PATRICIA VERBOVEN – MILLONES DE AÑOS EN 40 DÍAS

MILLONES DE AÑOS EN 40 DÍAS

UNA TEORÍA ALTERNATIVA PARA ENFRENTAR A LOS EVOLUCIONISTAS

1

En el artículo anterior “La mentira evolucionista es un hecho”, se expuso la falsedad de los darwinistas (en realidad, ellos se expusieron solos). En este post, sin aires de geólogos o biólogos, les acercamos una teoría para nada descabellada de cómo podrían haber sido los cambios geológicos de supuestos millones de años, en solo 40 días… los 40 días que duró el diluvio universal.

“La coherencia no basta para establecer la verdad, pero la incoherencia permite establecer la falsedad”.

Con esta idea, abre sus conferencias el Dr. Raúl Osvaldo Leguizamón, médico, egresado de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Especializado en anatomía patológica en las Universidades de Emory y Minnesota, en EE.UU y en la Universidad Juntendo, de Tokio, Japón.

(Libro completo aquí)

En la primera media hora de las tres que dura su charla sobre el origen de la vida, deja demostrada la falacia evolucionista. En el tiempo restante, aleja las mínimas dudas que pueden haber quedado.

De una manera muy amena y con un lenguaje comprensible como para quienes hayan aprobado biología en la escuela secundaria, nos brinda estas pautas para comprender de qué se trata la ciencia:

“La actitud científica es justamente no aceptar lo que los científicos dicen. No, al menos, sin previo análisis crítico, puesto que la ciencia no debe basarse en la autoridad de nadie —¡ni siquiera en la de los científicos!— sino en el análisis racional de la evidencia, debe justamente basarse en la crítica —y no en la aceptación— de lo aceptado.

El método científico es la observación y la reproducción experimental de los fenómenos. Como no se ha podido estrictamente reproducir la vida en un laboratorio (aunque en los manuales diga que sí), ni podemos viajar en el tiempo para observar sus inicios, la ciencia nunca nos podrá decir cómo fue exactamente este origen, pero nos puede decir como no podría haber sido.

Entonces, el origen de la vida —como hemos visto— escapa al método científico. Es ilegítimo, por consiguiente, aplicar los cánones del método científico a lo que está fuera de ese método y que es esencialmente especulativo.

En esta especulación, es una artimaña muy eficaz utilizar el remoto pasado o el lejanísimo futuro para dar explicación a cosas que no la tienen ni la pueden tener científicamente para que no puedan ser refutadas. Era entonces necesario inventar una atmósfera distinta (atmósfera primitiva) para sostener la teoría del origen de la vida y miles de millones de años para demostrar la evolución.

Pero, como esta hipótesis está en contradicción con las mismas leyes físicas bien establecidas, se puede afirmar que los hechos no pueden haber sido como los presenta dicha hipótesis.”

 

En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable.

Lex parsimoniae. Ockam

Datos en las Escrituras

Octavo de las Kalendas de Enero.

En el año 5199 de la Creación del mundo, cuando al principio creó Dios el cielo y la tierra; en el 2957 del diluvio; en el 2015 del nacimiento de Abrahán; en el 1510 de Moisés y de la salida del pueblo de Israel de Egipto; en el 1031 de la unción del rey David; en la semana 65 de la profecía de Daniel; en la Olimpíada 194; en el año 752 de la fundación de Roma; en el 42 del imperio de Octavio Augusto; estando todo el orbe en paz; en la sexta edad del mundo: Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, queriendo consagrar al mundo con su misericordiosísimo Advenimiento, concebido por el Espíritu Santo, y pasados nueve meses después de su concepción, nació hecho Hombre, de la Virgen María, en Belén de Judá”. Navidad de nuestro Señor Jesucristo según la carne.

Sabemos que el Antiguo Testamento no es un libro de historia ni de geografía, pero ciertamente nos ha dejado datos sobre estas materias.

¿Qué sabemos sobre cómo fue el diluvio?

Génesis VII,11

R.P. José M.Bover-Francisco Cantera

2

Eloíno Nacar-R.P. Alberto Colunga

3

R.P.Felipe Scio de San Miguel

4

Monseñor Juan Straubinger

5

Don Felix Torres Amat

6

7

8

Vindicación de la Santa Biblia, Cardenal Wisseman

9

10

11

12

Podemos concluir entonces que, de ser los relatos reales, la mayor cantidad de agua que inundó la tierra, salió de debajo de ella y que esto provocó en la tierra un trastorno tal que cambió su superficie tal como la vemos hoy.

Teoría de las hidroplacas

Esta teoría planteada por el Dr Walter Brown, hoy jubilado, que se desempeñó como director del Laboratorio de Investigación del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, explicaría como los sucesos tales como las capas geológicas, la era glacial, la aparición de fósiles y todo aquello que según la teoría evolucionista ha sucedido en millones de años, sería en realidad, causa del diluvio universal.

En el siguiente extracto, el Dr. Brown explica con una animación, cómo habría sido este suceso:

https://www.youtube.com/watch?v=dLsCKv2zmKs&list=PLoqt8CtWjHMqId1phEk885A-9_ACiWA_6&index=3&t=8s

13

Recomendamos ver el video completo (aquí), que amplía otros detalles para mayor comprensión.

Dorsales mediooceánicas: “Costura como una pelota” que presenta la tierra.

32

Paralelismo entre cordilleras y fosas oceánicas

17

Estratos Plegados que explican una sedimentación de corto tiempo

18

Fósiles Polistratos: Restos de árboles que quedaron fosilizados atravesando varias “capas geológicas”

Podemos dar de esta manera una mirada diferente, volviendo a los pensamientos de nuestros antecesores para seguir combatiendo con la mentira evolucionista, con todo el derecho de utilizar la misma especulación que ellos aplican.

No obstante, guardemos como consejo las siguientes palabras:

Eloíno Nacar-R.P. Alberto Colunga

21

Vindicación de la Santa Biblia, Cardenal Wisseman

22

Te doy gracias a ti, Dios Señor Creador nuestro, porque me dejas ver la belleza de tu creación, y me regocijo con las obras de tus manos. He proclamado la magnificencia de tus obras a los hombre que lean estas demostraciones, en la medida que pudo abarcarla la limitación de mi espíritu”.

Kepler