LOS SANTOS INOCENTES

Los responsorios de Maitines de esta Fiesta están entresacados del Apocalipsis:

Estos que están vestidos con blancas túnicas, ¿quiénes son y de dónde han venido? Y se me respondió: Estos son los que han venido de la gran tribulación; han lavado sus túnicas y las han teñido con la sangre del Cordero.

Debajo del altar de Dios vi las almas de los que habían sido inmolados por causa del Verbo divino y por dar testimonio de Él.

Son los que no mancharon sus vestiduras: me seguirán vestidos de blanco porque así lo han merecido.

Estos santos cantaban un cántico nuevo delante del trono de Dios y del Cordero, y la tierra resonaba con sus voces.

Han sido rescatados de entre los hombres, para ser primicias ofrecidas a Dios y al Cordero, y no se ha hallado mentira en su boca.

¡Oh Señor anterior a los siglos!, en cuanto naciste de una Virgen y te hiciste niño con gran misericordia, todo un coro de niños te fue ofrecido, brillante con la sangre del martirio y con el alma radiante de luminosa blancura.

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SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO- MUERTE EN SANTIDAD DE UN ESCOCÉS CONVERTIDO AL CATOLICISMO

madresantisimadelaluzintSe narra en la historia de las fundaciones de la Compañía de Jesús en el reino de Nápoles de un noble joven escocés llamado Guillermo Elphinstone. Era pariente del rey Jacobo, y habiendo nacido en la herejía, seguí en ella; pero iluminado por la gracia divina, que le iba haciendo ver sus errores, se trasladó a Francia, donde con la ayuda de un buen padre, también escocés, y, sobre todo, por la intercesión de la Virgen María, descubrió al fin la verdad, abjuró la herejía y se hizo católico. Fue después a Roma. Un día lo vio un amigo muy afligido y lloroso, y preguntándole la causa le respondió que aquella noche se le había aparecido su madre, condenada, y le había dicho: “Hijo, feliz de ti que has entrado en la verdadera Iglesia; yo, por haber muerto en la herejía, me he perdido”. Desde entonces se enfervorizó más y más en la devoción a María, eligiéndola por su única madre, y ella le inspiró hacerse religioso, a lo que se obligó con voto. Pero como estaba enfermo, se dirigió a Nápoles para curarse con el cambio de aires. Y en Nápoles quiso Dios que muriese siendo religioso. En efecto, poco después de llegar, cayó gravemente enfermo, y con plegarias y lágrimas impetró de los superiores que lo aceptasen. Y en presencia del Santísimo Sacramento, cuando le llevaron el Viático, hizo sus votos y fue declarado miembro de la Compañía de Jesús.

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ESPECIALES DE CRISTIANDAD CON EL PADRE JUAN CARLOS CERIANI – NOVIEMBRE 2016 – 2° PARTE

especiales-con-p1Compartimos con nuestros Lectores los Especiales de Cristiandad con el querido Padre Juan Carlos Ceriani correspondientes al mes de Noviembre de 2016.

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SANTO TOMÁS DE AQUINO

SUMA TEOLÓGICA Ia– IIæ

TRATADO DE LAS PASIONES

EL TEMOR

Acerca del temor se presentan cuatro cuestiones:

primera, el temor en sí mismo;

segunda, su objeto;

tercera, su causa;

cuarta, su efecto.

CUESTIÓN 41

Del temor en sí mismo

La primera cuestión plantea y exige respuesta a cuatro problemas:

1º. ¿Es el temor una pasión del alma?

2º. ¿Es una pasión especial?

3º. ¿Hay algún temor natural?

4º. De las especies de temor.

ARTÍCULO 1

El temor es una pasión del alma

Entre los demás movimientos del alma, ninguno, excepto la tristeza, tiene más carácter de pasión que el temor.

Porque, como se ha dicho anteriormente, el concepto de pasión implica, en primer lugar, ser un movimiento de una potencia pasiva, esto es, a la cual se compara su objeto a la manera de un motor activo, por lo mismo que la pasión es efecto de un agente. Y de este modo también el sentir y entender se llaman pasiones.

En segundo lugar, en sentido más propio, la pasión designa el movimiento de la potencia apetitiva que tiene un órgano corporal y que se realiza acompañado de una transmutación corporal.

Y, todavía mucho más propiamente, se llaman pasiones aquellos movimientos que implican algún daño.

Ahora bien, es evidente que el temor, refiriéndose al mal, pertenece a la potencia apetitiva, que de suyo mira al bien y al mal, y corresponde al apetito sensitivo, pues se realiza acompañado de cierta transmutación corporal, es decir, con contracción.

Además, importa una relación al mal, en cuanto el mal vence en cierto modo a algún bien.

Por lo tanto, le compete con toda verdad el concepto de pasión.

Sin embargo, menos que a la tristeza, que se refiere al mal presente; pues el temor mira al mal futuro, que no mueve tanto como el presente.

3ª Objeción: Toda pasión del alma es un movimiento del apetito sensitivo, que sigue a la aprehensión del sentido. Luego, siendo el temor de un mal futuro, parece que no es una pasión del alma.

Respuesta: El sentido no aprehende lo futuro, pero, por el hecho de aprehender lo presente, el animal se mueve por instinto natural a esperar el bien futuro o a temer el mal futuro.

ARTÍCULO 2

El temor es una pasión especial

Las pasiones del alma reciben su especie de los objetos. De ahí que sea pasión especial la que tiene un objeto especial.

Ahora bien, el temor tiene un objeto especial, como lo tiene también la esperanza. Pues como el objeto de la esperanza es el bien futuro, arduo y posible de conseguir, así el objeto del temor es el mal futuro difícil, al que no se puede resistir.

Por lo tanto, el temor es una pasión especial del alma.

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JOSEF PIEPER: LAS VIRTUDES FUNDAMENTALES

Paciencia y fortaleza

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La paciencia es para Santo Tomás un ingrediente necesario de la fortaleza.

La causa de que esta coordinación de paciencia y fortaleza nos parezca absurda no reside sólo en el hecho de que hoy tendamos a malentender en un sentido fácilmente activista la esencia de la fortaleza, sino sobre todo en la circunstancia de que a los ojos de nuestra imaginación la virtud de la paciencia ha venido a significar —como antítesis de lo que fue para la teología clásica— un padecer incapaz de llevar a cabo cualquier discriminación sensata, ávido de desempeñar su papel de «víctima», consumido por la aflicción, falto de alegría y de médula y abierto de brazos sin distinción a todo género de mal que le salga al paso, cuando no es que se lanza a buscarlo por propia iniciativa.

Pero la paciencia es algo radicalmente diverso de la irreflexiva aceptación de toda suerte de mal: «paciente es no el que no huye del mal, sino el que no se deja arrastrar por su presencia a un desordenado estado de tristeza».

Ser paciente significa no dejarse arrebatar la serenidad ni la clarividencia del alma por las heridas que se reciben mientras se hace el bien.

La virtud de la paciencia no es incompatible con una actividad que en forma enérgica se mantiene adherida al bien, sino justa, expresa y únicamente con la tristeza y el desorden del corazón.

La paciencia preserva al hombre del peligro de que su espíritu sea quebrantado por la tristeza y pierda su grandeza: «ne frangatur animus per tristitiam et decidat a sua magnitudine».

De ahí que no sea la paciencia el espejo empañado de las lágrimas de una vida «rota» (como tal vez pudiera sugerir la inspección de lo que, bajo múltiples aspectos se muestra y ensalza con este nombre), sino el rutilante emblema de una invulnerabilidad última.

La paciencia es, como dice Santa Hildegarda de Bingen, «la columna que ante nada se doblega».

Y Santo Tomás, basándose en la Sagrada Escritura, resume lo esencial con la infalibilidad de su extraordinaria puntería: «por la paciencia se mantiene el hombre en posesión de su alma».

El que es valeroso es también —y precisamente por ser valeroso— paciente.

Pero no a la inversa: la paciencia está lejos de implicar la virtud total de la fortaleza, tan lejos o más aún de lo que pueda estarlo, por su parte, el acto de resistencia, al que la paciencia se ordena.

Porque el valiente no sólo sabe soportar sin interior desorden el mal cuando es inevitable, sino que tampoco se recata de «abalanzarse» (insilire) acometedor sobre él y desviarlo cuando puede tener sentido hacerlo.

A esta segunda eventualidad se ordena, como actitud interna del valiente, la disposición para el ataque: la animosidad, la confianza en sí mismo y la esperanza en la victoria: «la confianza, que es parte de la fortaleza, lleva consigo la esperanza que pone el hombre en sí mismo y que naturalmente supone la ayuda de Dios».

Cosas son éstas tan evidentes que hacen superflua toda ulterior explicación.

P. LEONARDO CASTELLANI: SERMON PARA LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

Comunion de los santos

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros. Vosotros sois la sal de la tierra. Más si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. (Mt. 5,1-16)

TODOS LOS SANTOS (1966)

Debería hacer un sermoncito sobre la Bienaventuranza, la Gloria, la Vida Eterna, o sea el Cielo; pero iba a calumniar al Cielo. Puede ser que si algún día saco la lotería, tengo mucho tiempo y el Dr. Cardini César me cura de todas mis nanas… pero ahora no. Cuando tenga experiencia del Cielo (como espero) tampoco podré hablar del Cielo. Sigue leyendo

1 DE NOVIEMBRE- FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

Doble de 1° clase con Octava- Ornamentos blancos

Acercándose el término del ciclo litúrgico, llamado el “santoral”, la Iglesia, que durante el año solamente puede honrar determinadamente algunos de sus hijos mas preclaros, quiere en la Fiesta de hoy congratularse con todos los millones de almas redimidas con la sangre del Cordero, ensalzando a aquella ” gran muchedumbre que nadie puede contar”. Esta fiesta se celebraba ya en el Siglo V con el título de todos los mártires. En Roma Bonifacio IV consagró el Panteón pagano al culto de María y todos los mártires, el día 13 de Mayo.

Mas tarde se dio a esta Fiesta un carácter mas universal y se trasladó al 1 de Noviembre. Fiesta íntima, que nos hace recordar a los santos oscuros, parientes y amigos, que ya gozan de Dios.

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Indulgencia “Toties quoties”

Desde el medio día de hoy y durante todo el día de mañana los fieles pueden ganar, en favor de las almas del Purgatorio, el jubileo o indulgencia plenaria “Toties Quoties” (Osea, una indulgencia plenaria por visita), visitando cualquier iglesia o capilla, confesando, comulgando y rezando cada vez 6 Padrenuestros, 6 Avemarías, y 6 Gloria Patri. Es esta una inmensa riqueza espiritual que no hay q desperdiciar.

El papa Pio XI concedió, en 10 de diciembre de 1938, que esta indulgencia del día de difuntos la pudiesen lucrar los legítimamente impedidos el domingo subsiguiente con las mismas condiciones.

Visita al Cementerio

Es costumbre muy tradicional visitar hoy y mañana el Cementerio. Esta visita debe ser para orar y meditar ante las tumbas de los seres queridos, mas no para profanar ese lugar sagrado con conversaciones, trajes y actitudes que ofenden el recato y la piedad. La mejor visita es la que se hace después de confesar y comulgar por los difuntos.

MEDITACIÓN

SOBRE LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

I. La vida de los santos ha estado llena de miserias: han sido perseguidos y atormentados por los enemigos de Jesucristo; Dios les ha enviado aflicciones para probarlos y purificarlos; en fin, ellos mismos se rehusaron a los placeres más inocentes y ejercieron sobre sus cuerpos grandísimas austeridades. ¿Quieres ir tú a donde están ellos? He ahí el camino, sigue sus huellas; estos grandes hombres tenían un cuerpo como el tuyo, pero más valor que tú. No han sido de naturaleza superior a la nuestra, sino de mayor vigilancia; no estuvieron exentos de pecados, pero hicieron penitencia (San Ambrosio).
II. Los santos a pesar de sus pruebas, siempre han estado alegres y contentos en esta vida, porque los consuelos que Dios derramaba en sus almas les quitaban todo sentimiento de los dolores del cuerpo. Míralos en el patíbulo y en los yermos: aquí, derraman lágrimas de consuelo; allí, están llenos de gozo en medio de las torturas. Dios es tan generoso que no quiere esperar la otra vida para recompensarlos, hasta lo hace en este mundo.
III. Si fueron consolados en esta vida, que era el lugar de exilio, de sus combates y sufrimientos, ¡de qué gozo no serán colmados en el cielo, su patria y lugar de su triunfo! Allí poseen todos los bienes que su corazón puede desear, porque poseen a Dios; no son afligidos por incomodidad alguna. Escucha lo que te dicen: “Para llegar al cielo no pienses encontrar un camino más cómodo que el que recorrimos nosotros en pos de Jesucristo. No busques aquí abajo lo que ningún santo ha podido encontrar, lo que Cristo mismo no ha encontrado”.

ORACIÓN

Omnipotente y eterno Dios, que nos concedéis que honremos en una misma solemnidad los méritos de todos vuestros santos, haced que, asistidos por tan numerosos intercesores, obtengamos cada vez más, según nuestros deseos, la multitud de vuestras gracias. 
Por J. C. N. S.

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PARA ESCUCHAR AHORA

Fuentes:

Misal Diario para América, Don Andrés Azcarate, O.S.B.

ESPECIALES DE CRISTIANDAD CON EL PADRE JUAN CARLOS CERIANI – OCTUBRE 2016 – 2° PARTE

TRATADO DE LAS PASIONES EN LA SUMA TEOLÓGICA

DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

especiales-con-p1Compartimos con nuestros Lectores los Especiales de Cristiandad con el querido Padre Juan Carlos Ceriani correspondientes al mes de Octubre de 2016.

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CUESTIÓN 37

De los efectos del dolor o tristeza

Esta cuestión plantea y exige respuesta a cuatro problemas:

1º. ¿Priva el dolor de la facultad de aprender?

2º. ¿Es la pesadumbre del ánimo efecto de la tristeza o dolor?

3º. ¿Debilita la tristeza o dolor toda operación?

4º. ¿Perjudica la tristeza al cuerpo más que las otras pasiones del alma?

ARTÍCULO 1

El dolor priva de la facultad de aprender.

Dice San Agustín que aun en estos días que estaba acometido de un agudísimo dolor de dientes no dejaba de rumiar las verdades que ya había aprendido, pero que le impedía enteramente aprender otras nuevas, para lo cual necesitaba toda la atención del ánimo.

Puesto que todas las potencias del alma radican en su única esencia, es necesario que, cuando la atención del alma es atraída fuertemente hacia la operación de una potencia, se retraiga de la operación de otra; pues no puede ser más que única la atención de una sola alma.

Y por eso, si una cosa atrae hacia sí toda la atención del alma o una gran parte de la misma, es incompatible con ella otra cosa que requiera gran atención.

Ahora bien, es evidente que el dolor sensible atrae hacia sí en gran manera la atención del alma, porque cada uno tiende naturalmente a rechazar con toda su fuerza lo que le es contrario.

Es igualmente evidente que, para aprender algo de nuevo, se requiere estudio y esfuerzo con una gran atención.

Y, por eso, si el dolor es intenso, el hombre es impedido en ese tiempo de aprender alguna cosa.

Y puede ser tan intenso que, mientras persista el dolor, el hombre tampoco sea capaz de meditar aun en lo que antes sabía.

En esto, sin embargo, hay variedad según la diferencia del amor que el hombre tiene a aprender o meditar, pues cuanto mayor fuere más retiene la atención del ánimo, para que no se entregue enteramente al dolor.

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