La dosis diaria de la escuela de la apostasía.

Bergoglio denuncia como “casuística” un pasaje del Evangelio que condena el Adulterio

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Para asegurarse de que ninguna palabra de Jesucristo llegue a entenderse, de nuevo, correctamente, el “Papa” Francisco lleva adelante una diabólica e implacable misión de retorcer los textos bíblicos según van apareciendo, cada día, en el leccionario del Novus Ordo. Desde su elección en el año 2013, el más desagradable ocupante de la Casa Santa Marta, ha estado distorsionando, diariamente, los pasajes de las escrituras, para difundir su propio y personal “evangelio”, en el que escuchamos mucho sobre este mundo, especialmente acerca de los pobres y los sufrientes, pero casi nada sobre la importancia de la vida después de la muerte, el alma, la gracia, la justificación, la fe, los derechos y la dignidad de Dios, etc.

Antes de echar un vistazo a lo que Francisco infligió a sus desafortunados oyentes el 24 de febrero recién pasado, revisemos el pasaje del Evangelio que predicó. La lectura según el Novus Ordo, para el día fue Marcos X: 1-12:

Partiendo de allí, fué al territorio de Judea y de Transjordania. De nuevo, las muchedumbres acudieron a Él, y de nuevo, según su costumbre, los instruía. Y viniendo a Él algunos fariseos que, con el propósito de tentarlo, le preguntaron si era lícito al marido repudiar a su mujer, les respondió y dijo: “¿Qué os ha ordenado Moisés?” Dijeron: “Moisés permitió dar libelo de repudio y despedir (la)”. Mas Jesús les replicó: “En vista de vuestra dureza de corazón os escribió ese precepto. Pero desde el comienzo de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos vendrán a ser una sola carne. De modo que no son ya dos, sino una sola carne. ¡Y bien! ¡lo que Dios ha unido, el hombre no lo separe!”. De vuelta a su casa, los discípulos otra vez le preguntaron sobre eso. Y les dijo: “Quien repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; y si una mujer repudia a su marido y se casa con otro, ella comete adulterio”.

En verdad este no es un texto muy difícil de comprender. Es más bien uno en blanco y negro incluso “rígido”. El único “problema” con él, para Francisco, es que es una reprensión mordaz de su propia teología herética que permite el adulterio e incluso lo convierte en un imperativo moral en ciertos casos (véase Amoris Laetitia, 303).
¿Cómo iba Francisco a sortear esta divina refutación de su propia y perversa herejía? A continuación el texto de la homilía traducido y publicado por Radio Vaticano:
(RV).- En el camino del cristiano la verdad no se negocia, pero es necesario ser justos en la misericordia, como nos ha enseñado Jesús. Lo afirmó el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. En su reflexión, el Pontífice advirtió ante la hipocresía y el engaño de una fe reducida a una “lógica casuística”.
“¿Es lícito para un marido repudiar a la propia esposa?”. Es la pregunta que en el Evangelio del día, de San Marcos, formulan los Doctores de la Ley que siguen a Jesús durante su predicación en Judea.
Jesús no cede a la lógica casuística explicando siempre la verdad
Lo hacen para ponerlo, una vez más, “a prueba”, observó Francisco; a la vez que se inspiró en la respuesta dada por el Señor para explicar lo que más cuenta en la fe:
“Jesús no responde si es lícito o no; no entra en su lógica casuística. Porque ellos sólo pensaban en la fe en términos de ‘se puede’ o ‘no se puede’, hasta dónde se puede, hasta dónde no se puede. Esa lógica de la casuística: Jesús no entra en esto. Y dirige una pregunta: ‘¿Pero qué cosa les ha ordenado Moisés? ¿Qué hay en su Ley?’. Y ellos explican el permiso que dio Moisés de repudiar a la mujer, y son precisamente ellos los que caen en la trampa. Porque Jesús los califica como ‘duros de corazón’: ‘Por la dureza de su corazón él escribió para ustedes esta norma’, y dice la verdad. Sin casuística. Sin permisos. La verdad”.
El Papa subrayó que “Jesús siempre dice la verdad”, y que explica las cosas “como han sido creadas”, la verdad de las Escrituras, de la Ley de Moisés. Y también lo hace cuando son sus discípulos quienes lo interrogan acerca del adulterio, a los que les repite: “Quien repudia a su propia esposa y se casa con otra, comete adulterio hacia ella, y si ella ha repudiado al marido y se casa con otro, comete adulterio”.
La lógica de la casuística es hipócrita, engaña
Pero si la verdad es ésta y el adulterio es “grave”, ¿cómo explicar entonces – se preguntó Francisco – que Jesús haya hablado “tantas veces con una adúltera, pagana”? “Bebió de su vaso, que no estaba purificado”. Y al final le dijo: “Yo no te condeno. No peques más”. ¿Cómo se explica?:
“Y el camino de Jesús – se ve claramente – es el camino de la casuística a la verdad y a la misericordia. Jesús deja afuera la casuística. A aquellos que querían ponerlo a prueba, a aquellos que pensaban con esta lógica del ‘se puede’, los califica – no aquí, sino en otro pasaje del Evangelio – de hipócritas. También con el cuarto mandamiento, éstos se negaban a asistir a los padres con la excusa de que habían hecho una bella ofrenda a la Iglesia. Hipócritas. La casuística es hipócrita. Es un pensamiento hipócrita. ‘Se puede – no se puede’… que después se hace más sutil, más diabólico: ¿Pero hasta acá, puedo? Pero de aquí hasta aquí, no puedo. Es el engaño de la casuística.”
De la casuística, a la verdad y a la misericordia: éste es el camino cristiano
Por tanto, el camino del cristiano no cede a la lógica de la casuística, sino que responde con la verdad, que, siguiendo el ejemplo de Jesús, va acompañada por la misericordia, “porque Él es la encarnación de la Misericordia del Padre, y no puede negarse a sí mismo. No puede negarse a sí mismo porque es la Verdad del Padre, y no puede negarse a sí mismo porque es la Misericordia del Padre”. Este es el camino que Jesús nos enseña”, difícil de aplicar – hizo notar el Papa – ante las tentaciones de la vida:
Justicia y misericordia: es el camino que hace feliz
“Cuando la tentación te toca el corazón, este camino de salir de la casuística a la verdad y a la misericordia, no es fácil: se necesita la gracia de Dios para que nos ayude a ir adelante así. Y debemos pedirla siempre. ‘Señor, que yo sea justo, pero justo con misericordia’. No justo, cubierto por la casuística. Justo en la misericordia. Como eres Tú. Justo en la misericordia. Después, uno de mentalidad casuística puede preguntar: ‘Pero, ¿qué cosa es más importante, en Dios? ¿Justicia o Misericordia?’. También es un pensamiento enfermo, que trata de salir… ¿Qué cosa es más importante? No son dos: es uno solo, una sola cosa. En Dios, justicia es misericordia y misericordia es justicia. Que el Señor nos ayude a comprender este camino, que no es fácil, pero que nos hará felices a nosotros, y hará feliz a tanta gente.”
(María Fernanda Bernasconi – RV).

Como podemos ver Francisco elude la condenación de Cristo, de su propia herejía, al pretender que la enseñanza de Cristo es en verdad la suya (la de Francisco), y lanza además como un distractor, a la “casuística”, para distraer a sus oyentes.

Dejemos ahora este sofisma a un lado

En primer lugar, cuando leemos el texto del evangelio, citado más arriba, se vuelve muy claro que la enseñanza de Nuestro Señor no es difícil de entender. Francisco afirma que Cristo no responde “si es lícito o no” para un hombre divorciarse de su esposa y casarse con otra, eso simplemente es una mentira. Nuestro Señor si responde. El dice no, no es lícito – no es posible concluir, de sus palabras, otra cosa. “Lo que Dios ha unido, el hombre no lo separe… Quien repudia a su propia esposa y se casa con otra, comete adulterio hacia ella”. (Marcos X:9,11).

Sin embargo, Francisco, siendo el demagogo que es, intenta, con un falso apoyo en las Escrituras, para su propio evangelio falso y pervertido, hacer parecer que, el mero hecho de formular la pregunta, es una cuestión de “lógica casuística”.- como si hubiese algo inherentemente equivocado en el mero hecho de preguntar, si acaso el divorcio y el nuevo matrimonio son permitidos o condenados. Eso no es “casuística” (en el sentido peyorativo que Francisco trata de asignarle), es una cuestión completamente normal y legítima en la teología moral. Notemos que nuestro Señor no se opone a la pregunta y no critica a los fariseos por haberla planteado. Es Francisco quien afirma que, hay algo que está mal con preguntar siquiera, acerca de esto.

Nuestro Señor critica a los Fariseos por algo, y, curiosamente, es lo único que Francisco ve en su homilía: ¡Cristo criticó a los fariseos por permitir el divorcio y el nuevo matrimonio! Moisés, Jesús lo deja claro, sólo lo permitió, bajo la vieja ley debido a su dureza de corazón (ver Mateto X, 5). Pero ahora que nuestro Señor ha anunciado la dispensación de la gracia y de la misericordia, el divorcio y el nuevo matrimonio están una vez más prohibidos, – exactamente lo contrario de lo que Francisco quiere que creamos, restaurando así el diseño original de Dios desde el principio de la creación.

Como de costumbre, las palabras de Francisco no tienen mucho sentido y claramente están diseñadas para una sola cosa: la condenación de la “casuística”, uno de sus tópicos favoritos para atacar (como lo hizo en Preguntas y Respuestas el 24 de octubre del año pasado). Sin embargo es, precisamente, esta “casuística”, este rígido pensamiento en blanco y negro, que prohíbe y permite, el que exhibe Nuestro Señor Jesucristo en este pasaje del Evangelio, pues la divina enseñanza claramente establece que el adulterio está prohibido, y esta presentado no como un “ideal” por el cual deberíamos luchar sino como un absoluto moral que no admite excepciones.

Recordemos lo que Francisco dijo en noviembre pasado:

En la educación estamos acostumbrados a las fórmulas, a los blancos y a los negros, pero no para los grises de la vida. Y lo que importa es la vida, no las fórmulas. Debemos crecer en el discernimiento. La lógica del blanco y negro puede llevar a la abstracción casuística. La voluntad de Dios se busca según la verdad de la doctrina del Evangelio y no en una doctrina abstracta.

(Preguntas y Respuestas con Francisco, 25 de noviembre, 2016 extracto)

Esto no es otra cosa que, una tontería modernista para sentirse bien, fácilmente refutada por una breve mirada al texto del Evangelio. Las palabras de Nuestro Señor acerca del adulterio son rígidas y en blanco y negro. Ellas son precisamente, si Ud. quiere, una fórmula: “Lo que Dios ha unido el hombre no lo separe”. Esta es la verdadera doctrina del Evangelio. Es una lógica de “se puede o no se puede”. No hay aquí nada gris que cambie dependiendo de nuestro “discernimiento”, mientras “avanzamos” por el flujo de la “vida”.

Ah! Entonces ¿por qué, si el adulterio es un pecado, Cristo ofrece el perdonarlo en otro lugar de la escritura? Obviamente porque Nuestro Señor vino a redimirnos y a perdonarnos por nuestros pecados si estamos verdaderamente arrepentidos. “Sabed, pues, varones, hermanos, que por medio de Éste se os anuncia remisión de los pecados; y de todo cuanto no habéis podido ser justificados en la Ley de Moisés” (Hechos XIII, 38). No hay tal cosa como “dejar de lado a la casuística” o “desplazarse desde la casuística a la verdad y la misericordia”. Es simplemente una cuestión de perdonar generosamente un grave mal que ha sido cometido. Pero el mal permanece como tal: el “no se puede” permanece prohibido. Esto no es un legalismo. Este es el Evangelio.

Contrariamente a la impresión que le gusta dar, es Francisco quien verdaderamente, se comporta como un Fariseo en todo este asunto. La sagrada doctrina de Jesucristo es simple, hermosa, coherente, desafiante y vinculante. Pero para Francisco y su cohorte modernista, el Evangelio de la verdad, es una “piedra de tropiezo y roca de escándalo” (I Pedro II, 8), “palabras duras” que uno “no puede aceptar” (Juan VI, 68). Bajo el aspecto de una falsa misericordia él y sus semejantes obscurecen y distorsionan la verdad salvadora de Nuestro Señor y la vuelven una falsa doctrina que “complace los oídos de las masas” (II Timoteo IV,3), mientras que, al mismo tiempo, condenan la verdadera doctrina de Jesucristo como farisaica.

Hay un lugar muy caliente, en el infierno, para gente como esa.

Traducción y Adaptación: Cristo Vuelve