PADRE TURCO: ANÁLISIS DE UNA CARTA

LA FALSA OPOSICIÓN

AL RALLIEMENT DE MONS. FELLAY

Enterado de la carta de los siete decanos del Distrito de Francia de la F$$PX del domingo 7 de este mes, lo primero que me llamó la atención es que entre los firmantes figurara el P. de La Rocque. Pero vamos a lo importante.

Supuestamente este grupo de sacerdotes y religiosos estarían oponiéndose al “ralliement” de Monseñor Fellay:

1.En general: está el hecho de que la Fraternidad se una al Vaticano actual. Evidentemente es lo más importante. Supuestamente los firmantes serían la oposición en Francia a las tratativas de Mons. Fellay. Es (tendría que ser) el “nullam partem habemus” con “la Roma apóstata”.

2.En particular, se presenta ahora el asunto de la celebración de los matrimonios en la Fraternidad. Es lo que ocasiona esta carta. Tengamos presente desde ya que, en realidad, esto dentro del marco que acabo de mencionar: no es más que uno de los tantos pasos de la gran “operación suicidio” de Monseñor Fellay. Supuestamente los firmantes estarían defendiendo la celebración de los matrimonios de la F$$PX, en contra de los arreglos para someterse a los modernistas.

Sin embargo: si leemos la Carta que publicaron estos 7 decanos de la F$$PX en Francia y los 3 superiores religiosos, vemos que allí dicen otra cosa.

1º) Con respecto a la aceptación o no de una Prelatura Personal dada por Roma:

No ponen una condena de la aceptación de la Prelatura Personal en sí misma.

Según esta carta, no rechazan la Prelatura en sí misma, sino que sólo les sorprende que no vaya a ser como supuestamente les habrían prometido (respetándolos tal como son y dándoles independencia de los ordinarios modernistas):

“En fin, permítanos expresar nuestra gran sorpresa con respecto a esta decisión romana y de las repercusiones que tuvo. Se creía que la prelatura personal con que encandilan a la Fraternidad San Pío X nos reconocería tal como somos, y nos protegería, independientes de los Ordinarios del lugar.”

Con respecto a este párrafo:

a. Lo primero que viene a la mente es: me sorprende vuestra sorpresa. Lo que dicen estos Padres es increíble. Estos sacerdotes, ¿son tontos o se hacen? ¿Qué esperaban de los destructores de la Iglesia, todos los que están en la Roma actual? ¿Se puede confiar en la palabra de estos hijos del demonio? Los que están en el Vaticano actualmente son los herederos de “la raza adúltera”, hijos del Padre de la Mentira. Cuando Monseñor Lefebvre (lamentablemente) intentó acercarse a Roma, ¿acaso la serpiente de Ratzinger no lo quiso engañar? ¿Y ahora en Roma serían mansas ovejitas? Roma está en poder de masones y satanistas, y estos Padres hablan como si tuvieran que estar tratando con un San Pío X, un Cardenal Merry del Val o un Pío XII. Este párrafo de la carta sería para reír por lo ridículo, si no hubiera una insidia puesta allí: fomentar, aún entre los que se opusieran a Monseñor Fellay que, de todas maneras, habría que confiar en la Roma actual.

b. Estos sacerdotes se ilusionan con que una Prelatura Personal los haría independientes de los ordinarios de lugar. Pero, ¿es tan así?

c. Al que está adormecido hay que despabilarlo. Por eso era necesario poner estos dos puntos. Pero ahora vamos al fondo del problema. Permítanme ponerles una pregunta.

Sacerdotes y superiores firmantes de esa carta: si esta Roma apóstata les diera una Prelatura que los hiciera independientes de los “ordinarios del lugar” y “los dejara ser tal como son”, ¿ustedes la aceptarían?

Aún cuando afirman que “no tenemos otra opción más que protegernos de tales autoridades”, si esa Prelatura les diera seguridades, según ustedes no habría razón alguna para rechazarla.

Entonces:

¿Dónde está la supuesta oposición al “ralliement” de Monseñor Fellay?

2º) Con respecto a la celebración de los matrimonios.

Supuestamente estos Padres y Religiosos estarían defendiendo los matrimonios celebrados por la Fraternidad. Pero esto, ¿es para evitar a los modernistas, o por qué razón? Porque en su carta no tienen miedo de escribir:

“En  el caso de que ciertos feligreses obtuvieran de un párroco la posibilidad de que su matrimonio fuese celebrado en su iglesia parroquial, nosotros seguiremos nuestras sabias costumbres establecidas por el tiempo. En la medida en que este cura párroco estuviera habitualmente bien dispuesto con respecto a la Tradición de la Iglesia y nos dejara la predicación, no veríamos objeción a que este (el párroco) recibiera los consentimientos según el ritual tradicional, dejando la celebración de la misa a un sacerdote de nuestra Fraternidad”

Vamos por partes:

1- Primero y principal: en el tema mismo que ocasiona esta carta –la celebración de los matrimonios– los firmantes aceptan que sus fieles vayan a un párroco de la iglesia oficial.

¿Dónde está su supuesta oposición al ralliement de Monseñor Fellay con los modernistas?

Dirán: “No es en cualquier caso, hay condiciones de acuerdo a ʺnuestras sabias costumbres establecidas por el tiempoʺ: que el párroco “esté bien dispuesto con la Tradición de la Iglesia” y que nos deje hacer el sermón”.

2- A eso hay que responder:

¿Desde cuándo es “costumbre” (y para peor, supuestamente “sabia”) que en la Fraternidad San Pío X no tengan problema en que los fieles vayan a casarse con un párroco modernista? Es increíble que sacerdotes supuestamente “firmes” hayan firmado esto.

3- ¿Qué significa que ese párroco “está bien dispuesto con la Tradición de la Iglesia”? Es una expresión indefinida. ¿Quién sería?

¿Uno que se haya puesto una sotana? Sin embargo, Ratzinger o Bergoglio la usan; Montini la usaba. Monseñor Fellay la usa.

¿Uno que haya aprendido la Misa Tradicional aunque sigue dentro de la iglesia oficial?

¿Y si dice la Misa Tradicional, pero en lengua vernácula? Al fin y al cabo, según el P. de La Rocque eso se puede hacer.

¿Uno que lea el Denzinger o a Santo Tomás… para “hacer una auténtica renovación de la Iglesia”?

¿Acaso uno como Ratzinger, quien supuestamente se mostró favorable a la Tradición con su Motu Proprio y su levantamiento de excomuniones?

¿Cuál de “nuestros hermanos sacerdotes del clero de Francia”?

4- La predicación que exigen, ¿sería también en la parroquia modernista durante la celebración de ese matrimonio, al lado del “presidente de la asamblea”? Los sacerdotes que firmaron esta carta, ¿no tienen nada que objetar a ese connubio de la Tradición con el modernismo? De nuevo: ¿dónde está la oposición al “ralliement”?

5-En nota al párrafo que estamos viendo, los decanos de Francia lastimosamente se excusan… frente al párroco modernista: “no vaya a creer que estamos oponiéndonos a su derecho de delegar jurisdicción, como lo hicieron las autoridades romanas”. Es una adulación servil; y para peor, a unos que son modernistas. Dan vergüenza.

6-Si un párroco modernista (eso sí, tradicional…) les delegara jurisdicción, ¿ustedes la aceptarían? Si no lo hacen, ¿en virtud de qué la podrían rechazar?

¿Por objeción jurídica o por objeción doctrinal? Jurídica no puede ser, porque según ustedes el párroco tiene jurisdicción ordinaria. Y en esa nota remarcan que podría delegarla. Por razones doctrinales tampoco, porque no tuvieron problema en mandar a sus fieles con él y eventualmente, predicar en la misma parroquia.

De acuerdo a lo que escriben aquí, no pueden evitar recibir esa jurisdicción y de esa manera quedar subordinados a Bergoglio y a la línea jerárquica modernista.

7- Y si no pueden negarse a recibir jurisdicción delegada del párroco, ¿por qué podrían rechazar jurisdicción delegada de un “Ordinario del lugar” (si este se mostrara “favorable a la Tradición de la Iglesia”) con las mismas consecuencias que el punto anterior? Para empezar, ya pueden analizar si Monseñor Rey de la diócesis de Fréjus-Toulon es o no favorable, puesto que ha hecho más que lo que pedía Francisco: delegó jurisdicción en general a todos los sacerdotes de la F$$PX que estén en su diócesis… ¡e incluso les dejó que se queden con el estipendio de la Misa! En fin, cuando terminen de discutir entre ustedes acerca de todos las opiniones y matices de si es o no “favorable”, si es de la “Tradición”, y si es “de la Iglesia”… considerarán como algo superado aquello de “nullam partem habemus”.

3º) Conclusión acerca del texto de esta carta:

Si bien parece firme al remarcar que los matrimonios celebrados por los sacerdotes de la Fraternidad son válidos en virtud de la jurisdicción supletoria y al hablar de fallas contra la Fe, sin embargo estos dos párrafos comentados aquí son contradictorios a esa supuesta firmeza, al mejor estilo de los escritos modernistas denunciados por San Pío X. Ellos actúan como un ácido, transformando esta carta en lo contrario de lo que parecía a simple vista.

A esto se suma:

1- Que estos Padres consideran a la iglesia oficial como Iglesia Católica y a su jerarquía como si detentase normalmente la jurisdicción. Es por eso que muestra un respeto hacia unas autoridades modernistas que no lo merecen. Y lo que es más importante: mientras sigan pensando que en Roma sobrevive la autoridad católica, tarde o temprano terminarán uniéndose a ella. Sin darse cuenta que en realidad no sólo se están poniendo en manos de herejes, de masones, satanistas y homosexuales, sino que entran a formar parte de la Gran Ramera.

2- Según el panorama descrito en esta carta, ya no es que “Roma perdió la Fe y está en la apostasía”. No. Según el que redactó este documento, el problema actual es que las autoridades “eclesiales” (sic) están en una “situación de contradicción, de incoherencia”. Pero, quedémonos tranquilos: esto solamente sería mientras este “equívoco” no sea disipado. De todas maneras, tenemos que seguir esperando que “la Iglesia sea liberada de su ocupación modernista y sus más altas autoridades reencontrarán el camino seguido por Ella hasta el Vaticano II. Es entonces cuando nuestros obispos podrán poner de nuevo su episcopado en manos del Soberano Pontífice”.

Dicho de otro modo: estemos tranquilos, esta no es la crisis final de la Iglesia. Roma se convertirá y vendrá una solución a todo… En esto, los Padres que firman aquí, piensan igual Monseñor Fellay y Monseñor Williamson.

3- Hay que notar que en ningún momento de esta carta se deja sospechar siquiera que sus firmantes pretendan cortar con Mons. Fellay y las autoridades de la F$$PX. Es más: esperan seguir unidos a “nuestros obispos” todo el tiempo… incluso hasta que vaya a convertirse Roma. ¡Vaya, que van a durar tiempo juntos! “Tan largo me lo fiáis…”

4- Habiendo llegado hasta aquí podemos concluir:

Esta carta no es una oposición al “ralliement” con los modernistas.

Más allá del pensamiento de cada uno de los sacerdotes a nivel personal, el grupo que acepte este texto forma parte de una falsa oposición a Monseñor Fellay.

4º) Entonces: ¿para qué puede haber sido hecha esta carta y el movimiento que generó?

Si no es para oponerse a la unión con Roma, ¿para qué?

Una persona que no tiene un pelo de tonto me decía que podía ser para producir un “tejerazo”. Es decir: como cuando en España el Tte. Coronel Tejero hizo un levantamiento militar que solo sirvió para cortar cabezas. Si fuese así no sería tan grave: a lo más produciría la expulsión de sacerdotes de la Fraternidad, cosa que ellos mismos tendrían que haber hecho voluntariamente y desde mucho antes, para no participar a todas las canalladas Mons. Fellay y su mafia. En este sentido les haría un favor a los que hubieran estado indecisos.

El peligro real es otro, mucho peor… y ya lo está haciendo: diluirles el pensamiento a los que hubieran quedado más o menos firmes. Les fomenta la idea de que pueden seguir confiando en Roma y los lleva a aceptar estar junto con los modernistas (en este caso, el párroco). ¡Esta carta es una trampa maquiavélica!

5º) Y si no me equivoco, el cerebro pensante en ese grupo es el P. Patrick de La Rocque.

¿Quién es este Padre? ¿Se opone realmente a Monseñor Fellay y su traición?

El P. Nicolás Pinaud publicó, el 13 de mayo pasado, una carta donde muestra muy bien que los siete sacerdotes firmantes no son en absoluto rebeldes, sino por el contrario: bastante dóciles a Monseñor Fellay. Aunque al pasar revista al P. de La Rocque, el P. Pinaud menciona varios hechos, considero que este P. de La Rocque muestra no sólo una sumisión respetuosa al Superior General. Veamos:

– desde antes del año 2000 estaba encargado de hacer contactos con el clero modernista de Francia por medio de una publicación llamada “Carta a nuestros hermanos sacerdotes” (sic).

– fue el responsable de distribuir DVD para fomentar las “Misas Motu Proprio”, propiciando que sacerdotes al menos dudosos (o que no lo son), con solo un barniz tradicional, se mezclen con los de la Fraternidad. Y así colaboró a fomentar el engaño de un supuesto resurgimiento de la Tradición dentro de la iglesia oficial.

– en ese mismo contexto, en diciembre del 2006 escribió a uno de esos sacerdotes modernistas: “Es importante saber que si este DVD propone el aprendizaje en lengua latina, la misa tridentina igualmente puede ser celebrada en lengua vernácula: en 1965, una edición del misal romano proponía, de ese modo, una traducción francesa. Del mismo modo, el ritus servandus que introduce la edición de 1962, llegado el caso, prevé la misa cara al pueblo. Si Benedicto XVI llegara a liberar este rito, entonces parece posible introducirlo progresivamente en las parroquias, sin perturbar de golpe las costumbres de los parroquianos”.

– participó a las reuniones del nefasto y misterioso G.R.E.C. Al igual que los PP. Du Chalard, Lorans, Schmidberger, Celier, Troadec, tuvo el “honor” de reflexionar amigablemente los temas en común, evitando las oposiciones, en reuniones “discretas pero no secretas” (según el mejor lenguaje masónico) junto a modernistas como el “Cardenal” Cottier y al dominico Morerod.

– apoyó y fomentó al Motu Proprio de Benedicto XVI.

– festejó el “levantamiento de las excomuniones”.

– de todos los sacerdotes de la Fraternidad, solamente 3 fueron designados para ir a Roma como teólogos. El P. de La Rocque fue uno de ellos. Como nota el P. Pinaud: ¿Monseñor Fellay pondría a alguien que no estuviese de acuerdo con él? ¿Y para que fueron a Roma de La Rocque y los otros? Para “establecer las bases de una auténtica renovación doctrinal de la Iglesia” (Decreto de erección  de esa “Comisión de discusión doctrinal”, firmado por Mons. Fellay) ¿Eso es oponerse al modernismo?

– lo nombran prior (aunque ahora les gusta llamarse “párrocos”) de la iglesia más importante de Francia: San Nicolás de Chardonnet. Allí, supongo que muy pastoralmente, prohibió la comunión a personas que se habían opuesto a Monseñor Fellay. Protagonizó algunos hechos en contra de los dominicos de Avrillé porque se habían opuesto a Mons. Fellay. Pero permitió que monjes de “Le Barroux” entraran en la procesión de la Misa y estuvieran en el coro de la iglesia. Es decir: apoyó incluso al mejor estilo bouchacouriano, las tratativas con Roma.

¿Es necesario seguir? Viendo este curriculum vitae, ¿quién se traga el sapo de que el P. de La Rocque esté oponiéndose a Monseñor Fellay?

El P. Patrick de La Rocque fue un colaborador activo de Monseñor Fellay en todas las etapas de los contactos con Roma. Es una persona inteligente. Por eso: más bien, parece que está puesto allí a propósito, encabezando, dirigiendo e influenciando una supuesta oposición a Monseñor Fellay.

Nota final

No quiero terminar sin dejar de señalar lo que subsiste a todas estas fallas de visión y por lo tanto, de operación. ¿Por qué estas fallas garrafales?

Por no ver que la situación actual son los preámbulos de la aparición del Anticristo. El problema de fondo es común a casi todos los tradicionalistas: no tener visión apocalíptica del momento actual. Esto es lo que hay que remarcar. Debemos darnos cuenta:

* que esta crisis es la apostasía general, preparatoria a que se muestre abiertamente la Gran Ramera, es decir, la Sinagoga judía de Satanás;

* que la situación se va ir poniendo cada vez más tensa para los que queden fieles;

* que lo que se nos viene encima no es una restauración de la Iglesia, sino la gran tribulación “como no la hubo desde la creación del mundo, ni la habrá”. Sólo que disfrazada de falsa restauración;

* que lo que va a aparecer no es un “Papa Santo” sino el Anticristo;

* y que el único que va a llegar a solucionar todo es Nuestro Señor mismo con su Parusía.

Mientras no vean que la realidad es esta, siempre caerán en errores mortales.

Pidamos entonces a Nuestra Señora del Apocalipsis que nos ayude a evitar todas las trampas y engaños del demonio, a fin de que “podamos escapar a todas estas cosas que han de suceder y estar en pie delante del Hijo del hombre” (S. Lc. 21, 36).

Con la bendición.

Padre Juan José Turco

Buenos Aires, 19 de mayo de 2017