EL CRISTIANISMO EN LOS CANTARES POPULARES

CONTEMPLATIVOS EN LA ACCIÓN

Esta poesía popular viene de la España del Siglo de Oro; y en esa tradición hispano-católica encontramos el fondo mismo del alma nacional, que muy poco debe al barbarismo precolombino, tan reivindicado por los revolucionarios.

Los Cantares son trasunto del alma española de la época colonial; todos ellos revelan una tradición poética nacida al arrullo del romance clásico, que los soldados y misioneros de la España grande de los siglos XVI y XVII trajeron al Nuevo Mundo.

El deber de la hora actual es salvar esa cultura y reanudarla.

Por esta razón, entregamos al pensamiento católico estos florilegios, con el deseo de que muchos jóvenes recojan este tesoro poético, y reanuden la honrosa tradición de cultura bruscamente interrumpida por la irrupción de una civilización tan brutalmente material que ha olvidado el significado esencial de la vida cristiana, e incluso ya de la simplemente humana.

En esta ocasión presentamos una adivinanza, que don Juan A. Carrizo recopilo en su libro Cancionero Popular de Salta.

Si usted estimado lector, sabe la respuesta correcta, por favor háganosla saber enviándonos un mensaje.

Dios mediante, la semana próxima publicaremos cuantos contestaron correctamente.

 

EN MEDIO ESTOY DE LA GLORIA

En medio estoy de la gloria,

Y en Misa no puedo estar

Ni menos en el Altar,

Porque habito en la custodia

Yo habito en partes diversas,

no soy mujer ni viviente,

soy vocablo de la gente,

colmo de las agudezas.

en el mundo hago grandezas,

de mi nacen historias,

son fúnebres mis memorias,

en el oro me verán

si me buscan me hallaran,

en el medio de gloria.

También soy de la oración,

pues en los templos habito,

tengo parte en Jesucristo,

y en su sagrada pasión.

Yo soy de la confesión,

de la hostia y no de altar

procuren adivinar,

sin quebrantar la memoria

que siendo yo de la gloria,

en Misa no puedo estar.

 

En medio de sol estoy,

soy una de cinco hermanas,

no soy divina, ni humana,

adivinen pues quien soy.

bastantes señas les doy,

sin descubrir ni ocultar,

en hablando en verdad,

de la religión me espanto;

yo en el cielo nos soy santo

ni menos en el altar.

 

Yo habito en el Padre Eterno,

pero no en la trinidad;

menos en la eternidad,

porque habito en el infierno,

soy del mundo y de lo eterno,

soy de blanco y de victoria

tengan siempre en la memoria

que en la cruz no puedo estar,

ni menos en el altar,

porque habito en la custodia