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NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

***

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Por  la señal, etc…

Oración preparatoria

¡Dios mío, amorosísimo Padre mío! Por sola vuestra bondad infinita, creasteis en el principio del mundo el cielo y la tierra; haciéndolo todo de la nada; Vos, Señor, que con suma sabiduría lo gobernáis todo y con admirable providencia lo ordenáis del modo más conducente a vuestra honra y gloria: suplícoos, Señor, penetréis mi corazón con un rayo de devoción verdadera para hacer esta Novena en preparación a la fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús, y que me enseñéis, como Sapientísimo Maestro, a pedir aquello que más me convenga para la salud espiritual de mi alma, disponiéndolo todo a mayor servicio vuestro, que así lo espero alcanzar de vuestra bondad y misericordia infinitas. Amen.

Tres Glorias…

¡Oh amorosísimo Jesús mío! Al pensar en vuestro corazón tan bueno y al ver que todo es piedad y dulzura para con los pecadores, el mío se regocija y se llena de confianza de ser bien acogido por Vos.

¡Ay de mí! ¡Cuántos pecados he cometido! Mas ya cual otro Pedro, cual otra Magdalena, los lloro y detesto arrepentido; porque con ellos os he ofendido a Vos, que sois el Bien sumo. Ea, pues, perdonadme.

Ah, muera yo, Jesús mío, os lo pido por vuestro piadoso Corazón: muera yo antes que ofenderos y viva tan sólo para amaros.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

  • Corazón de mi amable Salvador.
  • Haz que arda y siempre crezca en mí tu amor.

¡Yo bendigo Jesús mío! Vuestro humildísimo Corazón, y os doy gracias porque, al dármelo, no solo me instáis vivamente a imitarlo, sino además, a costa de humillaciones vuestras, me enseñáis y allanáis el camino. ¡Qué locura la mía y qué ingratitud! Perdonadme Señor: no más soberbia, que yo no quiero sino seguiros a Vos humillado y alcanzar la paz y la salud. Dadme Señor, vuestra fortaleza, y bendeciré eternamente vuestro Corazón.

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Publicado por en Martes 9 junio 2015 en Espiritualidad, Sagrado Corazón de Jesús

 

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NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

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Por  la señal, etc…

Oración preparatoria

¡Dios mío, amorosísimo Padre mío! Por sola vuestra bondad infinita, creasteis en el principio del mundo el cielo y la tierra; haciéndolo todo de la nada; Vos, Señor, que con suma sabiduría lo gobernáis todo y con admirable providencia lo ordenáis del modo más conducente a vuestra honra y gloria: suplícoos, Señor, penetréis mi corazón con un rayo de devoción verdadera para hacer esta Novena en preparación a la fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús, y que me enseñéis, como Sapientísimo Maestro, a pedir aquello que más me convenga para la salud espiritual de mi alma, disponiéndolo todo a mayor servicio vuestro, que así lo espero alcanzar de vuestra bondad y misericordia infinitas. Amen.

Tres Glorias…

¡Oh amorosísimo Jesús mío! Al pensar en vuestro corazón tan bueno y al ver que todo es piedad y dulzura para con los pecadores, el mío se regocija y se llena de confianza de ser bien acogido por Vos.

¡Ay de mí! ¡Cuántos pecados he cometido! Mas ya cual otro Pedro, cual otra Magdalena, los lloro y detesto arrepentido; porque con ellos os he ofendido a Vos, que sois el Bien sumo. Ea, pues, perdonadme.

Ah, muera yo, Jesús mío, os lo pido por vuestro piadoso Corazón: muera yo antes que ofenderos y viva tan sólo para amaros.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

  • Corazón de mi amable Salvador.
  • Haz que arda y siempre crezca en mí tu amor.

¡Yo bendigo Jesús mío! Vuestro humildísimo Corazón, y os doy gracias porque, al dármelo, no solo me instáis vivamente a imitarlo, sino además, a costa de humillaciones vuestras, me enseñáis y allanáis el camino. ¡Qué locura la mía y qué ingratitud! Perdonadme Señor: no más soberbia, que yo no quiero sino seguiros a Vos humillado y alcanzar la paz y la salud. Dadme Señor, vuestra fortaleza, y bendeciré eternamente vuestro Corazón.

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Publicado por en Lunes 8 junio 2015 en Espiritualidad, Sagrado Corazón de Jesús

 

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NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

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Por  la señal, etc…

Oración preparatoria

¡Dios mío, amorosísimo Padre mío! Por sola vuestra bondad infinita, creasteis en el principio del mundo el cielo y la tierra; haciéndolo todo de la nada; Vos, Señor, que con suma sabiduría lo gobernáis todo y con admirable providencia lo ordenáis del modo más conducente a vuestra honra y gloria: suplícoos, Señor, penetréis mi corazón con un rayo de devoción verdadera para hacer esta Novena en preparación a la fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús, y que me enseñéis, como Sapientísimo Maestro, a pedir aquello que más me convenga para la salud espiritual de mi alma, disponiéndolo todo a mayor servicio vuestro, que así lo espero alcanzar de vuestra bondad y misericordia infinitas. Amen.

Tres Glorias…

¡Oh amorosísimo Jesús mío! Al pensar en vuestro corazón tan bueno y al ver que todo es piedad y dulzura para con los pecadores, el mío se regocija y se llena de confianza de ser bien acogido por Vos.

¡Ay de mí! ¡Cuántos pecados he cometido! Mas ya cual otro Pedro, cual otra Magdalena, los lloro y detesto arrepentido; porque con ellos os he ofendido a Vos, que sois el Bien sumo. Ea, pues, perdonadme.

Ah, muera yo, Jesús mío, os lo pido por vuestro piadoso Corazón: muera yo antes que ofenderos y viva tan sólo para amaros.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

  • Corazón de mi amable Salvador.
  • Haz que arda y siempre crezca en mí tu amor.

¡Yo bendigo Jesús mío! Vuestro humildísimo Corazón, y os doy gracias porque, al dármelo, no solo me instáis vivamente a imitarlo, sino además, a costa de humillaciones vuestras, me enseñáis y allanáis el camino. ¡Qué locura la mía y qué ingratitud! Perdonadme Señor: no más soberbia, que yo no quiero sino seguiros a Vos humillado y alcanzar la paz y la salud. Dadme Señor, vuestra fortaleza, y bendeciré eternamente vuestro Corazón.

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Publicado por en Jueves 4 junio 2015 en Espiritualidad, Sagrado Corazón de Jesús

 

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NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

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Por  la señal, etc.

Oración preparatoria

¡Dios mío, amorosísimo Padre mío! Por sola vuestra bondad infinita, creasteis en el principio del mundo el cielo y la tierra; haciéndolo todo de la nada; Vos, Señor, que con suma sabiduría lo gobernáis todo y con admirable providencia lo ordenáis del modo más conducente a vuestra honra y gloria: suplícoos, Señor, penetréis mi corazón con un rayo de devoción verdadera para hacer esta Novena en preparación a la fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús, y que me enseñéis, como Sapientísimo Maestro, a pedir aquello que más me convenga para la salud espiritual de mi alma, disponiéndolo todo a mayor servicio vuestro, que así lo espero alcanzar de vuestra bondad y misericordia infinitas. Amen.

Tres Glorias…

¡Oh amorosísimo Jesús mío! Al pensar en vuestro corazón tan bueno y al ver que todo es piedad y dulzura para con los pecadores, el mío se regocija y se llena de confianza de ser bien acogido por Vos.

¡Ay de mí! ¡Cuántos pecados he cometido! Mas ya cual otro Pedro, cual otra Magdalena, los lloro y detesto arrepentido; porque con ellos os he ofendido a Vos, que sois el Bien sumo. Ea, pues, perdonadme.

Ah, muera yo, Jesús mío, os lo pido por vuestro piadoso Corazón: muera yo antes que ofenderos y viva tan sólo para amaros.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

  • Corazón de mi amable Salvador.
  • Haz que arda y siempre crezca en mí tu amor.

¡Yo bendigo Jesús mío! Vuestro humildísimo Corazón, y os doy gracias porque, al dármelo, no solo me instáis vivamente a imitarlo, sino además, a costa de humillaciones vuestras, me enseñáis y allanáis el camino. ¡Qué locura la mía y qué ingratitud! Perdonadme Señor: no más soberbia, que yo no quiero sino seguiros a Vos humillado y alcanzar la paz y la salud. Dadme Señor, vuestra fortaleza, y bendeciré eternamente vuestro Corazón.

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Publicado por en Miércoles 3 junio 2015 en Devociones, Espiritualidad, Sagrado Corazón de Jesús

 

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Las Parábolas de Cristo – P.Leonardo Castellani

  LOS DOS SEÑORES

(Mt. VI,4; Le. XVI,13)

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“Nadie puede servir a la vez a dos Señores”


La Parábola 17 acerca del Adversario en el Camino (Mt. V,25) junto con el difícil precepto que le precede, está explicada brevemente en nuestro Evangelio. Se podría explicar más largo, sobre todo si uno quisiera deshacer las interpretaciones rebuscadas o desenfocadas de muchos autores, incluso algunos muy grandes, que se van por la loma del diablo. Pero no es necesario: basta exponer la verdadera, obvia y literal significación para aventar las estrafalarias. Con la “exagerada” afirmación de que: “el que llamare a su hermano loco es reo de la gehenna del fuego” , Cristo indica a la vez el Purgatorio o el Infierno; y por tanto, asevera que una contumelia (o insulto lanzado a la cara) puede ser pecado grave, como falta mortal a la caridad; y eso sin necesidad de que haya “ánimo homicida” o que el insulto esté en un “proceso de homicidio”, como añaden dichos intérpretes… por su cuenta. Los cuales funden este dicho temeroso con la parábola del Adversario que le sigue, de donde tienen que convertir a “la cárcel de donde se sale” (o sea el Purgatorio) en el Infierno mismo: “salir después de pagar el último cuadrante no significa (según avisa san Agustín) que saldremos del infierno… mas que no saldremos nunca, porque los que allí están, continuamente están pagando su deuda sin extinguirla jamás”, dice Maldonado (In Matthaeum, V,25). Avíselo quien lo avise, Cristo dice literalmente que “se sale”; y por ende es el Purgatorio. La interpretación de san Agustín y Maldonado fuerza el texto y es inaceptable. Como dije, se van a la loma del diablo, literalmente: más allá de los cerros de Ubeda. La mayoría de los Padres ven en este texto con razón al Purgatorio; y es el único texto claro con que se puede probar el Purgatorio con la Escritura. Lo que impone este precepto es la “reconciliación” con los que “tienen algo contra nosotros”, y eso en forma urgente, de modo a dejar incluso el sacrificio de Dios que uno estaba por hacer, e ir “primero a reconciliarse con su hermano”. Por supuesto que si “alguien tiene algo contra nosotros” sin razón, ese alguien no tiene NADA contra nosotros. No tengo ninguna obligación de salir corriendo de la Iglesia y dejar la misa para satisfacer a José Babini, que está enojado conmigo porque dice que soy “antisemita”. Después de esta parábola aparece en Mateo la primera de las parábolas contra las Riquezas, o sea, la de los Dos Señores: sigue la del Camello y la Aguja, los Cuervos y los Lirios del Campo, el Ricachón Juzgado y el Rico Epulón, más el Juicio Final; y están precedidas por la Bendición a los Pobres y la Maldición a los Ricos, que hemos visto en las Bienaventuranzas. Dedicaremos a este ataque a las Riquezas, tan importante, dos comentarios: uno al Precepto, otro al Consejo. Este “proletario hijo de una sirvienta”, como lo llamó un francés (en realidad Cristo fue un artesano y un hidalgo, hijo de una reina… pobre), dijo contra las Riquezas lo que nadie ha dicho en el mundo, más aún que Carlos Marx. “¿Qué diablos le hemos hecho nosotros, pobres millonarios? -exclama Monsiú Rothschild-. ¡Que se deje de embromar! ¡Demagogo! Primeramente dijo que no se puede casar uno con Dios y con Mammona, el Idolillo Inicuo; hay que optar, el matrimonio es monógamo. Esos Dos Señores son tan exigentes que la unión con ellos es como la de Marido y Mujer. Y después aconsejó consoladoramente “amontonar tesoros en el cielo”, donde no hay incendios, inundaciones ni ladrones; y “hacerse amigos en la otra vida”, por medio de la limosna, a la manera del Mayordomo Camandulero; por medio del Idolillo Inicuo. Después profirió que “más fácil es que una camello (o un cable, dicen algunos traductores: kámilon en lugar de kámelon, dicen algunos códices) pase por el ojo de una aguja, que un rico entre al Reino de los Cielos” (Mat.XIX,24). “¿Entonces es imposible?”, dijeron los discípulos. Cristo no había dicho “imposible”, sino “difícil”. Y entonces añadió, “mirándolos fijamente: Con las fuerzas humanas es imposible; con las de Dios, no; para Dios no hay imposibles”. Abrió a los ricos de buena voluntad las puertas de la gracia, después de haber atemorizado a todos. Don Francisco de Quevedo, que sabía hebreo, propuso de este difícil versículo una interpretación ingeniosa: habría habido en ese tiempo en Jerusalén una puerta de la ciudad llamada Aguja, que era muy estrecha; de modo que para pasar un camello, había que despojarlo de sus cargas y aun así pasaba raspando; de donde los ricos no pueden entrar al Cielo pegados a sus riquezas, pero sí despegados de ellas. Hermosa interpretación, si es verdad. No la encuentro en las obras de Quevedo, no sé de dónde la tomó, no sé cómo la apoya o prueba. Maldonado la menciona y rechaza, sin indicar su origen. Probablemente es sólo poética: otra parábola nueva de algún santo Padre. No: Cristo usó un proverbio hebreo que está en el Talmud (Edersheim 11,342) y dice: “Ni en sueños ninguno ve un elefante pasar por el ojo de una aguja”. En otra ocasión (Mt. XXIII,24) dijo Cristo en el mismo estilo: “Vosotros, los que coláis el mosquito, y os tragáis el camello…” Después acude Cristo a los registros fuertes, por si estos no lo fueran: todo era necesario. La Parábola del Ricachón Juzgado muestra un millonario de estos, que le habían ido bien las cosechas y todo, un nuevo acceso de dinero, quizá sin trabajar y solamente por tener ya dinero, como suele pasar; y estando en la cama, andaba haciendo cuentas y cálculos, de los nuevos campos, casas y fábricas que iba a adquirir; y muy contento diciendo: “Alma mía, ahora sí que podemos llamarnos casi ricos: descansar, holgar y comenzar a darnos buena vida”. Y entonces oyó una voz (que bien pudo ser una angina péctoris o un infarto cardíaco) que le gritó: “Estúpido, esta noche te pedirán el alma; lo que has amontonado, ¿para quién será?… ” No le quedaba más que abrazarse a la libreta de cheques; porque este es el absurdo de la angurria de plata, que el Malrico busca tener dominio sobre los hombres (que es lo más que pueden las riquezas dar) y para eso se vuelve esclavo de las cosas muertas. Después de la Muerte entra en acción el Infierno: la Parábola del Rico Epulón, cuya alma “fue sepultada en los infiernos”, dice tranquilamente Cristo. Notan los Padres que ningún otro delito achaca el Evangelio a este cuitado, sino el lujo, quizá la gula, y sobre todo su dureza de corazón con el pobre Lázaro, al cual veía desdeñosamente cada día; mas puede haberlos tenido, pues las Riquezas son comodines de todos los vicios. Pero ello es que una tremenda dureza de corazón con el prójimo, y más con aquellos a quienes tenemos obligación (que sabiamente la lengua española llama “deudos”) basta y sobra. Aquí salta nuestro imaginario Rothschild (llámenlo como quiera) y dice: ¡Qué diablos vienen aquí con macanas! Yo no he robado a nadie, mi dinero es mío, lo he hecho legalmente e incluso he ayudado con coimas a los gobernantes legítimos. Tiene que haber millonarios para que el mundo progrese; y si Dios me ha escogido a mí, por algo será. En último caso, las riquezas son útiles a pesar de los ricos, como dice mi amigo Cambó. Sin millonarios no habría progreso, adelanto, cultura, esplendidez ni refinamiento; me atrevo a decir que no habría ni arte ni ciencia ni urbanismo, como demostró el judío Ricardo, Adam Smith, Bentham y otros 10 ó 12 economistas que no recuerdo. Querer hacer cosa mala a las riquezas es cosa de estos fanáticos judíos, comunistas y resentidos. La vida del pobre es dura, sucia e inhumana; la falta de dinero hace al hombre servil, ignorante y de ánimo apocado. El pobre es vil, bajo y villano. ¿Vamos a retroceder a la Edad Media? ¿Qué diablos tienen estos envidiosos contra los ricos?” E vía dicendo, toda la economía política del Capitalismo… y del Socialismo. Un chico del Catecismo a quién pregunté: “¿Cuáles son los Malos Ricos?”, respondió: “Los que se dedican a las riquezas”. No está mal. Aquí en Buenos Aires cuentan que Prebisch salió al atardecer a la casa Bunge y Born y se quedó mirando a unos albañiles que trabajaban enfrente, ya casi sin luz, y exclamó: “Si estos hombres trabajan todo el día, ¿cuándo tienen tiempo para ganar dinero?” No está mal, tampoco; aunque no creo que Prebisch lo haya dicho. Son los nazis y los comunistas que inventan esos chistes. Cristo no odió a los ricos (de hecho fue amigo de alguno de ellos), odió a las riquezas. No odió a las riquezas como riquezas, sino como obstáculos a la iluminación y salvación del alma. Quizá lo más exacto sería decir simplemente que AMÓ A LOS POBRES. No era tan tonto como para creer que basta ser pobre para ser perfecto, o estar salvado: “pobres en el espíritu”; pero amó aun a los pobres a secas, pues aunque éstos puedan ser “malos pobres”, casi siempre su pobreza no es su culpa; y su culpa tiene atenuantes. Seguro que hay malos pobres, y hoy día su número es inmenso: es el gran pecado de nuestra época. “Dios mío, ¡cuánta pobreza desperdiciada!”, decía un santo. La impaciencia, la envidia, el resentimiento, la rebeldía, la venganza, son los vicios del Malpobre, el cual es el más mísero de los hombres; pues tiene las desventajas de las riquezas… sin las riquezas, el quemante cauterio de la plata sin la plata, el peso del Peso sin los pesos; pues como escribió un poeta en un papel moneda:

Por esto el Abad reza 

Y el asesino mata 

Se llama peso y no pesa 

Se llama plata y no es plata 

Eso de que no pesa… Pesa en el Malrico; y pesa incluso en el Buenrico, que tiene que desprenderse de ellos para hacer obras de utilidad y de limosna (de munificencia, de magnificencia y de beneficencia) y ellos son como tira emplástica. Pero en fin, ¿son un mal los bienes de este mundo, que el mismo Platón puso (aunque en último lugar) en la lista de los Bienes? De suyo son indiferentes; pero dada la condición humana, caída por la Caída Original, son un peso, un peligro y un apego. ¿Por qué tiene que tener una excelencia espiritual el ser pobre? ¿No es ese dictamen un efecto del “resentimiento”, como estimó Nietzsche? El filósofo hebreo convertido Max Scheler en su precioso librito “El resentimiento en la moral” (en el que completó y corrigió a Nietzsche), dio esta razón: la pobreza en Cristo y en San Francisco (que la llamaba “su novia”) no es amada por sí misma, sino por el señorío del espíritu que es necesario para despreciar la riqueza. “No es un desprecio enconado de los valores útiles o vitales; es sólo una forma paradojal de expresar que los supremos y últimos valores de la personalidad son independientes de las antítesis pobre-rico, sano-enfermo, guapo-feo… “.En suma, lo que valdría no sería la pobreza, sino el conato, la apostura, el plante, que la pobreza facilita… o necesita. Verdad es, pero esto no basta: esto lo habían predicado antes los Estoicos y los Kínicos. Si Cristo hubiera querido decir que eran bienaventurados los que tenían tanta alma que eran capaces de afrontar por la verdad o por el bien de su patria el peligro de perder sus bienes, de otro modo lo hubiera dicho. Por ejemplo: “bienaventurados los que tienen tanto vigor de mente y de redaños que son capaces incluso de jugarse sus bienes aunque no se los jueguen”. Pero Cristo dijo derecho que lo mejor era dejar de hecho sus bienes -que es mucho más. Jugárselos a perder, en algunos casos. ¿Cuál es pues la excelencia espiritual de la pobreza, y ese “reino de los Cielos” que pertenece a los pobres? Diré lo que sé, que ya he indicado. La pobreza nos pone más cerca de la Realidad; de la realidad mística y religiosa, que es la realidad última y más duradera; la realidad más real. En el fondo de su alma, en el campo de lo eterno, el Hombre es un pobre, pues por el pecado original quedó el hombre “despojado de lo gratuito y herido en lo natural”; mas el fondo del alma y las cosas eternas, cosa es que el hombre no ve, impedido por el cuerpo; mas al pobre, puesto en situación análoga en su mismo cuerpo, le es más fácil verlo; y el verlo es la humildad, principio y fundamento de todas las virtudes. Las apariencias de lo material y la atracción de lo sensible nos engañan talmente, que a todo hombre puede decirse lo que el Apocalipsis dice a la última Iglesia (que mucho temo sea la nuestra) la Iglesia de los Tibios, que no son ni cristianos ni paganos del todo: “Tú dices: yo soy rico y potentado y no necesitado de nada; y no sabes que eres mísero y miserable y pobre, y ciego y desnudo… ” (Ap. II1,17). ¡No sabes! Pero el pobre, fácilmente sabe. El “colirio” que dice allí san Juan que sana los ojos, es la necesidad. En suma, existe una especie de colusión metafísica entre el ser pobre y el percibir las verdades del Evangelio, que son sobrenaturales; y esto es el “Reino de los Cielos”. Cristo eligió ser pobre de hecho; por algo habrá sido; Dios sabe más que nosotros. No se niega que con las riquezas se puede hacer mucho bien; como dijo el Obispo aquel; pero es dejándolas o gastándolas, no amontonándolas. Aristóteles enseña que el que no tiene bienes no puede practicar muchas virtudes, como la liberalidad, la generosidad, la munificencia y la magnificencia, y hasta casi la eximia virtud de la amistad: “para poder querer hay que poder querer sin ayudar al que se quiere -siendo impotente en su presencia, hiere- y eso ya no es querer, es padecer”, dijo un aristotélico. Pero Jesucristo cambió eso. Quiere más el que lo da todo, vida incluso. Y así dijo otro poeta cristiano: “Da más el que no tiene que el que tiene”, invocando el caso de que Cristo, desnudo en la cruz, dio más al mundo que si hubiese sido un Creso o un Craso. O sea, “es mejor dar que recibir”. Con una sonrisa o una palabra, el pobre puede a veces dar más que el carterudo. El refrán español: “Más da el duro que el desnudo”, no se aplica a Cristo… ni a sus fieles. Creo que esta razón que doy por mi cuenta que bautizaré pedantemente “la colusión metafísica entre la pobreza y la realidad mística” (que ignoró el pagano Pitágoras) está indicada nada menos que por san Ignacio de Loyola en sus Ejercicios. Pero para aducirlo, esta parábola ya es muy larga; y así terminaré con otra parábola que se me ocurrió mientras esto escribía:

JESUCRISTO. – “Siempre habrá pobres en medio de vosotros”.

LOS APÓSTOLES (a una). – Qué duro es eso, Maestro!

JESUCRISTO (volviéndose a Pedro). – Tú cuida de que no sean siempre los mismos.

PEDRO. – Señor, aquí hay unos economistas científicos y socialistas que pueden hacer ricos a todos los pobres: “un poco de petróleo a cada uno”.

JESUCRISTO. – No les creas: lo que quieren es hacer pobres a todos los ricos… menos ellos.

Hoy día parecerá que san Pedro en esto (en el cuidar que no sean siempre los mismos) se descuida bastante. No tanto san Pedro, mejor dicho, cuanto san Luis Rey de Francia, san Fernando de Sevilla, san Eduardo de Inglaterra, san Duce de Italia y san Mike Eisenhower -¿y por casa como andamos?-. Y así otro poeta “kínico”, que era pobre (¿cuándo no?) escribió, exagerando o no, este soneto:

Dios no me ha dado pan a repartir

Templo que hacer ni enfermo que vendar…

Tan sólo la misión de hacer salir

El sol cada mañana sobre el mar. 

No me mandó enseñar a bien vivir

Sino a saber morir -y me hizo dar

El verbo inteligible que formar

Y que decir sabiéndolo decir.

Los que hacen templos y reparten pan

(Con su ración quedándose, es de ley)

Me han puesto fuera de su ley. Así…

Me quedé fuera de donde ellos van

Y devolví coraza y casco al rey…

Y espada se hizo y fuego el verbo en mí.

 
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Publicado por en Domingo 31 mayo 2015 en actualidad, Espiritualidad, iglesia

 

30 DE MAYO SANTA JUANA DE ARCO

SANTA JUANA DE ARCO
Vista por Santa Teresita de Lisieux

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Una de las principales devociones de Santa Teresa de Lisieux era Santa Juana de Arco, esto, porque el aspecto guerrero de su alma era un área dominante en su perfil moral. Sin embargo, aún aquellos que la quieren más, tienden a olvidar esta faceta.

“En mi niñez, yo soñaba con combatir en un campo de batalla. Cuando comencé a leer la historia de Francia, quedé encantada con las hazañas de Juana de Arco; y sentí en mi corazón el deseo y el coraje de imitarla“.

Santa Teresa gradualmente fue percibiendo las profundas similitudes entre su vida y la de la Virgen de Domrémy. Así, el 21 de enero de 1894, en el 101 aniversario del martirio del infortunado rey Luis XVI, ella escribió un libreto de teatro llamado “La misión de Juana de Arco“. Al año siguiente, cuando el Papa León XIII la declaró “Venerable”, y Francia celebró a su santa mártir y guerrera, Santa Teresa escribió otro libreto, “Juana de Arco cumple su misión“, que fue representada por la comunidad del Carmelo. Ella interpretó el papel de Juana de Arco.
La obra representaba la conquista de Orleáns, la coronación del rey Carlos VII, pero sobre todo la quema de Santa Juana de Arco en el patíbulo, lo que significaba para Santa Teresa el cumplimiento de la misión de su heroína.
Santa Teresa firmó su Cántico para obtener la canonización de Santa Juana de Arco como “Un soldado francés, defensor de la Iglesia y admirador de Juana de Arco“.
Santa Juana, la Virgen de Orleáns, y Santa Teresa, la Virgen de Lisieux, son dos modelos de la militancia católica, combatiendo contra los enemigos de la Iglesia y de la Civilización Cristiana. Dos grandes santas, que llevaron vidas tan diferentes – una estrictamente militar y la otra contemplativa- tienen sin embargo profundas afinidades entre sí.
Santa Teresa no vivió para ver la canonización de Santa Juana, y ella estaba muy lejos de imaginar que el 18 de mayo de 1925 el Papa Pío XI la presentaría a ella misma al mundo Católico como “la nueva Juana de Arco“; y que durante la Segunda Guerra Mundial, el Papa Pío XII la declararía, al igual que a la Virgen de Orleáns, “Patrona Secundaria de Francia“.
Presentamos a continuación “La Pastora de Domremi” obra escrita en verso por Santa Teresita de Lisieux en honor de Santa Juana de Arco.

SANTA JUANA 2 (SANTA TERESITA)

TERCERA PARTE

LA PASTORA DE DOMREMY
(Fragmentos)

(Juana de Arco, oyendo voces celestiales)

Yo, pobre pastorcita,
Adoro mi rebaño,
Gusto de hilar en huso,
Y estimo mi cayado.

La soledad del bosque
Es mi mayor encanto;
Me complazco en decirle
Secretos de quien amo.

Allí tejo guirnaldas
Con flores de los campos
Para la Santa Virgen,
Al son de dulces cánticos.

Me encanta la natura.
Las flores y los pájaros
Y al límpido arroyuelo
Con su murmurio blando.

Los valles y campiñas
En verlos me complazco;
Las cumbres de los montes
Me acercan al Dios alto.

Oigo que extrañas voces
Dicen mi nombre claro…
Tal pienso que hablar deben
Los querubines santos.

Mirando hacia los cielos,
Pregunto al vasto espacio;
De seres misteriosos
No veo ningún trazo.
¡Ay de mi! que no puedo
Volar alto, muy alto,
Y flanquear las nubes
Que deben ocultármelos.

SANTA JUANA3

SANTA CATALINA Y SANTA MARGARITA

Tierna niña, nuestra dulce compañera,
Tu voz pura ya los cielos penetró;
Tu Custodio, que es guardia de tus secretos,
Ya tus votos al Eterno presentó.

Descendemos de su augusto y santo imperio,
Do reinamos, porque tal es su bondad,
Descendemos, cual divinas mensajeras,
A decirte su divina voluntad.
Partir debes a salvar a tu noble patria

Partir debes a salvar su fe y su honor;
Jesucristo, con su Madre Inmaculada.
Armar quiere ése tu bravo de valor.

JUANA llora

Pastorcita, secar debes ese llanto;
Hoy el cielo te ilumina con su luz;
Está escrito que el sufrir tiene su encanto,
Y en el cielo cantan todos a la Cruz.

Con canciones semejantes se templaron
Muchas almas volaron a morir;
Sus canciones semejantes hoy prepara
Ese pecho que por Dios va a combatir.

Para el alma santa y fiel, acá en la tierra,
En la cruz está la gloria, amor y luz;
Y en el cielo no habrá cetro tan glorioso
Como el cetro empurpurado de la Cruz.

SANTA JUANA4

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Publicado por en Sábado 30 mayo 2015 en actualidad, Biografía, Devociones, Escritos de Santos, Espiritualidad, Reflexiones, Religiosas

 

HIMNO: VEN, ESPÍRITU CREADOR

pentecostes

                                       

         

      Ven, Espíritu Creador,                                                                  Veni,  Creator Spiritus,

      visita las almas de tus fieles                                                         mentes tuorum visita.

      y llena de la divina gracia                                                             Imple superna gratia

      los corazones, que Tú mismo creaste.                                        quae tu creasti pectora.

 

     Tú eres nuestro Consolador,                                                        Qui diceris Paraclitus,

     don de Dios Altísimo,                                                                     Altissimi donum Dei,

     fuente viva, fuego, caridad                                                           fons vivus, ignis, caritas,

     y espiritual unción.                                                                         et spiritalis unctio.

 

     Tú derramas sobre nosotros los siete dones;                          Tu septiformis munere,

     Tu, el dedo de la mano de Dios;                                                 digitus paternae dexterae,

     Tú, el prometido del Padre;                                                        Tu rite promissum Patris,

 

     Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.  sermone ditans guttura.

 

     Enciende con tu luz nuestros sentidos;                                        Accende lumen sensibus,

     infunde tu amor en nuestros corazones;                                    infunde amorem cordibus,

     y, con tu perpetuo auxilio,                                                             infirma nostri corporis,

     fortalece nuestra débil carne.                                                       virtute firmans perpeti.

 

     Aleja de nosotros al enemigo,                                                      Hostem repellas longius,

     danos pronto la paz,                                                                      pacemque dones protinus,

     sé Tú mismo nuestro guía,                                                           ductore sic te praevio,

     y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo.          vitemus omne noxium.

 

     Por Ti conozcamos al Padre,                                                       Per te sciamus da Patrem,

     y también al Hijo;                                                                          noscamus atque Filium,

     y que en Ti, Espíritu de entrambos,                                           teque utriusque Spiritum

     creamos en todo tiempo.                                                            credamus omni tempore.

 

     Gloria a Dios Padre,                                                                      Deo Patri sit gloria,

     y al Hijo que resucitó,                                                                   et Filio qui a mortuis

     y al Espíritu Consolador,                                                             surrexit, ac Paraclito

     por los siglos infinitos. Amén.                                                    in saeculorum saecula. Amen  

 

 
Comments Off on HIMNO: VEN, ESPÍRITU CREADOR

Publicado por en Domingo 24 mayo 2015 en actualidad, Devociones, Espiritualidad

 
 
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