Novena Santa Inés, Mártir Patrona de la Modestia Cristiana- Día Primero

Fiesta el 21 de enero

Basada en el “Tratado de las Vírgenes” de San Ambrosio.

Día 1

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(Compartimos en los siguiente enlaces Altar de Santa Inés para armar en familia – Se imprime en tamaño carta para luego recortar y pegar)

Imagen Final – Altar

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Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo.

 Oración para todos los días

¡Oh! virgen gloriosa Santa Inés, vos que viviendo bajo la tiranía de la Roma pagana supisteis mantener la pureza bautismal, preservando de este modo el tesoro de la fe cristiana; vos que a los 12 años tuvisteis el valor viril de soportar el martirio para no traicionar vuestro voto de virginidad, conseguidnos la virtud de la templanza para vencer los asaltos de las pasiones y las asechanzas del enemigo en medio de la descomposición del siglo.

Procuradnos, os lo suplicamos, mantener viva la llama de la fe conculcada por la indiferencia y la incredulidad del mundo. Y haced que estemos dispuestos a someternos a cualquier clase de sufrimiento antes que abandonar nuestro deber de estado.

Os rogamos, finalmente, por los méritos de vuestro Divino Esposo, ser llevados un día a la Gloria Eterna para cantar junto a vos sus misericordias. Amén.

De los escritos de San Ambrosio

Celebramos hoy el nacimiento para el cielo de una virgen, imitemos su integridad; se trata también de una mártir, ofrezcamos el sacrificio. Es el día natalicio de santa Inés. Sabemos por tradición que murió mártir a los doce años de edad. Destaca en su martirio, por una parte, la crueldad que no se detuvo ni ante una edad tierna; por otra, la fortaleza que infunde la fe, capaz de dar testimonio en la persona de una jovencita.

Gracia a pedir:

Alcanzadme, gloriosa Inés, que me conserve puro y limpio en medio de los escándalos del mundo.

Se rezan 12 Ave Marías en honor de los 12 años de pureza de la santa, y se finaliza con los siguientes:

Gozos de Santa Inés

V. Tú, Inés que en la eterna Roma

flor naciste peregrina,

de su más bella colina

la más cándida paloma;

tú, que en tu primer albor

viste arder el fuego santo.

 

R. Se mi escudo con tu manto

Desde el trono del Señor.