SENTIMIENTOS Y AFECTOS DE UNA ALMA PENITENTE SOBRE EL SALMO L

VERSO IX

Auditui meo dabis gaudium et laetitiam; et exultabunt ossa humiliata

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Dad gozo y contento a mis oídos y saltarán con alegría mis huesos humillados

Después de haberme castigado como Juez, dignaos, Dios mío, de perdonarme como Padre. No me tengáis más con los sobresaltos que me causa vuestra ira; os oiga yo alguna palabra de consuelo y de gozo. Señor, desfallecida estoy entre tinieblas, y no puedo ser alumbrada sino por vuestra gracia. Aunque yo tuviera muchos millones de años que vivir, y los pasase todos en lágrimas, en maceraciones, en oraciones, en vigilias y en ayunos, sé bien que aún no pudiera satisfacer plenamente a vuestra justicia; y sin el socorro de vuestra misericordia peligraría mi salvación.

Así, Salvador mío, tanta confianza tengo en vuestra bondad, que me atrevo a pediros que prevengáis desde ahora el tiempo de mi tardía conversión, y consoléis mi alma con palabras que la hagan saltar de alegría. Seguir leyendo

MÉTODO PRÁCTICO PARA HABLAR CON DIOS

SEGUNDA PARTE

LOS MEDIOS QUE SON MENESTER TOMAR PARA HABLAR BIEN CON DIOS

ENTRETENIMIENTO VI

Y sexto medio para hablar con Dios

Amor a la soledad

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El Siervo. ¡Oh cuanto encanta la soledad a cualquiera que sabe gustar sus dulzuras! En ella no hay turbación ninguna, ninguna queja, ninguna desunión; la ambición, emulación, temor y aflicción, están de ella desterradas. Allí se vive en reposo, sin incomodidad y sin cuidados, fuera del ruido y embarazos del mundo, al abrigo de la inconstancia de la fortuna, de la infidelidad de los amigos y de la malicia de los hombres. El espíritu no está atormentado, ni el corazón dividido por las pasiones violentas. El alma se halla siempre en el mismo sosiego, siempre quieta y tranquila, únicamente ocupada en lo que sólo puede contentarla; así goza de una felicidad constante y sólida. Ella goza de Vos, oh Dios mío, que es cuanto se puede decir, ella goza de Vos ¡Oh, cómo siente entonces la verdad de vuestras amables promesas! ¡Con qué efusión de corazón os comunicáis Vos a ella! ¡De qué torrente de delicias la embriagáis!

Yo no me admiro, después de ésto, que los Santos mostrasen tener tanto aprecio de la soledad; que un San Jerónimo la prefirió a todo lo que había visto más aliciente en Roma; que un San Agustín no la dejó sino gimiendo, y después de una orden expresa de su Obispo; que un San Celestino se volvió a ella algunos meses después que lo sacaron para colocarlo sobre el primer trono de la Iglesia; que un San Arsenio no quiso ni aun interrumpirla para recibir la visita de un Emperador; que tantas personas de uno y otro sexo renuncian el día de hoy toda suerte de entretenimientos y amistades inútiles, por gustar de los dulces frutos de esta soledad. Yo no me admiro, dije: ¿Se puede estar con otro alguno mejor que con Vos, oh centro de todo bien? ¿Y vuestra compañía por ventura no vale más que la de los hombres? ¡Ah! ¡Si yo pudiera gozar de Vos; si yo pudiera sepultarme para siempre en lo más retirado de un desierto, y allí no pensar, ni hablar más que de Vos, y a Vos! Vos sabéis, oh sabiduría divina, como yo no suspiro sino por esta felicidad; Vos oís mis clamores y mis gemidos, ¿y estaréis siempre insensible? ¿No romperéis jamás los lazos que me ligan a este mundo infeliz? Todo en él me lleva a la distracción. No hay cosa (hasta los ejercicios de caridad y de celo) que no me distraiga de vuestra divina presencia. Tened compasión de mí, Señor, y dignaos en fin introducirme en el bienaventurado retiro de la soledad. Seguir leyendo

Lorena Vázquez- CONTRACORRIENTE

no abandones

Pensando en voz alta, me dispuse a escribir.

Pensaba en la vida del salmón quien llegado su momento de madurez, nada contracorriente hasta llegar al lugar donde debe ser fecundo, así, como este pez, viaja contra la fuerza del río que lo empuja hacia el mar, se enfrenta a depredadores que amenazan con su vida, se encuentra con  la disyuntiva y la tentación de continuar o no, y decide que vale la pena, que debe luchar para lograr alcanzar para lo que ha sido creado, así se encuentra el hombre en esta vida…Así nos encontramos hoy en este mundo en el que vamos contracorriente, y en donde debemos enseñar a los pequeños y jóvenes a encontrar esa entereza para no abandonar en el camino ante todos los obstáculos que se les irán presentando, entender que en esta vida todo es pasajero, que nada vale mas que aquello que debemos preservar mas que nada , que es nuestra alma, que valió hasta la última gota de sangre de quien tanto nos amó y nos ama, y que el objetivo de todas estas tentaciones, obstáculos, dolores y penas, encontrarán su premio el día de nuestra muerte terrena si logramos vencer y ganar el Cielo.

Que tiempos difíciles nos tocan pasar; yo, que cuento ya con mis cuarenta años, puedo ver cómo todo lo que está afectado por la línea de lo moral, está totalmente desvirtuado y al borde del colapso…, y esta conclusión resulta tratando de ser benigna en mi apreciación.

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MÉTODO PRÁCTICO PARA HABLAR CON DIOS

 

SEGUNDA PARTE

LOS MEDIOS QUE SON MENESTER TOMAR PARA HABLAR BIEN CON DIOS

ENTRETENIMIENTO V

Medio quinto para conversar bien con Dios

El recogimiento interior

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El Siervo. ¡Bienaventurada tal alma, Dios mío! Se puede decir muy bien de ella lo que Vos dijisteis de la Magdalena, que había escogido la mejor parte, la cual no se le quitaría. Pero, Señor, pocos son los que pueden pretender ésto; no se concede a todos entrar en vuestro retiro, y pasar en él sus días cerca de Vos, y lejos del comercio de los hombres.

El Señor. Hijo mío, la soledad, que yo te encomiendo, es de todos los estados; es una soledad interior, que cada uno se puede hacer para sí, en cualquiera condición y en cualquier empleo que se halle. No es menester para ésto más que tener el espíritu recogido, y siempre unido a mí. Los que quieren darse a lo exterior, no gozarán jamás de esta dulce soledad, jamás llegaran a ser hombres de oración; esto sería un prodigio tan sobrenatural, como ver y oír teniendo los ojos y los oídos cerrados e impedidos; porque semejantes personas no tienen sus sentidos interiores abiertos, sino para las cosas sensibles. Yo tengo gusto de hablarles a su corazón, pero las pasiones excitadas con los objetos exteriores apagan mi voz que, siendo dulce y delicada, no puede oírse sino en el silencio; Yo quiero asimismo descubrirme a ellos en los efectos admirables de la naturaleza y de la gracia; pero las nubes, que estas mismas pasiones forman en su alma, me ocultan a sus ojos. Seguir leyendo

SENTIMIENTOS Y AFECTOS DE UNA ALMA PENITENTE SOBRE EL SALMO L

VERSO VIII

Asperges me hyssopo, et mundabor; lavabis me, et super nivem dealbabor

Pierre-Puvis-De-Chavannes-The-Prodigal-Son

Rociadme, Señor, con el hisopo y quedaré limpia; lavadme, y quedaré más blanca que la nieve.

Vuestra gracia que todo lo puede, oh Dios mío, es mi solo y único consuelo; y a pesar del numero horrible de mis culpas, y de los motivos que os he dado para irritaros contra mi modo de proceder , no dejo de llegarme a Vos en la amargura de mi corazón y hablaros confiadamente sobre mi miseria. Os digo, pues, Señor mío, que recelo mucho equivocarme, tomando la sombra por el cuerpo, creyéndome con disposiciones de hacer penitencia, sin tener aun siquiera la voluntad de hacerla. Vos sabéis mejor que yo cuáles son mis verdaderos afectos y sentimientos; os suplico con todas veras, Salvador mío, por vuestra muerte santísima, y por vuestra dolorosa pasión, que esta malicia, que se oculta en el fondo de mi alma, no desvíe de ella vuestros beneficios.

Cuando vos me purificareis, quedaré pura; en habiéndome Vos lavado, quedare más blanca que la nieve, y hare efectivamente esta penitencia tan necesaria, y de que me alejo imperceptiblemente, aunque os la pido. Seguir leyendo

NOVENA AL INMACULADO CORAZON DE MARIA SANTISIMA DIA 3

NOVENA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA

 

PREPARACIÓN

Señor mío Jesucristo, Creador, Padre y Redentor mío, ahí tenéis postrado a vuestros pies a este miserable pecador que, arrepentido de sus pecados, acude a Vos como a la fuente de toda gracia, e invoca vuestro Santo Nombre para hacer devotamente esta novena. Vos, Señor, os habéis reservado de una manera especial el principio de toda buena obra, y sin Vos es imposible aun el deseo de hacer el bien. La misma gracia que ha dirigido mis pies a este santo templo, y descubierto a mis ojos esta sagrada imagen fuente de todo amor y consolación, espero que continúe en mí su obra y la llevará a su perfección.

No permitáis pues, Señor, que mi espíritu se distraiga en otros pensamientos que los que Vos en este breve rato os dignéis excitar en él, y que mi corazón, ajeno y purificado de todos los afectos de la tierra, sólo se abra a los purísimos sentimientos de amor y ternura que nos habéis enseñado en este símbolo vivo de toda caridad y amabilidad. Somos tan carnales y tan propensos a todo lo que halaga nuestros sentidos que, con frecuencia, torcemos a fines enteramente opuestos los mismos objetos que vuestro amor nos propone para despegarnos de la carne, y confundiendo nuestra sensibilidad con los puros y santos afectos de vuestro amor, muchas veces nuestra devoción y compunción no pasa de un sentimiento material y tierno. Hacednos por lo mismo la gracia de que al considerar los afectos del Corazón Inmaculado de María entremos en este tabernáculo del amor de la ternura con aquellas castas disposiciones dignas del tálamo de la más pura de las vírgenes. Y con mayor instancia imploro en este momento vuestra gracia, porque si llegase a tal punto mi insensibilidad que mi corazón permaneciese frio en medio de este incendio, podría con razón temer que había merecido el castigo de que vuestro amor me abandonase a mi indiferencia. Sin duda mis pecados ésto y más han merecido; pero vuestra gran misericordia los cubre todos, y vuestra bondad no repara en la ingratitud pasada del que implora con humildad vuestro perdón. Así nos lo hace esperar este Corazón cuyos santos y purísimos afectos nos proponéis como modelo de los más puros y generosos sentimientos, y como prenda de toda suerte de gracias y merecimientos. Por el Corazón Inmaculado de María, en cuyas venas se formó la Sangre que fue derramada por nosotros en la cruz, concedednos la gracia de hacer con fruto esta novena.

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NOVENA AL INMACULADO CORAZON DE MARIA SANTISIMA DIA 2

NOVENA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA

 

PREPARACIÓN

Señor mío Jesucristo, Creador, Padre y Redentor mío, ahí tenéis postrado a vuestros pies a este miserable pecador que, arrepentido de sus pecados, acude a Vos como a la fuente de toda gracia, e invoca vuestro Santo Nombre para hacer devotamente esta novena. Vos, Señor, os habéis reservado de una manera especial el principio de toda buena obra, y sin Vos es imposible aun el deseo de hacer el bien. La misma gracia que ha dirigido mis pies a este santo templo, y descubierto a mis ojos esta sagrada imagen fuente de todo amor y consolación, espero que continúe en mí su obra y la llevará a su perfección.

No permitáis pues, Señor, que mi espíritu se distraiga en otros pensamientos que los que Vos en este breve rato os dignéis excitar en él, y que mi corazón, ajeno y purificado de todos los afectos de la tierra, sólo se abra a los purísimos sentimientos de amor y ternura que nos habéis enseñado en este símbolo vivo de toda caridad y amabilidad. Somos tan carnales y tan propensos a todo lo que halaga nuestros sentidos que, con frecuencia, torcemos a fines enteramente opuestos los mismos objetos que vuestro amor nos propone para despegarnos de la carne, y confundiendo nuestra sensibilidad con los puros y santos afectos de vuestro amor, muchas veces nuestra devoción y compunción no pasa de un sentimiento material y tierno. Hacednos por lo mismo la gracia de que al considerar los afectos del Corazón Inmaculado de María entremos en este tabernáculo del amor de la ternura con aquellas castas disposiciones dignas del tálamo de la más pura de las vírgenes. Y con mayor instancia imploro en este momento vuestra gracia, porque si llegase a tal punto mi insensibilidad que mi corazón permaneciese frio en medio de este incendio, podría con razón temer que había merecido el castigo de que vuestro amor me abandonase a mi indiferencia. Sin duda mis pecados ésto y más han merecido; pero vuestra gran misericordia los cubre todos, y vuestra bondad no repara en la ingratitud pasada del que implora con humildad vuestro perdón. Así nos lo hace esperar este Corazón cuyos santos y purísimos afectos nos proponéis como modelo de los más puros y generosos sentimientos, y como prenda de toda suerte de gracias y merecimientos. Por el Corazón Inmaculado de María, en cuyas venas se formó la Sangre que fue derramada por nosotros en la cruz, concedednos la gracia de hacer con fruto esta novena.

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