Bergoglio: “Te contaré sobre María, una chica normal”

MISTERIOS DE INIQUIDAD

¿Será que para Decimejorge todos los títulos que damos a Nuestra Santísima Madre en las Letanías Lauretanas son también un invento de las mentes cerradas, pepinillos en vinagre, fariseos y corazones duros, que en tiempos normales de la Iglesia se llamarían simplemente verdaderos católicos?

Para él, la Madre Purísima, Castísima, Virginal, sin mancha de pecado e Inmaculada, la Virgen Digna de veneración y de alabanza, la Virgen Poderosa, Vaso digno de honor, Vaso insigne de devoción, la Torre de marfil, la Casa de oro, el Arca de la Alianza, la Reina de los Ángeles, de los Patriarcas, de los Profetas, de los Apóstoles y de los Mártires… es solamente, UNA CHICA NORMAL, cuya mayor excelencia fue ser bella.

Así lo hace saber, entre otras barbaridades, en su nuevo libro-entrevista dedicado a la oración “Ave María”.

Cualquier semejanza con la creencia protestante…, no es casualidad.

“La imagino como una niña normal, una niña de hoy, dispuesta a casarse, a tener una familia”.

El Papa Francisco habla de Nuestra Señora y explica la oración del Ave María en la entrevista con Don Marco Pozza, capellán de la prisión de Padua, publicada por Rizzoli y la Librería Editrice Vaticana.

El diario italiano Corriere della Sera ha anticipado algunos extractos del nuevo libro de Bergoglio:

“Desde el momento en que nació hasta la Anunciación, hasta el momento en que se encontró con el ángel de Dios, la imagino como una niña normal, una chica de hoy, no puedo decir que sea una chica de ciudad, porque es de un pueblo pequeño, pero normal, educada normalmente, abierta a casarse, a formar una familia. Una cosa que imagino es que ella amaba las Escrituras: conocía las Escrituras, había realizado la catequesis en un ambiente familiar, desde el corazón. Luego, después de la concepción de Jesús, ella seguía siendo una mujer normal: María es normal, es una mujer que cualquier mujer en este mundo puede imitar. No hay cosas extrañas en la vida, una madre normal: incluso en su matrimonio virginal, casta en ese marco de virginidad, María era normal. Trabajó, fue de compras, ayudó a su hijo, ayudó a su esposo a ser normal”.

Enfatizando el arraigo de María en la gente, Francisco retoma uno de los temas recurrentes de su pontificado.

“La normalidad es vivir entre la gente y como la gente. Es anormal vivir sin raíces en un pueblo, sin conexión con un pueblo histórico. En tales condiciones, nace un pecado, muy querido por Satanás, nuestro enemigo: el pecado de la élite. La élite no sabe lo que significa vivir entre la gente y cuando hablo de la élite no me refiero a una clase social: hablo de una actitud del alma. Uno puede pertenecer a una élite eclesiástica. Pero, como dice el Concilio en Lumen Gentium, la Iglesia es el pueblo santo y fiel de Dios. La Iglesia es el pueblo, el pueblo de Dios. Y al diablo le gusta la élite”.

“La recreación comienza con María, con una mujer soltera”, dice el Papa Bergoglio.

“Pensemos en las mujeres solteras que dirigen la casa, que son las únicas que crían a sus hijos. María está aún más sola. Sola, ella comienza esta historia, que continúa con José y la familia; pero al principio la recreación es el diálogo entre Dios y una mujer soltera. Sola en el momento de la proclamación y sola en el momento en que murió su Hijo”.

Francisco también recuerda los trágicos acontecimientos de su país, la Argentina y los sufrimientos de las madres de los desaparecidos.

“A una madre que ha sufrido lo que las madres de Plaza de Mayo ha sufrido, lo permito todo. Ella puede decir cualquier cosa, porque es imposible entender el dolor de una madre. Alguien me dijo: ‘Me gustaría ver al menos el cuerpo, los huesos de mi hija, para saber dónde fue enterrada’ (…). Hay una memoria que yo llamo ‘memoria materna’, algo físico, una memoria de carne y hueso. Este recuerdo puede explicar la angustia. A menudo dicen: ‘¿Pero dónde estaba la Iglesia en ese momento, por qué no nos defendió?’ Guardo silencio y los acompaño. La desesperación de las madres de plaza de mayo es terrible. Solo podemos acompañarlos y respetar su dolor, tomarlos de la mano, pero es difícil”.

El pontífice también comenta una frase del Papa Luciani sobre la maternidad de Dios. “Diciendo que Dios es padre y madre, el Papa Juan Pablo I no dijo nada extraño. Dios lo dijo de sí mismo, a través de Isaías y los otros profetas: se presentó como una madre: ‘Te cuido como a una madre, una madre no puede olvidar a su hijo, e incluso si lo hiciera, nunca lo haría’ (Is 49, 15)”.

Entonces Francisco enfatiza lo que el arcángel Gabriel le dijo a Nuestra Señora en el momento de la anunciación. “El ángel no le dice a María: ‘Estás llena de intelecto, eres inteligente, estás llena de virtud, eres una mujer súper buena’. No, él dijo: ‘Estás lleno de gracia’, es decir, de gratuidad, de belleza. Nuestra Señora es la belleza por excelencia. La belleza es una de las dimensiones humanas que demasiado a menudo descuidamos. Hablamos de verdad, de bondad y dejamos de lado la belleza. En cambio, es tan importante como los demás. Es importante encontrar a Dios en la belleza”.

Nuevamente, el Papa explica que “María no puede ser la madre de los corruptos, porque los corruptos venden a su madre, venden su pertenencia a una familia, a un pueblo. Solo están buscando su propio beneficio, ya sea económico, intelectual, político, de cualquier tipo. Ellos hacen una elección egoísta, yo diría satánica: cierran la puerta desde adentro. Y María no puede entrar. Por esta razón, la única oración para los corruptos es que un terremoto los moverá tanto que los convencerá de que el mundo no ha comenzado y no terminará con ellos (…). María es la madre de todos nosotros, pecadores, desde el más santo hasta el menos santo”. Y también el Pontífice, como ya lo ha hecho muchas veces, se define a sí mismo como un pecador: “Es la realidad. Si dijera de mí mismo que no era un pecador, sería el más corrompido”.

UN EMPUJONCITO…

El papa Francisco se cayó en la calle al salir de la reunión del sínodo.

Se tropezó camino a la residencia de Santa Marta. El portavoz de la Santa Sede dijo que “se encuentra bien”.

El papa Francisco se cayó en la calle cuando salió del aula de las audiencias generales del Vaticano. Fue este martes al mediodía, tras finalizar el plenario matutino del sínodo de los jóvenes.

Según explicó el portavoz de la Santa Sede, Greg Burke, el Sumo Pontífice “se ha tropezado, ha caído y se ha levantado”. “Por lo tanto tranquilos, el Papa está bien”, aclaró el vocero.

El fotógrafo de Clarín Víctor Sokolowicz, quien estaba a poca distancia junto otros colegas, registró al Papa mientras, seguido por un grupo de cardenales y obispos, giraba hacia la izquierda por la calle interna del Vaticano para dirigirse a la cercana residencia de Santa Marta (unos 400 metros), el hotel interno donde reside. Ya habían comenzado a servir el almuerzo.

Según contó Sokolowicz por teléfono, poca gente vio caer al Papa porque ya estaba fuera del alcance de los fotógrafos, pero todos vieron acercarse agitados a varios monseñores que decían en italiano: “Il Papa è caduto” (El Papa ha caído).

¿Será que “María”, como tan familiarmente le gusta a Decimejorge llamarla, le dio un empujoncito?

Siendo una “chica normal”, no sería tan descabellado pensarlo…

Fuentes:

http://www.ncsanjuanbautista.com.ar/2018/10/bergoglio-te-contare-sobre-maria-una.html

https://www.clarin.com/mundo/papa-francisco-cayo-calle-salir-reunion-sinodo_0_xTZrCGtid.html