SANTO ESCAPULARIO

El Escapulario es una pieza de tela larga con un orificio para que pase por la cabeza, y es parte integrante del hábito monacal antiguo. Su etimología es fácil; proviene del vocablo latino «scapulæ», que significa espaldas, porque cae a la vez sobre las espaldas y el pecho.

Comenzó siendo el vestido de trabajo, para simbolizar luego la Cruz de Jesucristo, el yugo del Señor, una armadura y un escudo. Todas la Ordenes antiguas lo usaron.

Tal como se lo conoce hoy para el uso de los fieles, y materialmente tomado, consiste en dos trocitos de tela, unidos por dos cintas o cordones.

Además, es un Sacramental, es decir, un signo sagrado según el modelo de los Sacramentos, por medio del cual se significan efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia.

El valor del Escapulario es inmenso, no tanto por las grandes gracias y privilegios que lleva anejos, sino sobre todo por ser el hábito de una Orden Religiosa consagrada de lleno al honor y al culto de María Santísima y, especialmente, por constituir un memorial de todas las virtudes de la Madre de Dios: «Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad. Vean, en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor. Vean, sobre todo, en esta librea que visten noche y día, significada con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino. Reconozcan, por fin, en ella su consagración al Sacratísimo Corazón de la Virgen Inmaculada» (Pío XII).

Por llegar su protección a todos los momentos de la vida, al momento crucial de la muerte e incluso más allá de ella, las credenciales del Santo Escapulario son: «En la vida protejo; en la muerte ayudo; después de la muerte salvo».

Estas promesas y privilegios, hablando doctrinalmente, no son otra cosa que la aplicación práctica del famoso principio: “ningún devoto fiel de María puede perderse eternamente”; o de aquel otro: “la verdadera devoción a la Santísima Virgen es una señal de predestinación”.

Mostrando de una manera concreta este valor, el Santo Escapulario excita la más grande confianza hacia la Santísima Virgen, de quien es propio tener gran cuidado de sus devotos; y éste es tan poderoso que aquellos que se amparan bajo su patrocinio pueden alimentar una firmísima e ilimitada esperanza de obtener la salvación.

Es cierto que la esperanza no excluye el santo temor, que proviene de la debilidad de la naturaleza humana; sin embargo, este temor viene compensado con creces por la consideración del motivo sobrenatural de la salvación, que es, en este caso, el poder, la misericordia y la fidelidad de la Santísima Virgen María.

Además, el Santo Escapulario es una devoción de obras. Lo principal es que practiquemos lo que él nos enseña y nos pide. Jamás se ha enseñado que baste revestir este santo hábito para obtener con certeza la salvación. ¡No! A esa práctica esencial de piadosa devoción le debe acompañar la vida ejemplar, pues de lo contrario sería una abierta afrenta a la misma Madre de Dios: vestiríamos su librea, pero nuestra vida no sería fiel copia de la suya.

Por eso ha dicho Pío XII: «¡Nada es el Escapulario, ningún auxilio o patrocinio de la Virgen en el momento de la muerte, si a llevarlo exteriormente no va unido el cultivo interior de las virtudes. La Virgen ama a los que la aman, y nadie debe pretender tenerla por protectora a la hora de la muerte, si durante la vida no se ha hecho acreedor de su amor, ya evitando el pecado, ya practicando algo que redunde en su honor. Más no piensen los que visten esta librea que podrán conseguir la salvación eterna abandonándose a la pereza y a la desidia espiritual, ya que el Apóstol nos advierte: obrad vuestra salvación con temor y temblor”.

Vestir el Santo Escapulario no es, pues, para pecar con mayor facilidad y tranquilidad. No basta revestirlo; sino que debemos cooperar, cumpliendo con más rigor y generosidad la observancia de la ley divina.

El Santo Escapulario es un recuerdo, un despertador del espíritu. Al avivar nuestra fe con sus recuerdos y evocaciones, infunde en nuestras almas alientos para ser constantes en el bien obrar y nos comunica valor para resistir el mal ejemplo y debilitar su fuerza.

El Santo Escapulario nos convida al Cielo, a dirigir nuestros pensamientos, nuestros afectos hacia las cosas espirituales. Viene a robustecer nuestra esperanza de ir al Cielo; las promesas de preservación del Infierno al morir y de liberación del Purgatorio el sábado siguiente a la muerte fortalecen nuestra confianza.

Nuestra vida es una lucha continua; desde la cuna al sepulcro debemos luchar. Si queremos salir victoriosos en esta batalla, debemos usar los medios que el Señor nos ha concedido. Todos estamos necesitados del auxilio de lo alto, sobre todo en tres momentos esenciales de nuestra existencia:

1º) en los contratiempos y peligros constantes de la vida;

2º) en la hora de la muerte, para morir en la gracia de Dios;

3º) para salir pronto del Purgatorio, si debemos purgar nuestros pecados en esa mansión de sufrimiento.

Sentido y valor del escapulario

 Representa el compromiso de seguir a Jesús, como María, el modelo perfecto de todo discípulo de Cristo. Este compromiso tiene su origen en nuestro Bautismo, cuando fuimos transformados como Hijos de Dios; expresa la fe en el encuentro de Dios en la vida eterna, mediante la ayuda de la intercesión y protección de María.
El escapulario 
No es:
– Un signo de protección mágica.
– Una superstición.
– Una garantía automática de salvación.
– Una garantía de que no nos pasará nada.
– Una dispensa de vivir la exigencia de la vida cristiana.
Sí es:
– Compromiso de seguir a Jesús como María.
– Amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos.
– Compromiso de orar y practicar las virtudes cristianas.
– Ser santos en nuestra vida cotidiana.
Advertencias prácticas
Una vez bendecido el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores.
Los escapularios gastados, si han sido bendecidos no se deben echar a la basura. Se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.

 

Escapularios aprobados por la Iglesia:

1. Escapulario Carmelita: 

También conocido como “escapulario marrón”, lleva por un lado la imagen de Nuestra Señora del Carmen y por otro el escudo, a veces alguna frase, pero ni esto ni ninguna otra imagen es obligatoria. La fama de este escapulario ha motivado la proliferación de otros. Es claro que mientras algunos escapularios han quedado suscritos a un marco determinado (mercedarios, trinitarios o servitas), el escapulario Carmelita ha trascendido estos límites y es usado por muchos, impuesto por los sacerdotes, fuera de las cofradías y asociaciones carmelitanas. Es un escapulario de la Iglesia entera y no ha perdido su vigencia, siendo el más extendido y conocido hoy.

2.Escapulario de Santísima Trinidad:

Es el de la Orden Trinitaria, blanco con la cruz azul y roja. Nace de una visión de San Juan de Mata, fundador de la Orden, que vio un ángel con una prenda de color blanco y una cruz con el eje transversal azul, y el longitudinal, rojo. Es usado por los miembros de la Cofradía de la Santísima Trinidad (o de otra asociación trinitaria o cofradía asociada a Jesús de Medinacelli, devoción trinitaria en origen).

3. Escapulario de Nuestra Señora de la Merced:

De color blanco y la parte frontal tiene una imagen de la Virgen y detrás el escudo de la Orden. A veces tiene el anagrama de María.

4. Escapulario de los Siete Dolores de María:  

Es negro, como el hábito de los Servitas, propagadores de este Escapulario. Aunque no se prescribe ninguna imagen, suele llevar una imagen de la Dolorosa, del Corazón de María, la Piedad…

5. Escapulario de la Inmaculada Concepción: 

Es de color Azul, color distintivo de María. Por una cara lleva a la Inmaculada y por otra el anagrama de María.  

6. Escapulario de la Preciosísima Sangre: 

De color rojo y una cara tiene un cáliz con la Sangre, siendo adorado por ángeles, mientras que la otra cara es sólo roja. También puede ser como se observa en la imagen.

7. Escapulario de la Pasión: 

Es de color negro y lleva el escudo Pasionista por el frente y algunos símbolos de la Pasión. La parte que cuelga por la espalda es solo tela negra o a veces tiene un crucifijo. En la vida de San Pablo de la Cruz ya se lee que recibió esta insignia por revelación.

8. Escapulario de la Pasión de Nuestro Señor y de los Sagrados Corazones de Jesús y María: 

Deben ser de color rojo y un lado muestra un crucifijo, algunos de los instrumentos de la Pasión, y las palabras “La Santísima Pasión de Nuestro Señor Jesucristo nos salvará.” La otra cara muestra una pequeña cruz encima de los Sagrado Corazones de Jesús y María, y las palabras “Sagrados Corazones de Jesús y María, protéjannos.

9. Escapulario “Auxilio de los enfermos”:

Es negro y la parte frontal tiene una imagen de la Virgen María, San José y San Camilo de Lelis. La otra cara tiene la cruz roja de los camilos, Orden que propaga este escapulario entre los fieles asociados a ella.

10. Escapulario del Inmaculado Corazón de María: 

De color blanco, en la parte delantera tiene al Corazón de María, por detrás no tiene nada.

11. Escapulario de San Miguel Arcángel: 

Este es más original y diferente. No tiene forma rectangular sino de escudo terminado en punta. La cara delantera es azul y la posterior es negra, asimismo las cintas: una azul, la otra negra. En ambas caras tiene al arcángel miguel y las palabras: “¿Quién como Dios?”.

12.  Escapulario de San Benito:

De color marrón, la parte frontal tiene generalmente una imagen de San Benito, pero no es necesaria. La parte posterior, suele llevar la medalla del Santo, pero eso es moderno y tampoco obligatorio. Fue renovado e impulsado con nuevas indulgencias en 1883, a la par que se permitió sustituirlo por la medalla, que es mucho más conocida.

13. Escapulario de Nuestra Señora del Buen Consejo:

De color blanco, nació en 1893, por los Eremitas de San Agustín, el papa León XIII lo aprobó y le concedió indulgencias. Por una cara lleva a la Virgen del Buen Consejo de Genazzano (devoción agustiniana) y por la otra, la tiara papal y las llaves de San Pedro y la inscripción “Hijo, confía en su consuelo”.

14. Escapulario de San José: 

Asociado a los capuchinos, originalmente fue blanco (luego oro y morado), nació en el siglo XIX, siglo del resurgimiento de la devoción josefina. Por delante tiene a San José con el niño y la inscripción “San José, patrono de la Iglesia, ruega por nosotros”. Por detrás, la tiara pontificia con las llaves de San Pedro y sobre ello una paloma, debajo del todo, la inscripción: “El Espíritu del Señor es su guía”. Surgió en Verona, y en Francia, al mismo tiempo, pero de diferente manera, para subsanar esto se unificaron ambos, como lo propagaban los capuchinos: morado y oro, con el cordón blanco.

15. Escapulario del Sagrado Corazón de Jesús:

Tiene su origen en la imagen que Margarita María de Alacoque dibujó en cientos de tarjetas y regalaba, como signo de protección. Comenzó a ser usado como signo de catolicidad en la Revolución Francesa (sus gobernantes veían en esa imagen lo más contrarevolucionario del momento, de hecho el peor cargo contra las carmelitas mártires de Compeige fue ese: tienen una imagen del Corazón de Jesús). En Marsella se dice que protegió las casas de la peste. Es blanco, en una cara tiene al Sagrado Corazón y en la posterior a la Virgen María bajo el título de “Madre de la Misericordia”. No confundir con el “Detente”, que es otra cosa.

16. Escapulario de los Sagrados Corazones de Jesús y María: 

Es muy similar al Escapulario Rojo de la Pasión y se aprobó en 1900. Los dos segmentos de tela blanca, tienen a los Corazones de Jesús y María y una cruz roja.

17. Escapulario de Santo Domingo: 

Surgió en 1903, en Roma y no tiene casi ninguna extensión. Es blanco, por un lado tiene la imagen de Santo Domingo de rodillas ante el crucifijo y por la otra al Beato Reginaldo de Orleans recibiendo el hábito de las manos de la Madre de Dios 

18. Escapulario de la Santa Faz: 

Es también conocido como “de la Verónica” por la asociación de la Santa Faz con la Santa Verónica. Es negro y tiene una imagen de la Santa Faz (suele ser la de la Sábana Santa). Puede sustituirse por una medalla de la Santa Faz o crucifijo.

19. Del Inmaculado Corazón de María:

Es verde y está relacionado también con su Inmaculada Concepción; Se conoce también como “Socorro de los enfermos“.  Se le debe a Sor Justina Bisqueyburu, una hermana de la Caridad,  a quien se le apareció la Virgen sosteniéndo en su mano un corazón ardiente.

Querido lector, si todavía no tienes impuesto el Santo Escapulario, háztelo imponer cuanto antes; si ya cumpliste con su imposición, vístelo siempre y en todo momento, piadosamente y viviendo como él nos enseña.