RESPUESTA DE LA SEMANA

EN HONOR A LA VERDAD

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LA LEY, ¿PERTENECE A LA RAZÓN?

 

Respuesta

SI

Fundamento teológico

SANTO TOMÁS DE AQUINO

Suma Teológica

Parte Ia-IIæ

Cuestión 90

De la esencia de la ley

Artículo 1

Objeciones por las que parece que la ley no pertenece a la razón:

1ª. El Apóstol dice en Rom 7, 23: Siento otra ley en mis miembros, etc. Pero lo que atañe a la razón no se encuentra en los miembros, puesto que la razón no utiliza órgano corporal. Luego la ley no es cosa de la razón.

2ª. En la razón no hay más que potencia, hábitos y actos. Pero la ley no es la potencia misma de la razón. Tampoco es un hábito de esta potencia, porque los hábitos de la razón son las virtudes intelectuales. Ni es un acto de la razón, pues si así fuera, al cesar el acto —como sucede, por ejemplo, durante el sueño— cesaría la ley. Luego la ley no es algo que pertenezca a la razón.

3ª. La ley mueve a quienes le están sometidos a obrar rectamente. Pero mover a obrar, hablando propiamente, es cosa de la voluntad. Luego la ley no pertenece a la razón, sino más bien a la voluntad. Y así lo entiende también el Jurisconsulto cuando dice: Lo que place al príncipe tiene fuerza de ley.

Contra esto está que a la ley compete mandar y prohibir. Pero todo acto de imperio es propio de la razón. Luego la ley pertenece a la razón.

Respondo que la ley es una regla y medida de nuestros actos según la cual uno es inducido a obrar o dejar de obrar; pues ley deriva de ligar; porque obliga en orden a la acción.

Ahora bien, la regla y medida de nuestros actos es la razón, que constituye el primer principio de los actos humanos, puesto que propio de la razón es ordenar al fin, y el fin es el primer principio en el orden operativo.

Pero lo que es principio en un determinado género es regla y medida de ese género, como pasa con la unidad en el género de los números y con el movimiento primero en el género de los movimientos.

Síguese, pues, que la ley es algo que pertenece a la razón.

Respuesta a las objeciones:

1ª. Siendo la ley una especie de regla y medida, se dice que se encuentra en algo de dos maneras. Primera, como en el principio mensurante y regulador. Y ya que medir y regular es propio de la razón, de esta manera la ley sólo se encuentra en la razón. Segunda, como en lo medido y regulado. Y de este modo se encuentra en todas las cosas que obedecen a alguna inclinación consiguiente a una ley; de donde resulta que cualquier inclinación debida a una ley puede llamarse ella misma ley, aunque no esencialmente, sino por participación. Y es así como la inclinación de los miembros a la concupiscencia es llamada ley de los miembros.

2ª. Así como en los actos exteriores podemos distinguir la operación y la obra, por ejemplo, la edificación y el edificio, así en las operaciones de la razón cabe distinguir también su acto, que consiste en entender y discurrir, y lo producido por este acto. Hablando de la razón especulativa, este producto es triple: primero, la definición; segundo, la enunciación; tercero, el silogismo o argumentación. Ahora bien, como la razón práctica emplea, a su vez, una especie de silogismo ordenado a la operación, debemos encontrar en la misma razón práctica algo que sea respecto de la operación lo que en la razón especulativa son las proposiciones respecto de la conclusión. Y estas proposiciones universales de la razón práctica, ordenadas a la operación, son precisamente la ley, bien que sean consideradas en acto por la razón, bien que sólo se encuentren en ella de manera habitual.

3ª. El poder de mover a uno que tiene la razón lo recibe de la voluntad, pues cuando alguien quiere el fin es cuando la razón dispone acerca de los medios que a él conducen. Pero para que el querer de la voluntad respecto de estos medios tenga valor de ley, es necesario que esté regulado por la razón. Y de este modo se entiende que la voluntad del príncipe tenga fuerza de ley. De lo contrario, la voluntad del príncipe, más que ley, sería iniquidad.

De un total de 73 respuestas:
57 contestaron SI  
16 contestaron NO 

Según esta estadística la mayoría contestó CORRECTAMENTE .

Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.