PATRICIA VERBOVEN – DECIMEJORGE: GARABATERO – GROSERO – SOEZ

El coprolálico Bergog LÍO

almas-al-infierno

Si pasan dos o tres días en que no dice nada fuera de lugar, ¡empezamos a sospechar si sigue vivo o si está enfermo!

Pero ayer escuché de nuevo la típica frase: “¡¡¿A que no sabes lo que dijo Bergoglio?!!”

Esta vez, me he sentido en un aprieto… Si alguien habla sobre temas desagradables y ordinarios, ¿cómo hacer una crítica sin repetir las mismas groserías?

Quedan dos alternativas: o callarse la boca, atarse las manos y apagar la computadora, o tratar de justificar el escrito apelando a que es una simple advertencia para que los incautos o seguidores de bergog LÍO no le busquen explicaciones a lo que dijo y evitarles el escándalo.

Toda la vehemencia de mis dedos sobre el teclado, me llevan a tomar la segunda opción.

Y aquí la ADVERTENCIA:

No vaya a buscar en internet el significado de los términos que Decimejorge usó, si no los conoce, porque pueden aparecer imágenes indecentes y agresivas que no hace falta tener registradas en la memoria. Y aprovecho aquí para recordar lo que nos enseña la Teología Moral y la Ascética: el demonio utiliza para tentarnos toda imagen que ya tenemos registrada en nuestra mente; el maligno no puede tentarnos con lo que desconocemos.

Para no seguir con el misterio y para que al final este artículo resulte contrario a su fin, y despierte mayor curiosidad, vamos con la noticia:

¿Qué es la coprolalia? Según la Real Academia Española:

Del lat. cient. coprolalia, este del fr. coprolalie, y este del gr. κόπρος kópros ‘excremento‘ y -λαλία -lalía ‘habla‘.

f. Tendencia patológica a proferir obscenidades.

El coprolálico Bergog LÍO ha mostrado una vez más su mal gusto y su vulgar manera de dar ejemplos, utilizando imágenes visuales ordinarias e indecentes. Y digo una vez más porque en el 2013, siendo aún cardenal, ya había utilizado estos términos en una entrevista al diario italiano “La Stampa” (ver aquí)

Esta vez en una entrevista que dió al semanario católico TERTIO se lució con este ejemplo:

Y una cosa que puede hacer mucho daño en los medios de comunicación es la desinformación. Es decir, frente a cualquier situación decir una parte de la verdad y no la otra. ¡No! Eso es desinformar. Porque vos, al televidente, le das la mitad de la verdad. Y por tanto no puede hacer un juicio serio sobre la verdad completa. La desinformación es probablemente el daño más grande que puede hacer un medio. Porque orienta la opinión en una dirección, quitando la otra parte de la verdad. Y después, los medios yo creo que tienen que ser muy limpios, muy limpios y muy transparentes. Y no caer –sin ofender, por favor– en la enfermedad de la coprofilia: que es buscar siempre comunicar el escándalo, comunicar las cosas feas, aunque sean verdad. Y como la gente tiene la tendencia a la coprofagia, se puede hacer mucho daño. Así que yo diría esas cuatro tentaciones. Pero son constructores de opinión y pueden edificar, y hacer un bien inmenso, inmenso.”

(Ver entrevista completa aquí)

 

Aclaremos entonces:

Significado de COPROFILIA: Atracción fetichista por los excrementos.

Significado de COPROFAGIA: Ingestión de excrementos.

Aunque la comparación es ingeniosa… ¿Es necesario esto, señor BergogLÍO? ¿Es necesario poner a adultos y niños en esta situación? Hoy pasaban por la radio la noticia… Si mi hijo pequeño hubiera escuchado, seguramente hubiera preguntado: ¿de qué estaban hablando? A ver si, con el mismo ingenio, me dice cómo se lo explico…

Pues parece que, si es necesario, BergogLÍO adora utilizar imágenes visuales ordinarias y etiquetas para todos los que no piensen como él, y transformar al oponente (al mejor estilo comunista), no en un individuo con ideas y argumentos sino en una caricatura descartable.

Una etiqueta cancela la discusión, porque ¿cómo demostrar lo contrario?, ¿cómo responder al estereotipo en que él encasilla al contrario?

Es ésta su típica forma, deshumanizante y desprovista de caridad, donde no hay admonición paternal ni corrección fraterna; sólo categorías descalificatorias, destinadas al consumo del mundo (operando a niveles emocionales y no racionales), y que imposibilitan cualquier conversación y, por ende, la búsqueda de la verdad.

Como ejemplo, he aquí una recopilación de algunas de las etiquetas Bergoglianas:

 

“¡Solterona!”

“¡Fomentador de coprofagia!”

“¡Especialista del Logos!”

“¡CuentaRosarios!”

“¡Funcionario!”

“¡Ensimismado, prometeico neo-pelagiano!”

“¡Pelagiano!”

“¡Señor quejica!”

“¡Triunfalista!”

“¡Cristiano lloroso!”

“¡Momia de museo!”

“¡Príncipe renacentista!”

“¡Obispo de aeropuerto!”

“¡Ideólogo del Logos!”

“¡Curial leproso!”

“Ideólogo”

“¡Cristiano de cara larga, cristiano triste de funeral!“

“¡Cristianos con cara de pepinillos en vinagre!”

“¡Obispo arribista!”

“¡Liturgista obsesivo!”

“¡Recitador de oraciones!”

“¡Autoritarios!”

“¡Elitista!”

“¡Quejumbroso y pesimista desilusionado!”

“¡Cristiano triste!”

“¡Niños con miedo a bailar!, ¡miedo a gritar! ¡miedo de todo!”

“¡Buscador de certezas en todo!”

“¡Cristiano que no es libre, es cerrado, triste, atrapado!”

“¡Cristiano derrotista!”

“¡Recitador de credos!

“¡Cristiano cotorra!”

“¡Cristiano de fe aguada, de esperanza débil!”

“¡Inquisidor a bastonazos!“

“¡Seminaristas que aprietan los dientes y esperan a que termine!

“¡Ideólogo abstracto!“

“¡Fundamentalista!”

“¡Sacerdote adulador e idólatra!”

“¡Adorador del dios Narciso!”

“¡Sacerdote magnate!”

“¡Religiosas con un corazón avinagrado!”

 

Y habiendo calmado el ímpetu de mis dedos escritores con este descargo,  hago otra importante  advertencia:

Bergog LÍO califica a una parafilia como “enfermedad”, y como ya habíamos aclarado en un post anterior (ver aquí), estas conductas son VICIOS y al considerarlas como trastornos mentales se logra quitarles el peso moral, y de esta manera, si la persona esta “enferma” no puede decirse que esté procediendo bien o mal, justamente porque las enfermedades se padecen.

Esta conducta, como todo vicio, es un problema moral donde no se cultiva la templanza con respecto al manejo de lo placentero. Como nos enseña la teología moral, practicando la virtud se logra ser más virtuoso, y fomentando el vicio se cae en más inmoralidades.

Son enfermedades, pero del alma; y si Bergog LÍO hubiera querido hablar claro, así de claro debería haberlo dicho porque el mundo “compra” lo que más le conviene.

“El hombre bueno saca el bien del buen tesoro que tiene en su corazón; mas el hombre malo, de su propia maldad saca el mal; porque la boca habla de lo que rebosa el corazón”

(San Lucas, VI, 45).

Fuentes: 

https://moimunanblog.com/2014/01/19/el-pequeno-libro-de-los-insultos-de-francisco/

http://novusordowatch.org/2016/12/filthy-francis-unloads-more-bilge-perverted-imagery/