EL ESPÍRITU CONSOLADOR

O REFLEXIONES SOBRE

ALGUNAS PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO,

MUY PROPIAS PARA CONSOLAR

LAS ALMAS AFLIGIDAS

 

DÍA VEINTISEIS

Si patienter sustinetis, hœc est gratia apud Deum. I Petr. 2, v. 20.

Induite vos ergo sicut electi Dei, sancti et dilecti, benignitatem, patientiam. Coloss.3, v. 12.

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Si lleváis los trabajos con paciencia, seréis agradables.

Revestíos de benignidad y paciencia, como los santos escogidos de Dios.

¡Cuántos méritos podría yo haber adquirido con los trabajos, si hubiese tenido la paciencia que debía en sufrirlos! El merecimiento de la paciencia es tan grande, que, en concepto de San Juan Crisóstomo, era igual al del martirio; y así decía: Que una lengua que alaba a Dios en la adversidad, no cede, ni es menos que la lengua de los mártires.

San Gregorio dice también, que para ser mártir no es necesario pasar por la violencia del fuego, ni del hierro; pues el que conserva en la tribulación verdadera paciencia, es un mártir.

San Juan vio una multitud innumerable de gentes de todas las naciones, que venían con palmas en las manos; y observó, que no sólo eran mártires los que las traían, sino también todos aquellos que habían padecido grandes tribulaciones; y así aunque haya diferencia entre un acto de amor que obliga a dar la vida por Jesucristo, y otro acto de amor que nos obliga a practicar virtudes heroicas, con designio de agradarle, ambos pueden tener un igual grado de gloria; y pueden los héroes cristianos, que hicieron triunfar la fe atormentados en los cadalsos, ser iguales a los que hicieron triunfar las virtudes que practicaron en ocasiones de mucha aflicción, en que tal vez desearían más bien morir en los cadalsos. Seguir leyendo

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN ESPERANZA DE LOS DESESPERADOS

Fiesta: 31 de mayo

De esta advocación dice San Efrén: “Ella es la esperanza de los desesperados”.

Se recomienda a cuantos hacen la Novena, la santifiquen con una buena confesión y comunión, de cuya excelente práctica depende muchas veces el fruto de la misma.

NTRA. SRA. DEL SAGRADO CORAZON 4
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Dios omnipotente, ante cuya soberana presencia dedicamos a María esta Novena bajo el excelso título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, derramad sobre nuestras almas vuestras más abundantes misericordias y abrasadlas en el fuego santo de la caridad, para que nuestra devoción a la Purísima Madre del Verbo hecho carne, al paso que redunde en obsequio de Aquella que es Todopoderosa en sus súplicas al Corazón de Jesús, nos alcance su maternal protección, y sea poderoso auxilio que nos conserve en el camino del bien en esta vida, fuerte escudo que nos defienda contra los ataques de los enemigos de nuestra salvación y segura esperanza de la gloria que nos está prometida. Amén.

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MEDITACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA

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Punto Primero. —Considera todo cuanto ha hecho Dios de más estupendo, de más maravilloso, de más extraordinario, para testificarnos el exceso de su amor. El adorable Sacramento de la Eucaristía es el compendio de todas estas maravillas, y un testimonio perpetuo de un amor todavía más grande. Que Dios se haya dignado tener un cuidado particular de su pueblo; que haya hecho en su favor tantos prodigios; que haya suspendido las ondas para abrirle un camino por entre las aguas; que le alimentase en el desierto con un maná celestial, que se dignase ser su defensor y su guía, que quisiese hacer sensible su majestad divina entre los truenos y los relámpagos, y su presencia por medio de una nube en el templo; éstas son, sin duda, pruebas de una bondad bien admirable; pero que Jesucristo, sin reparar en lo que somos nosotros y en lo que Él es, haga para testificarnos su amor todos los milagros que hace en la adorable Eucaristía; que se digne encerrarse, reducirse a un espacio casi indivisible, reproducirse a un mismo tiempo al infinito, despojarse de su majestad, y ocultarse todo bajo las apariencias de pan y de vino para servirnos de alimento; quedarse noche y día enterrado sobre el altar en un copón; y todo esto para estar sin cesar realmente presente con nosotros; ¿qué le parece? ¿Es esto amarnos con ternura? ¿No es una prueba bien clara de un amor grande? Y este exceso de amor para con tan viles criaturas ¿no es un prodigio todavía más incomprensible que la misma Eucaristía? Por más ternura que sienta un soberano hacia un desvalido, jamás se olvida que es señor; siempre tiene medidas que guardar en los mayores testimonios de amistad que quiere dar a los súbditos. Hay ciertos aires, cierto decoro, cierta decencia, de que el príncipe no se despoja jamás aun en la más tierna familiaridad; sólo el amor extremo que nos muestra Jesucristo en la Eucaristía no guarda medidas; este divino Salvador, este Señor infinitamente grande se agrega, se abandona sin distinción a sus súbditos, a quienes mira como a hijos; se diría que en este adorable misterio se olvida de sí mismo, y que sólo se acuerda de nosotros. Seguir leyendo

LA FESTIVIDAD DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

COMUNMENTE LLAMADA

LA FIESTA DE DIOS

O SOLEMNÍSIMA FESTIVIDAD DEL CORPUS CHRISTI

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La fiesta del Santísimo Sacramento del altar o de la Eucaristía no sólo es la más augusta, la más pomposa y una de las más célebres de todas las solemnidades, sino que además de esto es la más antigua y la primera de todas las fiestas de la Iglesia. Todas las otras, a lo menos las más solemnes, son de institución apostólica; pero esta fue instituida por el mismo Jesucristo en la Última Cena la noche antes de su Pasión. Su institución es la misma que la del divino Sacrificio; y se puede decir que el mandato del Salvador a sus Apóstoles, y en persona de ellos a toda la Iglesia, de que hicieran en memoria de Él lo que Él acababa de hacer, ha hecho la fiesta de la cena del Señor y del Santísimo Sacramento tan antigua como la misma Iglesia. Por ella empezó la Iglesia, la cual tuvo su origen y nacimiento en la institución y en la celebración de este divino Sacrificio, a que se siguió la comunión de los fieles congregados para la fracción del pan, o para recibir el Cuerpo de Jesucristo y para orar. Sin sacrificio no hay religión, no hay Iglesia. Se puede también decir que la fiesta de la Eucaristía ha sido perpetua en la Iglesia, del mismo modo que la de la Santísima Trinidad, y que no ha habido día en que no se haya celebrado. Pues así como la Santísima Trinidad es el objeto esencial y primitivo de nuestro culto en todas las solemnidades de nuestra Religión, así la Eucaristía es el Sacrificio perpetuo y el culto más santo que se da a Dios en todas las fiestas. Y esta es la razón por que se tardó tanto tiempo en establecer en la Iglesia una fiesta particular para celebrar estos dos grandes misterios; pues todo el año era la fiesta de la Santísima Trinidad, que se adoraba siempre, y de la divina Eucaristía, con la cual y por la cual se adora la Santísima Trinidad.

Por la misma razón, en los primeros tiempos de la Iglesia todos los días del año, dicen los Padres, eran mirados por los fieles como días de fiesta, pues en todos comulgaban; este es el motivo porque, según Tertuliano, San Crisóstomo y San Isidoro, la Iglesia dio el nombre de ferias a todos los días. San Justino dice que en todas las fiestas de los primeros cristianos casi toda la solemnidad consistía en la celebración de la Misa y en la Comunión; cada día era una fiesta, y todas las fiestas eran en cierto modo fiestas del Santísimo Sacramento. El divino Sacrificio que se ofrecía hacia entonces, como lo hace también hoy, el fondo y como la principal celebridad de todas las fiestas. Ora se celebre la fiesta de los Santos Mártires o de los otros Santos, dice San Crisóstomo, ora se celebre cualquiera otra fiesta en viernes, en sábado o en domingo, siempre se ofrece el mismo Sacrificio, siempre se inmola la misma Sagrada Víctima, y siempre el divino Sacrificio es quien hace la principal solemnidad del día: Sive feria sexta, sive sabbato, sive dominica die, sive in celebritate Martyrum, eadem litatur hostia, ídem sacrificium consummatur. Una virtus, una dignitas, una gratia, unum et idem corpus. Seguir leyendo

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN ESPERANZA DE LOS DESESPERADOS

Fiesta: 31 de mayo

De esta advocación dice San Efrén: “Ella es la esperanza de los desesperados”.

Se recomienda a cuantos hacen la Novena, la santifiquen con una buena confesión y comunión, de cuya excelente práctica depende muchas veces el fruto de la misma.

NTRA. SRA. DEL SAGRADO CORAZON 3ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Dios omnipotente, ante cuya soberana presencia dedicamos a María esta Novena bajo el excelso título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, derramad sobre nuestras almas vuestras más abundantes misericordias y abrasadlas en el fuego santo de la caridad, para que nuestra devoción a la Purísima Madre del Verbo hecho carne, al paso que redunde en obsequio de Aquella que es Todopoderosa en sus súplicas al Corazón de Jesús, nos alcance su maternal protección, y sea poderoso auxilio que nos conserve en el camino del bien en esta vida, fuerte escudo que nos defienda contra los ataques de los enemigos de nuestra salvación y segura esperanza de la gloria que nos está prometida. Amén.

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EL ESPÍRITU CONSOLADOR

O REFLEXIONES SOBRE

ALGUNAS PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO,

MUY PROPIAS PARA CONSOLAR

LAS ALMAS AFLIGIDAS

 

DÍA VEINTICINCO

Calicem quem dedit mihi Pater, non bibam illum ? Joan. 48. v. 11.

Pater, non mea voluntas, sed tua fiat. Luc. 22. v. 42.

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Por ventura, ¿no he de beber el cáliz que mi Padre me dio?

Padre, no se haga mi voluntad, mas hágase la vuestra.

 

Un Apóstol parece quiere persuadir a Cristo que no beba el cáliz de la pasión; y le dice Jesús: Es mi Padre quien lo manda, ¿y he de rehusar beberlo? Ahora es cuando debo manifestar, más que nunca, mi amor y la sumisión a su voluntad.

Él no habla de Judas, que lo entrega a sus enemigos después de haber sido del número de sus íntimos amigos; ni de los fariseos envidiosos, que tanto maquinaron contra Él; ni de los judíos ingratos a quienes curó de sus enfermedades, dio vista a los ciegos, resucitó los muertos y que, a pesar de todo ésto, quieren su muerte. Seguir leyendo

San Alfonso María de Ligorio-DEL VICIO DE HABLAR DESHONESTAMENTE

“La boca lúbrica y deshonesta es causa de ruina de muchos”. (Prov. XIII, 28)

S Alfonso

En el Evangelio refiere San Marcos, el milagro que hizo nuestro divino Salvador, curando a un hombre sordo y mudo con solo tocarle la lengua. Pero, de estas últimas palabras no se deduce que aquel hombre fuese mudo en efecto, sino que tenía la lengua impedida, y no podía hablar expeditamente: por lo cual añade San Marcos, que después del milagro hablaba bien: Loquebatur recte. Fue, pues, necesario un milagro para desatar la lengua de ese hombre, y soltarle el impedimento que tenía. ¿A cuantos empero, haría un favor, si les atase la lengua para que no pudiesen hablar deshonestamente?
 
Puesto que quien adolece este vicio:
 
Hace gran daño a otros. Este será mi primer punto.
Y se hace gran daño a sí mismo. Aquí tenéis el segundo punto.

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