PARA SANTIFICAR EL DOMINGO Y FIESTAS DE PRECEPTO

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA

inmaculada

Ornamentos blancos, pero en Hispanoamérica, por privilegio especial, pueden ser celestes

Introito

Gozosa me regocijo en el Señor, y mi alma se alegra en mi Dios, porque me vistió con vestidos de salud y me cubrió con manto de justicia, como a una esposa adornada con sus joyas. Te exaltaré, Señor, porque me recibiste y no alegraste a mis enemigos sobre mí. Gloria al Padre…

Colecta

Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen preparaste a tu Hijo una digna morada; te suplicamos que, así como la preservaste a Ella de toda mancha, por la muerte prevista de tu mismo Hijo, hagas que también nosotros, por su intercesión, lleguemos a Ti puros. Por el mismo Señor…

Conmemoración de la Feria de Adviento

Moved, oh Señor, nuestros corazones a preparar los caminos de vuestro Unigénito Hijo; a fin de que merezcamos serviros con un corazón puro, mediante la venida de Aquél que con Vos vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos.

Epístola.

(Del Libro de la Sabiduría, VIII, 22-35):

El Señor me poseyó desde el principio de sus caminos, antes que hiciera nada en el comienzo. Fui decretada eternamente, y desde el principio, antes que fuera hecha la tierra. Aún no existían los abismos, y yo ya había sido concebida; aún no habían brotado las fuentes de las aguas; aún no habían sido asentados los montes con su pesada mole; yo fui engendrada antes que los collados. Aún no había hecho la tierra, ni los ríos, ni los quicios del orbe de la tierra. Cuando preparaba los cielos, allí estaba yo; cuando ceñía los abismos con valla y ley inmutable; cuando afirmaba los astros arriba, y nivelaba las fuentes de las aguas; cuando ponía sus términos al mar y dictaba la ley a las aguas, para que no pasaran de sus límites; cuando pesaba los fundamentos de la tierra. Con Él estaba yo, ordenándolo todo, jugando delante de Él todo el tiempo; jugando en el orbe de las tierras; y mis delicias eran estar con los hijos de los hombres. Ahora, pues, hijos míos, oídme: Bienaventurados los que guardan mis caminos. Escuchad el consejo, y sed sabios, y no lo despreciéis. Bienaventurado el varón que me oye, y que vela todos los días a mi puerta, y que guarda los umbrales de mi puerta. El que me encontrare a mí, encontrará la vida, y beberá la salud en el Señor.

 

Gradual

Bendita eres Tú, oh Virgen María, del Señor Dios excelso sobre todas las mujeres en la tierra. Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú el honor de nuestro pueblo.

Aleluya.

Aleluya, aleluya. Toda hermosa eres, María; y no está en Ti la mancha original. Aleluya.

Evangelio

(San Lucas, I, 26-28):

En aquel tiempo fue enviado por Dios el Ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una Virgen desposada con un varón llamado José, de la casa de David, y el nombre de la Virgen era María. Y habiendo entrado el Ángel a ella, dijo: Dios te Salve, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Credo.

Ofertorio.

Dios Te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú entre las mujeres, aleluya.

Secreta.

Acepta, Señor, la saludable hostia que te ofrecemos en la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, y haz que, así como confesamos que, con tu gracia preveniente, la preservaste a Ella inmune de toda mancha, así por su intercesión, seamos libertados de todas las culpas. Por N.S.J.C.

Conmemoración de la Feria de Adviento

Os rogamos, Señor, os aplaquéis con las oraciones y hostias de nuestra humildad; y no pudiendo alegar mérito alguno, socorrednos con vuestros auxilios. Por N.S.J.C.

Prefacio

Prefacio de la Santísima Virgen María

 Latín

Vere dignum et iustum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Et te in Conceptione Inmaculata beatæ Mariæ semper Virginis collaudare, benedicere et prædicare. Quæ et Unigenitum tuum sancti Spiritus obumbratione concepit: et virginitatis gloria permanente, lumen æternum mundo effudit, Iesum Christum Dominum nostrum. Per quem maiestatem tuam laudant Angeli, adorant Dominationes, tremunt Potestates. Cæli, cælorumque Virtutes, ac beata Seraphim, socia exsultatione concelebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admitti iubeas, deprecamur, supplici confessione dicentes:

Sanctus Sanctus Sanctus…

 
Castellano

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo y lugar te demos gracias, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno. Y el alabarte, bendecirte y glorificarte en la Concepción Inmaculada de la bienaventurada siempre Virgen María, que habiendo concebido a tu único Hijo por virtud del Espíritu Santo, dio a luz, conservando siempre la gloria de su virginidad, a la Luz eterna, Jesucristo Nuestro Señor. Por Quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, tiemblan las Potestades; los Cielos y la Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines la celebran con recíproca alegría. Te rogamos que, con sus alabanzas, recibas también las nuestras, cuando te decimos con humilde confesión:

Sanctus Sanctus Sanctus…

Comunión.

Gloriosas cosas se han dicho de Ti, María; porque te hizo grande el que es poderoso.

Poscomunión.

Haz, Señor, Dios nuestro, que los Sacramentos que hemos recibido, reparen en nosotros las heridas de aquella culpa de la cual preservaste de un modo singular la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada María. Por N.S.J.C.

Conmemoración de la Feria de Adviento

Saciados con este alimento espiritual, os rogamos, oh Señor, humildemente, que por la participación de este misterio nos enseñéis a despreciar las cosas terrenas y a amar únicamente las celestiales. Por N.S.J.C.