CLARA MALDOCENA: PATROCINIO DE NUESTRA SEÑORA

LA ARMADURA DE DIOS

LA VIRGEN MARÍA

Y SU PATRONATO EN EUROPA

NUESTRA SEÑORA DE MERITXELL

Patrona de Andorra

Es una advocación mariana que celebra a la Patrona del Principado de Andorra.

El Santuario de Nuestra Señora se encuentra en la localidad de Meritxell, en la Parroquia andorrana de Canillo.

Historia

Según la leyenda, un 6 de enero del siglo XI, el día de los Santos Reyes Magos, los habitantes de la aldea de Meritxell, se dirigieron a Canillo para celebrar con una Misa un día tan señalado. Al pasar por donde hoy está situado el santuario, los habitantes divisaron un rosal en flor, con las hojas verdes como si fuese verano.

Extrañados al ver aquella planta en flor en pleno invierno europeo, se acercaron y encontraron a los pies del arbusto, una bella imagen de Nuestra Señora.

Decidieron alertar a toda la gente y comunicárselo al Párroco. Cuando se acabó la Misa, éste junto con todo el pueblo se dirigió hacia Meritxell para recoger la imagen y llevarla a Canillo. Después la colocaron en el altar y prometieron construirle un retablo adecuado.

Al día siguiente, al entrar, se dieron cuenta de que la imagen ya no estaba, aunque las puertas de la iglesia estaban cerradas. Todos los habitantes de Canillo se quedaron sorprendidos al conocer la noticia. La mayoría de ellos pensaron que se trataba de un robo.

Mientras los habitantes hablaban del hecho, un viajero que había pasado por Meritxell para venir a Andorra, y que ignoraba los hechos del día anterior, dijo a los habitantes que había visto una bella imagen de la Virgen, al pie del mismo rosal, ese mismo día.

Todos pensaron que la Virgen prefería estar en Encamp, donde la habían encontrado por primera vez. Así que lo comunicaron a todos los visitantes de Encamp.

Agradecidos por la preferencia de la Madre Celestial, la pusieron en el altar mayor del templo parroquial. Cuando regresaron a Meritxell, volvieron a encontrarla al pie del rosal. Además, alrededor del arbusto no había nieve, a pesar de la gran nevada de la noche anterior.

Los habitantes de Canillo y Encamp, atónitos ante el milagro, construyeron una capilla en el lugar donde la Santa Imagen había aparecido y la Virgen manifestado, de forma tan clara, su voluntad de estar allí, venerada por habitantes de los Valles.

Según otra leyenda, la Virgen de Meritxell apareció en los albores del siglo XI, un 6 de enero y en plena nevada. La leyenda cuenta que un pastor, perdido y desorientado por el mal tiempo, fue a dar a un pequeño oasis entre la nieve: un jardín florido de rosas en el que no caía ni un solo copo de nieve, y en el que se podía disfrutar del calor. Ahí entro el pastor para guarecerse de las inclemencias del tiempo, y después de tomarse un descanso sobre el verde y cálido césped, vio una pequeña imagen de la Virgen al pie del florido rosal.

Una vez descansado y recuperado, el pastor corrió a la Parroquia para dar cuenta del milagro. Cuando regreso con el Párroco, la imagen había crecido, aunque no en exceso, y consideraron que esa era una señal para erigirle en ese mismo lugar una ermita para su veneración.

Imagen:

Anterior a la imagen (réplica) que hoy preside la iglesia del nuevo santuario, existió otra talla (la original) de la Virgen de Meritxel, que se conservó en el antiguo santuario hasta su desaparición debido al incendio de 1972.

Algunos estudiosos la han catalogado como una imagen del siglo IX o incluso del siglo VIII por su rusticidad y sencillez.

La imagen románica era de madera policromada, de 0,83 cm de altura, de expresión altamente estática y rústica.

La Virgen, entronada, sentada en actitud hierática, llevaba una corona de cinco flores sobre la cabeza y un velo blanco bajo la corona, con bordes adornados.

En el pequeño respaldo posterior, siguiendo el canon de las tallas románicas de la época, había una cavidad destinada seguramente a la custodia de reliquias u otras piezas.

La Madre está vestida con una túnica de color rojo, decorada con flores y estrellas, y un manto azul que deja a la vista sus manos.

La Virgen está sentada y tiene al Niño a su regazo, un Niño que se muestra ya bastante crecido.

La mano derecha resalta dentro del conjunto ya que tiene unas proporciones muy grandes en relación al resto del cuerpo, acentuando el gesto de bendición y acogimiento de la Madre para los hijos.

Imágenes de esta época, con esta característica concreta, eran denominadas Vírgenes de la mano larga.

La mano izquierda sostiene al Niño Jesús, sentado y sin corona. Éste, también levanta la mano derecha en actitud de bendecir y con la izquierda, sostiene un libro pegado al pecho.

La Madre lleva unos grandes zapatos, parecidos a unos zuecos que usaban las campesinas de montaña de otros tiempos, mientras que el Niño está descalzo.

Antiguo Santuario de Meritxell

Dentro del templo, la Virgen está rodeada y acompañada por siete Santos Patrones que corresponden a las siete parroquias de Andorra: Sant Serni de Canillo, Santa Eulàlia d’Encamp, Sant Corneli d’Ordino, Sant Iscle de la Massana, Sant Esteve d’Andorra la Vella, Sant Julià de Lòria y Sant Pere Màrtir d’Escaldes.

Reconocimientos y devoción:

En 1873, el Consejo General de los Valles, la declaró Patrona del país.

El 8 de septiembre de 1921 fue coronada de forma solemne.

A partir de entonces, ese día se celebra la fiesta nacional del Principado.

Meritxell forma parte de la denominada Ruta Mariana, que recorre otros cuatro importantes santuarios en España y Francia: el del Pilar, el de Montserrat, el de Torreciudad y el de Lourdes.

PLEGARIAS A LA VIRGEN DE MERITXELL

Meritxell del silencio, enséñanos a escuchar.

Meritxell de la montaña, enséñanos a admirar.

Meritxell de las nieves, enséñanos a no mentir, ni a mentirnos.

Meritxell de la rosa silvestre, enséñanos el gozo de dar y de darnos

Meritxell de los narcisos de los poetas, enséñanos la dulzura de la vida.

Meritxell del cielo limpio y del sol esplendoroso, enséñanos la Luz.

Meritxell vecina de los prados y de las casas de campo, enséñanos la sencillez.

Meritxell del sufrimiento, enséñanos a rezar.

Meritxell de los niños, enséñanos a sonreír.

Meritxell de la paz, enséñanos la solidaridad.

Meritxell, Madre de los Andorranos, enséñanos la unidad.

Meritxell, Madre de Dios, enséñanos a amar.