JORGE DORE POESIA

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Sabed vosotros –siervos obedientes
a quienes crucifican hoy a Cristo–,
que un día enfrentaréis un juicio amargo
por haber sido cómplices y tibios.

Pues viendo cuánta injuria le propinan
quienes se hacen pasar por sus discípulos
buscáis su comunión aun a sabiendas
de su mucha cizaña y poco trigo.

Sí. Ansiáis la aceptación de los traidores
a Dios, cuyo satánico delirio
llena de apocalípticos brochazos
el inicuo retablo del maligno.

Sabed que vuestros lobos se proponen
azotar aún más fuerte a Jesucristo
hasta dejarlo a la mezquina altura
a la que crece el negro paganismo.

Y aun así, ¿os prestáis a tal infamia
sin piedad por Jesús? ¿Tan decididos
estáis a convertiros en la sombra
de aquellos que entre sombras se han perdido?

Pues relegando al que es Alfa y Omega
servís a sus mitrados enemigos
que ciertamente tienen vuestra venia
para crucificar de nuevo a Cristo.

Sabed que vuestras huellas os delatan
porque bruñis para ellos los martillos
que cotidianamente le abren huecos
al arca de los fieles redimidos.

Coautores sois –no os quepa duda alguna–,
de infligir a Jesús otro martirio
y aunque no cante el gallo por vosotros
las rocas os harán llegar sus gritos.

Vuestra obediencia es toda una parodia
de virtud. ¡O le dáis la gloria a Cristo
o un legado de piedras y escorpiones
será mañana el pan de vuestros hijos!