JORGE DORÉ- POESÍA

CONTEMPLATIVOS EN ACCIÓN

O Canada

“…y ya no había mar”. (Ap. 21, 1)

Entonces, será entonces cuando al fin pueda verte
sin símbolos, sin velos; cuando ya la plegaria
no se requiera y cuando las fauces de la muerte
dejen de propinarnos su dentellada diaria.

Entonces habrá altares tan solo en el recuerdo
y dejará Tu carne de oler a simple pan,
Tu sangre habrá llegado con todos a un acuerdo
y otra vez nuestros nombres serán Eva y Adán.

Entonces el pecado, esa maldita herencia
que acongoja las almas y esclaviza la piel
morirá en el olvido y tu santa clemencia
limpiará en nuestros vasos los residuos de hiel.

Entonces ya Tu cuerpo no tendrá cicatrices
y cesarán las dudas como las de Tomás
y habrá paz en los rostros para siempre felices
de todos los que aspiran a estar donde Tu estás.

Entonces los rosarios serán de blancas rosas
y cada cruz la llave para el bendito edén
donde ya renovadas por Ti todas las cosas
serán purificadas por Tu supremo bien.

Entonces –sólo entonces–, el hombre redimido
por la gracia divina dejará de llorar
y Tú, recopilando todo el llanto vertido,
secarás nuestros ojos ¡y será el fin del mar!