HOLOCAUSTO: LA GRAN MENTIRA DEL SIGLO XX

HOLOCAUSTO

LA GRAN MENTIRA DEL SIGLO XX

Original de La Asociación de Antiguos Aficionados a los Relatos de Guerras y Holocaustos (AAARGH)

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El cargo más grave que se hizo a los líderes nazis fue el de haber cometido “crímenes contra la humanidad”; en otras palabras, ejecuciones de judíos. La parte acusadora, o sea los mismos israelitas, calcularon en seis millones el número de ejecutados. Una cantidad tan grande de fusilamientos es incuestionablemente injustificada, pero el delito no se configura con el simple dicho del acusador. Para probarlo se hubiera requerido el trabajo de un tribunal imparcial y de una investigación que no fuera practicada por los mismos acusadores, máxime cuando esos acusadores exageran siempre todo suceso que tienda a favorecerlos. Frecuentemente llegan incluso a desprestigiar como victimarios a quienes en realidad son víctimas de ellos.

Un gran sector de abogados británicos, por conducto de la revista “The Solicitor”, de junio de 1946, hizo la siguiente observación: “Cuando un hombre insiste en ser juez de su propia causa hay que suponer inevitablemente que ésta no resistirá a la investigación. ¿No sacará la posteridad esta conclusión respecto a los juicios de Nuremberg?”.

Antes de la guerra sólo había 600,000 judíos en Alemania. Y una vez terminada la contienda aún había tantos que pudieron asumir innumerables puestos públicos, montar tribunales de “desnazificación” y ocupar cargos directivos en el comercio, en la industria, en la banca y en general en todas las actividades públicas. Después de la guerra, la agencia noticiosa “France Press” informó cómo millares de judíos asistieron en Munich al entierro de Philipp Auerbach. Y en toda la prensa (incluso la israelita) se publicó asimismo cómo en el pequeño poblado alemán de Bielfeld una multitud de hebreos se opuso a la exhibición de una película interpretada por Weit Harlam, debido a que años antes éste había filmado una cinta anti-judía. De igual manera fue del dominio público que apenas el Dr. Eberhard Stern formó en Berlín un partido nacionalista, millares de judíos brotaron por doquier para asaltar su casa y protestar en contra suya. Todo esto sin contar las decenas de miles de israelitas que al terminar la contienda emigraron de Alemania a Palestina, a Estados Unidos y a otros muchos países, inclusive México.

Si antes de la guerra había sólo 600,000 judíos en Alemania; si al terminar la contienda su número era tan considerable que hacían sentir su influencia en todas partes, ¿cómo pues, se explica la ejecución de seis millones de israelitas?… ¿Se trataba acaso de una mágica resurrección?…

Una parcial explicación de estos misterios aritméticos, consiste en que los alemanes ejercieron dominio temporal sobre diversos países europeos en los que había judíos. Pero es el caso que en cada uno de esos países también se repitió el mismo prodigioso milagro de la resurrección. Apenas los ejércitos aliados penetraron en Francia, surgieron por todas partes los “ejecutados” israelitas y se encumbraron de nuevo en la política y las finanzas: Marie Claude, Vaillant-Couturier y Pierre Villain lograron hacerse diputados y junto con Madeleine Braun (también judía) encabezaron una nueva corriente prosoviética. Y apenas el ejército judío-bolchevique penetró en Rumania, Checoslovaquia y Hungría, surgieron israelitas por todas partes para hacerse cargo de la nueva administración pública marxista, de la alta estructura de las finanzas, de la industria y del comercio. Sigue leyendo

OTRAS PLUMAS: EL ENCANTO DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Recomendamos completar el presente artículo con este otro sobre las investigaciones que muestran la verdadera principal causa de la muerte masiva de los indígenas tras la conquista del blog Biblia y Tradición. Click aquí para ser redirigido

El encanto de los pueblos originarios

Cristian Rodrigo Iturralde – Cabildo

Tradición Digital

Los aztecas ostentan tres tristísimos y lamentables récords históricos que tal vez solo puedan disputarle los comunistas con sus cien millones de ejecutados en setenta años de historia.

El primero de ellos corresponde a la cantidad de víctimas logradas en el transcurso de dos siglos, el segundo a las logradas en solamente cuatro días, y el tercero se refiere a la inmensa cantidad de niños ejecutados.

Conviene aclarar que la arqueología, la antropología y la etnología moderna se han encargado de confirmar todo cuanto decimos y aseveraron los cronistas americanos. La ciencia ha hablado, y ya no hay lugar para presunciones o debates ideológicos. Sigue leyendo

PRIEBKE, VÍCTIMA DE LA IDEOLOGIZACIÓN RELIGIOSA: REQUIEM POR UN CATÓLICO INSEPULTO

Priebke, víctima de la ideologización religiosa

 priebke

Requiem por un católico insepulto

¡”Pecador, sí; criminal, no”!

Las Fosas Ardeatinas, lugar de la tragedia
La noticia de la muerte de Erich Priebke no debería asombrar demasiado dada su longevidad, pocos hombres alcanzan los 100 años. Pero la discusión asombrosa que estamos presenciando se centra en el destino de sus restos, que nadie quiere aceptar.
Ni Alemania, la patria a la que sirvió en combate, ni Argentina donde vivió la mayor parte de sus años, ni Italia que presenció su muerte, quisieron ceder un palmo de tierra donde pudieran descansar sus añosos huesos.
La conducta de los políticos no nos asombra en lo más mínimo, ellos tienen comportamientos que están más allá de la moral, las costumbres y la buena educación.
Pero ese no es el caso de la Iglesia y, en especial, del Obispo de Erich Priebke, que es nada más y nada menos que el de Roma, donde murió.
Los pastores de la Urbe, con Francisco a la cabeza, saben que una de las siete obras de misericordia es enterrar a los muertos; más aún cuando el difunto es un católico que ha recibido los sacramentos antes de morir.
En esa misión, durante las espantosas epidemias de los siglos pasados, murieron muchos sacerdotes dedicados a cuidar a los enfermos y enterrar a los que fallecían.
Sin embargo, no hemos escuchado la voz de la Iglesia exigiendo el entierro de Priebke o cediendo algún lugar para tal fin.
Lo cual constituye un claro ejemplo de uso ideológico de la religión, algo de lo que se quejaba ayer Francisco y que ahora protagoniza.
Priebke no recibe sepultura porque se dice de él que ha sido un criminal de guerra, y porque sus supuestas víctimas eran romanas y judías.
Pues nadie le negó la sepultura a Truman que con dos bombas mandó achicharar a las dos ciudades más católicas del Japón, causando millones de víctimas… católicas.
Ni tampoco se la negaron a Churchil, partícipe necesario del bombardeo alevoso de Dresde, una ciudad cultural, al final de la guerra y sin necesidad militar alguna.
Decimos supuestas víctimas porque Priebke no decidió ni comandó la matanza, que fue generada por los partisanos (resistencia comunista italiana), cuando decidieron asesinar a 33 soldados de la policía alemana, sabiendo que los bandos del Mariscal Kesselring anunciaban una represalia en tal caso.
Represalia que se ajustaba a las leyes de guerra vigentes, y que fueron prohibidas recién en la Cuarta Convención de Ginebra del 12 de Agosto de 1949.
Otro gran pecado de Priebke, quien sabe si no el mayor, serían las dudas que habría manifestado acerca del llamado Holocausto; dogma de una falsa religión que por él quiere suplantar el sacrificio del Siervo Sufriente, es decir la Inmolación del Calvario. Sigue leyendo

UNA “SUPER RAZA” ¡GRACIAS A HITLER! ¿WTF? … LOS VERDADEROS X-MEN

Los sobrevivientes del Holocausto viven más que otros judíos de la misma edad

Al fin y al cabo, fue cierto nomás... Creo la raza perfecta!!!
Al fin y al cabo, fue cierto nomás… Creo la raza perfecta!!!

Los hombres que sobrevivieron al Holocausto viven más que otros hombres judíos de la misma edad que no pasaron por el infierno de los campos de exterminio nazis, reveló una reciente investigación.

Los hombres que sobrevivieron al Holocausto viven más que otros hombres judíos de la misma edad que no pasaron por el infierno de los campos de exterminio nazis, reveló una reciente investigación.

 Investigadores de la Universidad de Haifa en Israel encontraron un fenómeno conocido como “crecimiento postraumático” que les permitía a los sobrevivientes del Holocausto desarrollar “habilidades personales e interpersonales” mejoradas.  

Como resultado, los hombres sobrevivientes vivieron hasta 18 meses más que los judíos que no fueron confinados en campos de concentración durante la guerra. La diferencia entre las mujeres fue menos significativa, según el diario Daily Mail.

Sorprendentemente, nuestros resultados nos enseñan nuevas cosas sobre la fuerza y la resistencia del espíritu humano 

Los sobrevivientes del Holocausto también ganaron “nuevas percepciones y un sentido más profundo de la vida”, como resultado de su intenso sufrimiento psicológico dentro de los campos de concentración, según los científicos.

El estudio de más de 55.220 judíos polacos, que en el momento de su encierro tenían entre 4 y 20 años, decretó que los hombres y mujeres que escaparon antes de que Hitler comenzara su campaña de terror tenían una esperanza de vida promedio de 6,5 meses más corta que los que llegaron a Israel en el periodo entre el armisticio tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y 1950.

Esta sería la verdadera fuente de la longevidad y fortaleza extraordinaria de esos seres
Esta sería la verdadera fuente de la longevidad y fortaleza extraordinaria de esos seres

En contra de lo que se creía

El profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Haifa Avi Sagi-Schwartz, líder del estudio, dijo que estaba “sorprendido” por el hecho de que los hombres sobrevivientes vivieran hasta 18 meses más.

“Sorprendentemente, nuestros resultados nos enseñan nuevas cosas sobre la fuerza y la resistencia del espíritu humano”.

Una creencia común entre los científicos es que los traumas psicológicos acortan la esperanza de vida al dañar el ADN de las víctimas por el acortamiento de los ‘extremos de los cromosomas’, que controlan la vida útil de las células en el cuerpo.

Esto inspiró la investigación, publicada en la revista revista PLoS ONE, y es la primera de este tipo que utiliza la base de datos oficiales del Instituto Nacional de Seguros de Israel para buscar a toda la población judía que emigró antes y después de la Segunda Guerra Mundial.

FUENTE

AMIA PIDE QUE SE SAQUE LA FIGURA DE HUGO WAST DE LA EXPOSICIÓN DE LIBROS CATÓLICOS EN LA PLATA

La delegación platense calificó como “nefasto personaje, caracterizado por su antisemitismo” al escritor cuyo nombre era Gustavo Martínez Zuviría. Los organizadores de la exposición reivindicaron su figura y dicen que harán caso omiso a la solicitud.

Después de casi una década, el escritor Gustavo Martínez Zuviría vuelve a generar tensiones entre la comunidad judía platense y los organizadores de la Exposición del Libro Católico.
La delegación platense de la Asociación Mutual Israelita Argentina pidió ayer que el nombre del autor cordobés que vivió entre 1883 y 1962 -conocido por su seudónimo Hugo Wast- sea retirado de la sala de lectura y video de la muestra, por considerarlo “un nefasto personaje de la historia argentina, caracterizado por su antisemitismo”.
En este contexto, los organizadores de la Exposición cuya decimotercera edición se desarrolla en el Pasaje Dardo Rocha reivindicaron a Martínez Zuviría, y subrayaron que harán caso omiso de la solicitud.

Manuel Outeda Blanco, titular del Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico, dijo a la agencia AICA que “de ninguna manera” accederá a la exigencia de la AMIA y que estaría dispuesto a clausurar esta Exposición e incluso no volver a realizarla en la capital bonaerense.
En 2002, una polémica similar desembocó en un repudio unánime del Concejo Deliberante a una de las obras de Martínez Zuviría (El Kahal/Oro), y un fuerte cruce de argumentos del que participaron ediles, funcionarios y el arzobispo Héctor Aguer.

ME CANSA LEER EL TALMUD, PREFIERO LEER A HUGO WAST

El documento elaborado por la AMIA, que suscriben su presidente Ricardo Salomé y su secretario Diego Elías Lacki, manifiesta una “profunda preocupación” vinculada con “la iniciativa de bautizar una de las salas de la exposición con el nombre de Gustavo Martínez Zuviría”, hecho calificado como “indignante”.
Los dirigentes judíos creen que se está ante “una afrenta a todos aquellos que sostenemos ideales democráticos, practicamos el diálogo y luchamos contra los prejuicios”.

El comunicado de la mutual judía platense recuerda que “Gustavo Adolfo Martínez Zuviría alcanzó notoriedad por sus novelas, acción pública y militancia religiosa, teñida de un fuerte carácter nacionalista y antisemita”. Y apunta a “El Kahal”, publicado en 1935, como un “híbrido de novela y ensayo” de especial virulencia.
Además, advierte que Martínez Zuviría/Wast colaboró con “Clarinada”, revista autoproclamada “anticomunista y antijudía” que “mereció elogios de los órganos de prensa del nazismo en Alemania”, y que “en 1944 fue descubierto colaborando en tareas de espionaje para el Eje”.
Salomé y Lacki expresaron que “hace unos años, en una decisión inteligente, la hemeroteca de la Biblioteca Nacional dejó de tener el nombre de Martínez Zuviría”, y concluyeron en que “cualquier ámbito de la cultura que lleve el nombre del autor de ””Kahal”” y ””Oro”” nos producirá, como a muchos argentinos, la desazón, el malestar y el sufrimiento que provocan la mala memoria y el descuido por la dignidad humana”.

Outeda Blanco definió a Wast como un autor “de feliz memoria” que recibe un justo tributo.
“Responderemos la carta de la AMIA oportunamente, porque ahora estamos muy ocupados con la exposición, pero felicité a quién me la entregó por la perseverancia para defender sus ideas”, dijo Outeda Blanco. “No vamos a cambiar nada, porque la sala de lectura siempre se llamó igual, tanto en la capital federal como en La Plata… el cartel de madera que la señala tiene 30 años“.

“Las obras de Martínez Zuviría se exponen en un módulo especial, desde el justo homenaje que le hicimos en 2002, cuando se cumplieron 40 años del fallecimiento” repasó el dirigente católico: “ahora sólo nos quedan cuatro de las sesenta que escribió, porque lamentablemente están agotadas y hace varios años no se reeditan; ””El Kahal”” y ””Oro””, por ejemplo, no están”.

FUENTE

WILLIAMSON PODRÍA IR A RATISBONA

Fecha para la apelación del obispo Williamson

Williamson El 29 de Noviembre es el día que ha fijado el Tribunal de Ratisbona para el procedimiento de apelación de Mons. Richard Williamson, obispo de la FSSPX.

Williamson, de 70 años, fue declarado culpable de incitar al odio racial por un tribunal de Ratisbona, al sur de Alemania en abril con una multa de 10.000 euros (13.100 dólares), luego de una multa de 12.000 euros que antes se había negado a pagar.

Él apeló el fallo y, a diferencia del juicio anterior, cuando la Fraternidad le prohibió asistir, lo más probable es que se presente en persona en la audiencia de Ratisbona, según afirmó su abogado Matthias Lossmann.

“Todavía no está del todo claro pero yo creo que la Fraternidad San Pío X lo dejará venir esta vez”, dijo a AFP Lossmann.

El proceso seguido a Williamson fue iniciado por negar públicamente la cifra oficial de víctimas judías del régimen nacionalsocialista alemán. La difusión de la noticia coincidió con la visita papal a Inglaterra, país donde reside Mons. Williamson.

El judío que derribó el mito del Holocausto

Ernst Zundel y Joseph G. Burg

Impresionante revelación de un judío que derribó el mito del Holocausto en la Segunda Guerra mundial, testimonio que le costó, entre otras cosas, que no fuese admitido en el cementerio judío, y que nadie de la ‘tribu’ pronunciase un elogio en sus exequias.

Joseph G. Burg fue el décimo segundo testigo llamado por la defensa, él testificó el martes 29 de marzo y el miércoles 30 de marzo de 1988.

Por un periodo de ocho o nueve años anteriores al año 1981, Zündel mantuvo comunicación por carta y visitaba a Joseph G. Burg, un autor judío quien escribió varios libros sobre la Segunda Guerra Mundial. Entre sus libros están los siguientes: Guilt and Fate/Culpa y Destino, Scapegoats/Chivos Expiatorios, Zionist Nazi Censorship in the Federal Republic of Germany/Censura Sionista Nazi en la República Federal Alemana, National Socialist Crimes of Bad Conscience by Germans Against Germans under Zionist Direction/Crímenes de Mala Fe del Nacionalsocialismo por los Alemanes en contra de los Alemanes bajo la Dirección Sionista, y Major Attacks of Zionists against Pope Pius XII and the German Governments/Principales Ataques de los Sionistas en contra del Papa Pío XII y a los Gobiernos Alemanes. Burg ha discutido estos libros con Zündel y este último parece haberlos recibido bien.

En estos libros, Burg trata acerca del tema de los supuestos campos de exterminio nazi, Burg ha hablado con cientos de personas que estuvieron en Auschwitz y visitaron el campo en el otoño de 1945. Burg quiso ver el crematorio, los hospitales y en particular una nueva panadería muy grande. También quiso localizar las cámaras de gas, aunque en ese tiempo, tal procedimiento no se acostumbraba. Él no encontró ninguna cámara de gas. Burg así se fue formando la idea de que no existieron campos de exterminio, que las cámaras de gas nunca existieron y que tampoco hubo un plan para exterminar a los judíos de Europa. Estas opiniones fueron publicadas en sus libros y en su correspondencia con Zundel.

Burg también visitó Majdanek en tres ocasiones. Ahí sí encontró cámaras de gas, pero testificó que eran cámaras de desinfección para eliminar piojos y pulgas: esos bichos causaban epidemias. Estas cámaras eran de uso común en cada campo y cada una mostraba un letrero con el siguiente texto en alemán: “¡ Atención, gas venenoso!” junto con el símbolo de un cráneo humano simbolizando la muerte. Zuklon B era la nueva fórmula usada para desinfectar la ropa, ésta destruía los bichos sin dañar la tela.

Después de la guerra, Burg escuchó bastantes alegatos acerca de gente que fue gaseada en Auschwitz y Majdanek. Él probó que era una tontería o simple propaganda. Hasta el día de hoy, señaló, no existe ningún documento mostrando las órdenes de gasear a la gente o de quien había construido las cámaras y donde las había construido. Las autoridades alemanas han sido llamadas la “súper burocracia”. Por lo tanto, es inverosímil que no se haya encontrado un solo documento en todos estos años.

Burg dio testimonio de haber hablado con cientos de personas que sirvieron y operaron en los crematorios, pero las personas que operaban las cámaras de gas fueron imposibles de encontrar. Nadie ha publicado nada acerca de alguna declaración que diga que alguien había trabajado en una instalación para gasear seres humanos, y la literatura acerca de estos gaseos es completamente contradictoria. ¿Por qué? Porque todo fue inventado. Estas opiniones fueron publicadas en sus libros.

En cada campo habían crematorios, tenían un fin práctico, la gente moría. Cuando los alemanes ocuparon los territorios del este, se establecieron grandes campos y se dispusieron más crematorios de mayor capacidad a medida que la guerra progresaba. Hubo manifestaciones de epidemias que causaron y aceleraron las muertes. La preferencia por los crematorios fue debido a la higiene: este proceso era más higiénico que las inhumaciones y se necesitaba menos espacio.

Como cualquier otra actividad en los campos, los prisioneros se encargaban de los crematorios. Éste constituía el trabajo más difícil debido al calor y debido a que se tenían que colocar los cuerpos dentro de los hornos. Los prisioneros realizaban esta labor en tres turnos al día, y lo hacían voluntariamente. Los voluntarios se solicitaban por medio del consejo judío o la policía judía. Es importante indagar entonces, como pudo el consejo judío o la policía judía cooperar con las SS. alemanas.

Cuando estos crematorios funcionaban a toda su capacidad, las chimeneas arrojaban una gran cantidad de humo. De esta manera, era lógico que dependiendo del clima o de la hora del día, el color de las flamas fuera diferente. La gente inventó historias que supuestamente sucedían cosas malvadas dentro de éstos. Contaban que seres humanos aún vivos estaban siendo quemados. Ellos inventaron el relato de que cada crematorio era una cámara de gas. Incluso llegaron al punto de que tales autores dejaron volar tanto su imaginación, que cuando observaban humo de color azul, interpretaban que los judíos estaban siendo quemados [en los campos no sólo había judíos].

Otros inventaron el relato que judíos aún vivos estaban siendo empujados hacia los hornos. Burg testificó que le hubiera gustado ver a un judío ofrecer tales testimonios durante un proceso judicial. También dijo que en tal caso, un judío hubiera sido forzado a jurar bajo los ritos de un rabino, usando la kippa (el gorrito que usan en la cabeza), sin la presencia de imágenes de Cristo, con la Biblia hebrea, en la presencia de un rabino o de un judío piadoso. Entonces éste hubiera tenido que jurar que sí había visto algo. Pero estas declaraciones falsas, estas declaraciones enfermizas, se hubieran reducido en un 99.5% ya que tales juramentos superficiales no son moralmente obligatorios para esos judíos.

En el tiempo que Burg estuvo en los campos de emplazamiento de personas, habló con 30 o 40 personas sobre las cámaras de gas y con aproximadamente 5 a 10 personas acerca de los crematorios. Él tenía una especie de permiso especial que le permitía visitar las diferentes áreas en donde los judíos estaban situados. Él trató de interrogar a varias personas de diferentes ghettos y campos, ya que, en ese tiempo ya se había dado cuenta de muchas afirmaciones falsas.

En 1946, Burg asistió a los juicios de Nuremberg, en el tiempo cuando los asuntos sobre los judíos empezaban a tratarse. Durante una de estas comparecencias, conoció a Ilya Ehrenburg y a un editor judío, quienes habían estado en Auschwitz por muchos años. Burg preguntó al editor si el había visto alguna instalación para ‘gasear’ seres humanos, él contestó que no. Ehrenburg, quien había sido el dirigente de la propaganda para el Ejército Rojo durante la guerra, dijo a Burg que él había estado en Auschwitz pero que tampoco vio nada sobre ‘gaseos’ a seres humanos. Burg había discutido de toda esta información con Zundel. Burg nunca pudo entender el énfasis que se hacía sobre los ‘gaseos’.

Burg era hijo de judíos y pasó los días de la guerra en Transnystria, un área designada por los alemanes para la gente proscrita, como los judíos. Los judíos fueron proscritos ya que habían acogido al Ejército Rojo. La gente de esta región vivía en pequeñas villas y pueblos, pero tenían que arreglárselas por sí mismos y por lo tanto, no les iba mejor que a aquellos que estaban en campos de concentración. En los campos, las autoridades alemanas cuidaban de los prisioneros, ya que, era común que fueran usados como fuerza de trabajo. Hubieron ataques hacia los judíos en estas regiones, por parte de grupos étnicos extranjeros, pero ninguno de estos ataques fue organizado por los alemanes.

En 1946 y 1947, Burg vivió en Freising, un campo para judíos desplazados, cerca de Munich en la zona estadounidense. El director fue un oficial judío estadounidense. Burg sirvió ahí como delegado: él organizó la policía, la prisión, el diario, y los asuntos culturales. Organizó grupos y los condujo a las proximidades de Bavaria (el sur de Alemania), para mostrarles los lugares de interés, los museos y castillos. Sus experiencias en el campo fueron incluidas en su libro ‘Guilt and Fate / Culpa y Destino’.

Burg había leído un pasaje del folleto ‘Did Six Million Really Die? / ¿Realmente Murieron 6 millones?’:

La primera propuesta nazi para la solución Madagascar, fue hecha con asociación del Plan Schacht de 1938.

Burg testificó que la emigración de judíos desde la Alemania nazi, que nunca llegaron a Palestina, fue dificultada por los Sionistas. Los Sionistas impidieron que los judíos se dirigieran a otros países, ya que su interés era hacer que los judíos fueran a Palestina, adicionalmente, la mayoría de los países prohibieron la entrada de la emigración judía.

El Reich alemán quiso expulsar a los judíos: cómo y donde, fueron asuntos secundarios. La gente bajo el mando de Göring, al encargarse de los judíos, optaron por un plan propuesto por el fundador del movimiento Sionista, Theodor Herzl, que consistía en mover a los judíos a Uganda o a Madagascar. Ambas colonias pertenecían a Francia. El plan no funcionó, pero la sola existencia del plan, prueba que, por lógica, la liquidación de judíos nunca existió. La fuerza de trabajo que representaron fue necesaria. Burg hizo énfasis en que no hubo liquidación de judíos por parte de los alemanes.

El Acuerdo de Transferencia (Haavara) de 1933 fue uno de los incidentes más notables en la estructura del Holocausto. Bajo este acuerdo, se planeó que aproximadamente 2.5 millones de judíos fueran trasladados en camiones. El acuerdo nunca fructificó ya que los Sionistas no pudieron trasladar tal número de judíos a Palestina.

Burg ha descubierto que, los líderes Sionistas alemanes solicitaron, ya en 1933, que los judíos portaran la estrella de David amarilla. Los Sionistas no vieron en esto un insulto, sino un gesto heroico, tal y como las SS portaron la suástica. En 1938, el director del movimiento Sionista en el Tercer Reich, hizo portar a los judíos la estrella amarilla en contra de los deseos de Göring y Goebbels.

Burg escribió en su libro acerca de la cooperación que existió entre los líderes del Sionismo, incluyendo a David Ben-Gurion, con el régimen Nazi antes de la guerra. Muchos días después de que Hitler había sido nombrado Canciller, Rabbi Leo Baeck, anunció públicamente que los intereses del judaísmo eran idénticos a los intereses del Nacional Socialismo. Burg testificó que Baeck quiso decir ‘Sionismo’ y no ‘Judaísmo’. En ese tiempo, los Sionistas constituían el 1.5% de la población judía en Alemania. Unos días después otro líder Sionista haría una declaración similar. El sentido de estas declaraciones, testificó Burg, era la siguiente: “Nosotros los judíos nacionalistas, es decir, los Sionistas, estamos de acuerdo con este régimen. No nos avergonzamos de nuestras ideas nacionalistas”. Los alemanes que tuvieron que hacerse cargo de la cuestión judía, cooperaron inmediatamente con esta minoría de judíos con el fin de probar al mundo entero que ellos no eran anti-judíos sino que cooperaban con los judíos.

A principios de la década de los 30 del siglo pasado, como resultado de esta cooperación entre Nazis y Sionistas, aproximadamente 120.000 judíos emigraron desde Alemania hacia Palestina. Sin embargo, las dificultades comenzaron cuando Inglaterra, que administraba Palestina, se rehusó a permitir la inmigración debido al malestar árabe.

Los Sionistas en Alemania trabajaron organizando escuelas para niños, con clases de hebreo, tiendas para jóvenes, etc., para ayudar a preparar a la gente en su migración a Palestina. Los Sionistas sólo estaban interesados en la migración a Palestina e hicieron todo lo que estuvo a su alcance para asegurar que ningún otro país aceptará a los judíos. Los Nazis estaban interesados en facilitar la migración de los judíos tan pronto fuera posible. No obstante, la cooperación entre Sionistas y Nazis continuó hasta 1942, con gente como Adolf Eichmann, Golda Meir y David Ben-Gurion, fecha en la que en opinión de los Sionistas, se cumplió el objetivo. Burg declaró que, incluso llegado este punto, la derrota de Alemania fue vista por los Sionistas como “las ratas abandonando un barco que se hunde”.

Burg discutió frecuentemente el tema de la cooperación de los Nazis y los Sionistas con Zundel. Burg creyó que los Sionistas fueron los culpables de que los alemanes fueran derrotados. Y para borrar cualquier rastro, los Sionistas se comportaron como el ladrón astuto que corre hacia la policía gritando “¡ Detengan al ladrón!” Fue la tarea de Zundel el luchar en contra de esto y Burg declaró que podía ayudarle. ¿Por qué? “Porque de otra manera nunca llegará la reconciliación entre las personas. La verdad está revelándose poco a poco, así es como, el odio en contra de los judíos está creciendo, provocado por los líderes Sionistas”.

Zundel dijo a Burg que gracias a su libro ‘Guilt and Fate’, publicado en 1962, él se convirtió en lo que es ahora, un luchador por la verdad, un luchador en contra de las falsas acusaciones hechas a su pueblo.

Burg testificó que no hubo aniquilamientos en los campos de concentración. Las personas saludables fueron usadas para trabajar en forma voluntaria, Burg puntualizó que, incluso una jaula de oro representa una limitación e incluso un crimen, pero la invención de las cámaras de gases tuvieron origen en mentes enfermas. Burg quiso demostrar que incluso en Birkenau, donde supuestamente ocurrieron las muertes por gases, los judíos, hombres y mujeres, tuvieron trato preferencial. Un ejemplo de esto fue Benedikt Kautsky, judío con convicción en el movimiento mundial Socialista- Marxista. Kautsky estuvo en Birkenau durante la guerra realizando labores de oficina. Su madre, de 79 años de edad también fue enviada a Birkenau. Cuando ella enfermó, se le dispuso un cuarto individual y una dieta especial ordenada por el doctor. Esto fue “trato preferencial”, otorgado con el fin de prolongar la vida de la mujer, si es que no se curaba. Cuando fue liberado el Dr. Kautsky, regresó a Viena, Austria, en donde continuó su trabajo científico. En 1946, inmediatamente después de su liberación, el Dr. Kautsky fue uno de los primeros en publicar un libro, que llevó el título en alemán ‘Teufel und Verdammte / El Diablo y los Condenados’  Burg testificó que ese libro decía la verdad y que tenía verdadero valor histórico, sin embargo, toda la edición fue destruida. Un año y medio más tarde, publicó otra edición en la cual reescribió varios párrafos e hizo cambios, pero no lo cambió completamente. No existe documentación acerca de cámaras de gas y Kautsky admitió que él nunca vio ninguna cámara de gas por sí mismo.

En ‘Schuld und Schicksal / Guilt and Fate / Culpa y Destino’, Burg trató acerca de los ghettos de Varsovia y Lodz. Cuando las tropas alemanas ocuparon Varsovia, ellos quisieron concentrar a toda la población judía. Verdaderos ghettos estuvieron ahí por siglos, pero los judíos emancipados o que asimilaron la cultura anfitriona vivían lejos de esos ghettos. Cuando llegaron los alemanes, quisieron tener a todos los judíos juntos. En un sentido práctico, la función del ghetto también era proteger a la población judía.

Los Sionistas se mostraron satisfechos con este arreglo. Un Consejo Judío designado fue la entidad que gobernaba el ghetto. Ellos tenían su propia policía, cárceles y cualquier otra cosa. Naturalmente, algunos fueron crueles, uno de estos fue el vicepresidente de la policía, quien más tarde fue ejecutado. En consideración de Burg, esta ejecución fue la evidencia de que los judíos se defendían de la minoría Sionista, quienes usaban a la mayoría para sus propios fines.

En el ghetto de Lodz, existía una fuerza policíaca judía, un banco judío, moneda de cambio judía, oficina de correos judía y estampillas de correo para uso exclusivo de los judíos, existían talleres de manufactura para judíos. Si existía un plan alemán para exterminar a los judíos ¿por qué existían talleres?, preguntó Burg, ¿por qué destinar recursos económicos con esos fines? ¿Por qué entrenar a los niños para el trabajo? Gracias a Berlín, testificó Burg, los judíos tuvieron la oportunidad de vivir en un pequeño Israel. Sin embargo, todas estas cosas no deben decirse en la actualidad, ya que, ahora debe decirse que existió un Holocausto y que los judíos fueron asesinados.

Toda la población alemana, no sólo los Nazis, fueron culpados falsamente, y no sólo a los alemanes que vivían en Alemania, sino a cualquier alemán que viviera en cualquier parte del mundo. Burg tiene interés en este asunto, ya que, él piensa que esto provoca el odio en contra de los judíos. Los líderes Sionistas, tienen interés, incluso en la actualidad, en que se creen progroms o progromos en contra de los judíos, y el testimonio de Burg tiene el objetivo de prevenir esto.

En 1982, Zundel escribió a Burg en dos ocasiones, pidiéndole ayuda en contra de los Sionistas de Toronto quienes estaban provocándole dificultades, y para pedirle su recomendación. Zundel creyó que esto podría ayudarle mucho.

Burg frecuentemente discutió con Zundel acerca del desagravio a los alemanes. En la opinión de Burg, si el Holocausto hubiera sido verdadero, no se les debería ningún tipo de desagravio a los alemanes, pero “ellos lo están pagando”. El trató acerca de este tema en su libro ‘Guilt and Fate’, el cual, Zundel leyó en los años 60 del siglo pasado. Israel fue creado en 1948 y, en 1951 todavía no tenía relaciones diplomáticas con la República Federal Alemana. En ese año, Israel otorgó al Dr. Nahum Goldmann, representante del Congreso Judío Mundial, autoridad para negociar con el Dr. Adenauer, el Canciller de la República Federal Alemana en lo concerniente a la culpabilidad alemana. Israel, bajo el gobierno de Ben Gurion, exigió una indemnización por “los daños ocasionados por los alemanes”, pero nunca quiso sentarse en una mesa con ellos para negociarlo. Las negociaciones entre Goldmann y Adenauer, tuvieron como resultado el reconocimiento de Alemania de haber cometido un holocausto en contra de los judíos.

Burg testificó que era muy importante distinguir estas indemnizaciones al estado de Israel. Israel no existía durante la Guerra. Éste estaba en Palestina en ése entonces y pertenecía a la administración británica. Durante toda la Segunda Guerra Mundial, ningún soldado alemán estuvo en Palestina. ¿ Cuáles son entonces los daños y qué es lo que hay que reparar?, preguntó Burg.

Israel presentó entonces un documento a Alemania, declarando que tres de cada cuatro judíos europeos murieron y que el pueblo de Israel demandaba una indemnización por ellos. Ese documento nunca afirmó que hubieran muerto 6 millones. Tampoco que hubieran sido gaseados ni asesinados. La palabra usada fue ‘muertos’. La suma inicial de 3.5 marcos ha crecido y no sólo será pagado por los alemanes que viven en la actualidad, sino los que nacerán el día de mañana. Las sumas se justificaron por invenciones de 40 millones de judíos gaseados, luego que 25, y finalmente aproximadamente 6 millones, que es la cifra que ha permanecido.

Burg testificó que la razón por la que continuaron los juicios de crímenes de guerra tanto en la República Federal Alemana y en los Estados Unidos, fue para probar a todo el mundo que los alemanes, incluso los que nacieron en Estados Unidos y en Toronto, son culpables de haber asesinado y gaseado judíos.

Israel existió sobre la tesis de que el Holocausto sucedió y el pueblo alemán de la República Federal pagó con dinero honesto ganado con su trabajo a Israel, que es un barril sin fondo.

Goldmann también negoció por parte de aquellos que fueron liberados de los campos de concentración. Estos son los que han sufrido, dijo Burg, a quienes se les quitó sus hogares y apartamentos, quienes dejaron todo atrás. Fueron dispuestas oficinas especiales alrededor del mundo, en cada lugar donde Alemania tuviera alguna representación, con el fin de solicitar las indemnizaciones.

Burg discutió con Zundel acerca del responsable por la enemistad entre alemanes y judíos. Le dijo a Zundel que la Primera Guerra Mundial trajo a los Sionistas un lugar para vivir en Palestina, pero no era una nación. Esto era muy pequeño y era necesario hacer todo lo posible para crear el estado de Israel. Esto sólo fue posible a través de la guerra, se avecinaba una guerra mundial. Los Sionistas, por lo tanto, cooperaron con quien fue conocido como Wall Street. Wall Street causó la Segunda Guerra Mundial de la misma manera que causó la Primera. Hizo notar que éste también apoyaba al régimen de Hitler ya que supuestamente pelearía contra los comunistas. De la misma manera que los Nacional Socialistas no quisieron subordinarse a Wall Street, los comunistas tampoco lo hicieron. El plan de Churchill, junto con los Sionistas y los estadounidenses de Wall Street, era asegurarse que los Nacional Socialistas y los Comunistas “se consumieran entre ellos”. Chaim Weizmann declaró que él había deseado sacrificar a los judíos alemanes en favor del estado de Israel.

Burg estimó que Zundel había mostrado una sincera curiosidad acerca de la cuestión judía. Zundel era alemán y él estaba defendiendo a su país, dijo Burg. Zundel le había dicho que defender a su pueblo era el trabajo de su vida ya que ellos estaban siendo difamados, Burg también creía esto y lo había expresado en sus libros “una y otra vez” y como resultado de esto, sufrió en forma personal. Burg estuvo satisfecho de que Zundel aprendiera un poco de él al no hablar automáticamente de “judíos” sino, en su lugar, hacer énfasis en los “Sionistas”.

Si la historia del Holocausto sigue por el camino que ha tomado en la actualidad, dijo Burg, nunca habrá una relación sincera entre los judíos y los alemanes, y es lo que los líderes Sionistas buscan que pase. Burg dijo a Zundel que películas como Holocausto y Shoah constituyen un reforzamiento de la falsificación de la historia, hechas con el propósito de mostrar la razón por la que los alemanes deben pagar y deben seguir pagando por unas cuantas generaciones más.

Burg declaró que si Zundel hubiera ido con la corriente, nunca hubiera tenido los problemas que tuvo. Hubiera tenido una vida mucho más sencilla. También era la opinión de Burg que si existieran otros dos o tres Zundels, habría también mejores judíos.

La Corona [canadiense] decidió no volver a interrogar a Burg.

Gracias a Jesús Ruiz Munilla