RESPUESTA DE LA SEMANA

EN HONOR A LA VERDAD

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La estrella de Belén, ¿fue un verdadero astro del cielo ya existente?

NO

¿Por qué?

RESPUESTA DOCTRINAL

Fundamento teológico: Suma teológica – Parte IIIª – Cuestión 36

Sobre la manifestación del nacimiento de Cristo.

Objeciones por las que parece que la estrella que se apareció a los Magos fue uno de los astros del cielo.

1ª. Dice Agustín en un Sermón sobre la Epifanía: Mientras Dios está colgado de los pechos y soporta la envoltura de unos pobres pañales, de repente brilló en el cielo un nuevo astro. Luego fue una estrella del cielo la que se apareció a los Magos.

2ª. Dice Agustín en otro Sermón sobre la Epifanía: Cristo es revelado a los pastores por los ángeles, y a los Magos por medio de una estrella. A unos y otros habla la lengua de los cielos, porque había cesado la lengua de los profetas. Pero los ángeles que se aparecieron a los pastores fueron de verdad ángeles del cielo. Luego la estrella que se apareció a los Magos fue también verdaderamente un astro del cielo.

3ª. Las estrellas que no están en el cielo, sino en el aire, se llaman cometas, que no aparecen en el nacimiento de los reyes, siendo más bien señales de muerte. Pero aquella estrella indicaba el nacimiento de un Rey; por lo que dicen los Magos en Mt., 2, 2: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en oriente. Luego parece que fue una de las estrellas del cielo.

Contra esto: está lo que dice Agustín en el libro Contra Faustum: No era una de las estrellas que desde el inicio de la creación guardan el orden de sus recorridos bajo la ley del Creador; sino que, ante el nuevo parto de la Virgen, apareció una nueva estrella.

Respondo: Como expone el Crisóstomo en Super Mt., la estrella que se apareció a los Magos no fue uno de los astros del cielo.

Y esto es claro por muchas razones.

Primero, porque ninguna otra estrella va por este camino, ya que ésta se desplazaba de norte a sur, pues ésta es la situación de Judea con relación a Persia, de donde vinieron los Magos.

Segundo, por el tiempo, puesto que se dejaba ver no sólo en la noche, sino también al mediodía. De esto no es capaz una estrella; y ni siquiera la luna.

Tercero, porque unas veces aparecía y otras se ocultaba. Cuando entraron en Jerusalén, se ocultó; luego, cuando dejaron a Herodes, volvió a aparecerse.

Cuarto, porque no se movía continuamente, sino que, cuando convenía que caminasen los Magos, ella se ponía en marcha; en cambio, cuando convenía que se detuviesen, también ella se detenía, como acontecía con la columna de nube en el desierto (Ex., 40, 34; Dt., 1, 33).

Quinto, porque no mostró el parto de la Virgen quedándose en lo alto, sino descendiendo a lo bajo. En Mt., 2, 9 se dice que la estrella que habían visto en oriente los precedía, hasta que, llegando al sitio en que estaba el Niño, se detuvo. De donde resulta claro que la expresión de los Magos: Vimos su estrella en oriente, no debe entenderse como si, estando ellos en el oriente, hubiese aparecido la estrella en Judea, sino como que ellos la vieron en oriente, precediéndoles a ellos hasta Judea (aunque algunos muestran sus dudas sobre esto). No hubiera podido señalar la casa con claridad de no haber estado próxima a la tierra. Y, como dice el propio Crisóstomo, este comportamiento no parece propio de una estrella, sino de una potencia racional. De donde se saca la impresión de que esta estrella fue un poder invisible transformado en tal figura.

Por lo que algunos sostienen que, como sobre el Señor bautizado descendió el Espíritu Santo en forma de paloma (cf. Mt., 3, 16; Mc., 1, 10; Lc., 3, 22), así se apareció a los Magos en forma de estrella.

Otros, en cambio, dicen que el ángel que se apareció a los pastores en forma humana (cf. Lc., 2, 9) se apareció a los Magos en figura de estrella.

Sin embargo, parece más probable que fuese una estrella creada de nuevo, no en el cielo, sino en la atmósfera próxima a la tierra, y que se desplazaba a voluntad de Dios.

Por lo que el Papa León dice en un Sermón sobre la EpifaníaEn la región del Oriente se apareció a los tres Magos una estrella de claridad desconocida que, al ser más fulgurante y hermosa que los demás astros, atraía sobre sí los ojos y los corazones de los que la miraban, para que se advirtiese al punto que no era vano lo que tan insólito parecía.

A las objeciones:

1ª. En la Sagrada Escritura, cielo a veces significa el aire, conforme a la expresión: Las aves del cielo y los peces del mar (Salmo 8, 9).

2ª. Los mismos ángeles del cielo tienen como ministerio propio descender hasta nosotros, enviados para servirnos (Heb., 1, 14). Pero las estrellas del cielo no cambian de sitio. Por lo que la razón no es análoga.

3ª. Como esta estrella no siguió el curso de las estrellas del cielo, así tampoco siguió el de los cometas, que no se dejan ver de día, ni cambian su recorrido normal. Y, sin embargo, el significado de los cometas no estaba ausente del todo. Porque el reino celeste de Cristo pulverizó y aniquiló a todos los reinos de la tierra, y él subsistirá eternamente, como se dice en Dan., 2, 44.

De un total de    respuestas

contestaron 30  SI   – 31,91%

 contestaron 64  NO  -68,09%

 Contestaron  OTROS  – % 

 

Según esta estadística la mayoría contestó correctamente.

Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.