EL OBISPO DE KENT: NUEVO GATO EN LA PANDILLA

ANTE GOBERNANTES INDIGNOS E INESCRUPULOSOS…
GUARDA FIRMEMENTE LO QUE TIENES

El lunes 14 de noviembre Radio Cristiandad publicó este artículo:

OSKO: ¿UN “NUEVO” MUNDO?

LA TRAMPA TRUMP

Se supone que deberíamos poder esperar que los católicos bien informados no reaccionen como reacciona la “gilada”; sin embargo…

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El sábado 10 de diciembre Radio Cristiandad se vio en la obligación de publicar este otro artículo:

EL OBISPO DE KENT: ARTERO…

CONTRADICTORIO, ALEVE, SINVERGÜENZA

El obispo-que-parece-que-nunca-se-va-a-retractar, acaba de darnos una lección de política del más alto vuelo; o sea, se nos fue a la Estratósfera…

Ahora resulta que el redentor del mundo (o por lo menos de los EE.UU.) se llama Donald Trump… secundado —como no podía concluir de otra manera el pensamiento (?) de Monseñor de Kent— por… ¡Vladimir Putin! Seguramente, una vez que asuma el rubio extravagante en Washington, Monseñor nos va a revelar la novedad de que Trump y Putin son Enoc y Elías, los dos testigos del Apocalipsis. Testigos van a ser, sí, pero al estilo del Anomos y del Falso Profeta.

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Como el Obispo de Kent tiene a su cargo una pandilla de gatos, su referencia a Donald Trump y a Vladimir Putin nos hizo recordar un poema de Rafael Pombo.

Se trata de un campesino que tenía un queso en su alacena y escuchó un ratón comiéndoselo. Al ver ésto, fue por un gato para que no permitiese que aquéllo sucediese. Pero el gato, bandido al fin, hizo su trabajo, se comió al ratón… ¡pero después de que éste se comiera el queso!

EL GATO GUARDIÁN

Un campesino que en su alacena
guardaba un queso de Nochebuena,
oyó un ruidito ratoncillesco
por los contornos de su refresco.

Y pronto, pronto, como hombre listo,
que nadie pesca de desprovisto,
trájose al gato, para que en vela
le hiciese al pillo la centinela;
e hízola el gato con tal suceso,
que ambos marcharon: ratón y queso.

¡Gobiernos dignos y timoratos,
donde haya queso no mandéis gatos!

Acostumbrados, como estamos, tanto a escuchar ruidillos ratoncillescos como a tener gobiernos que no son ni dignos, ni timoratos…, en la inhóspita trinchera seguimos el consejo dado a la Iglesia de Filadelfia: guarda firmemente lo que tienes para que nadie te arrebate la corona (Apocalipsis III, 11).