SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO- VERDADES FUNDAMENTALES

EL PECADO

confesion_2¿Qué es el pecado mortal? Es «apartarse de Dios», como enseña SANTO TOMÁS con SAN AGUSTÍN. Es el desprecio de su gracia y de su amor; es una insolencia en su cara, pues es como decirle: «No quiero serviros, hago lo que más me agrada, y no me importa que os disgustéis y me retiréis vuestra amistad».

Para comprender toda la malicia del pecado mortal habría que comprender quién es Dios, y quién es el hombre que le desprecia con el pecado. Ante Dios, todos los Angeles y Santos son nada.¡Y un gusano de la tierra tiene el atrevimiento de despreciarle!

Más todavía: no sólo desprecia el pecador a un Dios de infinita majestad, sino a un Dios tan amante, que llegó a dar la vida por él. No bastaría, pues, toda la eternidad para llorar un solo pecado.

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SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO- VERDADES FUNDAMENTALES

El viaje a la eternidad

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No tenemos aquí abajo ciudad permanente, sino que vamos en busca de la futura (Heb 13,14), de paso para la eternidad: Irá el hombre a la casa de su eternidad (Ecli 12,5).

No tardaremos en desalojar; el cuerpo será llevado a una fosa y el alma a la eternidad.

¿No sería un loco el caminante que arrojara todo su capital en la construcción de una casa, en un sitio, del que luego tiene que marchar?

Dios mío, mi alma es eterna: tiene, pues que poseeros o perderos eternamente.

Hay dos moradas en la eternidad: una con todas las delicias; otra con todos los tormentos; y todo ello -las delicias y los tormentos- eternos; si cae el leño al austro o al aquilón, como caiga, así, quedará (Ecli I I ,3). Si el alma se salva, será siempre feliz; si se condena, llorará su tormento mientras Dios sea Dios.

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ESPECIALES DE CRISTIANDAD CON EL PADRE JUAN CARLOS CERIANI – DICIEMBRE 2016 – 2° PARTE

SANTO TOMÁS DE AQUINO

TRATADO DE LAS PASIONES

Ia– IIæ
CUESTIÓN 45

LA AUDACIA

especiales-con-p1Compartimos con nuestros Lectores los Especiales de Cristiandad con el querido Padre Juan Carlos Ceriani correspondientes al mes de Diciembre de 2016.

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Pasamos ahora a tratar de la audacia. Esta cuestión plantea y exige respuesta a cuatro problemas:

1º. ¿Es la audacia contraria al temor?

2º. ¿Cómo se relaciona la audacia con la esperanza?

3º. De la causa de la audacia.

4º. De su efecto.

ARTÍCULO 1

La audacia es contraria al temor

Es de la esencia de los contrarios que haya entre ellos la máxima distancia.

Ahora bien, lo que más dista del temor es la audacia, pues el temor rehúye el daño futuro a causa de su victoria sobre el que teme, mientras la audacia afronta el peligro inminente por razón de su propia victoria sobre el peligro mismo.

Luego manifiestamente la audacia es contraria al temor.  Sigue leyendo

ESPECIALES DE CRISTIANDAD CON EL PADRE JUAN CARLOS CERIANI – DICIEMBRE 2016 – 1° PARTE

SANTO TOMÁS DE AQUINO

SUMA TEOLÓGICA – IIa-IIæ

LA ESPERANZA

especiales-con-p1Compartimos con nuestros Lectores los Especiales de Cristiandad con el querido Padre Juan Carlos Ceriani correspondientes al mes de Diciembre de 2016.

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Sobre la esperanza se plantean dos problemas: la esperanza en sí misma y su sujeto.

CUESTIÓN 17

Sobre la esperanza en sí misma se formulan ocho preguntas:

1ª. ¿Es virtud la esperanza?

2ª. ¿Es su objeto la bienaventuranza eterna?

3ª. ¿Puede esperar el hombre la bienaventuranza de otro por la virtud de la esperanza?

4ª. El hombre, ¿puede esperar en el hombre?

5ª. La esperanza, ¿es virtud teologal?

6ª. Su distinción de las otras virtudes teologales.

7ª. Su ordenación a la fe.

8ª. Su ordenación a la caridad.

 

ARTÍCULO 1

La esperanza es virtud

Según Aristóteles la virtud, en todo ser, es lo que hace bueno a quien la tiene y hace buena su obra.

Es menester, por lo tanto, que, donde haya un acto bueno, ese acto corresponda a una virtud humana.

Ahora bien, en todas las cosas humanas sometidas a una regla y a una medida se valora el bien por el hecho de que la persona en cuestión se ajuste a su propia regla, como decimos que es bueno el vestido ajustado a sus propias medidas.

Ahora bien, para los actos humanos hay doble medida: una próxima y homogénea, o sea, la razón natural; y otra suprema y trascendente, que es Dios. Por eso es bueno todo acto humano que llega a la razón o a Dios mismo.

Pues bien, el acto de esperanza, de que tratamos aquí, llega a Dios porque el objeto de la misma es el bien futuro, arduo y asequible.

Por otra parte, una cosa nos es asequible de dos maneras: la primera, por nosotros mismos; la segunda, por otros.

Por lo tanto, en cuanto esperamos algo como asequible gracias a la ayuda divina, nuestra esperanza llega hasta Dios mismo, en cuya ayuda nos apoyamos.

Por eso resulta evidente que la esperanza es virtud: hace bueno el acto del hombre y se ajusta a la regla adecuada.

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PADRE LEONARDO CASTELLANI: LA ESPERANZA

SOBRE LA ESPERANZA Y SUS CONTRARIOS

Leopoldo Marechal se sirvió, en su novela Adán Buenosayres, de un imaginario “descenso a los infiernos” para hacer ver las miserias más típicas del ser argentino.

Estructura su infierno en torno a los ocho pecados capitales (que en la más antigua tradición eran justamente ocho, aunque hoy se cuentan siete). Cada círculo infernal responde a uno de los vicios.

El quinto es la pereza.

Al pretender abandonar el quinto infierno, Adán, el protagonista, se encuentra con unas apariciones que le cierran el paso. Son los “potenciales”, como los llama Marechal.

“Lector vidente, raro es el hombre que escondido en la intimidad segura de su alma, no haya inventado para sí destinos locos, aventuras imposibles, gestos desmesurados y personificaciones absurdas que, forjadas en el inviolable taller del ensueño, no se atrevería él a confesar ni bajo tortura”.

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PADRE CALMEL: LA ESPERANZA

La Esperanza Cristiana y las esperanzas humanas

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Al occidente y al oriente se han levantado falsos Cristos y falsos Profetas.

De muchos lados se nos promete el paraíso sobre la tierra. En particular, se prometen para esta tierra y para esta vida la liberación total, la destrucción de las servidumbres, tanto exteriores como interiores, la reunión armoniosa y feliz de todos los hombres, por fin regenerados y transfigurados.

En presencia de estas divagaciones fatales y con el fin de no dejarse extraviar, no es inútil recordar, lo más claramente posible, la naturaleza de la Esperanza Cristiana y su relación con las esperanzas humanas.

El objeto de la Esperanza Cristiana es propiamente sobrenatural y teológico; consiste en la vida eterna, la felicidad eterna con Dios.

El motivo de la Esperanza Cristiana es también sobrenatural y teológico: es la ayuda divina, la omnipotencia de la gracia de Jesucristo.

 

Podemos observar, a partir de la lectura de algunos textos del Nuevo Testamento que, a diferencia de los profetas antiguos, Jesús no prometió a sus fieles ni tener una familia armoniosa y próspera, ni aplastar a sus enemigos, ni la honra…

Sus promesas difieren sensiblemente del cuadro idílico de la felicidad del justo que se encuentra en los profetas, los salmos y en general en todos los pasajes del Antiguo Testamento, que nos muestran al fiel de Yahvé como alguien que encuentra, ya a partir de esta tierra, la recompensa y el éxito.

Consideremos como hablan diferentemente, en período de ocupación, los antiguos profetas y el Hijo de Dios.

Jesucristo se dirigía a judíos sometidos al Imperio romano. Ahora bien, Él no hace nada para liberarlos del yugo de los romanos. Les habló de otra cosa.

Esta otra cosa, es decir, el Reino Espiritual, sólo interesaba a un reducido número: ¿cuántos tenían la Esperanza Sobrenatural?

Jesucristo santificó el orden de las patrias terrestres, pero no vino según el orden temporal y de las patrias terrestres. Mi reino no es de este mundo.

Hay una muchedumbre de bienes muy importantes, perfectamente honestos y deseables, sobre los cuales Jesús no hizo ninguna promesa a sus discípulos.

Que se revuelvan en todos los sentido los Evangelios y las Epístolas de San Pablo, y no se llegará a encontrar ninguna promesa relativa a los bienes temporales.

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HORA SANTA DE DICIEMBRE

Para rezar en familia

Padre Mateo Crawley-Boevey

Nota: La hora Santa fue concebida por el Padre Mateo Crawley como parte de la Adoración Nocturna al Sagrado Corazón en los hogares; por tanto es aconsejable rezarla en familia asumiendo los padres y los hijos la lectura de los distintos protagonistas.

HORA SANTA 1

Las cinco peticiones del Corazón de Jesús

Ahí lo tenéis; miradlo con fe viva: ese es Jesús… En esa Hostia divina lo vio su sierva Margarita María…; desde ella oyó su voz arrobadora, sus lamentos, los sollozos de su Corazón, despedazado por los tormentos del amor y de la ingratitud humana… Ahí le tenéis; miradle: ese es Jesús, el Dios tierno, dulce y misericordioso de Paray-le-Monial. Transportémonos en espíritu a esa capillita humilde y misteriosa, y, en compañía de la predestinada Margarita María, con la frente en el polvo y con el alma henchida en fervores de cielo, adoremos a Jesucristo, que nos quiere hablar, en esta Hora Santa, de los anhelos, de las tristezas, de las victorias y de las divinas promesas de su Sagrado Corazón… ¡Ahí lo tenéis, miradlo con fe viva: ese es Jesús!

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