NOVENA A SAN NICOLÁS DE TOLENTINO- DÍA TERCERO

Celeste Patrono de las Almas del Purgatorio

ROGANDO POR EL ALMA DE NUESTRO QUERIDO FABIAN VAZQUEZ R. I. P.

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SAN NICOLÁS
DE TOLENTINO,
Confesor
n. 1245 en Marca de Ancona, Italia;
† 10 de septiembre de 1305 en Tolentino, Italia

Patrono de los bebés; marineros; personas en trance de muerte; almas del purgatorio; animales enfermos.

San Nicolás vivió mucho tiempo en Tolentino, ciudad de Italia, y la ilustró con su muerte. A pesar de sus increíbles austeridades en la Orden de los Ermitaños de San Agustín, siempre tenía la sonrisa en los labios. Seis meses antes de su muerte, oía todas las noches los conciertos de los ángeles. Medita tres hermosas palabras de este santo: “El corazón que una vez gustó de Dios, ya nada encuentra en la tierra que le plazca; no hay que amar la vida, sino porque nos conduce a la muerte; en poco tiempo podemos ganar la eternidad”. Murió en 1315, a los 70 años de edad.

DÍA 3

Puesto de rodillas, y hecha la señal de la cruz, se comenzará por el siguiente

ACTO DE CONTRICIÓN.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, a mí me pesa de todo corazón de haberos ofendido por ser vos quien sois; espero en vuestra infinita misericordia me habéis de perdonar mis pecados, los cuales propongo no cometer más ni otro alguno, y de todos propongo confesarme enteramente y hacer penitencia por todos ellos. Así lo espero por intercesión de mi gran padre San Nicolás de Tolentino.

ORACIÓN

Infinitas gracias os doy Eterno Dios, Hacedor de todas las cosas, por las grandes misericordias con que quisiste enriquecer a tu gran siervo San Nicolás, dándole poder para curar todo género de enfermedades; pues con solo poner la mano sobre la cabeza de los enfermos, huían las calenturas: las fiebres malignas del todo se corregían; los paralíticos cobraban fuerzas; los ciegos la vista, y todos volvían consolados a sus casas. Concédeme Santo mío, el que logre yo, por medio de tu patrocinio, la salud del alma, junto con la del cuerpo; y el que vuelva a mi casa consolado, logrando el socorro que sabes desea mi corazón, le alcances del Señor en esta novena, si es para mayor gloria y bien de mi alma. Amén. 

Se rezan nueve Padre nuestros, y nueve Ave marías con Gloria Patri, y después la antífona

ANTÍFONA

Nicolás, verdadero pobre de Cristo, escogido virgen por Dios, guardando continuamente obediencia, honró con milagros y virtudes el orden de los ermitaños.

Ruega por nosotros, bienaventurado Nicolás.

Para que dignamente consigamos los prometimientos de Cristo.

ORACIÓN

Concede, te rogamos, Omnipotente Dios, que tu Iglesia, la cual con indecible providencia, en el fin de los siglos, resplandece con la grandeza de virtudes y milagros de Nicolás, tu confesor; por méritos e intercesión de él, ahuyentados del todo los errores, con perpetua tranquilidad y unidad, sea alegre, por Cristo nuestro señor. Amén.

 LAUS DEO

El Illm. Sr. D. Fr. José María de Jesús Belaunzaran, dignísimo Obispo que fue de Monterey(sic), por sí, y por la hermandad que tiene celebrada con otros señores Obispos, concedió doscientos días de indulgencia por cada palabra de las contenidas en esta novena.