OSKO: EN EL MUNDO POST-KATÉJON (Parte II)

EN EL COMBATE DE RESISTENCIA

LA FORTALEZA SOCAVADA

DOS MURALLAS – DOS TESTIGOS

“Se reaviva aquí una antigua cuestión. IMPERIO e IGLESIA. De la desinteligencia y enfrentamientos entre ambos es que se ha alimentado siempre el antiguo sueño judío de venganza.”

Había que llegar hasta este punto con algunas cosas que hemos insinuado pero nunca explicitado y que se van haciendo más claras con aportaciones de terceros.

Son tres los enlaces que proporcionamos más abajo y del contenido de sus textos tomaremos determinadas partes que nos aportarán argumentos concretos.

En primer lugar la primera parte de esta serie “El Mundo Post-Katéjon”.

En el mundo post-katejon

Seguidamente el ELEISON 533 de Mons. Williamson que lleva por título “HISTORIA VERDADERA III”; suponemos que es el último de tres artículos, reveladores en muchos aspectos, que son un gran aporte del obispo inglés.

Comentario Eleison 533

Y por último, la recensión realizada por JAFG, publicada hace poco, que condensa el contenido del libro Se Socava la Iglesia (The Undermining of the Catholic Church),de Mary Ball Martínez.

Este libro termina por confirmar, con una contundencia pocas veces vista, muchas (si no todas…) de las propuestas que desde hace tiempo venimos haciendo desde el espacio que nos es concedido en el blog de Radio Cristiandad.

Recensión de un libro controvertido

Tanto lo que propone Mons. Williamson (en sus ELEISON 531, 532 y 533), como lo que aparece publicado en el libro de Mary Ball (muy bien reseñado por JAFG), como lo que proponemos nosotros mismos, surge desde personas que jamás hemos intercambiado ninguna clase de información o pareceres en derredor de esta temática específica.

Parece por sí mismo sintomático y elocuente que individuos que no se conocen concluyan en las mismas cosas y que dichas conclusiones resulten ser tan precisas.

Es cierto que mucha de la información de la cual se nutren los involucrados y nosotros mismos procede de las mismas fuentes (o de otras que abrevan en los mismos orígenes); sin embargo, se necesita mucho más que eso (la simple información) para llegar a las mismas conclusiones de una forma tan exacta.

No obstante, y como los involucrados (que venimos a ser CUATRO: M. Williamson, Mary Ball, JAFG y quien suscribe) somos personas diferentes y distintas, cada una de las cuales llevan sobre sí la carga de su propia subjetividad, orígenes o procedencia e intereses diferentes, y sus muy particulares sentimientos, se hará visible a cualquiera que cada uno de los CUATRO, que, reitero, no se conocen entre sí, presentará las importantes cuestiones tratadas desde ópticas muy diversas.

Por ejemplo:

Mons. Williamson es un obispo tradicionalista, que lo era de la FSSPX y que procura sostener una resistencia respecto de la Neo-F$$PX; también lo hace respecto de la nueva falsa religión conciliar; además y (esto es lo que nos interesa aquí) suele poner ciertos acentos en la cuestión judía y en el falseamiento de la historia; en especial respecto del “holocuento”.

Mary Ball, es una seglar, que procura (con eficacia) poner delante de sus lectores los gravísimos acontecimientos que llevaron al CVII, y mucho más aún. Ella hace un tremendo relato con signos o señales elocuentísimos en derredor de los Papas de los últimos 150 años, de las circunstancias que los envolvieron, del entorno revolucionario y de la presencia del mismo en el interior de la Curia Romana, de la injerencia de la Masonería en el clero de Roma… etc.

JAFG, es un prestigioso referente del tradicionalismo mejicano que, además de traernos el libro de Mary Ball, realiza atinadas observaciones que aportan contexto y mayor claridad.

Y nosotros, “simples laicos” decididamente volcados a mostrar que el proceso de JUDAIZACIÓN de los pueblos del mundo es exactamente la misma cosa que el MISTERIO DE INIQUIDAD desarrollándose en el mundo. Que el llamado “Enemigo del Mundo” es el judío. Que la “Cuestión Judía” siempre existió. Y que el completo entendimiento de dicha cuestión significa nada menos que la diferencia entre la vida y la muerte de la Fe. Por supuesto, para que todo lo anterior se diese era necesario previamente judaizar la Iglesia y el cristianismo, destruyendo la Cristiandad.

De modo que existe un hilo conductor; todos partimos de la base de que se ha tergiversado la historia y que existió una conspiración o complot en el interior mismo de la estructura eclesiástica, que vino a ser el correlato de lo que ocurre fuera de Ella.

Y decimos que “EXISTIÓ una conspiración o complot en el interior… etc. etc.”, porque ya no existe. En efecto, una vez que se produjo la TRANSMUTACIÓN dentro de ese organismo (que podríamos llamar “clerical” o “eclesiástico”), dio lugar a un VACIAMIENTO SUSTANCIAL del mismo; es decir que, una vez ocurrida la MUTACIÓN en la Fe, operada por los agentes de dicha conspiración, allí ya no hubo Iglesia. Ni lo hay, ni podría haberla.

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En el artículo anterior hemos hablado de DOS MURALLAS, las que podíamos imaginar o considerar como los dos lados de un mismo OBSTACULO.

Habíamos hablado de ellas como si se tratase de dos aspectos, o perfiles, o facetas que funcionaron en diferentes PLANOS.

En efecto, dijimos que una de esas MURALLAS fue SECULAR y que la otra tuvo el rango de RELIGOSA.

De la unión de ambos conceptos nos quedará una mucho mejor definición de lo que, por medio de la Revolución Judaizadora, se puso en el plano de lo concreto: The Undermining of de Catholic Fortress. Que representa una misma cosa, pero que contiene diversas aristas.

La FORTALEZA CATÓLICA era en sí misma el OBSTÁCULO. Sus dos MURALLAS tuvieron dos referentes (además de ser TESTIGOS de su tiempo), que encabezaron, cada uno de ellos en su plano, el último intento de defensa de lo tradicional e intentaron detener la judaización del mundo, lo que equivale a decir que se enfrentaron cara a cara con el MISTERIO DE INIQUIDAD.

Vamos ahora a intentar acercarnos a DOS FIGURAS destacadas del SIGLO XX; cada una de ellas en su ámbito o plano de actuación. Dos figuras las que, cada una de ellas, es asociada inevitablemente con DOS ACONTECIMIENTOS que marcaron verdaderamente un antes y un después en el mundo.

ALGO le fue quitado, o arrancado a la Iglesia (y al mundo consecuentemente), cuando fue concluido EL SOCAVAMIENTO DE LA IGLESIA CATÓLICA (The Undermining of the Catholic Church, como tituló Mary Ball su libro).

Así mismo, ALGO le fue quitado, o arrancado a Europa (y al mundo, consecuentemente), cuando fue concluido el socavamiento de “… la llamada “Fortaleza Europea” de Hitler (que) era el bando católico…”. Parafrasear el título de la obra mencionada será tan sencillo como coherente entonces: The Undermining of the European Fortress, para decir con elocuente realismo lo verdaderamente acontecido.

Repetiremos entonces que los acontecimientos históricos, que tuvieron como principal protagonista a Adolf Hitler, tuvieron muy serias implicancias en el campo de la religión; tanto como los hechos protagonizados por Mons. Lefebvre, siendo de índole netamente religiosa, no obstante tuvieron una proporcional implicancia política.

“Conforme crecía la tensión política durante los años treinta, el secretario Pacelli y el padre Montini se vieron siempre más comprometidos con un bando. De acuerdo con Andreotti, también fue obra de Pacelli la encíclica Mit Brennender Sorge, vehemente crítica al gobierno alemán nacional-socialista. El cardenal Siri notó que los borradores originales de este documento mostraban varias enmendaduras con la letra del secretario de estado. Parece ser una confirmación de esto el hecho de que sólo cinco días después de ser publicada esta crítica, se emitiera la encíclica Divini Redemptoris, un documento pontificio contra el marxismo. Daba la impresión de que una vez más, el pontífice y el secretario de estado libraban cada uno su batalla con muy diferente orientación.

Cuando en 1938 las tropas alemanas entraron en Austria, el cardenal Innitzer, de Viena, participó de la celebración y dio su bendición a la multitud. El cardenal Pacelli recibió la noticia con amargura y de inmediato llamó a Innitzer a Roma para ordenarle que se retractase.

En ese mismo año, la revista jesuita Civiltà Cattólica voz semioficial de Vaticano, dejó de advertir contra el peligro de la masonería.

En 1934, el secretario Pacelli viajó a Buenos Aires y a Estados Unidos, donde fue huésped de Franklin D. Roosevelt en Hyde Park. En Nueva York fue hospedado por Myron C. Taylor, conocido masón grado 33.

En 1941, el cardenal francés Boudrillat llegó a Roma a pedir la bendición papal para los regimientos de voluntarios franceses, españoles, italianos, croatas, húngaros y eslovenios casi todos católicos que partían junto al ejército alemán a salvar al pueblo ruso. Pío XII ordenó que se retirara la solicitud de bendición papal y prohibió al cardenal establecer contacto con la prensa.

Tiempo después, el primer ministro de Hungría llegó al Vaticano suplicando la intervención de paz del Papa para frenar el avance soviético. Pío XII se resistió y rechazó la súplica.

Y es que, desde un inicio, el nuevo Papa lanzaba ataques a los alemanes desde Radio Vaticano. Él mismo se avocó a la creación del Comité Católico para Refugiados en Roma, comité que ayudó a que miles de judíos europeos ingresaran a Estados Unidos presentándose como católicos. Más de un millón de judíos eran alojados en conventos y monasterios en toda Europa por instrucciones del Vaticano.

Durante la guerra, Pío XII permitió que se celebrasen ritos de sinagoga en el nivel bajo de la Basílica de San Francisco. Ahí mismo, años después, monseñor Bugnini realizaría su trabajo para la nueva misa.

Investigadores jesuitas encontraron documentación acerca de la participación personal del Papa Pacelli en un complot para derrocar a Hitler.

El favoritismo de Pío XII hacia un bando durante la guerra, fue un gran problema cuando los Aliados se unieron a los soviéticos. Para entonces la llamada Fortaleza Europea de Hitler era el bando católico: la incorporación de la Austria católica, de Alsacia-Lorena, del Saar, del Sudeten y de parte de Polonia hacían del Tercer Reich una gran mayoría católica a la vez que sus aliados Italia, Eslovaquia, Eslovenia y Croacia eran del todo católicos, Hungría lo era en gran parte, la Francia ocupada cooperaba y España y Portugal simpatizaban.”

El equipo PACELLI – MONTINI

La lectura completa del texto de Mary Ball pone en una muy turbia situación a los Mastai Ferrati, De la Chiesa, Ratti, Pacelli, Roncalli y Montini. De los dos últimos digamos que no necesitábamos nada para ponerlos en el estante de los defenestrados y deplorables; en cuanto a los anteriores… TODOS ellos parecen girar en orbitas confluyentes en torno a un masón y cardenal particularmente notable: RAMPOLLA del TÍNDARO, y puede entreverse, sin temor a equívoco ninguno, desde mucho antes del comienzo el siglo XX, la existencia de una suerte de misterioso “club” masónico dentro de la Curia Romana. Un LOBBY REVOLUCIONARIO, masónico y JUDAIZANTE.

Muy evidente se hace (a quien quiere ver) que un “club” ubicado en el entramado del poder que funge desde hace demasiado tiempo (demasiado tiempo para que pueda suponerse posible la sobrevivencia de lo que supo ser católico un día) en lo que se conoce como Curia Romana, o la Organización Eclesiástica que administra el poder en la (llamada) SANTA SEDE, o Estado Vaticano, se ha convertido (luego de ser infestado por agentes de la masonería judaica) en una cueva de serpientes.

No resulta tan difícil, si se comprende lo anterior, aceptar que los “rumores” en derredor de ciertos hechos que ocurren en el interior de esa corporación son mucho más que rumores…, desde las denuncias de prelados como miembros de la masonería, o como agentes de poderes mundialistas, hasta las orgiásticas, pedofílicas, sodomíticas y hasta SACRIFICIALES (“misas negras” incluidas) que se llevan a cabo en lo que podemos denominar “Vaticano Profundo”.

Conocidos son ya (porque inclusive, y con bastante descaro, han tomado estado público) los entretelones de la elección del Bergoglio actual, así como la participación del masón pseudo-cardenal Martini y de otros miembros de la dicha “curia”, entre otros, los “cardenales” Silvestrini, Danneels y Jaspers (el llamado “grupo de Saint-Gall“), que decidieron que el argentino sería el siguiente “Papa”, antes inclusive de finalizar el cónclave de la elección de su antecesor, el medio judío Ratzinger Tauber.

Un episodio que, como puede verse en el libro de Mary Ball, tiene precedentes.

La lectura completa del texto reseñado por JAFG exime de mayores comentarios, por lo que recomendamos vivamente una meditación detenida del contenido de dicho artículo.

Unos pocos párrafos del libro bastan para entender todo lo turbio del accionar del Vaticano, en especial del Cardenal Pacelli (luego Pío XII), respecto de lo que encabezaba y representaba Hitler como el último y el más notable defensor de la “FORTALEZA EUROPEA” y, por lo tanto, de una de las murallas del KATÉJON.

Pues bien; ahora veamos algunos otros sugestivos párrafos de Mary Ball con referencia al más notable defensor de la Tradición Católica, Monseñor Marcel Lefebvre, cuyo nombre ha quedado inmortalmente ligado a la batalla en defensa de una de las MURALLAS del KATÉJON.

“El arzobispo de Milán, al llegar un día a las oficinas de la Comisión Preparatoria del Concilio, fue abordado con estas palabras:

Mire usted, monseñor, estas cosas no son católicas. Las tendremos que condenar.

A lo que repuso Montini:

Con usted, monseñor Lefebvre, todo es condenar, condenar. Más vale que usted entienda ya que en el futuro no habrá más condenaciones. Las condenaciones han terminado

“Hubo un tiempo en que parecía que los fieles despertaban y que podrían poner en marcha una contrarrevolución. Poco después de la imposición de la nueva misa de Bugnini, hubo protestas, artículos, libros, cartas abiertas y tres peregrinaciones internacionales. En 1974 monseñor Marcel Lefebvre empezó a darle una cohesión a la insurgencia.

Pablo VI llamó a monseñor Lefebvre a Roma para hacer frente a una inquisición informal. En 1976 el arzobispo francés aceptó la invitación del secretario de estado, cardenal Benelli y tras una plática cesó la confrontación: no hubo más misas tradicionales masivas en estadios, el Papa dejó de regañar y los medios dejaron de publicar noticias al respecto. Los tradicionalistas quedaron desorientados.

Lo que frenó a monseñor Lefebvre fue el hecho de ser un Lefebvre: al observar cómo la revolución destruía el edificio, se vio impulsado a contraatacar, pero por otra parte, no le era posible quebrantar un voto vitalicio de obediencia a la autoridad. Así, la revolución se quedó.”

Tómeselo como una digresión, si se quiere, pero diremos que de la separación (artificialmente operada) entre los campos político y religioso se sigue la victoria de las fuerzas del inframundo. Esto se ve plasmado en toda la trama narrada por Mary Ball, en especial en la actuación de Papa Pacelli. Uno puede imaginar cosas o situaciones y hasta mundos diferentes, si diferentes hubiesen sido ciertas circunstancias. ¿Qué hubiese ocurrido si, en lugar de Pacelli, hubiese sido Secretario de Estado de Pío XI, Merry del Val? O… ¿por qué no?, imaginemos a un Merry del Val convertido en Papa durante los primeros años del Tercer Reich con un secretario de estado como Marcel Lefebvre.

El Aquila Bicéfala del Sacro Imperio Romano Germánico, que representa la necesaria unión entre dos principios, el espiritual y el secular, de la Iglesia y el Imperio. La judería conspiró durante siglos para separar esos dos principios, las DOS MURALLAS que juntas significaban el KATÉJON.

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Si Hitler hubiese ganado la guerra, y pudo haber ocurrido sin dudas, todo hubiera sido completamente diferente. Hubo un momento en que pudo ser así. Nadie dice que las cosas hubiesen sido para nada sencillas, de hecho así decía León Degrelle; pero sin duda hubiesen sido mucho mejores. Pero lo cierto es que desde mucho antes, el enemigo judío había planificado ciertos sucesos y ya estaban lo suficientemente avanzadas muchas situaciones como para que resultase imposible que la FORTALEZA EUROPEA CATÓLICA recibiese el necesario apoyo del VATICANO. Infiltrada por judíos y masones la Roma otrora católica, trabajaba decididamente por el Nuevo Orden Mundial Judío.

La Escritura que afirma el concepto de que “LE FUE DADO HACERLE LA GUERRA A LOS SANTOS Y VENCERLOS”, puede verse en concreto, y en términos y valores históricos, plasmado aquí. Dos órdenes que debieron haber funcionado conjuntamente, en realidad lo hicieron SEPARADOS, DIVIDIDOS, ANTAGÓNICAMENTE, y eso fue así porque uno de ellos (LA ESTRUCTURA DE LA IGLESIA) había sido infiltrado con la suficiente antelación para restarle un apoyo esencial al otro (EL IMPERIO).

Y debe entenderse como un castigo todo lo que ocurrió después. Porque una vez destruida por completo la muralla de lo político (con el concurso de los gravísimos errores, en materia política, de los pontífices) el camino quedo expedito para la destrucción completa de lo que quedaba de la estructura de la Iglesia.

Ambos fueron destrozados de diferente manera, aunque, en razón de sus muy distintas actividades o niveles de trabajo, es obvio que recibieron diferente trato: uno con la espada y el otro al modo de traición.

El movimiento creado y liderado por Monseñor Lefebvre (la “operación sobrevivencia” de la Tradición Católica) fue aniquilado al modo en que Judas entregó a Cristo (típico modo de actuar judaico). La MURALLA que tuvo como líder a Adolf Hitler sucumbió a espada, quizás en cumplimiento de lo que está escrito: “quien usa la espada, a espada morirá”.

Se reaviva aquí una antigua cuestión: IMPERIO e IGLESIA. Alimentando la desinteligencia y los enfrentamientos entre ambos es como el judío ha conseguido mantener vivo su antiguo sueño de venganza.

Los jefes del bando preferido por el Cardenal Pacelli (Pío XII)

Cuando se hace mención de Adolf Hitler o de M. Marcel Lefebvre uno puede estar seguro de una cosa: surgirá una total, absoluta y completa CONDENA IRRESTRICTA E INTRANSIGENTE (además de la habitual sorda y ciega actitud), que proveniente del lado de la “inteligencia” de los mass media, y del establishment cultural marxista, así como de absolutamente todo el arco político considerado como “correcto” en términos políticos y del “pensamiento único” aceptado universalmente. A estas condenas surgirá, inmediatamente después, una consecuente defenestración de todo aquel que ensaye siquiera una mínima defensa de esas personalidades.

Se trata de dos personalidades caracterizadas por un común denominador: respecto de ellas, existen minorías (heterogéneas por supuesto y diferentes; aunque no siempre ni en todos los casos) que reivindican sus personas, vidas, obras y legados, al tiempo que son repudiados de manera casi constante por las mayorías sumidas en la ignorancia. Las sociedades sufren un constante bombardeo desinformativo que hace que exista una suerte de contexto residual que ve como anacrónico, perverso, anti-social, inhumano, contrario al “progreso humano”, etc. etc… todo lo que se relaciona con ambos personajes.

Y, si bien hemos citado textos más elocuentes en derredor de la figura de A. Hitler que los mencionados respecto de Mons. Marcel Lefebvre (porque nos hemos limitado al texto del artículo de JAFG), no obstante la importancia de ambos es igualmente trascendente (cada cual en su ámbito, por supuesto), y podríamos hacer mención de docenas de hechos concretos respecto de cada uno de ellos que sustentan nuestro parecer.

Ambos personajes representaron sus respectivos papeles y fueron (y continúan siendo) verdaderos TESTIGOS.

Diremos más. Fueron TESTIGOS de su tiempo protagonizando hechos que los convierten en verdaderos paradigmas en sí mismos.

SON TESTIGOS todavía, puesto que resulta por completo necesario referirse a ellos para explicar coherentemente la inmensa gran parte de las transformaciones acontecidas durante el SIGLO XX.

Seguirán siendo TESTIGOS, obviamente.

De hecho, en este punto es cuando Monseñor Williamson con sus escritos nos parece una suerte de “punto de encuentro” donde se hace referencia más nítidamente a las personalidades de Adolf Hitler y Mons. Marcel Lefebvre en su calidad de TESTIGOS de una época y referentes indiscutibles de las DOS MURALLAS contra las cuales las POTENCIAS CTÓNICAS embistieron con la intención y decisión clara e innegable de producir una destrucción total y completa, que impidiese en un futuro la reorganización de ninguna resistencia.

Y eso ocurre porque de Monseñor Williamson, de quien podemos ser críticos en cuanto a algunas de sus actitudes respecto de la iglesia conciliar se refiere, podemos ser también sus seguidores en cuanto se constituye como un ferviente enemigo de la MENTIRA HISTÓRICA INSTITUCIONALIZADA en temas tales como el HOLOCAUSTO; reivindica principalmente a la vilipendiada VERDAD HISTÓRICA en relación con los hechos vinculados con la Segunda Guerra Mundial y la lucha de la llamada FORTALEZA EUROPEA de Hitler, al mismo tiempo que realiza una defensa de la obra de Mons. Lefebvre.

Para nosotros, esa FORTALEZA EUROPEA, fue mucho más que un mero movimiento de resistencia contra el enemigo satánico revolucionario. Como ya hemos dicho, se trató del último intento por mantener en pié una de las MURALLAS DEL KATÉJON, la secular, política, o mejor… LA IMPERIAL.

Como ya fue dicho en el libro de Mary Ball, reseñado por JAFG, “el bando católico, era el de Hitler“…; tanto así, como que en el siguiente paso dado por los agentes de la Revolución, en el interior de la Iglesia, en pleno ámbito de lo religioso, el bando católico fue el de Monseñor Lefebvre, y es por eso que nos referimos a los dos como TESTIGOS.

Del mismo modo que Monseñor Lefebvre encabezó el último intento por mantener en pié la otra MURALLA, la RELIGIOSA, Adolf Hitler lideró la Fortaleza Europea (y Católica) durante todo el proceso que le tocó vivir.

Monseñor Marcel Lefebvre

Se dirá que proponer a M. Lefebvre como un TESTIGO está bien, o que puede aceptarse, pero… Hitler…

Ambos personajes simplemente cumplieron una misión. Con sus respectivos errores a cuesta (salvando distancias, por supuesto, y magnitudes con referencia a dichos errores; además no puede reclamarse lo mismo de un Arzobispo católico que de un caudillo político), no obstante ambos se constituyen ante nuestros ojos como verdaderos paladines en defensa del legado tradicional. Uno de lo tradicional europeo, en contra de una modernidad evidentemente enemiga de Dios y del hombre; el otro, de lo tradicional en materia de religión. Uno de lo material; el otro de lo espiritual. Uno de lo comprendido en la naturaleza creada; el otro de lo trascendente y que, en definitiva, le da forma a todas las cosas.

Hoy han surgido (como consecuencia de la abolición de los dos aspectos del KATÉJON) una NUEVA RELIGIÓN (falsa) y un NUEVO IMPERIO (el del anticristo).

Como hablamos de TESTIGOS, parece mejor aclarar que no quisimos decir nada en referencia a los DOS TESTIGOS de que habla el Apocalipsis. Sólo se trata de dos hombres que sin duda encabezaron, cada uno de ellos en su correspondiente marco y esfera de actuación, dos movimientos en defensa de valores tradicionales contra el avance de las potencias del inframundo. Uno de ellos, una forma de vida europea y tradicional; el otro la Tradición viva del catolicismo. Ambos, enfrentados a una avasallante modernidad revolucionaria y judaizante, antieuropea y anticristiana.

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Merecen al menos una mención los métodos de defenestración inventados y alentados por la judería y difundidos obedientemente por los medios masivos, controlados por ellos mismos, que procuran enturbiar y confundir ciertas cuestiones en derredor de la persona de Adolf Hitler. Es asombroso que desde hace ya MÁS DE OCHENTA AÑOS, la propaganda judía se dedique con tanto esmero a difundir “noticias” sobre dicho personaje.

Adolf Hitler

Desde que el Führer de la Gran Alemania era en realidad un ANNUNAKI (lo de los annunakis es una absurda fábula que intenta “seriamente” reemplazar a los judíos por unos supuestos alienígenas reptilianos, en un intento por distraer la atención; ya que les resulta cada día más difícil negar la conspiración que procura la creación de un Nuevo Orden Mundial satánico, al menos intentan la desvinculación del judío con el hecho en sí mismo).

También “sabemos” que la judía Ángela Merkel puede ser hija de Hitler…; esto (suponemos) sería consecuencia de un siniestro experimento del doctor Joseph Mengele, ya que Hitler era (como también se “sabe” gracias a la propaganda) homosexual e impotente.

Nunca falta quien diga que era un enajenado o un loco (aunque de aguda inteligencia “al servicio del mal”) solitario (aunque excéntrico), muy popular entre sus connacionales (aunque secretamente odiado por la mayoría), misógino, libidinoso, histérico y gruñón y que, además, estaba poseído por siete demonios que lo atormentaban día y noche y no le permitían pensar en otra cosa que no fuera en cómo fabricar jabón y juntar el oro de los dientes arrancados a los judíos.

Finalmente, y para colmo, padecía de insomnio (en realidad no lo dejaba dormir la preocupación por las costosísimas facturas de gas que le llegaban casi a diario desde los Campos de Concentración) y lo peor de todo…, roncaba y tenía muy mal aliento.

O sea, un tipo con el que resultaba imposible convivir y al que ni la más dedicada y amorosa de las mujeres se atrevería a darle un hijo.

Y bueno…

Ya no se juega a “ponerle la cola al chancho”; ahora le ponen el bigotito a Merkel

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Pero, dejada la ironía de lado, hemos de continuar, porque nos han quedado pendientes dos cosas.

Por un lado, las aportaciones de JAFG referidas en su reseña o recensión del libro de Mary Ball, que aportan elementos en favor de nuestra propuesta.

JAFG señala que…

“… en altos niveles de la jerarquía masónica hay plena consciencia de estar luchando abiertamente contra el bien y en muchos de los mandos medios y hasta en la base se cuentan personas que actúan por conveniencia personal y no social.”

La masonería es una “obra” 100 % judaica, y controlada por los judíos, sirve a sus intereses.

JAFG afirma también:

“En realidad el socavamiento (de la Iglesia) no fue nada sencillo y tomó siglos, como se puede leer en Complot contra la Iglesia o como lo dijo Weishaupt.”

Adam Weishaupt, es el fundador de los ILLUMINATTI; fue un sacerdote alemán, que apostató de la fe. Era de origen judío. La obra “Complot Contra la Iglesia” de Maurice Pinay es de indispensable lectura; describe con tremenda crudeza y detalles el proceso de judaización del mundo, de la Cristiandad y de la Iglesia Católica.

La otra cuestión pendiente pasa por el ELEISON 533.

Allí puede verse cómo funciona el aparato propagandístico judío y cómo trabajan sus agentes para “reconstruir” la historia conforme son los intereses supremacistas judíos.

M. Williamson trascribe un texto que no tiene desperdicio y que lleva la firma de un tal SEYMUR ZAK, quien, sin dudas, es un judío, como podrá verse:

… Lo que los antisemitas insisten que son historias falsas del Holocausto necesitan ser vistas con una luz más positiva como la verdad de la imaginación, para citar la famosa frase del poeta John Keats. Si algo es percibido como verdad por la mente, aunque estrictamente hablando, puede ser que no haya ocurrido , y si ese evento es visto posteriormente como una verdad viviente en la mente de millones de otras buenas personas que han sido expuestas a esa misma versión más alta de la realidad, entonces no debe en ningún caso ser descartada como una mentira (…) Todas estas historias son verdaderas en un sentido metafísico superior, y negarlas es un sacrilegio (…) Tenemos la obligación sagrada con los seis millones que murieron bajo la tiranía del malvado dictador Nazi Adolf Hitler, de recordar a los muertos y rechazar con desprecio todos los intentos de negar el Holocausto refiriéndose a historias falsas del Holocausto. Repito: No hay tal cosa como una historia falsa del Holocausto. Cada historia del Holocausto es verdadera, cien por ciento verdadera, sea que haya sucedido o no. (…) En las palabras sublimes de Elie Wiesel: En literatura, ciertas cosas son verdaderas aunque no hayan sucedido, mientras otras no son verdaderas, incluso si sucedieron.

¿Acaso será necesario hacer alguna aclaración más al respecto?

Con razón la Verdad misma los llamó mentirosos y los declaró hijos de Satanás, padre de la mentira.

Dice Monseñor Williamson al respecto:

En el razonamiento de Seymour Zak, no tiene importancia si los seis millones mencionados aquí murieron realmente bajo la tiranía, etc. o no. Lo que importa es si los Seis Millones constituyen una versión más alta de la realidad, vista como una verdad viviente en las mentes de millones de buenas personas, etc. y si lo hacen, ¡entonces afirmar que murieron cuando en realidad no murieron ya no es una mentira, sino una verdad más alta! La realidad ya no es la medida de la verdad, especialmente si esa verdad más alta es cuasi religiosa, una obligación sagrada que es sacrilegio negar, concretamente el Holocaustianismo. En otras palabras, hay una realidad histórica y una realidad no histórica, ¡y solo la segunda merece el nombre de realidad!

Esto es una locura absoluta, pero está en toda la sociedad en derredor nuestro, cada vez más, y nosotros los seres humanos somos animales sociales, influenciados necesariamente por la sociedad a nuestro alrededor.

Pues bien, El JUDÍO ha construido una sociedad y un mundo completo, en derredor de un relato que reemplaza la historia verdadera por una fábula.

La locura absoluta de que habla Williamson es “la realidad” en la que viven y se desarrollan los hombres de hoy. En verdad, es una irrealidad “demencial” y se trata de una ficción de factura íntegramente judía.

Ese mundo ficticio tiene además una iglesia y una religión ficticia y también “demencial” y es perfectamente lógico que sea encabezada por una serie de “dementes“, como el actual Bergoglio.

Además esos “dementes” judaizados y judaizantes se relacionan a la perfección con otros “dementes” también judaizados y judaizantes; los que manejan los asuntos mundanos. Nuevamente, religión y política caminan de la mano; y en ambas orillas, hay representantes de lo satánico.

DEMENCIA debe ser leído como lo que es en realidad: una inteligencia luciferina.

Resulta lógico entonces que todos ellos, participantes de tal satánica demencia, se refieran en forma negativa y peyorativa respecto a quienes nosotros identificamos como últimos defensores de la FORTALEZA CATÓLICA.

Lo hacen de muchas maneras, entre las cuales el epíteto de “LOCO” nunca falta.

Debería escribirse una nueva Bienaventuranza en beneficio de los “locos”.

Dejemos en claro, por las dudas, que no promocionamos la locura, ni la estamos estimando al modo (sarcástico) de Erasmo (quien fuera un buen amigo de Tomás Moro), ni de su “Elogio de la Locura” (obra que el Papa León X encontró sumamente divertida), de cuyo ilustrador (Hans Holbein) tomamos sugestivas imágenes. Es que la decepción (en nada atinente a cuestiones de Fe y Doctrina) con la que Erasmo regresó de Roma no era tan infundada como nos hemos acostumbrado a creer. En cuanto a su ilustrador, en todo caso, nos parece un visionario.

Ilustraciones de HANS HOLBEIN de “La Danza de la Muerte”