TRIDUO TRADICIONAL A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

“SEÑOR DIOS ALTÍSIMO”

Señor Dios Altísimo, Padre de misericordia y Dios de toda consolación, he aquí confundida en el abismo de su nada a la más ingrata de las criaturas. Indigno soy de ponerme en vuestra presencia; pero ¿a quién volveré los ojos, a dónde iré a buscar el remedio de mi alma, sino al Corazón piadoso de mi Padre Dios? Aquí me tenéis, Padre de amor; aquí está postrado a vuestros pies este hijo pródigo, disipador de los tesoros de vuestra gracia. Aunque indigno pecador, soy vuestro hijo, y Vos sois mi Padre, tan bueno y tan piadoso, que no queréis la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva en vuestra amistad y gracia. Esta confianza me alienta a pediros misericordia, confesando arrepentido que he pecado contra el cielo y delante de Vos: pequé, Padre amoroso, tened misericordia de mí. Detesto y aborrezco mis culpas, como ofensas hechas al Sumo Bien; y desde la profunda miseria a que me condujo mi malicia, aún tengo aliento para suplicaros que no despreciéis este corazón contrito y humillado que os presento.

Atended, Señor, que estoy bajo la protección de aquella Virgen benditísima, a quien Vos habéis constituido refugio de pecadores. Vos la mostrasteis al mundo en figura de una nube elevada sobre el Monte Carmelo; Ella os presenta en sus amorosos brazos a Jesús, nuestro Salvador, para que a vista de su unigénito Hijo, se temple vuestra justicia, y consiga yo los efectos de vuestra misericordia. Atended, pues, Dios mío, a los ruegos de esta amorosa y tierna Madre en favor de este miserable pecador, que espera ser perdonado por la intercesión de esta Madre amabilísima y por los méritos del Divino Medianero, que tomó a su cargo satisfacer cumplidamente por mis culpas. Concededme vuestra gracia para perseverar en mi arrepentimiento y en vuestro santo amor y servicio hasta el último instante de mi vida. Amén.

“SOBERANA EMPERATRIZ”

Soberana Emperatriz de cielos y tierra, Virgen Purísima y Madre de mi Redentor Jesucristo, que en el Monte Carmelo fuisteis misteriosamente mostrada al mundo para consuelo de los miserables hijos de Adán, yo os suplico, Madre amabilísima, os dignéis extender sobre mi alma la Prodigiosa sombra de vuestra protección. Vos sabéis, Señora mía, cuanta es mi necesidad. Combatido de poderosos enemigos, recurro a Vos como Soberana Valedora, a quien destinó el cielo para amparo de afligidos y refugio de tristes desconsolados.  Yo os invoco, María, Madre amante, os ruego y suplico os dignéis aceptar el corto obsequio que mi corazón os ofrece en este Triduo, aunque tan desproporcionado a vuestros méritos. Compadeceos en particular de las necesidades de mi alma, acudid a socorrerla, consoladla en sus aflicciones, fortalecedla en sus peligros, sostenedla en sus propósitos  y alcanzadme la gracia que necesito para servir a vuestro Hijo y no desmentir del carácter de esclavo y devoto vuestro. Y si fuere de vuestro agrado el que yo pida a mi Dios, por vuestra intercesión, lo que mi corazón desea, dirigid mis súplicas, como Vos sabéis deben ser hechas, para que lleguen eficaces al trono del Padre de las misericordias y consigan los auxilios de la divina gracia, con que pueda yo vivir y morir en el amor y servicio de mi Dios hasta bendecirle, amarle y gozarle en vuestra amabilísima compañía por los siglos de los siglos. Amén.

“DIOS TE SALVE, SACRATÍSIMA MARÍA”

Dios te salve Sacratísima María, que, elevada sobre los montes de gracia y santidad fuisteis constituida Reina y Señora de todo lo creado.  El Omnipotente que de Vos tenía ideadas tantas maravillas, dispuso desde la eternidad la preeminencia que habías de gozar sobre todas las criaturas como Madre Escogida  del Supremo Creador del Universo. Vos sois, Señora, la reina de los Ángeles; dignaos, pues, Reina Soberana, admitir entre vuestros súbditos a este miserable pecador que desea honrarte con la insignia de vuestros esclavos.  Nada hallaréis en mí que pueda hacerme digno de este favor, pero confío que por vuestra intercesión podré conseguir el perdón de mis culpas y ordenar mi vida, de modo que corresponda a un siervo fiel de tan gran Señora; alcanzadme del Padre de las misericordias, la gracia que necesito para disponerme a recibir el perdón de mis pecados y la perseverancia de un santo amor hasta aquella hora en que mi alma os vea reinar en los cielos, y gozar en la gloria de vuestro Hijo y mi Dios. Amén. 

(Aquí se medita y se pide la gracia que se desea. Se rezarán 3 Ave Marías, diciendo:)

1° Dios te salve, María, poderosísima Hija de Dios Padre, llena eres …

2° Dios te salve, María, sapientísima Madre de Dios Hijo, llena eres …

3° Dios te salve, María, amabilísima Esposa de Dios Espíritu Santo; Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, llena eres…

Gloria.

GOZOS A LA VIRGEN DEL CARMEN

Pues la eterna Majestad,

Nos dio en Vos tanto consuelo,

VIRGEN SANTA DEL CARMELO

VÁLGANOS VUESTRA PIEDAD

1.Dios os salve, gran Señora,

A quien el cielo y la tierra

Por su gran Reina venera,

Y reverencia, y honra;

Pues vuestro poder implora

De Reina, nuestra humildad.

2.Dios os salve, Virgen Madre,

Tan tierna y tan amorosa,

Que siempre os ven cariñosa

Los hijos del primer padre;

Y pues vuestro pecho abre

Los tesoros de bondad.

3. Eva y Adán, delincuentes

Se hicieron por el pecado,

Y como herencia han dejado

La muerte a sus descendientes;

Pero vos de los vivientes

Sois vida con propiedad.

4. Sois del alma la dulzura

Que la embelesa y encanta,

Y sus potencias levanta

A admirar vuestra hermosura;

Para que nuestra amargura

Temple vuestra suavidad.

5. Vos sois la Ester toda hermosa,

De vuestro pueblo esperanza

Que a librar por Vos alcanza

De la muerte rigurosa;

Y pues sois tan poderosa

Con la Augusta Majestad.

6. Los hijos de Eva ocurrimos

Y en vuestro amparo esperamos,

En el destierro en que estamos,

Esa patria que perdimos

Que nos alcancéis pedimos

Nuestra amada libertad.

7. A Vos Madre, suspiramos,

Con gemidos y sollozos,

Porque no puede haber gozos

En el valle en que lloramos;

Y pues por vos esperamos

Consuelo en nuestra orfandad.

8. Ea, pues, Madre piadosa,

Que vuestros ojos divinos,

De estos pobres peregrinos

Sean luz clara y hermosa;

Y pues es tan tenebrosa

Del mundo la obscuridad.

9. Templad con vuestra clemencia

De Jesús la indignación,

Y haced que sin confusión

Lleguemos a su presencia;

Para que nuestra sentencia

Salga con felicidad.

10. ¡Oh Protectora divina!,

¡Oh consuelo celestial!,

¡Oh refugio universal!,

¡Oh belleza peregrina!,

Pues del alma medicina

Sois en toda enfermedad.

ANTIFONA.

“SANTA MARÍA, SOCORRED”

SANTA MARÍA, SOCORRED a los dignos de compasión, ayudad a los pusilánimes, alentad a los tristes, rogad por el pueblo, mediad en favor del clero, interceded por las devotas mujeres, experimenten vuestro socorro todos cuantos celebran vuestra solemne conmemoración.

Rogad por nosotros, Madre de Dios del Carmelo.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas  de Nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN. Omnipotente y Eterno Dios, que mirándonos constituidos bajo la protección de la Santísima Virgen María, os habéis dignado derramar sobre nosotros vuestras inefables misericordias, concedednos que, así como nos congregamos en la tierra para ocuparnos en sus alabanzas, así también merezcamos gozar, en su amabilísima compañía, los premios eternos de vuestra gloria: humildemente os lo pedimos por los méritos de Jesús, vuestro Hijo y Nuestro Redentor, que con Vos y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.