bienhechores.

Tal nombre se aplica a los más celebrados por la eficacia de su intercesión. Son catorce.

Nació Blas en Sebaste, ciudad de Armenia, en la segunda mitad del siglo III, de padres nobles y honrados, que le inculcaron máximas saludables.

Por su natural dulce, modesto y prudente, y su honestidad de costumbres, llamaba la atención del pueblo.

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31 DE ENERO- SAN JUAN BOSCO

CONFESOR

Nacido en 1815, San Juan Bosco, hijo de humildes campesinos, perdió a su padre a la edad de dos años y fue educado por su piadosa madre Margarita. Desde que fue elevado al diaconado, comenzó a reunir, los domingos, a los obreros y niños abandonados de Turín. Construyó para ellos un asilo y una iglesia, dedicada a San Francisco de Sales. En 1854, sentó las bases de una nueva congregación, la de los salesianos, que hoy se llaman sacerdotes de Don Bosco; en 1872, fundó las Hijas de María Auxiliadora. Murió el 31 de enero de 1888, venerado por todo el mundo por su santidad y sus milagros.
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Señor, que habéis hecho de San Juan Bosco, vuestro confesor, padre y maestro de los adolescentes, y habéis querido hacer florecer en la Iglesia, por su intermedio, nuevas familias religiosas con la ayuda de la Santísima Virgen María, haced que inflamados con el mismo amor busquemos las almas y os sirvamos sólo a Vos. Por J. C. N. S.

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Compartimos con nuestros queridos lectores Los sueños de Don Bosco, El Purgatorio.

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Fuente biografía y oración:

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25 DE ENERO: LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO APÓSTOL

Doble mayor- Ornamentos blancos

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El hecho prodigioso de la conversión de San Pablo, referido por los Hechos de los Apóstoles y por él mismo, es el objeto de esta festividad; pues se trata de un acontecimiento que tuvo extraordinaria importancia en la historia de la Iglesia y su relato sirve de profundo consuelo y orientación para las almas. El gran perseguidor se convierte en vaso de elección, para llevar el nombre de Dios a los gentiles, y llegó a tanto, merced al aprecio y uso santo que hizo de la divina gracias.

SAULO EN EL CAMINO DE DAMASCO.

Saulo que todavía respiraba amenaza y muerte contra los discípulos del Señor, fue al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para Damasco, a las sinagogas, con el fin de traer presos a Jerusalén a cuantos hallase de esta religión, hombres y mujeres. Yendo por el camino, ya cerca de Damasco, de repente una luz del cielo resplandeció a su rededor;  y caído en tierra oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Respondió él: “¿Quién eres, Señor?” Díjole Éste: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. Mas levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que has de hacer”.  Los hombres que con él viajaban se habían parados atónitos, oyendo, por cierto, la voz, pero no viendo a nadie. Levantóse, entonces, Saulo de la tierra, mas al abrir sus ojos no veía nada. Por lo tanto lo tomaron de la mano y lo condujeron a Damasco.  Tres días estuvo privado de la vista, y no comió ni bebió.

CONVERSIÓN Y BAUTISMO DE SAULO.

Vivía en Damasco cierto discípulo, por nombre Ananías, al cual el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”, y él respondió: “Aquí me tienes. Señor”.  Díjole entonces el Señor: “Levántate y ve a la calle llamada «la Recta», y pregunta en casa de Judas por un hombre llamado Saulo de Tarso, porque él está en oración”; y (Saulo) vio a un hombre llamado Ananías, cómo entraba y le imponía las manos para que recobrase la vista.  A lo cual respondió Ananías: “Señor, he oído de muchos respecto a este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén.  y aquí está con poderes de los sumos sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre”.  Mas el Señor le replicó: “Anda, porque un instrumento escogido es para mí ese mismo, a fin de llevar mi nombre delante de naciones y reyes e hijos de Israel;  porque Yo le mostraré cuánto tendrá que sufrir por mi nombre”.  Fuése, pues, Ananías, entró en la casa y le impuso las manos, diciendo: “Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas y recobró la vista; luego se levantó y fue bautizado. Tomó después alimento y se fortaleció.

SAULO PREDICA EN DAMASCO.

Apenas estuvo algunos días con los discípulos que se hallaban en Damasco,  cuando empezó a predicar en las sinagogas a Jesús, como que Éste es el Hijo de Dios. Y todos los que le oían, estaban pasmados y decían: “¿No es éste aquel que destrozaba en Jerusalén a los que invocan este nombre, y aquí había venido con el propósito de llevarlos atados ante los sumos sacerdotes?” Saulo, empero, fortalecíase cada día más y confundía a los judíos que vivían en Damasco, afirmando que Éste es el Cristo.

Hecho de los Apótoles 9, 1-22

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis instruido al mundo entero por la predicación del apóstol San Pablo, haced, os lo rogamos, que honrando hoy su conversión, marchemos hacia Vos imitando sus ejemplos. Por J. C. N. S

LOS SANTOS INOCENTES

Los responsorios de Maitines de esta Fiesta están entresacados del Apocalipsis:

Estos que están vestidos con blancas túnicas, ¿quiénes son y de dónde han venido? Y se me respondió: Estos son los que han venido de la gran tribulación; han lavado sus túnicas y las han teñido con la sangre del Cordero.

Debajo del altar de Dios vi las almas de los que habían sido inmolados por causa del Verbo divino y por dar testimonio de Él.

Son los que no mancharon sus vestiduras: me seguirán vestidos de blanco porque así lo han merecido.

Estos santos cantaban un cántico nuevo delante del trono de Dios y del Cordero, y la tierra resonaba con sus voces.

Han sido rescatados de entre los hombres, para ser primicias ofrecidas a Dios y al Cordero, y no se ha hallado mentira en su boca.

¡Oh Señor anterior a los siglos!, en cuanto naciste de una Virgen y te hiciste niño con gran misericordia, todo un coro de niños te fue ofrecido, brillante con la sangre del martirio y con el alma radiante de luminosa blancura.

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SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO- MUERTE EN SANTIDAD DE UN ESCOCÉS CONVERTIDO AL CATOLICISMO

madresantisimadelaluzintSe narra en la historia de las fundaciones de la Compañía de Jesús en el reino de Nápoles de un noble joven escocés llamado Guillermo Elphinstone. Era pariente del rey Jacobo, y habiendo nacido en la herejía, seguí en ella; pero iluminado por la gracia divina, que le iba haciendo ver sus errores, se trasladó a Francia, donde con la ayuda de un buen padre, también escocés, y, sobre todo, por la intercesión de la Virgen María, descubrió al fin la verdad, abjuró la herejía y se hizo católico. Fue después a Roma. Un día lo vio un amigo muy afligido y lloroso, y preguntándole la causa le respondió que aquella noche se le había aparecido su madre, condenada, y le había dicho: “Hijo, feliz de ti que has entrado en la verdadera Iglesia; yo, por haber muerto en la herejía, me he perdido”. Desde entonces se enfervorizó más y más en la devoción a María, eligiéndola por su única madre, y ella le inspiró hacerse religioso, a lo que se obligó con voto. Pero como estaba enfermo, se dirigió a Nápoles para curarse con el cambio de aires. Y en Nápoles quiso Dios que muriese siendo religioso. En efecto, poco después de llegar, cayó gravemente enfermo, y con plegarias y lágrimas impetró de los superiores que lo aceptasen. Y en presencia del Santísimo Sacramento, cuando le llevaron el Viático, hizo sus votos y fue declarado miembro de la Compañía de Jesús.

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ESPECIALES DE CRISTIANDAD CON EL PADRE JUAN CARLOS CERIANI – NOVIEMBRE 2016 – 2° PARTE

especiales-con-p1Compartimos con nuestros Lectores los Especiales de Cristiandad con el querido Padre Juan Carlos Ceriani correspondientes al mes de Noviembre de 2016.

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SANTO TOMÁS DE AQUINO

SUMA TEOLÓGICA Ia– IIæ

TRATADO DE LAS PASIONES

EL TEMOR

Acerca del temor se presentan cuatro cuestiones:

primera, el temor en sí mismo;

segunda, su objeto;

tercera, su causa;

cuarta, su efecto.

CUESTIÓN 41

Del temor en sí mismo

La primera cuestión plantea y exige respuesta a cuatro problemas:

1º. ¿Es el temor una pasión del alma?

2º. ¿Es una pasión especial?

3º. ¿Hay algún temor natural?

4º. De las especies de temor.

ARTÍCULO 1

El temor es una pasión del alma

Entre los demás movimientos del alma, ninguno, excepto la tristeza, tiene más carácter de pasión que el temor.

Porque, como se ha dicho anteriormente, el concepto de pasión implica, en primer lugar, ser un movimiento de una potencia pasiva, esto es, a la cual se compara su objeto a la manera de un motor activo, por lo mismo que la pasión es efecto de un agente. Y de este modo también el sentir y entender se llaman pasiones.

En segundo lugar, en sentido más propio, la pasión designa el movimiento de la potencia apetitiva que tiene un órgano corporal y que se realiza acompañado de una transmutación corporal.

Y, todavía mucho más propiamente, se llaman pasiones aquellos movimientos que implican algún daño.

Ahora bien, es evidente que el temor, refiriéndose al mal, pertenece a la potencia apetitiva, que de suyo mira al bien y al mal, y corresponde al apetito sensitivo, pues se realiza acompañado de cierta transmutación corporal, es decir, con contracción.

Además, importa una relación al mal, en cuanto el mal vence en cierto modo a algún bien.

Por lo tanto, le compete con toda verdad el concepto de pasión.

Sin embargo, menos que a la tristeza, que se refiere al mal presente; pues el temor mira al mal futuro, que no mueve tanto como el presente.

3ª Objeción: Toda pasión del alma es un movimiento del apetito sensitivo, que sigue a la aprehensión del sentido. Luego, siendo el temor de un mal futuro, parece que no es una pasión del alma.

Respuesta: El sentido no aprehende lo futuro, pero, por el hecho de aprehender lo presente, el animal se mueve por instinto natural a esperar el bien futuro o a temer el mal futuro.

ARTÍCULO 2

El temor es una pasión especial

Las pasiones del alma reciben su especie de los objetos. De ahí que sea pasión especial la que tiene un objeto especial.

Ahora bien, el temor tiene un objeto especial, como lo tiene también la esperanza. Pues como el objeto de la esperanza es el bien futuro, arduo y posible de conseguir, así el objeto del temor es el mal futuro difícil, al que no se puede resistir.

Por lo tanto, el temor es una pasión especial del alma.

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JOSEF PIEPER: LAS VIRTUDES FUNDAMENTALES

Paciencia y fortaleza

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La paciencia es para Santo Tomás un ingrediente necesario de la fortaleza.

La causa de que esta coordinación de paciencia y fortaleza nos parezca absurda no reside sólo en el hecho de que hoy tendamos a malentender en un sentido fácilmente activista la esencia de la fortaleza, sino sobre todo en la circunstancia de que a los ojos de nuestra imaginación la virtud de la paciencia ha venido a significar —como antítesis de lo que fue para la teología clásica— un padecer incapaz de llevar a cabo cualquier discriminación sensata, ávido de desempeñar su papel de «víctima», consumido por la aflicción, falto de alegría y de médula y abierto de brazos sin distinción a todo género de mal que le salga al paso, cuando no es que se lanza a buscarlo por propia iniciativa.

Pero la paciencia es algo radicalmente diverso de la irreflexiva aceptación de toda suerte de mal: «paciente es no el que no huye del mal, sino el que no se deja arrastrar por su presencia a un desordenado estado de tristeza».

Ser paciente significa no dejarse arrebatar la serenidad ni la clarividencia del alma por las heridas que se reciben mientras se hace el bien.

La virtud de la paciencia no es incompatible con una actividad que en forma enérgica se mantiene adherida al bien, sino justa, expresa y únicamente con la tristeza y el desorden del corazón.

La paciencia preserva al hombre del peligro de que su espíritu sea quebrantado por la tristeza y pierda su grandeza: «ne frangatur animus per tristitiam et decidat a sua magnitudine».

De ahí que no sea la paciencia el espejo empañado de las lágrimas de una vida «rota» (como tal vez pudiera sugerir la inspección de lo que, bajo múltiples aspectos se muestra y ensalza con este nombre), sino el rutilante emblema de una invulnerabilidad última.

La paciencia es, como dice Santa Hildegarda de Bingen, «la columna que ante nada se doblega».

Y Santo Tomás, basándose en la Sagrada Escritura, resume lo esencial con la infalibilidad de su extraordinaria puntería: «por la paciencia se mantiene el hombre en posesión de su alma».

El que es valeroso es también —y precisamente por ser valeroso— paciente.

Pero no a la inversa: la paciencia está lejos de implicar la virtud total de la fortaleza, tan lejos o más aún de lo que pueda estarlo, por su parte, el acto de resistencia, al que la paciencia se ordena.

Porque el valiente no sólo sabe soportar sin interior desorden el mal cuando es inevitable, sino que tampoco se recata de «abalanzarse» (insilire) acometedor sobre él y desviarlo cuando puede tener sentido hacerlo.

A esta segunda eventualidad se ordena, como actitud interna del valiente, la disposición para el ataque: la animosidad, la confianza en sí mismo y la esperanza en la victoria: «la confianza, que es parte de la fortaleza, lleva consigo la esperanza que pone el hombre en sí mismo y que naturalmente supone la ayuda de Dios».

Cosas son éstas tan evidentes que hacen superflua toda ulterior explicación.