JORGE DORÉ- POESÍA

CONTEMPLATIVOS EN ACCIÓN

Mujer, prodigio de un vientre
que no buscó rechazarte:
¿cómo puedes renegar
de tus instintos de madre?
Antes de que te decidas
a ponerle fin al viaje
que hoy inicio en tus entrañas
con mi mínimo equipaje,
reconóceme en el hijo
–¡vida propia!– que hoy comparte
en el cuenco de tu vientre
tus mismos cauces de sangre.
¡Yo también quiero nacer
y llegar a formar parte
de esa piedad con que puedes
abrir mis alas al aire!
No soy un cuerpo sin alma
ni soy un mañana en balde
sino un pujar en las sombras
de hondos instintos vitales.
No desprecies el legado
con que busco perpetuarte
cargando en mis propios huesos
tus reliquias ancestrales;
no me cierres tus postigos
ni permitas que me arranquen
del refugio de tu seno
con un zarpazo salvaje.
¿Cómo puedes percibirme
como algo tan distante
y ajeno a ti que me creas
un estigma de tu carne,
yo, que hoy habito en tu centro
donde mi ser cuenta y sabe
que tus íntimos latidos
son mis peldaños vitales?
Tú eres mi primera cuna
y eres el mundo en que se abre
la flor de mi humanidad
en el agua de tu estanque.
Haz de tus horas mis horas
y haz de las horas que pasen,
delicados monumentos
de caricias y de encajes.
No desbarates tu nido
ni arrojes lejos la llave
de mi futuro quebrando
mi cuerpo en rojos cristales.
Porque mi voz, que en la umbría
de tu seno busca hablarte,
mañana tendrá palabras
que lograrán consolarte.
Por eso, mujer, no te unas
a las que hoy buscan jactarse
de extinguir en sus entrañas
el prodigio de ser madre.