VOTO PARA REDIMIR LAS ALMAS DEL PURGATORIO

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Este voto consiste en la oblación o voluntaria donación que el fiel hace del fruto satisfactorio de sus obras durante su vida, y de los sufragios que se le aplicarán después de su muerte, poniéndolas en manos de la Santísima Virgen para que las aplique, según su beneplácito, a las Almas del Purgatorio.

Todas las obras buenas que practicamos en estado de gracia santificante, tienen la virtud de producir cuatro efectos: meritorio, propiciatorio, impetratorio y satisfactorio.

El efecto meritorio de nuestras buenas obras consiste en aumentar la gracia y la gloria del que las practica, y este efecto no puede cederse a nadie.

El efecto propiciatorio es hacer a Dios propicio, aplacando la ira de su Divina Justicia.

El efecto impetratorio está en alcanzarnos gracias y favores de parte de Dios.

El efecto satisfactorio es aquel que nos permite pagar la pena temporal que merecemos por nuestros pecados.

Sólo este último efecto es el que podemos ofrecer a las Almas del Purgatorio mediante este Voto, a fin de que les sirva para completar la pena temporal que por sus pecados deben a la Justicia Divina y que están pagando en el Purgatorio.

Es decir, que todos los actos que una persona puede hacer para sí para la salvación de su propia alma, como son oraciones, ayunos penitencias, indulgencias, jubileos, e incluso las Misas que le ofrecieran por su alma después de haber fallecido, todos estos sufragios los pone en manos de la Santísima Virgen para que Ella los distribuya a favor de la Benditas Ánimas del Purgatorio.

Verdaderamente es un Acto heroico pues renuncia a los sufragios por su propia alma a favor de las del Purgatorio.

Si un sacerdote hiciera este Acto heroico, no por ello deja de aplicar la Santa Misa por las intenciones que se debe por estipendio.

Este voto de Ánimas fue enriquecido con muchos favores por la Santa Sede, por S.S. Benedicto XIII en 1728, confirmado posteriormente por S.S. Pío VI en 1788 y por último por S.S. Pío IX en 1852.

Santa Gertrudis fue tentada por el demonio a la hora de su muerte diciéndola que como ella había dado todas sus satisfacciones a las Almas, tendría que padecer mucho en el Purgatorio por sus pecados. Pero todo era sugestión diabólica para atribular a la Santa. Se le apareció Nuestro Señor Jesucristo y la consoló diciéndole que para que entendiese cuán grata la había sido la caridad que tuvo con las Almas, le perdonaba desde entonces todas las penas que debía pagar en el Purgatorio.

Aquellos que hacen el VOTO DE ÁNIMAS, ganan indulgencia plenaria todos los lunes del año, a condición de asistir al Santo Sacrificio de la Misa con intención de dar reposo y consuelo a las Benditas Almas del Purgatorio; también si ofrecemos el Santo Rosario a la Virgen con el mismo fin caritativo.

 

VOTO, según y como se publicó y repartió impreso

Por la Villa y comunidades de Religiosos y Religiosas de Madrid,

Por los meses de Junio y Julio del año de 1729.

 

Para mayor gloria y honra de Dios, uno en Esencia y Trino en Personas, para alguna imitación de mi dulce Redentor Jesucristo, y para muestra de mi cordial esclavitud a la Madre de Misericordia, María Santísima, Madre amorosa de todas las Almas del Purgatorio. Yo (N.N.) pretendo ser redentor de aquellas pobres Almas, encarceladas por deuda de pena a la Divina Justicia, y por falta de obras satisfactorias; y en aquel modo que puedo, lícitamente y sin pecado alguno, libre y espontáneamente hago Voto de redimir aquella Alma o Almas que quiere la misma Madre Virgen, renunciando Yo, y haciendo donación de mis obras satisfactorias, propias o participadas, tanto en vida como en muerte, y después de mi muerte.

Por tanto, hago y confirmo este Voto; y en caso de no tener yo bastantes obras satisfactorias, para pagar las deudas de aquella Alma o Almas escogidas de la misma Madre de Misericordia; y para satisfacer las mías por mis pecados (los cuales detesto de todo corazón, con firme propósito de nuca más pecar) me obligo, y quiero pagar en la cárcel del Purgatorio, con penas, todo lo que me faltare de obras satisfactorias, y lo firmo, citando por testigos todos los vivientes en las tres Iglesias Triunfante, Penitente y Militante.

Hecho en …….

A …. días del mes de …….. de …..