MÉTODO PRÁCTICO PARA HABLAR CON DIOS

SEGUNDA PARTE

LOS MEDIOS QUE SON MENESTER TOMAR PARA HABLAR BIEN CON DIOS

ENTRETENIMIENTO IV

Y cuarto medio para hablar con Dios

La paz interior

Prosigue el mismo Entretenimiento

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El Siervo. Mi soberano Señor, yo me arrojo a los pies de vuestra augusta Majestad, para oír otra vez vuestros oráculos: ¡cuán bueno sois en querer por Vos mismo instruirme! Pero cuán ingrato soy yo en aprovecharme tan mal de vuestras divinas instrucciones. Las que acabáis de darme, tocante a la paz interior, debían fortalecerme contra todas las tentaciones de esta vida; no obstante la turbación se apoderó de mi alma a la primera prueba que hubo de sufrir; tened piedad de mí, Señor, y para fortalecerme en mi flaqueza, enseñadme, os ruego, el medio de conservar este tesoro, que yo prefiero a todos los bienes del mundo.

El Señor. El medio, hijo mío, es, que moderes tus deseos; tú deseas demasiadas cosas, y las deseas con demasía, es menester que desees poco, y que este poco lo desees con moderación, o por mejor decir, es menester que no desees sino lo que yo quiero; porque yo no quiero sino tu bien, y a pesar de tus vanos esfuerzos, no sucederá sino lo que yo quiero.

El Siervo. Si hubiera, Dios mío, atendido siempre a esta importante máxima, ¿qué riqueza de paz y de gozo no hubiera atesorado en mi alma? Hubiera siempre vivido contento, porque mi voluntad se hubiera siempre cumplido; cuando al contrario, dejándome ir al paso de mis deseos, yo me he arrojado infelizmente a todas las inquietudes y aflicciones que prueba una alma que no puede obtener o que no obtiene sino con dificultad lo que desea con pasión.

El Señor. Este es castigo anexo a los deseos inmoderados; yo mismo los vuelvo inútiles para enseñar a reprimirlos. La naturaleza por entonces se revuelve, se queja y murmura contra mi Providencia; dice que jamás ha tenido fortuna sobre la tierra, que basta que desee una cosa para que le suceda todo lo opuesto. Pero se mudará de lenguaje en el gran día de las manifestaciones; entonces se reconocerá el exceso de su ceguedad; tú, hijo mío, verás que fue puro efecto del grande amor que te tenía el haber frustrado tus esperanzas e invertido tus proyectos. Seguir leyendo

NOVENA AL INMACULADO CORAZON DE MARIA SANTISIMA DIA 1

NOVENA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA

 

PREPARACIÓN

Señor mío Jesucristo, Creador, Padre y Redentor mío, ahí tenéis postrado a vuestros pies a este miserable pecador que, arrepentido de sus pecados, acude a Vos como a la fuente de toda gracia, e invoca vuestro Santo Nombre para hacer devotamente esta novena. Vos, Señor, os habéis reservado de una manera especial el principio de toda buena obra, y sin Vos es imposible aun el deseo de hacer el bien. La misma gracia que ha dirigido mis pies a este santo templo, y descubierto a mis ojos esta sagrada imagen fuente de todo amor y consolación, espero que continúe en mí su obra y la llevará a su perfección.

No permitáis pues, Señor, que mi espíritu se distraiga en otros pensamientos que los que Vos en este breve rato os dignéis excitar en él, y que mi corazón, ajeno y purificado de todos los afectos de la tierra, sólo se abra a los purísimos sentimientos de amor y ternura que nos habéis enseñado en este símbolo vivo de toda caridad y amabilidad. Somos tan carnales y tan propensos a todo lo que halaga nuestros sentidos que, con frecuencia, torcemos a fines enteramente opuestos los mismos objetos que vuestro amor nos propone para despegarnos de la carne, y confundiendo nuestra sensibilidad con los puros y santos afectos de vuestro amor, muchas veces nuestra devoción y compunción no pasa de un sentimiento material y tierno. Hacednos por lo mismo la gracia de que al considerar los afectos del Corazón Inmaculado de María entremos en este tabernáculo del amor de la ternura con aquellas castas disposiciones dignas del tálamo de la más pura de las vírgenes. Y con mayor instancia imploro en este momento vuestra gracia, porque si llegase a tal punto mi insensibilidad que mi corazón permaneciese frio en medio de este incendio, podría con razón temer que había merecido el castigo de que vuestro amor me abandonase a mi indiferencia. Sin duda mis pecados ésto y más han merecido; pero vuestra gran misericordia los cubre todos, y vuestra bondad no repara en la ingratitud pasada del que implora con humildad vuestro perdón. Así nos lo hace esperar este Corazón cuyos santos y purísimos afectos nos proponéis como modelo de los más puros y generosos sentimientos, y como prenda de toda suerte de gracias y merecimientos. Por el Corazón Inmaculado de María, en cuyas venas se formó la Sangre que fue derramada por nosotros en la cruz, concedednos la gracia de hacer con fruto esta novena.

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SERMONES ESCOGIDOS DEL SANTO CURA DE ARS- LA IRA

Cuan distintos de los sentimientos de Dios, son los hombres. Aquel miserable que acaba de ser perdonado por la deuda que tenía contra su Señor, lejos de mostrarse agradecido y estar dispuesto a ejercitar la misma indulgencia para con su hermano, en cuanto lo ve, entra en cólera fuera de sí, arrójasele al cuello como si quisiese estrangularle, en vano el otro se hecha a sus pies, pidiéndole perdón, ya que nada le conmueve, nada le detiene, el que quiere agotar todo su furor contra aquel pobre desgraciado y hace que sea encarcelado hasta pagar el último maravedí, tal es la conducta de los mundanos, hijos míos… El aquel Señor indulgente vemos representada la bondad y misericordia de Dios, si nos perdona gustoso todo cuanto debemos a su justicia, si nos trata con tanta bondad y dulzura es para que imitando su ejemplo, nos portemos de la misma manera con nuestros hermanos…  

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SENTIMIENTOS Y AFECTOS DE UNA ALMA PENITENTE SOBRE EL SALMO L

VERSO VII

Ecce enim veritatem dilexisti; incerta et oculta sapientiæ tuæ manifestasti mihi

No ignoraba yo que vos queríais fuésemos vuestros, y de todo corazón; y aun me habíais secretamente inspirado el conocimiento de vuestra sabiduría

La fuerza suprema de vuestra Divinidad, Dios mío, siempre estuvo impresa en mi alma; el natural atractivo que nos lleva a nuestra propia conservación, me hacía implorar vuestro Santo Nombre en el peligro, y mi espíritu me daba a conocer por las luces de la fe que sois mi Creador. Vos me habíais también inspirado secretamente el conocimiento de vuestra sabiduría; admiraba yo vuestra grandeza en las cosas maravillosas que veía con asombro; esos hermosos Astros que habéis colocado en el Firmamento, y que con un curso regulado e igual comienzan y acaban la sucesión de los días; esos profundos mares, cuyo flujo y reflujo confunde igualmente la ciencia y curiosidad de los filósofos; ese vasto universo lleno de ríos, de montes, de selvas, de prados; todos esos animales de especies diferentes; y finalmente el hombre que creasteis a vuestra imagen y semejanza. Todas estas cosas, Dios mío, me enseñaban vuestra sabiduría y vuestro poder, e inclinaban mi espíritu a buscaros.

Yo aprendí a conoceros, Vos me habéis enseñado, Vos habéis hablado a mi alma, Vos me habéis dado a entender que queríais fuésemos vuestros totalmente, de lo íntimo de nuestro corazón; y en efecto quería yo darme del todo a Vos, como a mi solo y único bien; pero olvidando de repente tan poderosos atractivos, y desviando mis pasos del buen camino, me dejé guiar al que me pareció más agradable, y más halagüeño al sentido. Enflaquecida mi fe con esta primera infidelidad, no tuve ya fuerzas para refrenar las miserables pasiones que me han arrastrado; los falsos amigos del siglo adularon mi primera juventud; mi natural corrompido me hizo descuidar del mayor bien, para seguir el mayor mal; y para haber de reducirme a mi obligación, ha sido menester, no menos que aflicciones infinitas y reiterados azotes. Seguir leyendo

EL EVANGELIO EXPLICADO- PARÁBOLA DEL SAMARITANO

(San Lucas, X, 23-37)

parbola-del-buen-samaritano-32604241En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis. Porque os aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y quisieron oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron. Se levantó entonces un doctor de la Ley y, para enredarlo le dijo: “Maestro, ¿qué he de hacer para lograr la herencia de la vida eterna?” Le respondió: “En la Ley, ¿qué está escrito? ¿Cómo lees?” Y él replicó diciendo: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo.” Le dijo Jesús: “Has respondido justamente. Haz esto y vivirás.” Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: “¿Quién es mi prójimo?” Jesús repuso diciendo: “Un hombre, bajando de Jerusalén a Jericó, vino a dar entre salteadores, los cuales, después de haberlo despojado y cubierto de heridas, se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente, un sacerdote iba bajando por ese camino; lo vio y pasó de largo. Un levita llegó asimismo delante de ese sitio; lo vio y pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de viaje, llegó a donde estaba, lo vio y se compadeció de él; y acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; luego, poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo condujo a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios los dio al posadero y le dijo: “Ten cuidado de él, todo lo que gastares de más, yo te lo reembolsaré a mi vuelta.” ¿Cuál de estos tres te parece haber sido el prójimo de aquel que cayó en manos de los bandoleros?” Respondió: “El que se apiadó de él.” Y Jesús le dijo: “Ve, y haz tú lo mismo.”

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MÉTODO PRÁCTICO PARA HABLAR CON DIOS

SEGUNDA PARTE

LOS MEDIOS QUE SON MENESTER TOMAR

PARA HABLAR BIEN CON DIOS

 

ENTRETENIMIENTO IV

Y cuarto medio para hablar con Dios

 

La paz interior

6 - copia

El Siervo. Gran Dios, que por la inmensidad de vuestro ser lo llenáis todo, yo os adoro aquí presente con todos los Espíritus celestiales, de que estáis rodeado, y os reconozco, con ellos como a soberano Señor, solo grande, solo poderoso, solo bueno, solo perfecto. ¡Qué felicidad para estas sublimes inteligencias estar siempre cerca de Vos, siempre ocupadas en contemplaros y bendeciros! ¡Oh, cuán diferente es mi suerte en este lugar de destierro! ¡Qué de ocasiones me impiden gozar de vuestra amable presencia y de vuestra dulce conversación!

El Señor. Tú, hijo mío, la gozarías siempre, si tuvieras cuidado de conservar la paz en tu alma; pero te inquietas a la menor ocasión; una pérdida muy corta, una pequeña incomodidad, una confusión, una palabra, una nada levanta en tu corazón movimientos que, no siendo reprimidos en sus principios, cada instante se hacen más violentos; ¿y habrá medio entonces de tratar como es menester conmigo, de hablarme con la atención, respeto y fervor debidos, cuando las pasiones están tan fuertemente agitadas, y con sus alteraciones derraman en el alma tan grandes tinieblas? Seguir leyendo

EL PAJARILLO DE SANTA TERESITA

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El pajarillo (Santa Teresita del Niño Jesús)

 ¡Oh, Jesús, mi primer y único amigo, el único a quien yo amo!, dime qué misterio es éste. ¿Por qué no reservas estas aspiraciones tan inmensas para las almas grandes, para las águilas que se ciernen en las alturas…?
Yo me considero un débil pajarito cubierto únicamente por un ligero plumón.
Yo no soy un águila, sólo tengo de águila los ojos y el corazón, pues, a pesar de mi extrema pequeñez, me atrevo a mirar fijamente al Sol divino, al Sol del Amor, y mi corazón siente en sí todas las aspiraciones del águila…
El pajarillo quisiera volar hacia ese Sol brillante que encandila sus ojos; quisiera imitar a sus hermanas las águilas, a las que ve elevarse hacia el foco divino de la Santísima Trinidad… Pero, ¡ay,! lo más que puede hacer es alzar sus alitas, ¡pero eso de volar no está en su modesto poder! ¿Qué será de él? ¿Morirá de pena al verse tan impotente…?
No, no, el pajarillo ni siquiera se desconsolará. Con audaz abandono, quiere seguir con la mirada fija en su divino Sol. Nada podrá asustarlo, ni el viento ni la lluvia. Y si oscuras nubes llegaran a ocultarle el Astro del amor, el pajarito no cambiará de lugar: sabe que más allá de las nubes su Sol sigue brillando y que su resplandor no puede eclipsarse ni un instante.
Es cierto que, a veces, el corazón del pajarito se ve embestido por la tormenta, y no le parece que pueda existir otra cosa que las nubes que lo rodean. Esa es la hora de la alegría perfecta para ese pobre y débil ser. ¡Qué dicha para él seguir allí, a pesar de todo, mirando fijamente a la luz invisible que se oculta a su fe…!
Jesús, hasta aquí puedo entender tu amor al pajarito, ya que éste no se aleja de ti… Pero yo sé, y tú también lo sabes, que muchas veces la imperfecta criaturita, aun siguiendo en su lugar (es decir, bajo los rayos del Sol), acaba distrayéndose un poco de su único quehacer: coge un granito acá y allá, corre tras un gusanito…; luego, encontrando un charquito de agua, moja en él sus plumas apenas formadas; ve una flor que le gusta, y su espíritu débil se entretiene con la flor… En una palabra, el pobre pajarito, al no poder cernerse como las águilas, se sigue entreteniendo con las bagatelas de la tierra. Sin embargo, después de todas sus travesuras, el pajarillo, en vez de ir a esconderse en un rincón para llorar su miseria y morirse de arrepentimiento, se vuelve hacia su amado Sol, expone a sus rayos bienhechores sus alitas mojadas, gime como la golondrina; y, en su dulce canto, confía y cuenta detalladamente sus infidelidades, pensando, en su temerario abandono, adquirir así un mayor dominio, atraer con mayor plenitud el amor de Aquel que no vino a buscar a los justos sino a los pecadores… Y si el Astro adorado sigue sordo a los gorjeos lastimeros de su criaturita, si sigue oculto…, pues bien, entonces la criaturita seguirá allí mojada, aceptará estar aterida de frío, y seguirá alegrándose de ese sufrimiento que en realidad ha merecido…
¡Qué feliz, Jesús, es tu pajarito de ser débil y pequeño! Pues ¿qué sería de él si fuera grande…? Jamás tendría la audacia de comparecer en tu presencia, de dormitar delante de ti… Sí, ésta es también otra debilidad del pajarito cuando quiere mirar fijamente al Sol divino y las nubes no le dejan ver ni un solo rayo: a pesar suyo, sus ojitos se cierran, su cabecita se esconde bajo el ala, y el pobrecito se duerme creyendo seguir mirando fijamente a su Astro querido. Pero al despertar, no se desconsuela, su corazoncito sigue en paz. Y vuelve a comenzar su oficio de amor. Invoca a los ángeles y a los santos, que se elevan como águilas hacia el Foco devorador, objeto de sus anhelos, y las águilas, compadeciéndose de su hermanito, le protegen y defienden y ponen en fuga a los buitres que quisieran devorarlo.El pajarito no teme a los buitres, imágenes de los demonios, pues no está destinado a ser su presa, sino la del Aguila que él contempla en el centro del Sol del amor.
Historia de un alma
Fuente: