ORACIÓN DEL PARACAIDISTA

DAME, DIOS MÍO

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Dame, Dios mío, lo que te queda.

Dame lo que jamás se te pide.

 

No te pido reposo, ni tranquilidad,

Ni la del alma, ni la del cuerpo.

No te pido la riqueza, ni el éxito, ni la salud.

Tantos te piden esto, Dios mío, que ya no debes tenerlo.

 

Dame, Dios mío, lo que te queda.

Dame lo que se te rechaza.

 

Quiero la inseguridad y la inquietud,

Quiero la tormenta y la lucha.

Quiero el sufrimiento y la gloria en el combate…

 

Dame, Dios mío, lo que te queda:

Dame lo que se te rechaza

Quiero la tormenta y la lucha.

Quiero el sufrimiento y después la muerte en el combate.

 

Que Tú me lo des, Dios mío, definitivamente;

Que yo esté seguro de tenerlo siempre;

Porque no siempre tendré el coraje de pedírtelo.

 

Dame, Dios mío, lo que te queda.

Dame lo que otros no quieren.

Pero, dame también el coraje, la fortaleza y la fe.

 

Pero, dame también el coraje, la fortaleza y la fe,

Para que esté seguro de mí.