OSKO: DE ANTICRISTOS, BESTIAS, MUJERES Y OTRAS YERBAS (PARTE 5)

EN EL COMBATE DE RESISTENCIA

Y DE REPENTE…

TODO EL MUNDO SE PUSO A HABLAR DE LO MISMO

(Reflexiones sobre un escrito de Mons. Tomás de Aquino Ver Aquí)

“Vox turturis audita est in terra nostra”

Sí; pero hay que tener muy en cuenta que la tórtola puede hablar con toda claridad, pero sus oyentes entender como a ellos les parezca, o peor…, tal vez lo que han hecho fue “entender” lo que más les convenía, conforme era el objeto de su amor.

De pronto, la cuestión que venimos tratando en esta serie (De Anticristos, Bestias, Mujeres y Otras Yerbas) aparece mencionada por diversas personas, en diferentes sitios web; ya vimos el ELEISON 529 donde M. Williamson puso ante nosotros a Hugh AKINS y su libro SINAGOGUE RISING, que tiene muchos puntos de contacto con lo que estamos proponiendo desde éstas páginas.

Después apareció Mons. Tomás de Aquino, quien hace una breve mención de la cuestión; y cuando estábamos terminando este escrito apareció un artículo de JAFG (AQUÍ) precisamente comentando las afirmaciones de Mons. Tomás de Aquino.

No sin asombro por la coincidencia que venimos a encontrar entre sus palabras y las que pergeñábamos para este artículo, y aunque parezcan repetidos nuestros argumentos, creemos que merece la pena publicarlos insistiendo en los mismos.

Claro que no escapará a nadie que nosotros hacemos una mayor y más vehemente puntualización en ciertos aspectos relacionados con la CUESTIÓN JUDÍA, que se encuentra también, aunque implícita, en el escrito de JAFG.

En todo caso, nuevamente resultan ser alentadores estos cruces; incluso con Mons. Tomás de Aquino, con quien resultará obvio al cabo de estas letras que discrepamos en algunas cuestiones, conclusiones, o expresiones de deseo suyas, que lamentablemente no se llevan para nada bien con la realidad.

A las manifestaciones que concurren a asumir las mismas cuestiones que hemos abordado, en una “coincidencia” más que llamativa, vienen a sumarse otras que desde hace bastante tiempo venimos observando en numerosos lugares desde los que se propugnan una revisión urgente de la historia más reciente, como así también de una profunda y también urgente (a veces inclusive con un formato netamente panfletario) necesidad de que los pueblos, las sociedades de los distintos países del mundo entero asuman que existe una situación de características muy graves.

Esto entendido en términos meramente seculares o prosaicos, despojados completamente de las cuestiones trascendentes y/o religiosas; pero no obstante, demuestra que hay un cierto despertar. La existencia de tanto “conspiracionismo” con sus paranoias y todo, de tantas expresiones de disidencia y rebeldía contra lo “establecido”, en el sentido del Nuevo Orden Mundial, del “establishment”, de la “élite mundialista”, de los grupos o lobby`s que ingenierizan la sociedad humana, del inmenso poder de las organizaciones sinárquicas o del mismísimo KAHAL (Corporización más o menos secreta que rige sobre las cuestiones inherentes a los judíos; aunque se pretenda su NO existencia desde la creación del Estado Sionista de Israel, el Kahal existe), son llamativas y sin dudas responden a causas profundas.

Sin pretender con esto darnos un lugar que no nos corresponde, diremos que esas causas las conocemos muy bien, aunque no seamos los únicos en conocerlas cabalmente.

Puede verse en la web, en innumerables sitios, donde, con disímil claridad, y con diferentes enfoques y desde posicionamientos también completamente discordantes, no obstante, se clama, se aclama y se reclama, en derredor de la historia reciente.

La conclusión será obvia: son muchos, muchísimos los que proponen que sea revisada la historia oficial, al mismo tiempo que se procura un relato más acorde con la realidad y con la verdad.

Y…, ¿cuándo va a ser más acorde con la realidad y con la verdad, sino cuando más se ajuste esa historia a las cuestiones que la determinan y que van ligadas siempre con la Meta-historia?

Aquí es donde, a nuestro juicio y el de muchos otros, debe asumirse con mentalidad apocalíptica la observación y el análisis de los acontecimientos tan gravemente determinantes ocurridos en los últimos siglos.

Es aquí donde se hace necesaria una exégesis diferente, y más actual; no por pruritos de “modernosidad” o un afán “progresivo”, sino porque desde nuestra actual perspectiva sin dudas tenemos la posibilidad de ver concretado lo que otros vieron significado en imágenes o símbolos, ya que las exégesis convencionales no parecen satisfacer la necesidad actual, a la vista, como estamos, de acontecimientos muchísimo más graves todavía y en la convicción casi total y completa de estar adentrándonos en los tiempos inmediatos a la Parusía.

Insistiremos siempre en que se trata de sugerencias e intuiciones, y no de certezas que quisiéramos imponer, o que fuesen asumidas como incontestables.

Pues bien, dichas estas palabras, vamos ahora con algunos comentarios respecto del artículo de Mons. Tomás de Aquino.

Hay muchísima confusión; esto es inevitable después de décadas y décadas de propaganda yanqui, de propaganda inglesa, de propaganda francesa, de propaganda rusa…, (pudimos haber dicho de “propaganda judía”, y hubiera bastado; ya que esta última contiene a todas las anteriores).

La manipulación de la información, de la propaganda, de la educación, de los medios de prensa, y de la cultura en general, ha creado una confusión innegable. Tal confusión incluso llegó a afectar el entendimiento de un Papa como Pío XI que tuvo una cierta actitud… ¿cómo diríamos?, era un hombre permeable a las insinuaciones de los agentes liberales por los cuales, la Sede Petrina estaba asediada desde mucho tiempo.

A tal punto esto fue así que en España, el apoyo de Pío XI al bando franquista fue considerado muy tibio no sólo por el régimen, sino también por los fieles, el clero y la jerarquía católica española; o sea por todos los nacionales. Si bien Pio XI se había manifestado alguna vez contra ciertas arbitrariedades de la Republica Española, es importante recordar que el término cruzada”, apadrinado desde rectorales y sacristías para definir al levantamiento del General Franco por medio del cual se salvó a España de la tiranía marxista/comunista, fue repudiado por la Santa Sede, y que fue sólo por medio de la insistente presión del cardenal Gomá, Cardenal de Toledo y Primado de España, que el Vaticano le otorgó el reconocimiento diplomático al estado franquista en junio de 1938.

Si las autoridades vaticanas no aceptaban el término de CRUZADA para la gesta que derribó a la República Española (másonica, marxista y judaica) no puede extrañar a nadie que la misma conducta se repitiera poco tiempo después ante otra gesta que merece el nombre de CRUZADA.

Y menos podrá extrañarnos que la dicha jerarquía católica sucumbiese (como prácticamente todo el mundo) frente a las seducciones del aparato propagandístico “Aliado” (del que volveremos a hablar), al punto de llegar a ver como BUENO lo que era MALO, y viceversa; y “criminales” donde nos los había y “salvadores” del “Occidente Cristiano” en quienes eran en realidad sus sepultureros.

Cardenal Don Isidro Gomá y Tomás

No es ese el único caso en que el comportamiento político de Pío XI fue errático y favorecedor de la Revolución. Específicamente es innegable el grave perjuicio ocasionado a los católicos franceses cuando Pío XI condenó la Acción Francesa de Charles Maurras, dándole un golpe mortal a la causa católica en Francia. (Años después serían rehabilitados por Pío XII, pero el daño ya era irreparable); contra los cristeros mexicanos (tal y como cuenta Mons. Lefebvre en su propia biografía); ¿testigos de esa particular tendencia pontifica?, el Cardenal Louis Billot y el Padre Henri Le Floch, entre otros menos notables.

De modo que no resulta extraño que Pío XI, el mismo que lisonjeaba a Benito Mussolini (llegó a decir del Duce que era “un Hombre de la Providencia”), el mismo que recomendaba a los católicos votar a los fascistas y apoyar al gobierno fascista de Mussolini, en cambio no supiera ver por dónde pasaba la acción de la Divina Providencia y “El Dedo de Dios… dejando un surco en la historia”.

Pero como todo tiene una explicación, y este caso no es la excepción a esa regla, la razón de la simpatía de Pío XI para con Mussolini es inseparable de las concesiones que el Duce le hiciera cuando el famoso Tratado de Letrán; Mussolini impuso a la Religión Católica como la única del estado italiano y si bien el espacio físico otorgado al Vaticano era mínimo le permitió alcanzar el estatus de Estado Soberano y entrar en el concierto de las naciones del mundo (si hasta parece una “tentación“… dígase si no). Además (y no se trata de un dato menor) la Italia Fascista indemnizó a la Iglesia con una enorme suma de dinero, en razón de los territorios de los llamados Estados Pontificios que le fueran arrebatados (¿otra tentación…?, solo estamos suponiendo); así se escribe la historia.

Mussolini firmando los documentos del Tratado de Letrán

Que quede claro que no estamos rechazando ni condenando el Pacto de Letrán; solamente relatamos los sucesos y los analizamos a la luz de otros hechos.

Prueba de aquellos errores en materia política es uno de los resultados; tal vez el más evidente de todos: la completa impunidad con la que la URSS se fagocitó a media Europa, sumiendo en el terror y la miseria comunista a millones de personas.

Por lo que esta conducta, asumida por los más altos estamentos de la Iglesia en materia política se tornó obumbrante respecto de la Verdad. Ciertamente, “L’Église sera éclipsée”…

Evidentemente no parecen caracterizarse los Pontífices de los últimos siglos por su mucha clarividencia política, salvo excepciones bien nombradas.

Tampoco fueron siempre acertadas todas las decisiones y/o posicionamientos políticos de los hombres de Iglesia a lo largo de los siglos; más bien lo contrario es la verdad, salvo las consabidas excepciones; un personaje que marcó la historia de Francia y de Europa en su momento, el Cardenal Richelieu, no fue precisamente lo que se dice un dechado de virtudes cívicas ni de una rectitud inquebrantable respecto de la “cosa pública“ o en las cuestiones de estado, sino más bien cultor de un maquiavelismo pavoroso. Es más… por mucho que haya querido beneficiar a “su” Francia, el Cardenal Richelieu con su increíble alianza con los príncipes protestantes (siendo él un obispo de la Iglesia Católica) por medio de la cual consiguió acabar con la dinastía católica austro-española de los Hausburgos reinante entonces en el Sacro Impero Romano Germánico, asumimos que terminó perjudicándola, tanto como a la Europa y la PAX Cristiana.

Cardenal Richelieu

Pero, todas estas son cuestiones opinables. Los calores políticos enfervorizan y no es conveniente perder de vista aquello que, lo intuyamos o no, trasciende la historia; lo que la supera; lo que está por encima de ella.

Los asuntos de la historia tienen su anticipación fuera de ella. Y también su explicación; y personalmente creo que grande será la sorpresa para muchos cuando, una vez consumados los tiempos, una vez acabados estos “cielos y tierra vieja” y llegados los “Cielos nuevos y Tierra nueva”, tomen los hombres conocimiento de la realidad verdadera. En el tiempo post-parusíaco los hombres sabrán. Llegarán a conocer de qué tan diversa forma fueron las cosas; tan diferente; tan diametralmente distinta a las presunciones humanas. Tan distinto el juicio humano del Juicio Divino respecto de tal o cual personaje de la historia. ¡Cuántos caerán Aquel Día, de sus broncíneos pedestales! ¡Cuántos reconocidos pro-hombres de la historia oficial se revolverán en el estiércol! Y, en cambio, ¡cuántos que fueron despreciados, aborrecidos, maldecidos, escupidos, insultados, asesinados vilmente, calumniados y difamados por años y siglos serán vistos levantarse de sus tumbas iluminados con una luz diferente, por los ojos asombrados de muchos!

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Yahvé.

Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

Momento de aplicar estas palabras de Isaías 55, 8-9 a tantísimas cuestiones, pero en especial, al juicio de los hombres, al juicio de la historia; un juicio casi siempre injusto, teñido de “partidismos” revolucionarios e hipócritas, y que, para colmo, y principalmente en los últimos siglos, está cubierto de una viscosa baba judaizante que lo distorsiona todo, historias personales, acontecimientos, significados, objetivos, y sobre todo la Realidad y la Verdad.

Esa “baba judaica” es como lentes de color que usa todo el mundo hoy en día; por medio de los cuales el Misterio de Iniquidad hace que los hombres vean el mundo, la vida, las circunstancias, de un modo distorsionado.

La Meta-Historia es anterior y superior a la historia humana; así como el inframundo respecto del Misterio de Iniquidad al cual rige, antes y ahora. No se trata de una simple suma de acontecimientos, como muchos desconocedores de estas cuestiones que exceden el marco de lo meramente visible, mensurable, explicable, etc., pueden suponer. Existe el Misterio. Y existen misterios inefables que muchas veces explican lo que no tiene explicación humana alguna.

Dejando atrás al “hombre racional” de nuestro tiempo (en el sentido que le da nuestro tiempo a esa expresión) donde no hay lugar para otra cosa más que un escepticismo atroz, ignorante y soberbio, producto de la falta de una visión trascendente y de un lógicamente consecuente materialismo, proponemos el mucho mejor, sensato, poético y realista pensamiento shakesperiano que “Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, que las soñadas en tu filosofía”.

De modo que aprestémonos a desatar un coro de voces contradictorias al afirmar que es muy posible que haya más cosas desconocidas en la vida y en la persona del hombre más compulsivamente difamado en todo el siglo XX, de las que pudiéramos suponer.

Y también diremos que es significativo que el difamador compulsivo y sistemático sea nada menos que EL JUDÍO; el enemigo del mundo, con todo su inmenso poder de iniquidad.

“Dime quién habla mal del ti; y te diré que, quién y cómo eres”.

En fin…; que Monseñor Tomás de Aquino, se pregunta, ¿por qué la Santísima Virgen no mencionó a ALEMANIA?

Preguntaremos más, todavía…

¿Cómo es que se le “escapó a la Santísima Madre de Dios, mencionar los “bárbaros y criminales” eventos que el III Reich iba a desatar con el drama de la II Guerra Mundial?

¿Cómo es que no le advirtió al mundo entero, que muy pronto un “loco”, un “genocida”, un “asesino” se encaramaría en el poder de la nación alemana y la llevaría, junto con toda Europa, a la destrucción?

¿Cómo pudo obviar la Piadosísima Teotokos el HOLOCAUSTO?

Francisco sentado frente a un barracón de Auschwitz

He aquí la intervención del Cielo. La intervención de la Madre de Dios que, sugestivamente, no hace mención ninguna de todas aquellas cosas que llegarían a ser DOGMAS MODERNOS INDISCUTIBLES, por medio de una propaganda insidiosa y falaz.

Ya que estamos… podríamos preguntarnos muchas cosas.

O, tal vez sea mejor, RESPONDERLAS, como estamos intentando hacer desde hace varios artículos.

Llegado a este punto, M. Tomás de Aquino expresa un pensamiento “políticamente correcto”; no para el mundo actual sumergido completamente en una atmósfera culturalmente marxista y judaizada, sino para el pequeño mundo de los tradicionalistas y conservadores católicos.

En efecto, para todos ellos es digerible aquello de:

“El mal causado por Rusia fue mayor que el mal causado por Alemania. El mal causado por Alemania es mucho menor, comparado con el mal causado por Rusia, durante y después de la II Guerra.”

Pero, ¿esa es una manera correcta de decir las cosas?

Para responder esta pregunta sería necesario hacer innumerables aclaraciones y realizar un inmenso trabajo previo, además de dedicar muchísimo tiempo a revisar prácticamente todo lo relacionado con la II Guerra Mundial, los Aliados, y el III Reich.

Tenemos a la vista y es innegable el mal causado por Rusia, como dice Monseñor Tomas de Aquino. Pero…, ¿se limita a éso nada más?

Sin el menor atisbo de duda, podemos decir que fue y es muchísimo más terrible el mal ocasionado por los otros países miembros del inicuo bando Aliado. El Reino Unido, Francia y los EEUU, todos ellos son responsables de haber entregado media Europa al comunismo, al crimen, a la desolación, a la Revolución de los “sin Dios“. Fueron ellos los que salvaron de su completa destrucción a la Unión Soviética, provocando una guerra que obligó a Hitler a postergar su objetivo principal que era la destrucción del comunismo marxista (y también lo hicieron cuando el avance de las tropas del III Reich era demoledor, proporcionándole incondicionalmente pertrechos a Stalin) y sostuvieron esa creación judaica que fue el régimen comunista de la Unión Soviética.

Y ellos, han ido mucho más lejos todavía. Hoy, los países llamados “occidentales y cristianos” son los que (ya desaparecida la Unión Soviética) continúan judaizando al mundo, y ellas mismas están inmersas en una atmósfera culturalmente marxista.

Son ellos los que sostienen el MISMO SISTEMA FINANCIERO y ECONÓMICO JUDÍO que exprime y explota a todos los pueblos del mundo. Son ellos los que impulsan políticas universales, inspiradas por personajes surgidos de la sentina judaica. Son hombres y mujeres judaizados, que sirven al Mundialismo Masónico; y todos dan cumplimento a la profecía cuando SIRVEN SERVILMENTE Y RINDEN PLEITESÍA AL ESTADO SIONISTA DE ISRAEL.

Frente a todo esto que describimos, y teniendo ante nuestro ojos el resultado, que es el mundo que han construido con la asistencia de las potencias del inframundo, no quedan dudas respecto de qué lado estaba lo mejor.

Porque es necesario recordar que esa tan vilipendiada Alemania de los años 30 y 40 del pasado siglo, se debatió en inferioridad de condiciones, y fue sometida a una guerra que quiso evitar, pero que una vez desencadenada la misma, lucho heroicamente y supo (con sus más y sus menos) por qué lo hacía.

Pedirle a los dirigentes y combatientes de entonces razones teológicas acerca de los motivos de su lucha es un absurdo; y siempre ha sido cuestión fácil y arteramente cobarde hacer leña del árbol caído.

Fue fácil y cómodo llenarse la boca hablando de “Mit Brennender Sorge”, mientras que lo mejor de la juventud alemana y europea (de los más de un millón de hombres de las SS, solo 400.000 eran alemanes, más de 600.000 provenían de distintas naciones europeas) se batía en los campos de batalla del Frente del Este, con la consigna grabada en sus corazones de detener a la Bestia Roja o perecer en el intento.

Breve excursus a cargo del Coronel León Degrelle:

Si la Waffen-SS no hubiera existido, Europa hubiera sido barrida completamente por los soviéticos en 1944. Hubieran llegado a París mucho antes que los americanos. El heroísmo de la Waffen-SS detuvo a la aplanadora soviética en Moscú, Cherkov, Cherkassy y Tarnopol.

Los soviéticos perdieron más de doce meses. Sin la resistencia de las SS los soviéticos hubieran estado en Normandía antes que Eisenhower. La gente demostraba una gran gratitud hacia los jóvenes que sacrificaban sus vidas. Desde las grandes órdenes religiosas medievales no se había visto un heroísmo y un idealismo altruista así. En este siglo de materialismo, la SS se levanta como una brillante luz de espiritualidad.

No tengo ninguna duda, en absoluto, que los sacrificios y los logros increíbles de las Waffen-SS tendrán sus propios poetas épicos como Schiller. La grandeza en la adversidad es el rasgo distintivo de las SS.

La cortina del silencio cayó sobre las Waffen-SS después de la guerra, pero más y más hombres jóvenes se enteran, de algún modo, de su existencia y de sus logros. La fama está creciendo y los jóvenes exigen saber más. En cien años casi todo estará olvidado pero se recordará la grandeza y el heroísmo de la Waffen-SS. Será la recompensa por una epopeya.

Es fácil hablar desde un escritorio. Es fácil hablar de “cristianismo”. Es difícil morir por algo.

Una posición TIBIA en aquel tiempo recomendaba la equidistancia entre las potencias beligerantes… ¿Hubiera sido posible reflexionar acerca de que “A los tibios los vomitaré de mi boca”?

 

 Voluntario de la división azul en el frente del este

Frente a tanta vergüenza, es mejor quedarse con hombres como León Degrelle y otros muchos miles más como él. Muchos de ellos, apenas si eran adolescentes de 14 o 15 años, pero hombres ya (mucho más que hombres de años); chicos de muy pocas palabras, pero dedicados a aniquilar blindados rusos con sus panzerfaust, en ese infierno en que llegó a convertirse la Defensa de Berlín.

Vergüenza de la Cristiandad es haberle mezquinado apoyo, auxilio, y oraciones a los últimos defensores de Europa y de la Cristiandad.

Y, aunque parezca reiterado, vergüenza de haber sucumbido ante la seductora tentación de la propaganda judía, a cambio de “participar” en la conformación del mundo de la post-guerra para conseguir poquísimos años después (apostasía mediante, por supuesto, y con veedores judíos en el Concilio Vaticano II) ser aceptada (en su faceta de religión aggiornada y como estado Vaticano) en el concierto de las naciones judaizadas del mundo.

De todos modos, Monseñor Tomás de Aquino, al decir que Alemania produjo mucho menos mal que la URSS, estará admitiendo (por lo menos) entre otras cosas, que lo del HOLOCAUSTO no es más que una mentira, entre otras tantas mentiras de la historia oficial “fabricari per Iudaeos propter Iudaeos”.

Así que, como en el caso de M. Williamson y su ELEISON 529, nos alegramos mucho de tener compañía, aunque como ya dijimos, se trate de una compañía que realmente no esperábamos,

En realidad, para que no se nos acuse de cierta petulancia, diremos que nos complace saber que en cuestiones como éstas nuestro pensamiento es cercano al de otros (no decimos que sea IGUAL; decimos CERCANO).

Pero Mons. Tomás de Aquino dice luego que

Muchos en Francia fueron condenados a muerte, bajo acusación de colaborar con Alemania. Hasta ahora los que cooperaron con Rusia están exentos de cualquier acusación. Sin embargo, Nuestra Señora habló de Rusia y no habló de Alemania. Grave error de parte de los Aliados, que vieron el error del nazismo, que es real y que fue condenado por Pío XI, pero no vieron el error del comunismo, que es peor y que fue igualmente condenado por Pío XI como “intrínsecamente perverso”. Las consecuencias fueron que Rusia extendió sus errores por todo el mundo, provocando guerras y persecuciones contra la Iglesia.

En efecto, ayer y hoy es premiado colaborar con los malos, con el error, con la mentira, con la iniquidad. Y ayer y hoy se castiga a quien colabora con los mejores o con los buenos, con los que procuran defender la Verdad, y se condena a los que intentaron e intentan frenar el avance del Misterio de Iniquidad.

Ahora bien, no es correcto decir que los Aliados cometieron un grave error.

Es faltar a la verdad decirlo de ese modo; porque, en realidad, no se equivocaron creyendo hacer un bien…; sino que conscientemente llevaron a cabo una judaica acción, es decir, perversa, siniestra, pérfida…

Está mal decir que los Aliados NO VIERON EL ERROR DEL COMUNISMO.

Es faltar a la verdad decirlo de ese modo; porque, en realidad, LO VIERON; y hablar de error parece más bien un intento de exonerar a los llamados “aliados” de una complicidad maliciosa.

Aquí se ve claro cómo Mons. Tomas de Aquino cae en el mismo lugar común en que cae la gran mayoría (inmensa) de las personas. Y sobre todo (y lo peor) sucumbe (insensiblemente tal vez) ante la seducción del canto de sirenas propagandístico judaico, que no otra cosa es la Historia Oficial elaborada, como ya dijimos, POR JUDÍOS y PARA EL BIEN DEL JUDAÍSMO.

Los Aliados no cayeron en ningún error. Los Aliados FUERON UN MAL Y SON UN ERROR; si por ERROR se entiende lo que fueron en realidad: un INSTRUMENTO DÓCIL y OBEDIENTE en manos del ABOMINABLE MISTERIO DE INIQUIDAD, que impulsa o desarrolla ISRAEL.

Para terminar, Mons. Tomás de Aquino trae la consabida monserga destinada a convencernos de que Bergoglio (¿si no, quién? ¿Caffarra?, que ya se fue; ¿Burke? ¿Acaso… Muller?, al que ya echaron) debe Consagrar Rusia al Inmaculado Corazón de María…

Digamos algunas cosas al respecto.

Si de lo que se tratase fuera de impedir que cierto tipo de errores, que Rusia ya difundió por todo el mundo, dejen de ser difundidos…, entonces no alcanzaría con consagrar Rusia. Más bien, y antes que nada, lo que hay que exorcizar es al VATICANO, empezando por Santa Marta; y luego, sin olvidar hasta el más pequeño de los Dicasterios Romanos, se verá por dónde continuar… Pero, para el caso de que semejante disparatada situación, cercana al sainete, pudiera darse, y como condición previa a todo, parece que sería necesario primero exorcizar al mismísimo Bergoglio de las 666 legiones de demonios que lo tienen encantado (poseído quise decir). ¿Habrá piaras de cerdos por allí cerca? Me refiero a cerdos de verdad…

¿Qué como sabemos que son 666 legiones de demonios? No sabemos…; pero que son muchos… ¡clavado!

Y como se murió el Padre Amorth (extraño y excéntrico exorcista conciliar…, dudoso, por cierto)… ¿Qué nos queda?

Yo que sé… Así de inverosímil y grotesco es el escenario desde el cual debería ocurrir la tan suspirada y deseada “Consagración de Rusia” (que ya esparció los errores que NO debía esparcir; y ganó la guerra que NO debió ocurrir, si PÍO XI hubiera hecho oportunamente lo que NO hizo. Y cuando lo hizo PÍO XII, aunque de modo incompleto, ya era tarde).

Parece absurdo e incongruente tener la posición que mantienen los obispos de la Tradición Católica, y al mismo tiempo decir que:

“Recemos para que el Papa, con todos los obispos, consagre Rusia al Inmaculado Corazón y que así Rusia se convierta y el mundo tenga un tiempo de paz, paz que el mundo no tiene y no tendrá mientras no se someta al dulce yugo de Cristo Rey.”

Es absurdo e incongruente, porque Bergoglio no es católico; y éso lo sabe perfectamente Mons. Tomás de Aquino. Como que también sabe que los obispos de la iglesia conciliar tampoco son católicos, por lo que…

¿De dónde piensa Monseñor Tomas de Aquino que saldrán las peras?

¿De los álamos?

Las mismas “peras”, pero podridas, de creer que los Aliados, tan sólo cometieron un error y decir deben arrepentirse y esperar a que lo hagan…

Es lo mismo que esperar que sea restaurada la Cristiandad antes de la Parusía.

Tal vez este tipo de “peras“…

Por si alguien dijera que en nuestro pensamiento no parece haber lugar a la Divina Providencia, o como si dijéramos que Dios no puede intervenir, diremos que se trata de, precisamente, todo lo contrario.

Dios ya ha intervenido dándole a La Santísima Virgen María el protagonismo con el cual Ella intervino oportunamente.

Y Ella, como bien dice Mons. Tomás de Aquino, no acusó a la Alemania Nacional Socialista, sino que acusó a la Rusia Soviética; no habló de los errores de Alemania, habló de los errores de Rusia; pero los hombres interpretaron lo que les vino en gana, y amaron más las obras de sus manos, sus propios países, sus propios status, sus propias ideas acerca de las cosas, de la política y del mundo, y rechazaron aquello que la Divina Providencia le daba al mundo entero y con lo cual hubiera podido ser detenido el Misterio de Iniquidad.

Es como en aquel chiste, donde un hombre que cae al mar dice para sus adentros “Dios me salvará”; y a renglón seguido llegan diversas embarcaciones y hasta un helicóptero de rescate en su ayuda; pero el hombre a todos los rechaza afirmando con ferviente convicción que no los necesita; que se vayan, porque el confía sólo en el Cielo, diciendo “Dios me salvará”. Ya se sabe el fin de la historia; el hombre perece ahogado y cuando reclama ante el Divino Trono por lo que él interpreta un abandono, el Padre Eterno con cierta ironía dice: “Hijo mío…Te envié, tres barcos y un helicóptero…“

Es por todas estas cuestiones de las que hemos hablado que puede afirmarse que en el tiempo que va desde el final de la II Guerra Mundial hasta el momento actual se ha constituido el Reino de la Mentira y de la Iniquidad y de la más abyecta injusticia.

Porque una vez lograda y decretada la DERROTA MUNDIAL, después del aciago (para nosotros) Día de la Victoria Aliada, que fuera celebrada en todas las sinagogas y los centros de finanzas y las logias en todo el mundo (el verdadero vencedor fue ISRAEL, para quien trabajaron todos consciente o inconscientemente), a la vista de la devastación, del horroroso resultado alcanzado, de los crímenes de guerra de los verdaderos asesinos, y de la situación potencialmente empeorada en que dejaban al mundo, todos aquellos hombres, dirigentes, eclesiásticos, por vergüenza, por ignorancia, o por cobardía, aceptaron el falseamiento de la historia.

Y entonces, cada cual se escribió la suya propia, pletórica de falsos principios y falsas hazañas; y con ella todavía hoy engañan al mundo entero.

Ese Reino, constituido sobre la base de la mentira y que tiene como objetivo la completa judaización de los pueblos, está incapacitado en sí mismo de generar absolutamente ninguna moción o impulso de arrepentimiento que lo sane.

Entre tanto, los genuinos héroes aguardan el verdadero Día de la Victoria, porque es absolutamente cierto que “Vox turturis audita est in terra nostra”…, pero los hombres de Iglesia, y los dirigentes de las naciones supuestamente cristianas, y el pueblo cristiano, todos ellos, en su gran mayoría, entendieron lo que se les dio la gana…

 

 

 

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