OSKO: CONSTIPACIÓN EPISCOPAL PROFUNDA

ELEISON 482 y la Sede Vacante

¿De qué cosa podríamos ser acusados ahora?

¿Quién será el que inclusive (y para nuestro completo asombro, contradiciendo lo expresado anterior y públicamente) no tenga empacho en salir a decir alguna cosa con el fin de defender, vaya uno a saber cuál posición o qué contubernio?

¿Tal vez debamos esperar que este Obispo, que publica sus ideas, nos reclame por usar sus mismas palabras para demostrar su impostura?

¿O que, quizás, lleguen a reclamarnos “derechos de autor” o “propiedad intelectual?

¡Ay!

Pero, al menos hasta ahora, Mons. Williamson no ha salido a decir que no podemos hablar de lo que él expresa de manera pública. Ya es algo. Aunque, por “agradecidos” que pudiéramos estar, no por eso dejaremos de mostrar lo que nos parece es SU error.

Y, sin embargo…, NADIE podrá decir que nos metemos con su fuero interno o con sus intenciones, sean estas las que pudieran ser, ni menos con cuestiones privadas o “secretos de confesión” (que a nosotros nos son desconocidos, digo…, también, por las dudas).

¡Qué pena tener que decir que otros no pueden decir lo mismo!

Nos abocaremos, pues, a comentar otro ELEISON, donde Mons. Williamson pretende contrarrestar la posición que sostiene que la Sede de Pedro se encuentra en estado de Vacancia, ahora, en este preciso momento, sin que excluyamos la posibilidad de que dicha vacancia tenga una prolongación mucho mayor que la del momento actual, desde que Bergoglio usurpa la Sede Petrina.

Sedevacantismo, Nuevamente II

La Iglesia que los sedevacantistas intentan salvar
A límites humanos se esclavizan, a decir verdad

La cuestión es exactamente al revés de como la plantea el obispo.

De paso, hay que decir que los versos me parecen realmente deplorables. Pero bueno… al Obispo le gustan. Habrá que aguantarlos.

En cuanto al argumento: sencillamente yo no sé cómo Mons. Williamson consigue siquiera enunciar semejante cosa cuando él mismo y sus seguidores esperan una Restauración y una Reconquista de los ámbitos usurpados por la Revolución Modernista (por la Revolución a secas sería mejor, si se entendiera claramente que esta última se identifica con el “Misterio de Iniquidad”)

¿Quiénes son los que se “esclavizan a límites humanos, a decir verdad”?

¿Los que esperamos la resolución final de la actual Apostasía por mano de Quien enseña desde hace milenios “LA VENGANZA ES MÍA”, venganza después de la cual serán restauradas todas las cosas por el Rey de reyes?

¿O los que esperan que, por medio de la realización de determinadas obras humanas, se produzca la llegada de un supuesto y mítico “Papa Santo” y de un Rey, príncipe o Jefe de Estado de similares características, que procedan a restaurar todas las cosas?

Humana…, demasiado humana; solución que resulta ser la suya, Monseñor, y no la nuestra.

Para cualquier alma Católica que se da cuenta hoy de la gravedad de la crisis en la Iglesia y que agoniza por ello, la simplicidad del sedevacantismo desechando como inválidos a la Iglesia y a los Papas del Vaticano II puede volverse una seria tentación. Peor aún, la aparente lógica de los argumentos eclesiavacantistas y sedevacantistas puede tornar esa tentación en una trampa mental que en el peor de los casos conduce a un Católico a perder completamente su fe. Es por eso que estos Comentarios retornarán con más detalle al principal argumento de la variedad de argumentos expuestos por MonsS en su artículo de 1991 mencionado aquí la semana pasada. He aquí nuevamente ese argumento:

Antes de llegar al ya famoso argumento de Monseñor Sanborn, algunas precisiones.

De las palabras de Mons. Williamson se sigue entonces que NO HAY QUE DESECHAR como inválidos a la iglesia conciliar ni a los “papas del Vaticano II”. Según él son muy válidos, deben de ser también muy lícitos, y muy católicos (o un poquito de todo eso; si no, no se entiende), y seguramente hay que esperar de todos ellos la “jurisdicción que solamente ellos pueden otorgar”… (otra vez, o un poquito de ella).

Claro, se entiende; lo contrario a todo esto sería una GRAVÍSIMA TENTACIÓN, según Mons. Williamson; pero en nuestra defensa aprovecharé los “términos medios” episcopales para decir que se trataría de una “medio gravísima tentación”, o un poquito de ella. Que no exagere pa´ ningún lado, ¡qué tanto!…

¿Acaso, aquel libro de Mons. Lefebvre titulado “ACUSO AL CONCILIO”, sucumbe también ante la “seria tentación” de sostener y predicar una mirada demasiado humana y simplista?

482-1

Nuevamente; si no ha leído, ¡¡¡ lea, Monseñor !!!

Es completamente al revés. A “perder completamente la Fe” induce más bien el predicar de manera constante y sistemática que un “anticristo”, un “payaso”, un “apóstata”, como suelen ser llamados los “papas”, “cardenales” y “obispos” conciliares, por todo el espectro de la FAL$A RE$I$TENCIA, sigan, AL MISMO TIEMPO, siendo consideradas verdaderas y legítimas autoridades de la Iglesia Católica.

Doble discurso, falso por cierto, y no conforme a ni sucesor de la prédica del Arzobispo Mons. Marcel Lefebvre, como ya se ha dicho en otros momentos y reiteraremos más adelante.

Resulta hartante que TODAVÍA se siga hablando de “CRISIS EN LA IGLESIA”. Es una forma eufemística, a mi modo de ver, de referirse a la Apostasía Institucional de Roma, que llegó a materializarse de la mano del Concilio Vaticano II, y bastante después de haber comenzado a consumarse la Apostasía de las Naciones, pero que YA HABÍA AVANZADO en diversos ámbitos institucionales eclesiales, mucho antes de dicho Concilio.

No apareció la dicha Apostasía del modo en que sale un conejo de la chistera de un mago. Se trata de un proceso durante el cual el Misterio de Iniquidad se ha ido desarrollando, cosa ésta de la que tenemos noticias desde tiempos apostólicos.

La eclosión que supone el Concilio Vaticano II, en todo caso representa el momento de la irrupción de una secta, la del VATICANO II que, por medio de determinados individuos, usurpa los lugares y las funciones de una Iglesia, la Verdadera, que ha sido ECLIPSADA, de lo cual tenemos señales palpables.

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La Iglesia Católica entonces NO ESTÁ EN CRISIS. Es contrario a su indefectibilidad afirmar tal cosa. Es precisamente aquí donde puede verse con claridad que ALGO FALLA en la eclesiología de TODA la FAL$A RE$I$TENCIA y de prácticamente toda la Tradición.

Por supuesto, de semejante postura ideológica se sigue el tremendo error de continuar sosteniendo que un abominable apóstata como Bergoglio siga siendo Pontífice Verdadero de la Verdadera Iglesia de Cristo.

A mi modo de ver, semejante pensamiento entraña una grave ofensa para la Sponsa Christi, tanto como para su Divino Esposo.

Por otra parte ya he dicho que el argumento de Monseñor Sanborn, que con tanta insistencia ataca Mons. Williamson NO ES EL PRINCIPAL ARGUMENTO SEDEVACANTISTA, tal y como insiste en anunciar el fraudulento obispo inglés.

Pero vuelve sobre él… y eso es porque procura evitar los verdaderos y sólidos argumentos de dicha posición.

Mayor: la Iglesia Católica es absolutamente indefectible (tiene la garantía de Dios mismo de que Ella durará hasta el fin del mundo. Cf. Mat. XXVIII, 20). Menor: Pero la Iglesia Conciliar o Novus Ordo, abrumada por el neo-modernismo y liberalismo, representa una absoluta defección. Conclusión: la Iglesia Novus Ordo es absolutamente no Católica y sus Papas son absolutamente no Papas. En otras palabras, la Iglesia es absolutamente blanca mientras que la Neo-Iglesia es absolutamente negra, así que la Iglesia y la Neo-Iglesia son absolutamente diferentes. Para mentes que gustan de pensar en blanco y negro sin nada entre los dos, este argumento posee mucha atracción. Pero para mentes que se dan cuenta que en la vida real las cosas son a menudo grises o una mezcla de negro y blanco (sin que el negro deje de ser negro o el blanco deje de ser blanco), el argumento es demasiado absoluto para ser verdad. Así, en la Mayor hay una exageración de la indefectibilidad de la Iglesia y en la Menor hay una exageración de la defección de la Neo-Iglesia. La teoría puede ser absoluta pero la realidad raramente es absoluta. Miremos a la indefectibilidad y a la defección Conciliar, como ellas son en la realidad.

¡Qué lío!, ¿no? Con sus propias palabras Mons. Williamson habla, o escribe, “NEO-IGLESIA”… Si es NEO, es porque es NUEVA. Si es nueva es porque NO ES LA MISMA que ERA. Ergo… ¡Qué lío!, ¿no, Monseñor?

El problema se presenta desdibujado por arbitrio del mismo Mons. Williamson, al que —ya dijimos en el inmediatamente anterior comentario a sus Eleison— LE FALLA LA LÓGICA. O sea que debería revisar sus silogismos, que más parecen sofismas.

Por lo tanto, y primeramente, usaremos argumentos escriturísticos; ya que él mismo los menciona: La Iglesia tiene la garantía de que Ella durará hasta el Fin del Mundo, y tal cosa se deduce de Mateo XXVIII, 20, según dice Mons. Williamson.

Pues bien. San Mateo dice exactamente lo siguiente, completito:

18 Y llegándose Jesús les habló, diciendo: Todo poder me ha sido dado en el cielo y sobre la tierra.

19 Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo;

20 enseñándoles a conservar todo cuanto os he mandado. Y mirad que Yo con vosotros estoy todos los días, hasta la consumación del siglo.

Una lectura profunda y completa de estos textos bíblicos demostrará que EN NADA ABSOLUTAMENTE se oponen a la tesis sedevacantista.

Por un lado, nada impide que la Iglesia continúe efectuando las tareas asignadas aquí, si acaso ocurriese que la Sede de Pedro fuese usurpada o se encontrase en un período prolongado de vacancia, como es el caso actual y como ha sido (aunque más brevemente) en otros momentos de la historia de la Iglesia.

La aplicación de este falso argumento de Mons. Williamson implicaría, entonces, que de la Revolución Luterana también deberíamos estar haciendo un diagnóstico en contra de la Indefectibilidad de la Iglesia.

Sin embargo esto de ninguna manera es así. La realidad es muy otra; por lo tanto, como ES OTRA la realidad, y NO la que pretende Mons. Williamson, todo el resto de su presentación se desmorona estruendosamente.

Además de que podríamos, algo capciosamente, decir que la promesa llega HASTA la Consumación del siglo… cosa que muy bien podría estar ocurriendo ahora mismo. De hecho, el Fin de los Tiempos ya habría comenzado, y verdaderamente nos encontraríamos en dichos tiempos. Y esto último también es escriturístico, y entonces, pues, muy bien podría decirse que la Indefectibilidad llega hasta este punto, pero que luego sedesvanece, y no se estaría contradiciendo el texto, aunque sí algunas interpretaciones triunfalistas y judaizantes respecto de la Verdadera Iglesia de Cristo.

En cuanto a la Mayor, los sedevacantistas frecuentemente exageran la indefectibilidad de la Iglesia tanto como ellos frecuentemente exageran la infalibilidad del Papa, porque eso es lo que ellos precisan para apoyar su horror emocional sobre lo que ha devenido la Iglesia Católica desde el Concilio. Pero en la realidad así como esa infalibilidad no excluye grandes errores de algunos Papas en la historia de la Iglesia, y solamente aplica cuando el Papa está, sea Ordinariamente diciendo lo que la Iglesia siempre ha dicho, o Extraordinariamente, está involucrando todas las cuatro condiciones de la definición de 1870, así la indefectibilidad de la Iglesia no excluye absolutamente algunas enormes defecciones en momentos dados de la historia de la Iglesia tales como los triunfos del Islam o del Protestantismo o del Anticristo (Luc. XVIII, 8), sino que sólo excluye de modo absoluto una defección total, o un fracaso total (Mat. XXVIII, 20). Así, la indefectibilidad no es tan absoluta como MonS lo pretende.

Nuevamente, Mons. Williamson proyecta sus errores sobre sus adversarios.

Son las personas como él las que precisamente exageran la infalibilidad Pontificia y la Indefectibilidad de la Iglesia.

Mons. Williamson habla de una “crisis dentro de la Iglesia”. Nosotros hablamos de LA APOSTASÍA, que por supuesto se da en lo que antiguamente fue la Cristiandad, pero que pone todo lo que conquista FUERA DE LA IGLESIA. Porque ningún apóstata permanece DENTRO de la Iglesia.

Es que no ocurre una apostasía parcial e interna que se produce de a poquito; no hay, en este caso, no puede existir, una Apostasía material y NO FORMAL, como sí puede decirse de la herejía.

Lo que ha habido desde el Concilio Vaticano II y lo que hay ahora mismo es una SUSTITUCIÓN (no importa si es gradual, progresiva o abrupta) de la Fe.

Y no se trata esta cuestión, grave de suyo, de ningún horror emocional sino de un espanto; espanto al que parece ser que el obispo inglés es poco sensible: LA APOSTASÍA.

Uno se explica, entonces, la razón por la cual Mons. Williamson ni siquiera la menciona. Ya lo hemos dicho numerosas veces: él y toda la FAL$A RE$I$TENCIA evitan mencionar la palabra APOSTASÍA.

¿Será que no les provoca ningún “horror emocional”?, o… ¿será que prefieren no mencionarla precisamente por tratarse de algo que es determinante?

Son insensibles a los hechos que demuestran dicha apostasía y es por eso que “se la pierden”.

Los ejemplos que a renglón seguido sugiere el trastornado Episcopus Albionensis, son completamente desordenados e inapropiados para demostrar lo que él pretende.

Baste con un solo ejemplo: “Los Triunfos del Islam”…; hay que ser verdaderamente caradura para presentarnos semejante ejemplo que, en todo caso, fortalece aún más la posición contraria.

Porque nosotros, los que afirmamos que Bergoglio es un usurpador de la Sede Petrina y del cargo inherente, también sostenemos que se trata de una usurpación que podría ser transitoria, tal como lo fueron las de ciertos ANTIPAPAS de la historia, pero que muy bien podría no serlo, absolutamente hablando.

(Al respecto es importante decir lo siguiente. No pretendemos dogmatizar ni proponer como doctrina indiscutible lo que pensamos respecto de la situación actual ni de las expectativas por los sucesos venideros. Sin embargo nos atenemos a lo que vemos y a lo que las SSEE afirman al respecto.

Pero es inevitable decir que “… no se ve cómo podría, por medio de acciones o recursos meramente humanos, resolverse la actual situación ni cómo podría salir la Iglesia de su situación de ECLIPSE.

No parece que haya otra opción después del Anticristo; por lo que he entendido ya desde hace mucho, a la Parusía ha de seguir el Milenio, pero en todo, absolutamente todo el relato apocalíptico, no aparece mencionada ninguna jerarquía eclesiástica: ni sacerdotes, ni obispos, ni papas; ni siquiera en el propio Milenio.

Sacando la profecía de San Malaquías sobre Pedro Romano —que no es dogmática, desde luego— no veo otro apoyo para suponer que luego de Bergoglio y sus eventuales sucesores, precursores del Anticristo, pueda haber un Papa genuinamente católico. En la eventualidad presente, ¿de dónde saldría; quién o quiénes lo elegirían? Si Cristo reina en el Milenio hasta Gog y Magog y de inmediato viene el Juicio Final y la Jerusalén Celestial, no parece haber lugar para la reinstauración del papado.”

En tal sentido, sobre tan interesante cuestión volveremos en algún artículo próximamente).

En última instancia no se tratan de “enormes defecciones”, que Mons. Williamson le imputa a la Iglesia, y ésto TEXTUALMENTE, sino instancias donde el MISTERIO DE INIQUIDAD ha conseguido imponer sus posiciones en detrimento del Reino de Dios, que es LA IGLESIA DE CRISTO.

La Eclesiología de Mons. Williamson falla por los cuatro costados. Lo mismo puede decirse de la interpretación que hace respecto de la naturaleza del Dogma de la Infalibilidad Pontificia.

Parece ser que la “Gran Apostasía” no va a ocurrir jamás; puesto que esa GRAN Y COMPLETA DEFECCIÓN de la que hablan los apóstoles sería una gran trampa, una mentira, un invento, porque según Mons.Williamson no puede ocurrir esa “completa defección” que se seguiría, si le fuera dado al Maligno hacerle la guerra a los Santos y vencerlos”, como ASÍ lo afirman las SSEE.

Por lo tanto, habrá que elegir. O le creemos a Mons. Williamson, o le creemos a las SSEE.

Usted elija.

En cuanto a la Menor, es verdad que la defección del Conciliarismo es considerablemente más grave que la del Islam o la del Protestantismo, porque ésta golpea a la cabeza y al corazón de la Iglesia en Roma, que éstos no hicieron. Sin embargo, aún medio siglo de Conciliarismo (1965 a 2016) no ha hecho que la Iglesia defeccione o falle totalmente. Por ejemplo, Monseñor Lefebvre y él no estaba solo mantuvo la Fe en alto desde 1970 hasta 1991, sus sucesores hicieron lo mismo, más o menos, desde 1991 hasta 2012, y la asediada Resistencia sostiene todavía la línea de Monseñor, y antes de que la Iglesia humanamente colapse en un futuro no muy lejano, incuestionablemente su indefectibilidad será divinamente salvada, justo como antes del fin del mundo (Mat. XXIV, 2122). Así, el Conciliarismo como una defección de la Iglesia tampoco es tan absoluta como MonsS lo pretende.

Más allá de que argumentando que la existencia y lucha de Monseñor Lefebvre signifique o demuestre que la Iglesia Católica NO HA DEFECCIONADO COMPLETAMENTE (lo cual es obviamente cierto, y va justamente en el sentido que afirmamos nosotros, y no en el sentido que afirma Mons. Williamson), insiste con el mismo tipo de argumentos. Nuevamente pretende poner en el mismo plano al ISLAM y el PROTESTANTISMO, con lo ocurrido durante y después del Concilio Vaticano II.

La primera es una (llamada) “herejía externa”.

La segunda es un movimiento de carácter político/religioso que atañe más a una lucha de príncipes y estados que aprovechan la rebeldía de un monje y la llegada de la oportunidad propicia gracias a los momentos que la Revolución escalona en su desarrollo del “Misterio de Iniquidad”.

En cuanto a lo que Mons. Williamson llama “conciliarismo”, es muy otra cosa. Es la “Revolución metida dentro de la Iglesia”, y la subsecuente CAÍDA de la INSTITUCIONALIDAD CATÓLICA reemplazada ipso facto por elementos captados por el Misterio de Iniquidad, puestos al servicio de la GRAN APOSTASÍA.

Es por eso que ocurre el ECLIPSE de la Iglesia y NO su defección.

O, como muy bien señala Don Luis Manzano, “Los ejemplos que pone el comentarista kentiano como enormes defecciones no absolutas (Islam, protestantes, el Anticristo —que dicho sea de paso, parece que Monseñor sabe que va a ser un bautizado apóstata— el Conciliarismo y otros que tácitamente se suponen), no son de la Iglesia sino, en todo caso, de sus hombres, y por eso no pueden compararse por oposición con la defección total de la Iglesia, que Nuestro Señor revela como imposible en uno de los pasajes citados: Mateo XXVIII, 20.

Como se ve, sigue muy fláccido en lógica RW.”

En efecto, Mons. Williamson no puede no darse cuenta de que está cometiendo el grave error de NO DISTINGUIR y CONFUNDIR entre la Institución y los hombres que la integran (o la integraron). Se trata de una falta muy evidente del obispo inglés, grave y engañosa, que es difícil no imputar de deshonesta.

A renglón seguido, y como no le queda otro remedio, Mons. Williamson termina colgándose (otra vez) de la sotana de Mons. Lefebvre.

Lo cierto, y lo que importa, es que Monseñor Lefebvre finalmente terminó diciendo que: “Nuestros tradicionalistas van a perder la Fe” “Es necesario comenzar a hablar con los fieles, suavemente sí, pero hablarlo, que es muy posible que estemos en la situación de tener que asumir que EL PAPA no sea EL PAPA”.

Siendo tan opuestos los discursos, no puede decirse que la “asediada resistencia” siga la misma conducta de Mons. Lefebvre.

Entonces este silogismo necesita ser reestructurado. Mayor: la indefectibilidad de la Iglesia no excluye enormes defecciones sino solamente una total defección. Menor: el Vaticano II fue una defección enorme de la Iglesia pero no total (aún si Católicos conscientes de su peligro deben totalmente evitarlo por temor de contaminación). Conclusión: la indefectibilidad de la Iglesia no excluye al Vaticano II. Brevemente: la Iglesia de Dios es más grande que todas las maldades de Diablo o del hombre, incluso el Vaticano II. La defección Conciliar puede muy bien ser de una gravedad sin precedente en toda la historia de la Iglesia, pero la indefectibilidad de la Iglesia y la infalibilidad de los Papas vienen de Dios y no de los hombres. Como los liberales, los sedevacantistas están pensando humanamente, demasiado humanamente.

Tiene gracia.

Sin entrar en su juego sofístico, diremos que resulta ser que Mons. Williamson quiere hacernos creer que el Concilio Vaticano II y toda la iglesia conciliar serían una defección de la Iglesia que NO SERÍA, sin embargo, una DEFECCIÓN TOTAL de sus integrantes.

Me pregunto cómo podría hacer para demostrar semejante cosa, a la vista de los FRUTOS evidentes. Ah claro… ciertamente, olvidaba que él cree que un árbol puede producir frutos medio buenos y medio malos, sanos y podridos, al mismo tiempo y contradiciendo las palabras y el sentido evangélico de dicha cuestión.

De modo que será necesario, tal vez, reescribir dichos textos: “Por los frutos NO los reconoceréis, puesto que un árbol bueno puede, de vez en cuando, producir algunos frutos malos y viceversa; así que cuidado con dejarse llevar por los frutos”.

O, en términos de enfermedad, el modernismo-progresismo o conciliarismo que ocupa los estamentos directivos en la iglesia conciliar (simulando ser la Iglesia Católica, la cual, es necesario reiterar, se encuentra totalmente eclipsada) serían una leve gripe, según Mons. Williamson, y no un CÁNCER que trabaja junto con las organizaciones mundialistas en la construcción del Nuevo Orden Mundial y que ingenieriza una sociedad profundamente anticristiana.

Pero, ¡qué Dios más cruel nos ha tocado, según la exégesis williamsoniana, que ni siquiera nos otorga la gracia de advertirnos del error por medio de las señales más evidentes…!

Nuevamente; la respuesta es que no se trata de una defección de la Iglesia, sino de un ataque con posterior ocupación y sustitución de aquellos estamentos que son visibles, sin que esto signifique ninguna defección de la Verdadera Iglesia Católica, aunque puede reconocerse si, que hay una DERROTA.

Y esto también es ESCRITURÍSTICO, puesto que “Le será dado hacerle la guerra a los santos y vencerlos”.

Según el distorsionador obispo, los sedevacantistas están pensando humanamente, demasiado humanamente, como los liberales.

Ya se ha dicho que esto es falso y se han dado las razones.

Pero hagamos de cuenta que no, y preguntémosle al purpurado:

Y según usted…, ¿acaso esperar “consagraciones de Rusia”, que supuestamente debería realizar un tipo como Bergoglio, y que llevarían a que un tipo como Putin se convierta, y entonces por medio del poder del estado ruso, impedir que las potencias occidentales impongan el Nuevo Orden Mundial, y entonces, vaya uno a saber cómo, se frene todo el Misterio de Iniquidad, y el Anticristo retroceda, y también se acaben los ataques del islam contra la cristiandad, y así haya un poco de paz, para que tal vez, y con suerte, todos tengamos tiempo de dedicarnos a leer los escritos de María Valtorta y (por supuesto) los semanales ELEISON COMMENTS…, digo…, todo eso, y ya que estamos, si acaso también nos quedara algo de tiempo para investigar lo relacionado con el sexo de la esposa de Barak Obama, NO LE PARECE QUE SE TRATA DE UNA PROPUESTA SUYA HUMANA… DEMASIADO HUMANA?

Enfrente y enfrentados con su propuesta HUMANA, BIEN HUMANA, muchos católicos, sedevacantistas o no, que constatan la realidad que tenemos ante nuestros ojos, esperan la Segunda Venida de Cristo, en Gloria y Majestad.

Que se diga, si acaso, que la esperanza sobrenatural de casi toda la Patrística de los primeros cuatro siglos (que, además, continua siendo la mayor esperanza de los cristianos en más de dos milenios) puede ser considerada, con razón, MÁS HUMANA que la FÚTIL ESPERANZA de Monseñor Williamson.