PATRICIA VERBOVEN: PARECE QUE TODO VALE

MIRANDO AL MUNDO

CURIOSIDADES DEL PARADIGMA DE ESTE SIGLO

Dos más dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho, y ocho dieciséis, cantábamos de niños hace algunos años; no muchos, pero tantos como para decir que internet aun no existía o, por lo menos, no era de acceso público.

Las noticias más graves se escuchaban en el noticiero de las 12 o en el de las 21, de alguno de los cinco canales que existían; y algunos chismes los traían nuestras vecinas, del almacén o de la carnicería.

Hoy, apenas se conecta la computadora, sea para ver el correo, sea enviar un mensaje, ¡uno se entera de todo!

Y en esto no les estoy brindando ninguna novedad…, sencillamente me hizo reflexionar en algunas sensaciones que se nos provocan al encontrarnos con las noticias del mundo.

Nahir, de 19 años, mata a su novio de dos disparos con el arma reglamentaria de su padre e inventa una coartada. Los medios y los movimientos feministas insisten en hacerla ver como una víctima de la “violencia de género”. Ella confiesa. Los medios ahora hablan de dos víctimas: el asesinado y la pobre asesina, que vivía en una constante relación violenta. Las feministas insisten en su inocencia porque, en su falacia de la “violencia de género”, no se admite que la víctima sea un varón.

Mientras tanto, las menos violentas, exigen un calendario que no sea patriarcal, donde los meses se llamen enera, febrera, marza y abrila… (supongo que ahora se llamarán las mesas de la aña en lugar de los meses del año).

Otra femi, un poco menos cuerda (que ya es demasiado decir), denuncia al aire acondicionado como machista porque en las oficinas, mientras los hombres que se visten de pantalón y camisa lo pasan muy bien, ellas deben dejar las minifaldas y musculosas para no resfriarse, sumado a que los jefes osan poner estos aparatos en 18º y no en 24º como se los pide el gobierno para que el mundo no explote…

Del otro lado del océano, una/un transgénero (hombre que se hace pasar por mujer), en un combate de lucha libre o vale todo, mata de un golpe a su contrincante que era “naturalmente mujer” (¿violencia transgénero?). Algunos sitios salen a defender al homicida, argumentando con porcentajes de hormonas femeninas ingeridas químicamente…

Cerca de allí, la iglesia oficial brinda encuentros para enseñar fidelidad a los sodomitas… (Aquí)

En el mismo lugar, un obispo conciliar trata de dar una explicación teológica a la famosa “Amoris laetitia”, encontrando que, a veces, dos más dos son cinco, y cinco más cinco diecisiete, por lo cual permite la “común-unión” de los fornicarios…, que ya la practicaban, claro…

Y podría seguir….

Sorpresa, indignación, vergüenza, risa, incredulidad. No precisamente en ese orden, pero, a veces, una sensación se sigue de otra. Otras veces, se dan juntas en décimas de segundos y nos dejan con una sonrisa y mirada triste, mientras los de alrededor se preguntan: ¿qué le pasa?

Conozco por experiencia que ordenar los pensamientos en la cabeza de una mujer, no es cosa fácil; y, aunque me esté haciendo “violencia de género”, también sé que pocos se atreverán a disentir conmigo en este punto.

Leía por ahí a un escritor de fines del siglo XVIII que decía:

“… Dad una vista por todo el orbe cristiano. Visitad en espíritu, con particular atención, todos aquellos países católicos que pertenecen a la verdadera Iglesia Cristiana. ¿Y qué veréis? Veréis, sin duda con admiración y pasmo, tantas cosas universalmente recibidas, no sólo ajenas, no sólo contrarias al verdadero cristianismo, que os dará luego ganas de cerrar los ojos y de no volverlos a abrir jamás. No hablo de los pecados, flaquezas y miserias propias de nuestro barro; hablo sólo o principalmente de aquellas cosas (tantas y tan graves) que siendo conocidamente monedas falsas, reprobadas y prohibidas en el Evangelio, corren no obstante sin contradicción y son miradas como indiferentes y tal vez, como necesarias.

… Años ha que se leen por todas partes públicos carteles, por los cuales se convida a todo el linaje humano a la dulce, humana, suave y cómoda religión natural. Si a esta religión natural le queréis dar el nombre de deísmo, o de anticristianismo, me parece que lo podréis hacer sin escrúpulo alguno, porque todos estos nombres significan una misma cosa.

… Aunque estos dicen, que su dios no les ha puesto otra ley, ni otro dogma de fe que su propia razón (la cual en todos debe estar en toda su perfección); con todo eso, si hemos de creer a nuestros ojos, parece que tienen su dogma especial, y una ley fundamental a que todos deben asentir y obedecer efectivamente. Este dogma y esta ley, es todo cuanto significa la palabra anticristianismo con toda su extensión.

Es decir, se profesa en esta religión, terrible y admirable, no sólo el abandono total, sino el desprecio, la burla, el odio y la guerra viva, no digo ya a las religiones falsas sino a la verdadera religión, al verdadero cristianismo, y a todo lo que hay en él de venerable, de santo, de divino.”

¿Qué diría hoy este escritor, si viera cinco minutos de noticias del mundo? ¿Cuánto más se puede tolerar?

¡Cuánto más estamos necesitados de la Gracia para poder seguir sorprendiéndonos, irritándonos, indignándonos con todo lo que pasa, para no llegar a lo más terrible, que sería acostumbrarnos!; lo que llevaría, infaliblemente a ir torciendo el camino hasta perder el horizonte y, de esta manera, la verdadera fe.

Nadie sabe el día ni la hora, pero debemos insistir hasta el cansancio en que cuando el Señor venga, lo hará como en los días de Noé: “Y como sucedió en tiempo de Noé, así será la Parusía del Hijo del Hombre. Porque así como en el tiempo que precedió al diluvio, comían, bebían, tomaban en matrimonio y daban en matrimonio, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no conocieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la Parusía del Hijo del Hombre”.

¿Desalentador? ¡Todo lo contrario! Y cito nuevamente al mismo escritor:

“… ¿Acaso tememos la caída o bajada de la piedra, la venida del Señor en Gloria y Majestad? Mas este temor no compete a los siervos de Cristo, a los fieles de Cristo, a los amadores de Cristo: porque la caridad hecha fuera el temor.

Estos, por el contrario, deben desear en esta vida, y clamar día y noche con el profeta: ¡Oh si rompieras los cielos, y descendieras! A tu presencia los montes se derretirían. Como quemazón de fuego se deshicieran, las aguas ardieran en fuego, para que conociesen tus enemigos tu nombre.

A estos se les dice en el Salmo segundo: Cuando en breve se enardeciere su ira, bienaventurados todos los que confían en él.

A estos se les dice en el Evangelio: Entonces verán al hijo del hombre venir sobre una nube con gran poder y majestad. Cuando comenzaren pues a cumplirse estas cosas, mirad, y levantad vuestras cabezas: porque cerca está vuestra redención.

A estos les dice en el Apocalipsis: Y el Espíritu, y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye diga: Ven.

A estos dice San Pablo: Esperamos al Salvador nuestro Señor Jesucristo, el cual reformará nuestro cuerpo abatido, para hacerlo conforme a su cuerpo glorioso, según la operación con que también puede sujetar a sí todas las cosas.

Estos, pues, nada tienen que temer, deben arrojar fuera de si todo temor, y dejarlo para los enemigos de Cristo; a quienes compete únicamente temer, porque contra ellos viene.