Divina Maternidad

Theotokos

¡Oh!, ¡del inmenso Sol concebidora,
después de quien sois Vos la más subida,
antes del tiempo amada y conocida
de la Mente inmortal que os enamora!

¡Oh! ¡Dichosa la edad, bendita la hora,
flor de belleza en Nazaret nacida,
que en Vos, por nuestro bien, quedó escondida
la encarnada Verdad que el alma adora!

Reina eres de los coros celestiales,
risa del serafín, gozo del mundo,
Sol de la inmensa luz del Paraíso;

honra, puerto y salud de los mortales,
terror, castigo y pena del profundo,
criada en Dios, de quien nacer Él quiso.

Sobre un original de
Francisco Aldana, 1982

P. BASILIO MERAMO SERMÓN DE LA INFRAOCTAVA DEL CORPUS

meramo

Compartimos con nuestros lectores el SERMÓN DE LA INFRAOCTAVA DEL CORPUS  – 2017 – del querido P. Basilio Méramo.

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Padre Juan Carlos Ceriani: Sermón de la Domínica Infraoctava del Corpus

DOMINGO DE LA INFRAOCTAVA DEL CORPUS

Cuando uno de los que comían a la mesa oyó esto, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de Dios. Y Él le dijo: Un hombre hizo una gran cena y convidó a muchos. Y cuando fue la hora de la cena, envió uno de los siervos a decir a los convidados que viniesen, porque todo estaba aparejado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: He comprado una granja y necesito ir a verla; te ruego que me tengas por excusado. Y dijo otro: He comprado cinco yuntas de bueyes, y quiero ir a probarlas; te ruego que me tengas por excusado. Y dijo otro: He tomado mujer, y por eso no puedo ir allá. Y volviendo el siervo, dio cuenta a su señor de todo esto. Entonces airado el padre de familias dijo a su siervo: Sal luego a las plazas, y a las calles de la ciudad y tráeme acá cuantos pobres, y lisiados, y ciegos, y cojos hallares. Y dijo el siervo: Señor, hecho está como lo mandaste y aún hay lugar. Y dijo el señor al siervo: Sal a los caminos, y a los cercados, y fuérzalos a entrar para que se llene mi casa. Mas os digo, que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados gustará mi cena.

La solemnidad del Santísimo Cuerpo del Señor, en cuya infra-octava concurre la presente Dominica, nos convida a considerar en sentido espiritual la parábola de la Gran Cena, de que habla el Evangelio de hoy, aplicándola a la sagrada Eucaristía.

A tres puntos se pueden reducir principalmente nuestras consideraciones:

1º) la esplendidez de la Sagrada Eucaristía;

2º) las necias excusas de los que se retraen de este Sacramento;

3º) la voluntad del Señor de que todos se lleguen a este divino Sacrificio.

La Sagrada Eucaristía es con toda verdad un convite divino. ¿Cuáles son los manjares y vinos que en este convite se sirven? Acaba de inmolarse en el Santo Sacrificio de la Misa el Cordero de Dios; acaba de ser derramada, mística o sacramentalmente, su Sangre inmaculada; y allí están sobre el Altar, la Mesa Sagrada, la Carne del Cordero de Dios bajo las especies del pan, la Sangre de la víctima bajo las especies de vino: alimento espiritual puesto a disposición del pueblo fiel que quiera nutrirse con la Carne del Cordero divino, y regenerarse con su Sangre generosa.

Padre Juan Carlos Ceriani: Sermón de la Solemnidad del Corpues Christi

Sermones-Ceriani

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

En aquel tiempo dijo Jesús a las turbas de los judíos: El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así también el que me come, él mismo vivirá en mí. Este es el pan que descendió del cielo. No como el maná que comieron vuestros padres, y murieron. Quien come este pan, vivirá eternamente.

Varias formas reviste el culto eucarístico, siendo las principales la exposición pública del augusto Sacramento, la Fiesta del Santísimo Cuerpo de Cristo, las solemnes procesiones en que la Sagrada Eucaristía es llevada por las calles y vías públicas; los Congresos Eucarísticos, la bendición Eucarística y las visitas del Santísimo Sacramento.

Es piadosa y útil la práctica establecida en la iglesia de exponer el Santísimo Sacramento. No puede menos de ser santa la costumbre de promover el culto y adoración de Cristo Señor latente en la Eucaristía, y de reparar las injurias hechas a Él.

Aunque ya desde los tiempos apostólicos se acostumbraba en la Iglesia honrar en la Feria V in Cœna Domini, o sea en el Jueves Santo, la institución de la Eucaristía; sin embargo, por ocuparse en ese día casi enteramente en conmemorar la Pasión y muerte del Señor, fue convenientísimo se instituyese una fiesta consagrada toda ella a la celebración de este misterio.

El origen de esta festividad se debe a la Beata Juliana de Monte Cornelión, la cual, favorecida con celestial visión, dio conocimiento de ella al arcediano de Lieja, que más tarde ocupó el solio pontificio con el nombre de Urbano IV y que en el año 1264 instituyó la Festividad del Santísimo Cuerpo de Cristo, habiendo sido Santo Tomás quien compusiera el Oficio de esta Fiesta tal como ahora se reza en la Iglesia Universal.

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Padre Juan Carlos Ceriani: Sermón de la Santísima Trinidad

 FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Y llegándose Jesús a sus discípulos les habló, diciendo: Todo poder me ha sido dado en el cielo y sobre la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos bautizándolos en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a conservar todo cuanto os he mandado. Y mirad que yo estoy con vosotros todos los días, hasta la consumación del siglo.

A lo largo del Año Eclesiástico, la Sagrada Liturgia nos ha ido descubriendo los grandes misterios de la verdadera religión.

Los principales arcanos de la religión católica son los de la Santísima Trinidad, el de la Encarnación y el de la Redención.

El primero y más grande de estos tres misterios es el de la Santísima Trinidad, porque constituye la vida intratrinitaria, la vida divina en sí misma, que los dos otros presuponen.

Impulsada por el agradecimiento, la Santa Iglesia se remonta hoy a la misma fuente de todas las gracias y misterios que ha vivido y contemplado durante todo el transcurso del Año Eclesiástico, y por medio de la Liturgia se eleva al origen mismo, al primer principio y último fin de todo: a la Santísima Trinidad.

Padre Juan Carlos Ceriani: Sermón de la Solemnidad de Pentecostés

Sermones-Ceriani

FIESTA DE PENTECOSTÉS

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y en él haremos morada. El que no me ama no guardará mis palabras; y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he dicho estas cosas durante mi permanencia con vosotros. Pero el intercesor, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, Él os lo enseñará y os recordará todo lo que Yo os he dicho. Os dejo la paz, os doy la paz mía; no os la doy Yo como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni se amedrente. Acabáis de oírme decir: Me voy y volveré a vosotros. Si me amaseis, os alegraríais de que voy al Padre, porque el Padre es más grande que Yo. Os lo he dicho, pues, antes de que acontezca, para que cuando esto se verifique, creáis. Ya no hablaré mucho con vosotros, porque viene el príncipe del mundo. No es que tenga derecho contra Mí, pero es para que el mundo conozca que Yo amo al Padre, y que obro según el mandato que me dio el Padre.

Celebra alborozada la Iglesia la gran Fiesta de Pentecostés, la venida visible del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, venida que se realiza de una manera invisible sobre los fieles que se preparan como conviene para recibirle.

En esta gran Fiesta de Pentecostés, consideremos ante todo la excelencia del don del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es, ante todo y en virtud de su mismo nombre propio, Espíritu.

Es así llamado, no solamente por su naturaleza espiritual e incorpórea; pues en este sentido también el Padre y el Hijo, y a su modo también los Ángeles, son espíritus, y espíritus puros.

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PARA ESOS TIEMPOS QUE SE AVECINAN…

Los Tiempos

Habrá un tiempo de frío y de sed,
de desiertos de hielo y de hiel.
Será un tiempo de arena y de sal,
con el alma estrujada y sin paz;
de batirse atrapado en la red,
la osamenta pegada a la piel;
de sequía, cenizas y cal;
de silencio desnudo y falaz.

Será cruda la noche, y la nada
será dueña y señora, y el llanto
ni siquiera podrá ser consuelo
del dolor que el vacío acreciente.
Huera habrá de quedar la mirada,
tenderá el desconcierto su manto,
y estará el corazón como un suelo
resecado de toda vertiente.

Sordo y mudo el espíritu implora,
agobiado de miedo y de tedio
con su llaga que se hace tristeza,
sin que un soplo de amor lo sostenga;
fuego helado que suple a la aurora.
Desterrado, sufriendo el asedio,
resistiendo en su sola certeza:
el saber de otro tiempo en que Él venga.

Juan Martín Devoto
2009