ESPECIALES DE CRISTIANDAD CON EL PADRE JUAN CARLOS CERIANI – ABRIL 2017 – 1° PARTE

¿LICENCIA PARA LOS MATRIMONIOS?

HABLEMOS EN SERIO: OTRA FORMA EXTRAORDINARIA

especiales-con-p1Compartimos con nuestros Lectores los Especiales de Cristiandad con el querido Padre Juan Carlos Ceriani correspondientes al mes de Abril de 2017.

Escuchar Ahora

Descargar Audio Mp3

https://ar.ivoox.com/es/player_ej_18401915_4_1.html?c1=ff6600

***

LOS TEXTOS

CARTA DE LA PONTIFICIA COMISIÓN «ECCLESIA DEI»
A LOS PRELADOS DE LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES INTERESADAS
ACERCA DE LA LICENCIA
PARA LA CELEBRACIÓN DE LOS MATRIMONIOS
DE LOS FIELES DE LA FRATERNIDAD DE SAN PÍO X

Eminencia:

Excelencia Rev.ma:

Como Vd. sabe, desde hace algún tiempo se están realizando encuentros e iniciativas para conseguir la plena comunión con la Iglesia de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En concreto, recientemente el Santo Padre ha decidido conceder a todos los sacerdotes del mencionado Instituto las facultades para confesar válidamente (cf. Carta Apostólica Misericordia et misera, n. 12), asegurando la posibilidad de que la absolución sacramental de los pecados por ellos administrada sea recibida válida y lícitamente.

En la misma línea pastoral, que pretende tranquilizar la conciencia de los fieles –no obstante que la situación canónica de la Fraternidad S. Pío X continúa siendo, por ahora, objetivamente ilegítima– el Santo Padre, a propuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Ecclesia Dei, ha decidido autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad, según las siguientes indicaciones.

Siempre que sea posible, el Obispo delegará a un sacerdote de la Diócesis para asistir a los matrimonios (o bien, a un sacerdote de otra circunscripción eclesiástica con las debidas licencias) recibiendo el consentimiento de los cónyuges durante la celebración del matrimonio que en la liturgia del Vetus Ordo se realiza al inicio de la Santa Misa. Ésta la celebra, después, un sacerdote de la Fraternidad.

Allí donde ello no sea posible o no haya sacerdotes de la Diócesis que puedan recibir el consentimiento de las partes, el Ordinario puede conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad que celebrará también la Santa Misa, advirtiéndole de la obligación de hacer llegar cuanto antes a la Curia diocesana la documentación del matrimonio celebrado.

A los Prelados de las Conferencias Episcopales interesadas

Este Dicasterio confía en Su colaboración con la convicción de que con estas indicaciones no sólo se podrán remover los escrúpulos de conciencia de algunos fieles unidos a la FSSPX y la falta de certeza sobre la validez del sacramento de matrimonio, sino que al mismo tiempo, se avanzará hacia la plena regularización institucional.

El Sumo Pontífice Francisco, el 24 de marzo de 2017, en la audiencia concedida al Cardenal Presidente, ha aprobado la presente Carta y ha ordenado su publicación.

Dada en Roma, en la Sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 27 de marzo de 2017.

Gerhard Card. Müller

Presidente

Guido Pozzo, Arzobispo tit. de Bagnoregio

Secretario

EN RESUMEN

Se pueden conceder las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad, según ciertas indicaciones.

Los Reverendísimos Ordinarios son autorizados a conceder dichas licencias.

Siempre que sea posible, el Obispo delegará a un sacerdote de la Diócesis para asistir a los matrimonios (o bien, a un sacerdote de otra circunscripción eclesiástica con las debidas licencias).

Allí donde ello no sea posible o no haya sacerdotes de la Diócesis que puedan recibir el consentimiento de las partes, el Ordinario puede conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad.

¿Cuáles son las razones para conceder dichas licencias? Tres son las razones declaradas:

1ª) Para tranquilizar la conciencia de los fieles ante el hecho de que la Fraternidad está en una situación canónica objetivamente ilegítima.

2ª) Remover los escrúpulos de conciencia de algunos fieles unidos a la FSSPX y la falta de certeza sobre la validez del sacramento del matrimonio.

3ª) Para avanzar hacia la plena regularización institucional.

 

Comunicado de la Casa General sobre la carta de la Comisión Ecclesia Dei a propósito de los matrimonios de los fieles de la Fraternidad San Pío X (4 de abril de 2017)

Como en el caso de las disposiciones tomadas por el Papa Francisco, acordando la facultad de confesar a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para el Año Santo (1° de septiembre de 2015), y extendiendo dicha facultad más allá del mismo (20 de noviembre de 2016), la Casa General se entera de que el Santo Padre ha decidido “autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad” (Congregación para la Doctrina de la Fe del 27 de marzo de 2017, publicada este 4 de abril).

Esta decisión del Sumo Pontífice prevé que: “Siempre que sea posible, el Obispo delegará a un sacerdote de la Diócesis para asistir a los matrimonios (o bien, a un sacerdote de otra circunscripción eclesiástica con las debidas licencias) recibiendo el consentimiento de los cónyuges durante la celebración del matrimonio que en la liturgia del Vetus Ordo se realiza al inicio de la Santa Misa. Ésta la celebra, después, un sacerdote de la Fraternidad”.

Sin embargo, dispone asimismo que: “Allí donde ello no sea posible o no haya sacerdotes de la Diócesis que puedan recibir el consentimiento de las partes, el Ordinario puede conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad que celebrará también la Santa Misa, advirtiéndole de la obligación de hacer llegar cuanto antes a la Curia diocesana la documentación del matrimonio celebrado.”

La Fraternidad San Pío X agradece profundamente al Santo Padre por su solicitud pastoral, tal como se expresa por medio de la carta de la Comisión Ecclesia Dei con el fin de disipar “la falta de certeza sobre la validez del sacramento de matrimonio”. El Papa Francisco quiere evidentemente que, como en el caso de las confesiones, todos los fieles que deseen contraer matrimonio en presencia de un sacerdote de la Fraternidad San Pío X, puedan hacerlo sin inquietud sobre la validez del sacramento. Es de desear que todos los obispos compartan la misma solicitud pastoral.

Los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X se abocarán fielmente, como lo hacen desde su ordenación, a preparar al matrimonio a los futuros esposos, según la doctrina inmutable de Cristo sobre la unidad y la indisolubilidad de esta unión (cfr. Mt 19, 6), antes de recibir el consentimiento en el rito tradicional de la Santa Madre Iglesia.

Menzingen, 4 de abril de 2017

EN RESUMEN

Nuestros comentarios van destacados en amarillo

La Casa General se entera de que el Santo Padre ha decidido “autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad” (Congregación para la Doctrina de la Fe del 27 de marzo de 2017, publicada este 4 de abril).

[, según las siguientes indicaciones. Detalle muy importante suprimido y ocultado]

Esta decisión del Sumo Pontífice prevé que: (…) Sin embargo, dispone asimismo que:

[Lectura dirigida para engañar. La expresión sin embargo es una locución adverbial con el sentido adversativo “a pesar de ello”; se utiliza para indicar oposición a lo dicho.]

La Fraternidad San Pío X agradece profundamente al Santo Padre por su solicitud pastoral…

[¿Y cuál es el objeto de esta solicitud pastoral? Disipar “la falta de certeza sobre la validez del sacramento de matrimonio”. Hay que destacar que la Neo F$$PX entra en el juego de las razones vaticanas para conceder las licencias, es decir, tranquilizar la conciencia de los fieles ante el hecho de que la Fraternidad está en una situación canónica objetivamente ilegítima, así como remover los escrúpulos de conciencia de algunos fieles unidos a la FSSPX y la falta de certeza sobre la validez del sacramento de matrimonio.]

El Papa Francisco quiere evidentemente que, como en el caso de las confesiones, todos los fieles que deseen contraer matrimonio en presencia de un sacerdote de la Fraternidad San Pío X, puedan hacerlo sin inquietud sobre la validez del sacramento.

[¿Evidentemente?… Desviando el alcance objetivo del documento romano, el Comunicado se refugia (una vez más) en la táctica habitual de Monseñor Fellay: prestarle gratuitamente una intención subjetiva a Decimejorge.

Lo que es obvio, inconcuso, indudable e indiscutido es que “Siempre que sea posible, el Obispo delegará a un sacerdote de la Diócesis para asistir a los matrimonios (o bien, a un sacerdote de otra circunscripción eclesiástica con las debidas licencias)”]

Es de desear que todos los obispos compartan la misma solicitud pastoral.

[No les quepa dudas que la compartirán y, conforme al derecho canónico que ustedes aceptan, delegarán a laicos para que asistan a los matrimonios de sus hijos y nietos…]

Los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X se abocarán fielmente, como lo hacen desde su ordenación, a preparar al matrimonio a los futuros esposos, según la doctrina inmutable de Cristo sobre la unidad y la indisolubilidad de esta unión (cfr. Mt 19, 6), antes de recibir el consentimiento en el rito tradicional de la Santa Madre Iglesia.

[¿También sobre la naturaleza del matrimonio y sus fines; así como sobre el consentimiento?]

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO DE 1983

LIBRO  IV

De la función de santificar de la Iglesia

PARTE  I

De los Sacramentos

TÍTULO  VII

Del matrimonio

CAPÍTULO  V

De la forma de celebrar el matrimonio

1108 §1  Solamente son válidos aquellos matrimonios que se contraen ante el Ordinario del lugar o el párroco, o un sacerdote o diácono delegado por uno de ellos para que asistan, y ante dos testigos, de acuerdo con las reglas establecidas en los cánones que siguen, y quedando a salvo las excepciones de que se trata en los cann. 144, 1112 P1, 1116 y 1127 PP 1 y 2.

1109 El Ordinario del lugar y el párroco, a no ser que por sentencia o por decreto estuvieran excomulgados, o en entredicho, o suspendidos del oficio, o declarados tales, en virtud del oficio asisten válidamente en su territorio a los matrimonios no sólo de los súbditos, sino también de los que no son súbditos, con tal de que uno de ellos sea de rito latino.

1111 §1  El Ordinario del lugar y el párroco, mientras desempeñan válidamente su oficio, pueden delegar a sacerdotes y a diáconos la facultad, incluso general, de asistir a los matrimonios dentro de los límites de su territorio.

1112 §1  Donde no haya sacerdotes ni diáconos, el Obispo diocesano, previo voto favorable de la Conferencia Episcopal y obtenida licencia de la Santa Sede, puede delegar a laicos para que asistan a los matrimonios.

  • 2 Se debe elegir un laico idóneo, capaz de instruir a los contrayentes y apto para celebrar debidamente la liturgia matrimonial.

1115 Se han de celebrar los matrimonios en la parroquia donde uno de los contrayentes tiene su domicilio o cuasidomicilio o ha residido durante un mes, o, si se trata de vagos, en la parroquia donde se encuentran en ese momento; con licencia del Ordinario propio o del párroco propio se pueden celebrar en otro lugar.

1116 §1  Si no hay alguien que sea competente conforme al derecho para asistir al matrimonio, o no se puede acudir a él sin grave dificultad, quienes pretenden contraer verdadero matrimonio pueden hacerlo válida y lícitamente estando presentes sólo los testigos:

1º. en peligro de muerte;

2º. fuera de peligro de muerte, con tal de que se prevea prudentemente que esa situación va a prolongarse durante un mes.

  • 2 En ambos casos, si hay otro sacerdote o diácono que pueda estar presente, ha de ser llamado y debe presenciar el matrimonio juntamente con los testigos, sin perjuicio de la validez del matrimonio sólo ante testigos.

1118 §1  El matrimonio entre católicos o entre una parte católica y otra parte bautizada no católica se debe celebrar en una iglesia parroquial; con licencia del Ordinario del lugar o del párroco puede celebrarse en otra iglesia u oratorio.

  • 2 El Ordinario del lugar puede permitir la celebración del matrimonio en otro lugar conveniente.
  • 3 El matrimonio entre una parte católica y otra no bautizada podrá celebrarse en una iglesia o en otro lugar conveniente.

NUESTRO ANÁLISIS

Se trata de una nueva Forma Extraordinaria, esta vez, para la Forma Canónica de celebrar el matrimonio.

La prensa en general y la Casa General de la Neo F$$PX informaron falsamente que Roma concedía la jurisdicción a la FSSPX para celebrar los matrimonios de sus fieles (e incluso de cualquier feligrés) y que Roma reconocía como válidos y lícitos los matrimonios contraídos en la FSSPX.

De hecho, el contenido del documento es muy diferente.

En realidad, por el presente documento, Roma ha tomado las medidas para garantizar que los matrimonios celebrados en el contexto del apostolado de la Neo F$$PX puedan ser reconocidos por la iglesia conciliar.

La forma canónica ordinaria será ante un sacerdote de la diócesis (conciliar, modernista) como testigo oficial del consentimiento de los cónyuges tradicionalistas.

La forma canónica extraordinaria, si cabe lugar, será por la delegación de la jurisdicción conciliar al sacerdote de la Neo F$$PX.

Consideremos las conclusiones que se siguen del documento conciliar y de la respuesta de la Neo F$$PX.

1ª- En primer lugar, la duda acerca de la validez de los matrimonios realizados bajo el ministerio de los sacerdotes de la FSSPX es reconocida oficialmente por ambas partes.

Una cosa es muy clara en la decisión romana: cualquier intercambio de consentimiento recibido por un sacerdote de la FSSPX, sin delegación explícita según las condiciones establecidas, es inválido.

Y, mientras tanto, el Comunicado de la Neo F$$PX guarda un vergonzoso silencio, cuando era su derecho y su deber establecer lo contrario.

Lejos de ello, ese Comunicado respalda las dudas romanas acerca de la validez de sus matrimonios.

2ª- La solución propuesta no otorga jurisdicción a los sacerdotes de la Neo F$$PX para recibir el consentimiento de los contrayentes.

Por el contrario, la solución propuesta es que los matrimonios de fieles de la Neo F$$PX serán celebrados, de ahora en más, delante de sacerdotes conciliares.

Para las confesiones (y para juzgar a los miembros de la Neo F$$PX) se podría sostener, en última instancia, que se trata de concesiones de Roma (aunque la verdadera Iglesia no necesita ni debe recibir concesiones por parte de los herejes). Pero esta vez, Roma no concede sino que impone la recepción del Sacramento por un sacerdote conciliar.

A partir de ahora, pues, en principio, los sacerdotes de la Neo F$$PX ya no recibirán el consentimiento en los matrimonios de sus fieles, y se contentarán con celebrar la Misa; celebración que es accidental al Sacramento del matrimonio.

Por lo tanto, Roma recupera la celebración del Sacramento del matrimonio de los files de la Neo F$$PX.

3ª- Si estas directivas llegan a ser puestas en práctica en la Neo F$$PX (y no hay razón alguna para que no se ejecuten):

  1. a) ningún feligrés podrá negarse a intercambiar su consentimiento ante un sacerdote conciliar y recibir su bendición.
  2. b) ningún sacerdote de la Neo F$$PX podrá oponerse a la presencia de un sacerdote conciliar sin que el matrimonio celebrado sea ciertamente inválido a los ojos de la Roma anticristo y a los ojos… ¡¡de Menzingen anticristo!!

4ª- La cohabitación de sacerdotes de la Neo F$$PX y de sacerdotes conciliares queda establecida y aceptada. Ya sabemos a dónde conduce esa cohabitación. Si no lo sabe, pregunte por Campos y el I.B.P.

Por supuesto, ésto implica que la Neo F$$PX no pone para nada en duda la validez del sacerdocio de la sacerdotes modernistas.

5ª- La aceptación de la Prelatura se hace cada vez más necesaria.

Por un lado, para evitar la presencia de sacerdotes conciliares en las capillas de la Neo F$$PX (si es que realmente quieren evitarlo) no hay más que una única solución: aceptar la Prelatura y disfrutar del “estado canónico ordinario” para celebrar directamente los matrimonios y todos los otros Sacramentos.

Por otro lado, están todas las otras comunidades y todos los otros Institutos tradicionalistas a los cuales ni se nombra en esta Carta romana. Para que ellos puedan celebrar válidamente sus matrimonios, deberían integrarse en la Neo F$$PX, mediante la Prelatura.

Se ve bien que el objetivo de Roma al tomar estas medidas no es otro que el “facilitar el camino hacia la plena regularización institucional”.

Pero ésto nos lleva a otra pregunta (que muchos sacerdotes y fieles de la Neo F$$PX se plantean, más allá de que la expresen o no): ¿por qué rechazar la jurisdicción otorgada por la Roma modernista, si no se pide, en compensación, ninguna claudicación doctrinal o moral?

De hecho ya existe un caso. En efecto, el obispo conciliar de Carcassonne, Mons. Alain Planet, interpretando de la manera más lata posible las disposiciones de la Carta en cuestión, da, sin restricción alguna, delegación a todos los sacerdotes de la Neo F$$PX para recibir el consentimiento matrimonial en todo el territorio de su diócesis y en todas las capillas de la Neo F$$PX dentro de su territorio. Los matrimonios serán inscriptos en la Cancillería diocesana

Por las cláusulas de la Carta del 6 de julio de 1988, siempre en vigencia…, y hoy más que nunca.

Conclusión

 

Este documento romano debería abrir los ojos de los ciegos…

Porque Rome impone la delegación del clero conciliar para los matrimonios de la Neo F$$PX…, y la Casa General agradece profundamente a los enemigos de Jesucristo y de su Iglesia…

¿Qué es lo que rechazamos?

¿Una firma?

¿Un documento oficial que establece una Prelatura?

No, nos negamos a ser puestos bajo la jurisdicción de esa ” iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista”

Esto puede tomar la forma de una firma, pero también puede hacerse de muchas otras maneras.

Es cierto, falta el sello, como dijo Mons. Fellay, pero la estampilla vendría a formalizar algo que ya existe…

Y eso que ya existe es lo que rechazamos y debemos rechazar.

En efecto, ¿cómo podrían los sacerdotes discípulos de Monseñor Lefebvre estar de acuerdo en asistir como meros espectadores al recibimiento del consentimiento matrimonial por parte de un supuesto sacerdote (modernista, para más) y a la subsiguiente bendición por el mismo del matrimonio de los jóvenes novios a los cuales ellos prepararon para el matrimonio “según la doctrina inmutable de Cristo sobre la unidad y la indisolubilidad de esa unión”?