CLARA MALDOCENA: PATROCINIO DE NUESTRA SEÑORA

LA ARMADURA DE DIOS

LA VIRGEN MARÍA

Y SU PATRONATO EN ARGENTINA

NUESTRA SEÑORA DE ITATÍ

Patrona de Corrientes

virgen-de-itati-entera-500x667.jpg

Itatí es una ciudad cabecera del departamento homónimo, en el norte de la provincia de Corrientes, a orillas del río Paraná; a unos 65 km al este de la ciudad de Corrientes e inmediatamente frente a la frontera con Paraguay.

Itatí viene de la lengua guaraní: “ita”, roca, y “tí“, blanca, o sea, “piedra blanca”, por los yacimientos de cal que estaban junto al arroyo Caleria.

En varias ocasiones durante el año, Itatí se convierte en uno de los centros de peregrinación católica más importantes de la Argentina.

Miles de fieles, desde distintos lugares del país y en distintos medios (destacándose las caminatas que parten desde Corrientes), acuden para venerar a la Virgen, que se encuentra en la imponente Basílica.

LA HISTORIA

Los sobrevivientes de la expedición de Juan Díaz de Solís por el Río de la Plata le informaron que navegando ese afluente en dirección norte encontraría grandes yacimientos de oro y plata.

Los exploradores subieron por el Paraná y llegaron hasta los saltos de Yacyretá-Apipé (en la actual Provincia de Corrientes), que no pudieron sortear con sus grandes barcazas.

Como el lugar les pareció próspero, con animales y frondosa vegetación, buen clima y una población amigable de nativos, los hombres de Caboto se quedaron en Yaguarí, pueblo indígena que los recibió.

Los Padres Franciscanos no tardaron en llegar a la región, donde comenzaron una obra evangelizadora entre los indígenas que continuaría por siglos.

Casi cien años después de la primera expedición de Solís, y proveniente del sur de Brasil, llegó a Yaguarí la primera imagen de la Virgen.

Su rostro era bellísimo, y su pelo era negro. Sorprendía por su tamaño, porque era más alta que lo común (mide 1,26 metros).

Estaba compuesta por dos maderas distintas: el cuerpo era de timbó, una madera del nuevo mundo que los indígenas conocían muy bien, y el rostro de nogal, una madera que sólo existía en Europa.

Desde el viejo continente también habían llegado las ropas que la vestirían.

Esta imagen nos muestra a la Virgen María, de piel un tanto morena, de pie sobre una media luna, con las manos juntas sosteniendo un rosario.

Viste un manto azul y cubre su cabeza una túnica blanca.

Sin dudas la belleza de la imagen de Nuestra Señora de Itatí impacta cada ocasión en que una persona tiene la posibilidad de apreciarla. Su tez morena y la dulzura de sus ojos de Madre, que parecieran constantemente estar mirando a quien acude a Ella, hacen que su rostro transmita una sensación de inmensa paz y tranquilidad.

Los indígenas sentían cada vez más devoción por la imagen de la Virgen.

Sin embargo, en 1615, un grupo de nativos que no estaba de acuerdo con la obra evangelizadora de los Franciscanos se llevó la imagen y la escondió.

Otro grupo de indígenas devotos de la Virgen recibió la misión de encontrarla en los esteros del Paraná, que nadie conocía mejor que ellos.

Grande fue su sorpresa cuando la encontraron sobre una piedra blanca a la orilla del río, iluminada en una luz que no podían explicar; y envuelta en una música que no venía de ninguna parte más que del cielo.

Los indios llevaron la imagen ante el Padre franciscano Fray Luis de Bolaños, quien decidió llevarla a la capilla de Yaguarí.

Sin embargo, la Virgen desapareció una vez más, para espanto y desconsuelo de todos los devotos.

Nuevamente fue encontrada en el mismo lugar, sobre la piedra blanca, que en guaraní se dice itatí.

Fray Bolaños se dio cuenta que la voluntad de la imagen era quedarse allí, a pasitos del Paraná, y no en Yaguarí.

Es por este motivo que decidió mudar todo el pueblo de Yaguarí hasta la nueva reducción, fundada el 7 de diciembre de 1615, en los alrededores de la piedra blanca, con el nombre de “Pueblo de Indios de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí”.

En ese lugar se levanta en nuestros días el inmenso templo a donde peregrinan millones de personas todos los años.

El 16 de julio de 1900, la imagen fue solemnemente coronada por voluntad del Papa León XIII.

Fue entronizada con el nombre de Reina del Paraná y Reina del Amor.

El 3 de febrero de 1910, el Papa San Pío X creó la diócesis de Corrientes, y el 23 de Abril de 1918, la Virgen de Itatí fue proclamada su Patrona y Protectora de Corrientes.

EXTRAORDINARIA TRANSFIGURACIÓN

El Padre Bolaños, acompañado por Fray Alonso de San Buenaventura, realizó proezas de evangelización en la región, edificando el templo y la casa parroquial de la reducción en 1608 y estableciendo la parroquia y el municipio de Itatí el 7 de diciembre de 1615.

Era párroco el asunceño Fray Luis de Gamarra, sucesor de Bolaños, cuando tuvo lugar la primera transfiguración de la Virgen, en la Semana Santa de 1624.

Dijo al respecto el Padre Gamarra: “Se produjo una extraordinaria mudanza del rostro, y estaba tan linda y hermosa como jamás la había visto”.

La transfiguración duró varios días y se repitió varias veces en los años siguientes; volviendo a escucharse, más de una vez, la misma música que oyeron los indios cuando la encontraron en plena selva.

LOS MILAGROS DE LA VIRGEN

En 1624, a menos de una década de la fundación de Itatí, el Padre Juan de Gamarra documentó los numerosos milagros que la Virgen de Itatí realizaba en su pueblo.

Escribió detalladamente los milagros recogidos de los propios protagonistas y testigos, refrendados por sus superiores y el notario público de Corrientes.

Son relatos simples, como el de una niña ciega de nacimiento cuya madre pidió la vista para su hija a Nuestra Señora; puesta a rezar una novena, al concluir esta su hijita veía.

Otro caso conmovedor fue el de una niña de pecho que murió súbitamente, su madre desesperada le colocó en el cuello un rosario con el que había tocado a la Imagen y la llevó corriendo hasta la iglesia; en el templo la niña revivió.

Un día la presencia de lo sobrenatural conmovió a todo el pueblo, fue el 5 de octubre de 1631.

Estaban todos pidiéndole a Nuestra Señora para que pasara la sequía y la presencia de langostas. Varias veces en ese día se oyó una música desconocida y durante el canto de la Salve el rostro de la imagen se iluminó con extrema hermosura.

Al día siguiente se volvió a escuchar esa música indescriptible y quedaron todos muy impresionados y maravillados.

Entre los milagros que María Santísima hizo por sus hijos de Itatí, está la defensa del pueblo, hacia mediados del año 1700.

Itatí se destacaba como una avanzada de la civilización, cercana a la ciudad de Corrientes. En la zona aun había numerosos pueblos indios no civilizados y una invasión de estos indios se aproximaba a la ciudad. La debilidad del pueblo ante la cantidad de invasores era conocida. Algunos intentaron organizar una defensa desesperada. Pero la mayoría acudió al templo a clamar por ayuda a la Madre de Itatí.

El malón indígena venía dispuesto a arrollar con todo. Pero el clamor fue escuchado, se abrió un cauce profundo y caudaloso entre Yaguarí y San José que impidió a los indígenas avanzar sobre Itatí salvándola de su destrucción.

De boca en boca se fue extendiendo la fama de los favores de la Virgen. No sólo los milagros, sino la inmensidad de dones espirituales que ha concedido a sus hijos, y como se dan en lo profundo de los corazones son difíciles de recopilar.

Una expresión manifiesta del amor a la Virgen de Itatí son las peregrinaciones y visitas para su fiesta. En los primeros tiempos se celebraba el 26 de diciembre y los festejos duraban hasta el 1º de enero. Después de 1825 se trasladó al 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción. A partir de la solemne coronación pontificia de la Virgen de Itatí, en el año 1900, se estableció el 9 de julio como el día de su fiesta.

Y el 16 de julio día de la gran peregrinación anual.

EL SANTUARIO

basilica-de-itati-500x375.jpg

El Santuario es de estilo Renacimiento tardío.

Es de planta central, en forma de cruz griega, con el brazo correspondiente al testero más alargado, para dar cabida al camarín.

Las medidas del templo son ciertamente notables: el largo es de 81 metros por 63 de ancho, cubriendo una superficie de 2.900 metros cuadrados.

La capacidad es aproximadamente de 9.000 personas.

A 25 metros de altura hay una azotea de 1.800 metros cuadrados de superficie.

La altura total del Santuario es de 80 metros, incluyéndose en ello una estatua de la virgen de 7,50 metros de altura, vaciada en cobre de 1.250 Kg., bendecida el 16 de julio de 1941 y que se levanta como corona de la gran cúpula.

En la construcción del edificio se emplearon más de un millón doscientos mil ladrillos, dos mil quinientos metros cúbicos de arena, mil setecientos metros cúbicos de piedra, doscientos setenta mil toneladas de hierro, diez mil metros cuadrados de tablas, alrededor de 40 kilómetros de tirantería de madera para andamiajes y la estructura de cemento armado consumió alrededor de 12.500 toneladas de cemento.

La cúpula de algo más de 26 metros de diámetro está considerada como obra maestra de ingeniería y se halla registrada entre las grandes del mundo.

A la época de su construcción ocupaba el octavo lugar y aventaja sin embargo, en mucho, a algunas muy famosas como la de El Escorial que mide 21,13 metros y la del Panteón de París que sólo alcanza 20,30 metros. En 1947 fue revestida con láminas de cobre.

La estructura de cemento armado, puede decirse estuvo completo a fines de 1940, agregándosele el piso, los ventanales y puertas, el revestimiento de las columnas y el revoque que llevó mucho tiempo y aguzó el ingenio de los contratistas para armar y levantar las cabriadas de mucho peso que servían de sostenes a los andamios y trabajadores.

En el presbiterio se encuentra un sobrio retablo mayor, adosado al muro, que destaca su forma por el contraste de materiales.

Es de mármol travertino de color ocre rosado y de gusto renacentista.

camarin-de-la-virgen-de-itati.jpgcamarin-de-la-virgen-de-itati 1.jpg

En su centro se abre un nicho que tiene la particularidad de perforar el muro, de modo tal que la imagen de Nuestra Señora de Itatí puede ser vista tanto desde la nave principal, como desde el camarín, que se ubica por detrás y encima del presbiterio.

El nuevo templo se habilitó el 16 de julio de 1950, en el cincuentenario de la Coronación Pontificia de la Virgen.

Ese mismo día la auténtica Santa Imagen fue sacada de su viejo templo para trasladarla al nuevo monumental Santuario.

Las fiestas y celebraciones para el caso fueron de las más grandiosas. Itatí se conmovió hasta lo más hondo en ese inolvidable día.

Y ya no fue Itatí solo, sino Corrientes, Chaco, Santa Fe, Formosa, Misiones, Entre Ríos, es decir todo el litoral y hasta de otras provincias que con ocasión de este acontecimiento mandaron nutridas delegaciones.

Las altas autoridades de la nación y de la provincia, militares, magistrados, Señores Arzobispos, Obispos y todo el clero de Corrientes estuvieron presentes.

Ese día memorable se habitó el templo de la Virgen aún no terminado. Estaba concluido en cambio el hermoso camarín con su altar de mármol; la gran pintura mural cuyo motivo es el milagro de la música como de ángeles escuchaba en el templo de Gamarra por el año 1624, obra de Ulyses Tosi.

Tres bajo relieves que representan, el hallazgo de la Virgen, la fundación del pueblo y la coronación, con diez vitrales en las escaletas del camarín: San Cirilo de Alejandría y San Bernardo a un lado, Santo Domingo de Guzmán y el Papa Pío IX de la Inmaculada al otro.

Los cuatro Evangelistas: San Mateo, San Marcos, San Lucas, San Juan, más dos, del Papa León XIII el de la coronación y el primer Obispo de Corrientes, Monseñor Luis María Niella.