EN LA ESCUELA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

CONSERVANDO LOS RESTOS I

SUMA TEOLÓGICA

MÉTODO DE SANTO TOMÁS

La Suma Teológica es un tratado de teología escrito por Santo Tomás de Aquino entre 1265 y 1274.

La obra está dividida en tres partes, de las cuales la segunda se subdivide en dos secciones:

I: Primera parte (Prima): Dios uno; Dios trino; la creación; los ángeles; el hombre y el cosmos, la providencia (119 cuestiones).

I-II Segunda parte, primera sección (Prima Secundæ): El acto humano. Las pasiones; hábito, virtud, pecado. La ley antigua, la ley nueva, la gracia, el mérito (114 cuestiones).

II-II Segunda parte, segunda sección (Secunda Secundæ): Virtudes teologales: fe, esperanza, caridad. Virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza, templanza. Carismas. Estados de vida (189 cuestiones).

III. Tercera parte (Tertia): Jesucristo: Encarnación, vida y pasión. Sacramentos: Bautismo. Confirmación. Eucaristía. Penitencia (90 cuestiones; inconclusa).

La tercera parte quedó inconclusa. La explicación que dio Santo Tomás fue la siguiente: “Después de lo que el Señor se dignó a revelarme el día de San Nicolás, todo lo que he escrito parece como paja para mí, y por eso no puedo escribir ya nada más”.

La obra fue completada póstumamente por sus discípulos (entre ellos Fray Reginaldo de Piperno), sobre la base de escritos juveniles del Santo.

Suplemento de la Tercera parte (Supplementum tertiæ): Sacramentos del orden, matrimonio y extremaunción. El juicio final. Los Novísimos.

<> 

La Suma Teológica está formada por cuestiones sobre el tema tratado, que luego se dividen en artículos, que buscan responder a una serie de preguntas.

Los artículos tienen la misma estructura: una pregunta inicial; luego se enuncian argumentos u observaciones que irían en contra de la tesis propuesta (objeciones); luego uno (a veces varios) a favor (sed contra); después en el cuerpo principal se desarrolla la respuesta; finalmente se contestan una a una las objeciones.

En cada Artículo podemos discernir, pues, las siguientes partes, que expresan la estructura de la disputatio escolástica:

1) El enunciado del problema, que empieza con la palabra latina “Utrum…” (“si…”).

2) Una serie de argumentos que apoyan la tesis contraria de la que Santo Tomás quiere defender, encabezados por la palabra “Videtur…” (“Parece que…”).

3) Un nuevo argumento, o serie de argumentos, en que se apoya la tesis contraria, que será finalmente la de Santo Tomás, encabezados con la frase “Sed contra…” (“Pero contra esto, o por la contraria…”).

Suele tratarse aquí de autoridades, o sea, citas bíblicas o patrísticas, o, si viene al caso, de Aristóteles.

4) El cuerpo (“Corpus”) del artículo, en el cual Santo Tomás da su argumentación principal y definitoria respecto del problema en cuestión. Comienza siempre con las palabras: “Respondeo dicendum quod…” (Respondo que debe decirse que…).

5) Finalmente, la respuesta a los argumentos del “Videtur”, refutándolos, mostrando por qué no concluyen.

Eso se hace tomándolos uno por uno en el mismo orden en que fueron propuestos, y aduciendo las distinciones necesarias.

Cada respuesta es encabezada con las expresiones “Ad primum” (Al primer argumento…), “Ad secundum” (Al segundo argumento…), dicendum quod (hay que decir que…)

Por eso, cuando se cita la Suma Teológica, se sigue un método que consiste en indicar la Parte, la Cuestión, el Artículo, y la Parte del artículo (Sed contra, Corpus, Ad…).

Por ejemplo:

I, q. 14, a. 11, c.: quiere decir: Primera Parte, Cuestión 14, Artículo 11, Corpus.

Ia. IIae, q. 15, a. 2, ad 1um: quiere decir: Primera parte de la Segunda Parte, Cuestión 15, Artículo 2, respuesta al primer argumento.

<> 

El método escolástico consiste, pues, en el progreso normal de la inteligencia en la investigación filosófica y teológica de la verdad, por eso comienza por las objeciones.

Además, Santo Tomás, siguiendo a Aristóteles, sostiene que hay que poner al principio el status quæstionis y el punctus formalis difficultatis solvendæ, acerca de lo cual versa la duda.

El Doctor Angélico explica la necesidad de este método de plantear primero las dificultades a resolver: “Así como aquél que quiere desatar un vínculo corporal, es necesario que primero observe el vínculo y el modo de la ligadura, del mismo modo, el que quiere resolver la duda, es necesario que primero especule sobre todas las dificultades y las causas de las mismas. Aquél que quiere indagar la verdad sin considerar primero la duda, se asemeja al que no sabe dónde va”.

El punto de partida es, pues, la recopilación de datos sobre el objeto a conocer a partir de lo cual se ordenan los conceptos, juicios y razonamientos sobre los mismos.

Esos datos pueden ser internos o experimentales o bien la doctrina de alguien que es reconocido como autoridad, y finalmente el recurso a la razón misma.

Con estos elementos comienza la elaboración científica que utiliza naturalmente de la lógica (reglas para el recto pensar), de la gramática especulativa (reglas para expresarse correctamente) con las precisiones de conceptos, concluyendo así en la síntesis filosófica o teológica, en la cual la primera está siempre al servicio de la segunda.

En la Suma Teológica, Santo Tomás reduce casi siempre a tres las objeciones principales.

El cuerpo del artículo se constituye de acuerdo a las distintas cuestiones a resolver, a saber cuatro:

1ª: An res sit,

2ª: Quid sit,

3ª: An sit talis

4ª: Propter quid sit talis.

La primera, an res sit, supone la definición nominal y vulgar de la cosa.

Cuando se pone quid sit se busca la definición real. Esta búsqueda se hace por la causa final y eficiente.

A partir de aquí, se deducen las propiedades que se fundan en la esencia de algo. Esta y la cuestión 4 constituyen una verdadera demostración, no solo por los principios comunes sino también por los propios.

El título del artículo da los dos términos de la conclusión, el menor y el mayor.

El término medio que une éstos dos es lo que asigna la razón de algo.

En la composición de un artículo Santo Tomás comienza a veces por la mayor, y por la menor desciende a la conclusión. Sin embargo a veces comienza por la menor que ya viene dada en el título, y luego asciende por el medio demostrativo; al final agrega la mayor.

Normalmente en la explicación del artículo se buscan los medios subordinados comenzando por los principales, para llegar al medio demostrativo y así a las conclusiones.

Este mecanismo le permite evitar excesivas objeciones, concentrándose directamente en lo formal.

Por otra parte, en Santo Tomás se da una notable unión entre el análisis y la síntesis.

Él aplica perfectamente las reglas del método analítico en el orden de la invención, en la consideración del sujeto, lo que éste tiene per se y no per accidens hasta llegar a las nociones trascendentales y los primeros principios.

Este método es óptimo como inquisición comparativa de las diferencias específicas de las cosas para descubrir distintas definiciones reales.

No menos perfecta es la síntesis. Para proponer las cuestiones siempre comienza por lo más universal y desciende progresivamente a lo menos universal, de la esencia a las propiedades, de las causas a los efectos.

Para resolver las cuestiones comienza por los principios revelados o conocidos por sí mismos, o por experiencia.

Por la vía del análisis Santo Tomás asciende bajo la luz de los primeros principios de la razón, desde las cosas sensibles y desde los hechos de la experiencia.

Por la vía de la síntesis juzga todo desde lo alto.

Esta conjunción perfecta es la clave de oro de todo el edificio tomista.

El mérito de Tomás en su elaboración científica es reducir el objeto estudiado a los principios universales, que son el fundamento necesario y perpetuo de las leyes, no sólo de la mente, sino de los entes.

El método teológico de Santo Tomás de Aquino se fundamenta, pues, en una sólida base metafísica y lógica. Se trata del humilde reconocimiento del orden que las cosas tienen en sí mismas.