CLARA MALDOCENA: PATROCINIO DE NUESTRA SEÑORA

LA ARMADURA DE DIOS

LA VIRGEN MARÍA

Y SU PATRONATO EN AMÉRICA

NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

PATRONA DE HAITÍ

La imagen original de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es un icono procedente de Creta y venerado en Roma en la iglesia de los Agustinos, a finales del siglo XV. Actualmente, el icono original está en el altar mayor de la iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma.

La datación del icono es difícil de precisar. Unos la sitúan entre los siglos X y XI, y otros a comienzos del siglo XV. Su festividad se celebra el 27 de junio.

El icono de la Virgen, pintado sobre madera, de 21 por 17 pulgadas, muestra a la Santísima Virgen María con el Niño Jesús.

El Niño observa a dos Ángeles que le muestran los instrumentos de su futura Pasión mientras aferra fuertemente con las dos manos a su Madre, quien lo sostiene en sus brazos.

El cuadro recuerda, pues, la Maternidad divina de la Virgen y su cuidado por el Niño Jesús desde su concepción hasta su muerte sobre la Cruz.

Según una tablilla colocada antiguamente al lado del icono con los orígenes de la imagen, la cuna de este cuadro fue la isla de Creta, en el mar Egeo.

Un mercader sustrajo el icono de una iglesia, lo escondió entre su equipaje y se embarcó rumbo a otras tierras. Durante la travesía sobrevino una gran tempestad y los pasajeros se encomendaron a Dios y a la Virgen María. Las gestas cuentan que el mar recuperó su calma y el pasaje arribó a puerto seguro.

Poco después el mercader llegó a Roma con el cuadro y, tras algunas resistencias de la familia, el icono pasó a ocupar un lugar preferente en la iglesia de san Mateo, regentada por los agustinos.

Era el año 1499, en tiempos del papa Alejandro VI. La iglesia de san Mateo era un templo menor entre las grandes basílicas de San Juan de Letrán y Santa María la Mayor. Allí permaneció la imagen del Perpetuo Socorro durante trescientos años. Los escritores de la época narraron ampliamente los milagros atribuidos a la imagen. El siglo XVII parece ser el más intenso en la devoción y culto a la Virgen del Perpetuo Socorro.

En febrero de 1798, con la invasión de Napoleón, sus tropas se apoderan de Italia y destruyeron en Roma más de treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo. Los religiosos agustinos salvaron el icono y se lo llevaron consigo a una pequeña capilla, quedando allí sin culto popular y en el olvido.

En 1855, los Redentoristas compraron unos terrenos al lado de la Via Merulana, muy cerca de Santa María la Mayor. Se llamaba Villa Caserta, y en su interior algún día estuvo edificada la iglesia de San Mateo.

A través del Padre Miguel Marchi se descubrió en 1865 el paradero del icono. El 11 de diciembre de ese año, los hijos de San Alfonso María de Ligorio, solicitaron al Papa la concesión del Perpetuo Socorro. El 19 de enero de 1866 la imagen regresó a la iglesia de San Alfonso, en el mismo emplazamiento donde había estado tres siglos.

El icono antes de su restauración

Restaurada la imagen, ocupa el centro del ábside de la iglesia de san Alfonso, y su devoción e influencia se extiende a los cinco continentes.

El Papa Pío IX dijo, en la audiencia al Superior General de los Redentoristas, el 11 de diciembre de 1865: Den a conocerla a todo el mundo.

Descripción del icono

La imagen o icono original del Perpetuo Socorro está pintado al temple sobre madera. Mide 53 cm de alto por 41,5 cm de ancho.

Sobre un fondo de oro destacan cuatro figuras. En el centro, llenándolo todo como protagonistas, la Santísima Virgen María y el Niño Jesús; y en un lejano segundo plano, los dos Arcángeles San Miguel y San Gabriel con los instrumentos de la Pasión.

Según costumbre oriental, cada personaje está identificado por una inscripción griega en abreviatura.

La Virgen Santísima es presentada sólo de medio cuerpo y de pie. Viste una túnica de color rojo abrochada en el cuello y un manto azul marino que la cubre desde la cabeza. Bajo el manto apunta una cofia de color verde mar, que recoge y oculta sus cabellos. Tiene sobre la frente dos estrellas.

Las coronas de oro y pedrería del Niño y de la Madre son regalos del Capítulo Vaticano para su coronación.

El Niño Jesús descansa sobre el brazo izquierdo de su Madre y se aferra con ambas manos a la mano derecha de su Madre Santísima, buscando protección, al contemplar los instrumentos de la Pasión que le aguarda.

Detalle de las manos

Su figura es de cuerpo entero, vestido con túnica verde, ceñida con faja roja y de su hombro derecho cuelga un manto de color rojizo marrón. Tiene entrecruzadas las piernas y lleva los pies calzados con simples sandalias, con la peculiaridad que la del pie derecho queda suelta y colgando.

Los instrumentos que presenta el Arcángel Gabriel son la cruz ortodoxa, de doble travesaño, y cuatro clavos.

Detalle Arcángel Gabriel

El Arcángel Miguel lleva la lanza y la esponja.

Detalle Arcángel Miguel

Ambos Arcángeles ocultan sus manos que sostienen un pomo con los símbolos de la Pasión. Los abundantes pliegues y sombreados de las vestiduras van profusamente marcados en color oro.

Las abreviaturas griegas que hay escritas sobre el icono significan:

‘MP-ΘΥ (Μήτηρ Θεού): Madre de Dios, inscripción que se halla en la parte superior del cuadro;

OAM (Ο Αρχάγγελος Μιχαήλ: El Arcángel Miguel, inscripción en el lado superior izquierdo;

OAΓ (Ο αρχάγγελος Γαβριήλ: El Arcángel Gabriel, inscripción en el lado superior derecho;

Iς-Xς ( Ἰησοῦς Χριστός: Jesús Cristo, al lado del Jesús Niño.

La Virgen del Perpetuo Socorro es Patrona de numerosos lugares e instituciones. Existen veinte institutos religiosos acogidos a la Madre del Perpetuo Socorro. Grandes santuarios la celebran permanentemente con un constante fluir de peregrinos, como el de Baclaran (Filipinas), Belen (Brasil), Bombay (India), Singapour… Catedrales, parroquias e iglesias la tienen por titular. Igualmente diversas instituciones sanitarias, numerosas editoriales, libros, revistas, emisoras de radio mantienen y propagan su devoción. Es una advocación mariana entrañable y sugerente. María Santísima es siempre, ayer, hoy y mañana, Perpetuo Socorro.

Es la patrona de Haití.

Teniendo esta advocación mariana como Patrona de su Congregación, los Padres Redentoristas la llevaron a sus misiones en Haití. Allí se le edificó un santuario en Béle-Aire, cerca de Puerto Príncipe, la capital de Haití.

En 1883, una terrible epidemia de viruela azotaba el país. Los devotos acudieron a la Virgen y le hicieron una novena. La epidemia cesó milagrosamente y se decidió nombrarla Patrona del país.

En 1993 se celebró con gran regocijo el centenario del milagro y del nombramiento de la Virgen como Patrona de Haití.