SAN BERNARDO: ABAD DE CLARAVAL – DOCTOR DE LA IGLESIA

LAS GRANDEZAS INCOMPARABLES DE MARÍA

CAPÍTULO SEGUNDO

MARÍA ADMIRACIÓN DE CIELOS Y TIERRA

MARÍA ADMIRACIÓN DE CIELOS Y TIERRAMARÍA ADMIRACIÓN DE CIELOS Y TIERRA

Fue enviado, pues, el Ángel Gabriel por Dios, a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una Virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David, y el nombre de la Virgen era María.

¿Qué fin tendría él Evangelista al expresar en este lugar con tanta precisión los propios nombres de tantas cosas? Yo creo que pretendía con esto, que no oyésemos con negligencia, lo que él procuraba referir con tanta exactitud.

Nombra al Nuncio que es enviado, al Señor por quien es enviado, a la Virgen a quien es enviado, al Esposo de la Virgen, y señala con sus propios nombres el linaje de ambos, a la ciudad y a la región.

¿Para qué todo esto? ¿Piensas tú que alguna de estas cosas esté puesta aquí superfluamente? ¡Ah! No. De ninguna manera: porque si no cae una hoja del árbol sin causa, ni cae en tierra un pájaro sin la voluntad del Padre Celestial, ¿podría yo creer, que de la boca del Santo Evangelista saliese una palabra superflua, especialmente en la sagrada historia del que es Palabra de Dios?

Sigue leyendo

ME S D E S A N J O S É – Día Veinticinco

Preparación para consagrarse a él como esclavo.

La verdadera devoción a San José consiste esencialmente en la confianza ilimitada en la intercesión de este Santo Varón, en la imitación de sus virtudes y en el amor filial que se le profese. Ser su devoto quiere decir tratar de amar al Padre Celestial como él lo hizo; y poner la vida, los bienes y todos los actos del día bajo su paternal patrocinio.

Los que quieran ser fieles devotos del Padre Protector de la Iglesia, y verdaderos servidores de su culto, deben consagrarse a él como sus esclavos. Pero como se ama lo que se conoce, es fundamental para esta alianza admirarse con su vida a través del Catecismo de San José, incluido en esta preparación.

La esclavitud del santo exige una fórmula que será publicada el día 31 de marzo, y que indica la dedicación de la vida entera al servicio de su piedad. Significa alabar al benditísimo Patriarca desde que aparece la primera luz del día hasta que se va al lecho, para lo cual, también el último día de este mes, entregaremos una pequeño Devocionario Josefino con las oraciones del cristiano al amparo de San José.

Quienes deseen manifestarse como verdaderos devotos del Castísimo Esposo de Nuestra Santa Madre, deben luchar por ser almas de oración que frecuenten los sacramentos, amantes del silencio, la pureza, modestia y humildad, tener una encendida caridad y una vida que se realice en la laboriosidad y el ocultamiento. Y para alcanzar tan altas aspiraciones, es que a él recurriremos diciendo cada día en el Acordaos: “que nunca se ha oído decir que ninguno de los que ha invocado vuestra protección o implorado vuestros auxilios, hayan quedado sin consuelo”.

Sigue leyendo

SAN BERNARDO: ABAD DE CLARAVAL – DOCTOR DE LA IGLESIA

LAS GRANDEZAS INCOMPARABLES DE MARÍA

CAPÍTULO PRIMERO

MARÍA LA ESCOGIDA DEL SEÑORRustic Mornings (1)

Dice el salmista que para que exista la gloria en nuestra tierra, la misericordia y la verdad mutuamente vinieron a encontrarse, y se dieron un beso la justicia y la paz. Y el Apóstol afirma que la materia de nuestro gozo, es el testimonio de nuestra conciencia (II Cor, I, 12). Pero no es este testimonio como el de aquel fariseo (Luc., XVIII, 11-12), que con pensamiento falso y engañoso hablaba de sí mismo, no siendo, por lo tanto, verdadero su testimonio, sino que es aquél que da el Espíritu de Dios a nuestra alma.

En tres cosas, a mi parecer, consiste este testimonio.

Pues, en primer lugar, debes creer que no puedes recibir el perdón de los pecados, sino por la misericordia de Dios; después, que nada puedes hacer que sea bueno, si igualmente no te viene de su mano; y últimamente, que con ningunos méritos puedes conseguir la gloria, si el mismo no te la da graciosamente.

Porque, dime, ¿quién podrá volver puro al que de impura simiente fue concebido, sino el que está limpio de toda mancha y puro de toda impureza? A la verdad, lo que está hecho, no puede menos de haber sido hecho, pero si Dios no lo atribuye, será como si no se hubiera hecho. Esto consideraba David cuando decía: Dichoso el hombre a quien el Señor no arguye pecado alguno (Salmo XXXI, 2).

Y de las buenas obras, ¡cuán cierto es que ninguno las puede hacer por sus propias fuerzas!, porque si no supo mantenerse firme nuestra naturaleza estando sana, ¿cuánto menos podrá levantarse por sí misma estando corrompida? Todas las cosas, en cuanto está de su parte, tienden a su origen, y hacia él se sienten constantemente inclinadas. Así nosotros, que fuimos creados de la nada, es constante que, dejados a nuestras propias fuerzas, nos inclinemos siempre a la nada del pecado.

En cuanto a la vida eterna, sabemos que los trabajos del tiempo presente no tienen proporción alguna con la gloria que se ha de manifestar algún día en nosotros, y esto aunque un hombre sólo los tolerase todos. Ni son tales los méritos de los hombres que por derecho se les deba la vida eterna; ni Dios les haría injuria alguna si no se la diese.

Porque, sin contar que todos los méritos de los hombres son dones de Dios, y así el hombre por ellos se hace más deudor de Dios que Dios del hombre; ¿qué son todos los méritos para gloria tan grande? ¿Quién es mayor que el profeta de quien el mismo Dios dio un testimonio tan insigne diciendo: He hallado un hombre según mi corazón? (I Reyes, XIII, 14). Y, sin embargo, él también tuvo necesidad de decir: No entréis, Señor, en juicio con vuestro siervo (Salmo CXLII, 31). Ninguno pues se engañe, porque si lo quiere pensar bien, hallará que ni con diez mil puede salir al encuentro de quien viene a él con veinte mil (Lucas, XIV, 31).

Con todo, no bastan enteramente estas cosas, sino más bien deben reputarse como el principio y fundamento de nuestra fe.

Sigue leyendo

ME S D E S A N J O S É – Día Veinticuatro

Preparación para consagrarse a él como esclavo.

La verdadera devoción a San José consiste esencialmente en la confianza ilimitada en la intercesión de este Santo Varón, en la imitación de sus virtudes y en el amor filial que se le profese. Ser su devoto quiere decir tratar de amar al Padre Celestial como él lo hizo; y poner la vida, los bienes y todos los actos del día bajo su paternal patrocinio.

Los que quieran ser fieles devotos del Padre Protector de la Iglesia, y verdaderos servidores de su culto, deben consagrarse a él como sus esclavos. Pero como se ama lo que se conoce, es fundamental para esta alianza admirarse con su vida a través del Catecismo de San José, incluido en esta preparación.

La esclavitud del santo exige una fórmula que será publicada el día 31 de marzo, y que indica la dedicación de la vida entera al servicio de su piedad. Significa alabar al benditísimo Patriarca desde que aparece la primera luz del día hasta que se va al lecho, para lo cual, también el último día de este mes, entregaremos una pequeño Devocionario Josefino con las oraciones del cristiano al amparo de San José.

Quienes deseen manifestarse como verdaderos devotos del Castísimo Esposo de Nuestra Santa Madre, deben luchar por ser almas de oración que frecuenten los sacramentos, amantes del silencio, la pureza, modestia y humildad, tener una encendida caridad y una vida que se realice en la laboriosidad y el ocultamiento. Y para alcanzar tan altas aspiraciones, es que a él recurriremos diciendo cada día en el Acordaos: “que nunca se ha oído decir que ninguno de los que ha invocado vuestra protección o implorado vuestros auxilios, hayan quedado sin consuelo”.

Sigue leyendo

ME S D E S A N J O S É – Día Veintitres

Preparación para consagrarse a él como esclavo.

La verdadera devoción a San José consiste esencialmente en la confianza ilimitada en la intercesión de este Santo Varón, en la imitación de sus virtudes y en el amor filial que se le profese. Ser su devoto quiere decir tratar de amar al Padre Celestial como él lo hizo; y poner la vida, los bienes y todos los actos del día bajo su paternal patrocinio.

Los que quieran ser fieles devotos del Padre Protector de la Iglesia, y verdaderos servidores de su culto, deben consagrarse a él como sus esclavos. Pero como se ama lo que se conoce, es fundamental para esta alianza admirarse con su vida a través del Catecismo de San José, incluido en esta preparación.

La esclavitud del santo exige una fórmula que será publicada el día 31 de marzo, y que indica la dedicación de la vida entera al servicio de su piedad. Significa alabar al benditísimo Patriarca desde que aparece la primera luz del día hasta que se va al lecho, para lo cual, también el último día de este mes, entregaremos una pequeño Devocionario Josefino con las oraciones del cristiano al amparo de San José.

Quienes deseen manifestarse como verdaderos devotos del Castísimo Esposo de Nuestra Santa Madre, deben luchar por ser almas de oración que frecuenten los sacramentos, amantes del silencio, la pureza, modestia y humildad, tener una encendida caridad y una vida que se realice en la laboriosidad y el ocultamiento. Y para alcanzar tan altas aspiraciones, es que a él recurriremos diciendo cada día en el Acordaos: “que nunca se ha oído decir que ninguno de los que ha invocado vuestra protección o implorado vuestros auxilios, hayan quedado sin consuelo”.

Sigue leyendo

ME S D E S A N J O S É – Día Veintidos

Preparación para consagrarse a él como esclavo.

La verdadera devoción a San José consiste esencialmente en la confianza ilimitada en la intercesión de este Santo Varón, en la imitación de sus virtudes y en el amor filial que se le profese. Ser su devoto quiere decir tratar de amar al Padre Celestial como él lo hizo; y poner la vida, los bienes y todos los actos del día bajo su paternal patrocinio.

Los que quieran ser fieles devotos del Padre Protector de la Iglesia, y verdaderos servidores de su culto, deben consagrarse a él como sus esclavos. Pero como se ama lo que se conoce, es fundamental para esta alianza admirarse con su vida a través del Catecismo de San José, incluido en esta preparación.

La esclavitud del santo exige una fórmula que será publicada el día 31 de marzo, y que indica la dedicación de la vida entera al servicio de su piedad. Significa alabar al benditísimo Patriarca desde que aparece la primera luz del día hasta que se va al lecho, para lo cual, también el último día de este mes, entregaremos una pequeño Devocionario Josefino con las oraciones del cristiano al amparo de San José.

Quienes deseen manifestarse como verdaderos devotos del Castísimo Esposo de Nuestra Santa Madre, deben luchar por ser almas de oración que frecuenten los sacramentos, amantes del silencio, la pureza, modestia y humildad, tener una encendida caridad y una vida que se realice en la laboriosidad y el ocultamiento. Y para alcanzar tan altas aspiraciones, es que a él recurriremos diciendo cada día en el Acordaos: “que nunca se ha oído decir que ninguno de los que ha invocado vuestra protección o implorado vuestros auxilios, hayan quedado sin consuelo”.

Sigue leyendo

ME S D E S A N J O S É – Día Veintiuno

Preparación para consagrarse a él como esclavo.

La verdadera devoción a San José consiste esencialmente en la confianza ilimitada en la intercesión de este Santo Varón, en la imitación de sus virtudes y en el amor filial que se le profese. Ser su devoto quiere decir tratar de amar al Padre Celestial como él lo hizo; y poner la vida, los bienes y todos los actos del día bajo su paternal patrocinio.

Los que quieran ser fieles devotos del Padre Protector de la Iglesia, y verdaderos servidores de su culto, deben consagrarse a él como sus esclavos. Pero como se ama lo que se conoce, es fundamental para esta alianza admirarse con su vida a través del Catecismo de San José, incluido en esta preparación.

La esclavitud del santo exige una fórmula que será publicada el día 31 de marzo, y que indica la dedicación de la vida entera al servicio de su piedad. Significa alabar al benditísimo Patriarca desde que aparece la primera luz del día hasta que se va al lecho, para lo cual, también el último día de este mes, entregaremos una pequeño Devocionario Josefino con las oraciones del cristiano al amparo de San José.

Quienes deseen manifestarse como verdaderos devotos del Castísimo Esposo de Nuestra Santa Madre, deben luchar por ser almas de oración que frecuenten los sacramentos, amantes del silencio, la pureza, modestia y humildad, tener una encendida caridad y una vida que se realice en la laboriosidad y el ocultamiento. Y para alcanzar tan altas aspiraciones, es que a él recurriremos diciendo cada día en el Acordaos: “que nunca se ha oído decir que ninguno de los que ha invocado vuestra protección o implorado vuestros auxilios, hayan quedado sin consuelo”.

Sigue leyendo