CLARA MALDOCENA: PATROCINIO DE NUESTRA SEÑORA

LA ARMADURA DE DIOS

 

LA VIRGEN MARÍA

Y SU PATRONATO EN EUROPA

NUESTRA SEÑORA DE VLADÍMIR

En Moscú

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La Virgen de Vladímir (en ucraniano, Вишгородська ікона Божої Матері) es un ícono de principios del siglo XII, el más antiguo de origen bizantino, y uno de los más célebres y venerados de Rusia. Desde 1930 se conserva en la galería Tretiakov de Moscú.

HISTORIA

Las capas más antiguas de pintura se conservaron principalmente en los rostros de la Virgen y del Niño. Casi todo lo demás es pintura posterior de los siglos XIII al XVI.

El ícono está pintado en tablas con pintura mineral y vegetal muy consistente, disuelta en yema de huevo (temple).

Las figuras de María y del Niño Jesús se hallan unidas por la suave línea del contorno.

El rostro de la Madre, cariñoso y severo al mismo tiempo, está pincelado con finura y delicadeza sorprendentes, los cambios de color son casi imperceptibles. Resaltan sus ojos grandes, llenos de profunda pena e inmensa angustia por el destino de su Hijo.

La imagen de “La Virgen de Vladímir” fue muy popular en la Rusia Antigua. Los maestros rusos crearon numerosas obras tomando como modelo este ícono donde el Niño se aprieta a la mejilla de su Madre en muda caricia (en la iconografía rusa este modo de presentar a la Virgen lleva el nombre de “La Ternura”, Eleusa).

Se la considera «la Virgen de la compasión». También se llama Efesina y se le atribuye a San Lucas, que la habría pintado en Éfeso. Puede estar inspirada en un prototipo de Lucas

Se le dio el sobrenombre de “Madre de Rusia”, y ante ella, como protectora del país, era coronado el zar, y consagrados los patriarcas.

En 1917 estalló la Revolución Rusa. En 1919 los comunistas, entonces en el control del gobierno, robaron la preciosa cubierta, y tomaron el Ícono de la Catedral de la Asunción y lo colgaron en la Galería Tretyakov, un museo de pintura rusa, que se encuentra muy cerca del Kremlin. Poco después, la Catedral fue cerrada, y más tarde se convirtió en un museo.

Esta transferencia del más amado ícono de Rusia de una Iglesia a un museo simboliza la secularización total de la vida pública y la propaganda atea que el comunismo implantó en Rusia.

El traslado del ícono venerado anunciaba la persecución religiosa que iba a seguir: la profanación de las iglesias, la violencia contra el clero, la prohibición de toda manifestación pública de fe y de piedad, especialmente de la religión de todas la personas menores de 18 años.

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El Ícono de la Virgen de Vladimir y su paralelismo con la Virgen de Empel

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La tradición sostiene que la Madre de Dios concedió muchos favores extraordinarios a los fieles que vinieron ante ella a orar con fe, y pronto se convirtió en objeto de intensa devoción.

A partir de entonces, el ícono estuvo tan íntimamente conectado con la vida del pueblo ruso que las crónicas registraron fielmente cada vez que se movió de un lugar a otro. De hecho, no existe ningún gran acontecimiento en la historia de Rusia desde el siglo XII hasta el XVII en el que el ícono de la Madre de Dios de Vladimir no haya jugado su parte vital.

El ícono fue posteriormente trasladado por el príncipe Andrej Bogoljubskij a Vladimir, nuevo centro político y religioso del Estado de entonces, y en el 1160 lo colocó en la Catedral de la Asunción que había hecho construir para tal fin.

La ciudad de Vladimir (de la que el ícono toma su nombre) se encuentra en el río Klyazma, unos 100 kilómetros al este de la ciudad de Moscú, siendo una de las ciudades más antiguas de Rusia. Vladimir es también el nombre del primer gran príncipe de Kiev, que abrazó el cristianismo en el siglo X.

En el 1164 el príncipe Andrej Bogoljubskij llevó el ícono a la cabeza de sus ejércitos cuando marchó contra los búlgaros en el Volga (que estaban en ese momento entrando en Europa, por delante de los tártaros). También fue quien le dio al ícono su cubierta de oro, plata y piedras preciosas.

Posteriormente el ícono llegó a salvarse milagrosamente hasta en dos ocasiones, donde estuvo a punto de producirse su destrucción: en 1185 salió indemne del incendio de la catedral, y quedó intacto cuando en el año 1237 Baty (jefe de los guerreros mongoles) saqueó la ciudad y no osó tocarlo, llevándose únicamente su cobertura preciosa de metal.

En el año 1250 aproximadamente, el sur de Rusia (lo que hoy es Ucrania) fue invadido por lo que se llama “La Horda de Oro”, que era en realidad un reconocimiento por parte de algunos elementos del ejército de Genghis Khan, bajo la dirección de Subodai. Esta “Horda de Oro” era de raza tártara. Los tártaros tomaron y quemaron Kiev en el 1240, por lo que después de esto la ciudad de Vladimir se convirtió durante algún tiempo en uno de los principales centros culturales de Rusia, junto con Novgorod.

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Las invasiones del este de Europa continuaron a lo largo del tiempo, y en el año 1395 el jefe tártaro Tamerlán (que ya había destruido varias ciudades en el sur de Rusia) se acercaba imparable a Moscú con sus poderosas fuerzas.

Con un profundo espíritu de fe, el gran duque Basilio I había traído el ícono de la Virgen desde Vladimir a Moscú en la fiesta de la Asunción y lo colocó en la Catedral en el Kremlin, construida en honor de esa fiesta. Al llegar a las cercanías de Moscú el khan Tamerlán tuvo una visión: se le apareció una gran mujer envuelta en resplandores y le ordenó que abandonara Rusia. Tras esta visión, Tamerlán detuvo a sus ejércitos y se retiró, lográndose así salvar la ciudad de Moscú.

Desde aquel momento en adelante, la imagen se conservaría en Moscú, la nueva capital del entonces Principado de Moscú.

Otra milagrosa intervención del ícono fue registrada durante la invasión del khan Akhmat en 1480, aquel año se convirtió en una fecha histórica porque supuso el fin de la dependencia del principado moscovita de la Horda de Oro.

La tercera festividad dedicada al ícono está ligada a la liberación de Moscú del ejército del khan Mahmet-Ghirej en 1521.

La ciudad se conservó, y como muestra de agradecimiento por su liberación en tres ocasiones, una fiesta en honor de la Madre de Dios de Vladimir fue designada para ser celebrada en los días del 21 de mayo, 23 de junio y 26 de agosto. En estos días, el ícono era llevado en procesión al convento de la Presentación en Moscú.

Durante los siglos siguientes, cada vez que la ciudad estaba amenazada por los ejércitos extranjeros, los moscovitas recurrían fieles a su Madre Protectora.

El 2 de septiembre de 1812, en vísperas de la ocupación de Moscú por las tropas napoleónicas, el ícono volvió temporalmente a Vladimir. Sin embargo, el 20 de octubre regresó a Moscú a su lugar habitual, en el lado izquierdo del iconostasio de la catedral de la Asunción en el Kremlin.

Con el tiempo el ícono de Vladimir adquirió tanta importancia en la vida religiosa del pueblo ruso, que poco a poco todas las grandes ceremonias se desarrollarían ante este icono, como era el caso de la coronación y el matrimonio de los zares. También durante la elección y consagración de los Patriarcas, el ícono era testigo y daba su bendición.

 La Inmaculada Concepción Patrona de la Infantería Española – El Milagro de Empel

El llamado Milagro de Empel fue un suceso acaecido el 7 y 8 de diciembre de 1585, a raíz del cual la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios españoles y actual Infantería española.

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De acuerdo con la tradición, el 7 de diciembre de 1585, el Tercio del Maestre de Campo Francisco de Bobadilla (compuesta por unos cinco mil hombres) combatía durante la Guerra de los Ochenta Años en la isla de Bommel, situada entre los ríos Mosa y Waal, bloqueado por completo por la escuadra del almirante Holak. La situación era desesperada para los Tercios Españoles pues, además del estrechamiento del cerco había que sumarle la escasez de víveres y ropas secas.

El jefe enemigo propuso entonces una rendición honrosa, pero la respuesta española fue clara: «Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos».

Ante tal respuesta, Holak recurrió a un método harto utilizado en ese conflicto: abrir los diques de los ríos para inundar el campamento enemigo. Pronto no quedó más tierra firme que el montecillo de Empel, donde se refugiaron los soldados del Tercio.

En ese crítico momento, de acuerdo con la tradición, un soldado del Tercio cavando una trinchera tropezó con un objeto de madera allí enterrado. Era una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción.

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Anunciado el hallazgo, colocaron la imagen en un improvisado altar y el Maestre Bobadilla, considerando el hecho como señal de la protección divina, instó a sus soldados a luchar encomendándose a la Virgen Inmaculada:

Este tesoro tan rico que descubrieron debajo de la tierra fue un divino nuncio del bien, que por intercesión de la Virgen María, esperaban en su bendito día.

Según indica la citada tradición, un viento completamente inusual e intensamente frío se desató aquella noche helando las aguas del río Mosa. Los españoles, marchando sobre el hielo atacaron por sorpresa a la escuadra enemiga al amanecer del día 8 de diciembre y obtuvieron una victoria tan completa que, según dichas versiones, el almirante Holak llegó a decir: «Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro».

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Tabla de la Virgen

Aquel mismo día, entre vítores y aclamaciones, la Inmaculada Concepción es proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia. Así es como se convierte la Inmaculada Concepción en patrona de la actual Infantería Española.

Fuentes:

https://peregrinodeloabsoluto.wordpress.com/2016/04/04/el-icono-de-la-virgen-de-vladimir-12/

http://www.gehm.es/antiguedad-y-edad-media/el-icono-de-la-virgen-de-vladimir-y-su-paralelismo-con-la-virgen-de-empel/

http://www.gehm.es/edad-moderna/la-inmaculada-concepcion-patrona-de-la-infanteria-espanola-el-milagro-de-empel/