NOTAS COMPLEMENTARIAS

El sudario de Turin

Inicialmente se pensó que los clavos habían sido introducidos por las muñecas a través del espacio de Destot, pero rigurosas investigaciones llevadas a cabo por el Dr. Frederick Zugibe, médico forense de Nueva York con más de cuarenta años de experiencia en su campo y por largos años investigador de la síndone, han comprobado, –confirmando la tradición cristiana– que los clavos fueron introducidos por las palmas de las manos (en cierto preciso ángulo) y salieron por las muñecas a la altura en que las vemos en la imagen. Lo que vemos en la tela son los agujeros de salida, pero no los de entrada que fueron hechos en las palmas de las manos.
El descubrimiento fue fortuito, cuando El Dr. Zugibe recibió un cadáver de mujer que había tratado de defenderse de un puñal y éste había penetrado por la palma de su mano y salido por la muñeca, sin romper un solo hueso. Además, este punto aguanta mucho más peso que el que soportaría el espacio de Destot.

El Dr. Zugibe  escribe sobre el tema en su libro titulado: “The Crucifixion of Jesus: A Forensic Inquire” donde expone todas sus investigaciones y descubrimientos.

También luego de investigar sobre las causas de  la muerte y concluir que el crucificado no murió de asfixia, el Dr. Zugibe aclara en su libro:

“Si yo tuviera que certificar la causa de muerte de Jesús en mi capacidad de Médico Forense, lo haría así:”

Causa de muerte: Fallo cardíaco y respiratorio debido a choque hipovolémico y a choque traumático causados por la crucifixión”.
Por otro lado, sobre  lo que se llama la hipótesis Marino-Benford (apellidos de los dos investigadores que la sustentaron) sobre la datación del carbono 14 se sabe lo siguiente:

Marino y Benford, en conjunción con expertos textiles, descubrieron que el trozo de tela que se usó para datar la síndone es distinto al original. Es decir, es un parche que data del medioevo.
El Santo Sudario permanecía celosamente atesorado en la catedral de Chambery (Francia), pero hacia el año 1532 este templo es víctima de un incendio que llega a afectar el cofre de metal que guardaba la santa reliquia, dañándola en parte, lo que obliga a repararla y, para mayor seguridad, envolverla entre dos mantos.
En 1534 las hermanas clarisas emparcharon el sudario y lo colocaron entre dos paños de igual medida, para su mayor protección.

Fuente: http://www.crucifixion-shroud.com/Barbet.htm

El sudario de Turin (JORGE DORE)