Novena en honor de Santa Lucía de Siracusa

Mártir

Día 3

Patrona de personas con problemas oculares; ciegos; escritores; autores; cristaleros; obreros; campesinos; talabarteros; mártires. Protectora contra la ceguera; problemas oculares; epidemias; enfermedades e infecciones de la garganta; hemorragias

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DÍA TERCERO

Puesto de rodillas delante del altar o imagen de Santa Lucía, se dará principio con la “señal de la Cruz”, y levantando el corazón a Dios, procurar alentar la confianza y avivar la fe; haciéndose presente con la consideración a toda la Corte Celestial, y a la Reina de los Ángeles nuestra especial abogada, en cuya presencia con humildad, dolor y arrepentimiento, dirá el Acto de Contrición acostumbrado: Señor mío Jesucristo, etc.

Oración preparatoria

Gloriosa Santa Lucía, Virgen y Mártir de Jesucristo; si es para gloria de su Majestad divina, y para honra vuestra, que yo consiga lo que deseo y pido en esta Novena, alcanzadme esta gracia del Señor; y si no enderezad mi petición, y pedid para mí a Dios aquello que más me conviene para mayor gloria suya, vida, salud y provecho de mi alma. Amén.

Oración a Dios Nuestro Señor

Dios y Señor de los principados, que por vuestro medio de los Ángeles y Arcángeles cuidan de la salud de los hombres, alumbrando, instruyendo y mandando; yo os ofrezco los merecimientos de estos celosísimos espíritus, y los de vuestra sierva santa Lucia, a quien comunicasteis vuestro espíritu principal para vencer a sus enemigos; y os suplico que por su intercesión me concedáis la victoria de los enemigos del alma, y el favor especial que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

Aquí se rezará un Padre Nuestro y Ave María, y después se dirá lo siguiente:

Oración a Santa Lucía

Gloriosa Santa Lucía, virgen castísima y dechado de pureza, mártir ilustre, gloria de Sicilia, columna firme de la Iglesia cristiana, cuyos enemigos venciste derramando tu propia sangre, estableciste su fe con la valerosa confesión que hiciste de ella delante del tirano, y con los prodigios con los que Dios hizo glorioso tu martirio; universal protectora en tu vida, y después de tu dichosa muerte, de los que devota y confiadamente se encomiendan a  tu intercesión, como lo experimentó tu propia madre, librándose por tus oraciones del flujo de sangre que padecía, y lo han experimentado en todos los tiempos tus devotos en todos sus males, y particularmente en los de la vista, de que eres especial Abogada; yo alabo y doy gracias al Señor por todos los privilegios, gracias y virtudes con que te ennobleció para que fueses digna esposa de mi Señor Jesucristo, templo y grata morada del Espíritu Santo; y te suplico afectuosa y rendidamente, que interpongas tus ruegos con el Señor, y me alcances de su clemencia y liberalidad, las virtudes necesarias para conseguir la perfección que corresponde a mi estado, una fe firme, una esperanza constante y una encendida caridad; verdadero arrepentimiento de mis pecados, luz y acierto para hacer una confesión bien hecha de todos ellos, y una eficaz resolución de mejorar mi vida; también confío librarme por tu intercesión de toda ceguedad, tanto corporal como espiritual, para que haciendo mientras me dure esta vida, obras dignas de la luz, merezca ver la luz de Dios en la vida eterna; igualmente espero conseguir la gracia especial que pido en esta Novena para honra tuya y mayor gloria de Dios, para siempre amarle y nunca más ofenderle. Amén.

Ahora, alentando cuanto se pudiere la confianza, con las palabras que a cada uno le dictare su afecto, le pedirá por medio de la Santa, el favor que en especial desea con-seguir. Y luego para obligar más a Dios pondrá por intercesora a la Reina de los Ángeles, diciendo la siguiente

 Oración a Nuestra Señora

Soberana Reina de los cielos y Señora de todos los nueve Ciaras, María Santísima, digna Madre de mi Señor Jesucristo, templo vivo de la Divinidad, y depósito de los tesoros de su gracia, principio de nuestro remedio, restauradora de la universal ruina del linaje humano, nuevo gozo de los Santos, gloria de las obras del Altísimo, y único instrumento de su Omnipotencia; confiésote por Madre dulcísima de misericordia, refugio de los miserables, amparo de los pobres y consuelo de los afligidos; y todo lo que en Ti, por Ti y de Ti confiesan los espíritus Angélicos y los Santos todo lo confieso; y lo que en Ti y por Ti alaban a. la Divinidad, y la glorifican, todo lo alabo y glorifico, y por todo te bendigo, magnifico, confieso y creo; y pues el poder Divino convida a todos los pobres desvalidos, ignorantes, pecadores, grandes, pequeños, enfermos, flacos, y a todos los hijos de Adán, de cualesquiera estados, condiciones y sexos, Prelados, Príncipes e inferiores para que Vengan por su remedio, a su infinita y liberal providencia, por medio de vuestra intercesión, porque sola Vos, piadosísima Madre de los pecadores, y Virgen purísima, de quien tomo carne humana el Verbo, sois poderosa para solicitar nuestro remedio y alcanzarle: por tanto, sagrada Reina de todas las Jerarquías, os pido y suplico en nombre de todas ellas, nos alcancéis de vuestro querido Hijo la exaltación de su santo Nombre en todas las cinco partes del mundo, la salud espiritual de todas las almas, la extirpación de las herejías, la ruina del soberbio príncipe de las tinieblas, la universal extensión de la Santa Iglesia, y la paz y concordia entre los Príncipes cristianos, para que todos alabemos el santo nombre de Jesucristo, a quien sea la gloria por infinitos siglos de los siglos. Amén.

Se acabará la Novena con la siguiente conmemoración de la Santa.

Aña. ¡Oh Lucia, Esposa de Jesucristo! eres columna firme: todo el pueblo cristiano aguarda que recibas la corona de la vida.

v- La gracia fue, derramada en tus labios.

R-Por esto Dios te bendijo para siempre.

Oración

Señor Dios Salvador nuestro, escuchad benigno nuestras súplicas, para que así como nos alegramos en la solemnidad de la bienaventurada Santa Lucía, vuestra virgen y mártir, así también seamos encendidos con piadosos afectos de devoción. Por nuestro Señor Jesucristo vuestro Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Al fin se dirá:

Bendito, alabado, ensalzado y glorificado, y de todos muy amado sea el Santísimo Sacramento del altar, y la Purísima Concepción de María Santísima, Madre de Dios, y Señora nuestra, concebida sin mancha de pecado original, desde el primer instante de su ser natural. Amén Jesús.

En todos los nueve días se hará de este mismo modo la Novena, mudando solamente la Oración que corresponde al Coro de los Ángeles, en cuyo lugar se irán diciendo según los días, las que se siguen.