JORGE DORÉ- POESÍA

LA GREY

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La grey se dispersa.
La herejía avanza
cegando pupilas
y engrillando almas.

Alguien vuelve a Cristo
hacia la montaña
y allí lo reciben
con clavos y lanzas

revolucionarios
que –airados– demandan
Su pena de muerte.
Lo insultan y ultrajan

por su verbo de odio
y por la arrogancia
de afirmar que sólo
Su camino salva,

por llamar perversos
a quienes se hermanan
con ideologías
viles, depravadas;

por creacionista,
por su dogma a ultranza,
por ser un pro-vida,
por su intolerancia.

Y así, entre improperios
y espumosa rabia,
infames sicarios
martillan y clavan

sus resentimientos
en la carne blanca
de Aquel que, al mirarlos,
perfora sus almas.

Más tarde festejan
su crimen y danzan
en templos humeantes
con furia pagana;

maldicen, blasfeman,
al tiempo que arman
Babel con andamios
en las hondonadas.

Todo lo malogran,
todo lo socavan,
todo lo corrompen
y entre sí se alaban.

La grey agoniza
y el mal va a la zaga
de los pocos justos
que, devotos, guardan

la Santa Doctrina,
la fe inalterada  
y el Dogma Divino
con firme esperanza.

El mal ciñe el orbe
como una mortaja
y a las Cristo en punto
será desgarrada.