POSICION CATOLICA SOBRE EL ECUMENISMO

LOS 49 PRINCIPALES DOCUMENTOS

PONTIFICADO DE PIO VI

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LAUDABILEM MAIORUM (26 septiembre 1791)

PONTIFICADO DE GREGORIO XVI

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HAS AD TE LITTERAS (23 mayo 1840)

PONTIFICADO DE PIO IX

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IN SUPREMA PETRI (6 enero 1848

 NEMINEM VESTRUM( 2 febrero 1854)

 SINGULARI QUIDEM (17 marzo 1856)

 AMANTISSIMUS (8 abril 1862)

 QUANTO CONFICIAMUS (10 agosto 1863)

 Carta APOSTOLICAE SEDI, del Santo Oficio a los Obispos de Inglaterra, del 16 de septiembre de 1864

SYLLABUS o colección de los principales errores de nuestra edad, tomados de las Actas del Sumo Pontífice, del 8 de diciembre de 1864

Carta QUOD VOS, del Santo Oficio al clero y pueblo ingleses, del 8 de noviembre de 1865, 

REVERSURUS (12 julio 1867)

1868, septiembre 8 y 13: Dos cartas dirigidas por PIO IX, en vísperas de la reunión del Concilie Vaticano:

A los Patriarcas y obispos de las iglesias ortodoxas, invitándolos a poner fin a su separación y regresar al seno de su Madre común, la Iglesia Católica (8 septiembre 1868)

IAM VOS OMNES (13 septiembre 1868) A los protestantes y demás no católicos, exhortándolos a regresar a la unidad católica, exponiéndoles detalladamente que sus “iglesias”, por si solas o conjuntamente, no constituían ni podían constituir la verdadera Iglesia de Cristo

 PER EPHEMERIDES (4 septiembre 1869)

 NON SINE GRAVISSIMO 24 febrero 1870)

 QUO IMPENSIONE (20 mayo 1870)

 QUARTUS SUPRA (6 enero 1873)

 ETSI MULTA 521 noviembre 1873)

PONTIFICADO DE LEON XIII

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Carta PRAECLARA GRATULATIONIS, del 20 de junio de 1894

Carta apostólica ORIENTALIUM DIGNITAS, del 30 de noviembre de 1894

Encíclica CHRISTI NOMEN, del 24 de diciembre de 1894.

“Motu proprio” OPTATISSIMAE, del 19 de marzo de 1895

Carta AMANTISSIMAE VOLUNTATIS, al pueblo inglés, del 14 de abril de 1895.

ADIUTRICEM POPULI (5 octubre 1895)

“Motu proprio” AUSPICIA RERUM,  del 19 de marzo de 1896.

Encíclica SATIS COGNITUM, del 29 de junio de 1896,.

Carta APOSTOLICAE CURAE, septiembre de 1896.

Carta CUM DIVINI PASTORIS, del 25 de mayo de 1898:

TESTEM BENEVOLENTIAE (22 enero 1899)

Carta al Cardenal Vicario de Roma, Pietro Respighi, del 19 de agosto de 1900

PARVENU 15 marzo 1902)

 PONTIFICADO DE PIO X

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Epístola EX QUO NONO LABENTE,  del 26 de diciembre de 1910,

QUOTIES ANIMUM (2 febrero 1911)

PONTIFICADO DE BENEDICTO XV

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ROMANORUM PONTIFICUM (25 febrero 1916)

Carta Apostólica CUM CATHOLICAE ECCLESIAE,  del 15 de abril de 1916

Motu proprio DEI PROVIDENTIS ARCANO, del l° de mayo de 1917

“Motu proprio” ORIENTIS CATHOLICI, del 15 de octubre de 1917

Carta del Santo Oficio, del 4 de julio de 1919,

PONTIFICADO DE PIO XI

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Encíclica ECCLESIAM DEI, del 12 de noviembre de 1923

8 de julio de1927: El Santo Oficio

Encíclica MORTALIUM ANIMOS, del 6 de enero de 1928,

Encíclica RERUM ORIENTALIUM, del 8 de septiembre de 1928,

LUX VERITATIS (25 diciembre 1931)

PONTIFICADO DE PIO XII

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MYSTICI CORPORIS (29 junio 1943)

Encíclica ORIENTALIS ECCLESIAE, del 9 de abril de 1944,

Monitum CUM COMPERTUM, del Santo Oficio, del 5 de junio de 1948,

Instrucción ECCLESIA CATHOLICA, del Santo Oficio, del 20 de noviembre de 1949,

Encíclica HUMANI GENERIS, del 12 de agosto de 1950

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RESUMEN DE LOS DOCUMENTOS

Damos a continuación un resumen de los principales documentos que tienen relación más directa con la cuestión de la unidad de la Iglesia. Lo cual no obsta para que en muchas otras manifestaciones del Magisterio puedan hallarse precisas y valiosas referencias.

PONTIFICADO DE PIO IX

Carta APOSTOLICAE SEDI, del Santo Oficio a los Obispos de Inglaterra, del 16 de septiembre de 1864; firmada por el Cardenal Patrizi, prefecto de dicha Sagrada Congregación. Prohíbe expresamente el ingreso de católicos en la Sociedad para la unión de los cristianos de Londres, fundada y dirigida por acatólicos para promover la así llamada “unión” de todos los cristianos. Fundamenta tal prohibición en los manifiestos errores profesados acerca de la constitución de la Iglesia de Cristo, y en el peligro de indiferentismo que implica. Texto latino en: Acta Apostolicae Sedis, 1919, pp.310-312. Citada fragmentariamente en Denzinger, 1685-1687).

I: Ocasión de la presente carta:

1.Algunos católicos (incluso eclesiásticos) se han inscripto en una llamada “Sociedad para promover la unidad de los cristianos”, que edita asimismo “The Union Review”.

2. Bajo tal piadoso pretexto, se oculta una peligrosa sociedad.

3. Por lo tanto, es necesario exponer tales peligros para advertir a los fieles.

II: Errores y peligros de tal sociedad:

1.Espíritu y objetivos de esta sociedad:

a) formada y dirigida por protestantes;

b) animada por el espíritu de la “branch-theory”, según la cual la Iglesia Católica está formada por tres ramas o “comuniones”: romana, anglicana y griega cismática.

c) se halla abierta a todos, con una sola condición: no discutir los puntos de disidencia, no hacer proselitismo.

d) solicita oraciones y sacrificios para que las tres “comuniones” se reúnan en un solo Cuerpo.

2.Errores de esta Sociedad:

a) El error fundamental: trastorna la constitución divina de la Iglesia al considerar que la verdadera Iglesia de Cristo está integrada por tres “comuniones” para las que hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.

b) Por el contrario, la doctrina católica enseña que:

l) La Iglesia reza para que aquellos que se alejaron de ella se conviertan a la fe verdadera y, abjurados sus errores, regresen a la verdadera Iglesia, fuera de la cual no hay salvación.

2) La verdadera Iglesia de Cristo se constituye y reconoce por las cuatro notas enunciadas en el Símbolo, cada una de las cuales está de tal modo unida a las otras que no se las puede separar.

3) No hay otra Iglesia Católica que la edificada sobre Pedro, la cual, por la unidad de la fe y de la caridad, se levanta en un solo cuerpo conexo y compacto.

4) La Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica Apostólica Romana.

3. Peligros que entraña:

a) Indiferentismo: pues considera que en el anglicanismo y en el cisma ortodoxo se puede agradar a Dios tal como en la Iglesia Romana.

b) Escándalo: daña a los católicos y también a los no católicos, porque aleja a éstos de la conversión.

III: Conclusión:

Poner máxima solicitud en evitar que los católicos, al inscribirse en esta sociedad buscando una falaz unidad, pierdan la unidad perfecta que consiste en la unión a Pedro.

 

SYLLABUS o colección de los principales errores modernos, tomados de las Actas del Sumo Pontífice, del 8 de diciembre de 1864.  Publicado conjuntamente con la encíclica QUANTA CURA. Condena proposiciones que afirman la libertad religiosa (prop. 15) y que fomentan el indiferentismo (prop. 16, 17, 18). Versión castellana en: Dz 1700-1780.

Proposiciones condenadas (Indicamos sólo las proposiciones que tienen relación directa con los temas del presente estudio).

15. “Todo hombre es libre en abrazar y profesar la religión que, guiado por la luz de la razón, tuviere por verdadera”.

16. “Los hombres pueden encontrar en el culto de cualquier religión el camino de la salvación eterna y alcanzar la eterna salvación”.

17. “Por lo menos deben tenerse fundadas esperanzas acerca de la eterna salvación de todos aquellos que no se hallan de modo alguno en la verdadera Iglesia de Cristo”.

18. “El protestantismo no es otra cosa que una forma diversa de la misma verdadera religión cristiana y en él, lo mismo que en la Iglesia Católica, se puede agradar a Dios”.

38. “Las demasiadas arbitrariedades de los Romanos Pontífices contribuyeron a la división de la Iglesia en oriental y occidental”.

77. “En nuestra época no conviene ya que la religión católica sea tenida como la única del Estado, con exclusión de cualesquiera otros cultos”.

Carta QUOD VOS, del Santo Oficio al clero y pueblo ingleses, del 8 de noviembre de 1865,  firmada  por el cardenal Patrizi. Tiene por objeto prevenir y condenar los errores de la “branch theory” sostenida por Pusey, según la cual la verdadera Iglesia estaría formada por tres “comuniones” lamentablemente separadas entre si (romana, anglicana, ortodoxa). Reafirma la doctrina católica: la verdadera unidad, prometida por Cristo a su Iglesia, existe indefectible en la Iglesia Católica. Texto latino en: Acta Apostolicae Sedis, 1919, pp.312-316.

I: Ocasión de la carta:

Ante el deseo manifestado por los herejes de que haya “un solo rebano y un solo Pastor”, el Santo Oficio:

1.Se llena de esperanza de que vuelvan a la unidad;

2.Les pone en guardia para que no equivoquen el camino de la verdadera unidad.

II: Concepción errónea de la unidad de la Iglesia:

Tal es la sostenida por Pusey y sus seguidores:

1.Que la Iglesia de Cristo está formada por distintas partes o miembros.

2.Que tales partes o miembros son los grupos cristianos que se jactan de poseer “la herencia del sacerdocio y del nombre católico”, aunque estén separados de la Sede de Pedro.

III: Doctrina católica sobre la unidad de la Iglesia:

1.La Iglesia Católica es aquella que,  edificada sobre un solo Pedro, se levanta en un solo cuerpo conexo y compacto con unidad de fe y de caridad.

2.Esta unidad de fe y de caridad es propiedad fundamental de la verdadera Iglesia:

a) Es nota certísima y siempre visible, por la cual se distingue, segura y fácilmente, de todas las sectas.

b) Sin la unidad, la Iglesia perdería sus otras tres notas:

l) Del mismo modo que la Iglesia de Cristo es y se dice Católica a causa de la excelsa unidad de fe y de comunión que, difundida a través de todas las naciones y en todos los tiempos, retiene firmísimamente, así se predica Santa y Apostólica a causa de la misma unidad.

2) Sin tal unidad, dejaría de ser católica, de derecho y de hecho, y así también se vería privada de las notas de santidad y sucesión apostólica.

c) Jamás ha perdido esta unidad, y nunca la perderá, ni siquiera por el más breve espacio de tiempo.

d) Esta unidad es necesaria para que la Iglesia sea creída como indefectible y perdurable (y si es indefectible, es también infalible):

l) La indefectibilidad prerrequiere la unidad del cuerpo y de la fe, y ésta exige la infalibilidad:

*La Iglesia es la que enseña lo que hay que creer y obrar, Ella es “columna de verdad”, y para serlo, debe ser posible pedir de Ella la verdad con toda seguridad.

*En la unidad de la Iglesia está de tal modo fija la unidad de la fe y de la doctrina de Cristo, que es imposible separar una de la otra: “La Iglesia es el domicilio de la unidad y de la verdad” (San Cipriano).

*Consecuentemente, la invención de que la Iglesia consta de tres comuniones unidas, necesariamente corrompe la infalibilidad de la Iglesia.

2) Para que se diera y conservara perpetuamente la unidad de fe y de comunión en la Iglesia, Jesucristo eligió a San Pedro como Príncipe de los Apóstoles y centro y vínculo visible de la unidad:

*Sobre Pedro, Cristo edificó Su Iglesia, y a él y a sus sucesores confirió la suprema solicitud y autoridad para apacentar todo el rebaño, confirmar a sus hermanos, y atar y desatar por todo el mundo.

*Solo es Católica aquella Iglesia que está unida por la fe y la comunión con la Sede de Pedro y de sus sucesores.

3.Consecuentemente, de todo ello se sigue que absolutamente todas las agrupaciones separadas de la comunión externa y visible y de la obediencia al Sucesor de Pedro, no pueden ser de ninguna manera la Iglesia de Cristo, ni pertenecer a Ella.

4.Y aquel que por su culpa estuviera separado de la unidad de la Iglesia, por más laudablemente que considere que viva, por ese solo crimen no tendrá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él (San Agustín).

IV: Conclusión:

1.Por todo ello, el Santo Oficio no permite a los fieles cristianos ni colaborar ni favorecer la sociedad recientemente instituida por los seguidores de Pusey para promover la “unidad de la Cristiandad”.

2.La Iglesia es una y la misma, en todas partes y desde los inicios hasta hoy.

3.La “intercomunión” ecuménica que recuerdan los puseistas previa al cisma de Focio, existía por la sencilla razón de que las iglesias orientales aún no se habían separado de la obediencia debida a la Cátedra de Pedro.

Y para restaurar tal intercomunión:

a) no basta que se depongan los odios y rivalidades contra la Iglesia Romana,

b) sino que es necesario, por precepto e institución de Cristo mismo, que abracen la fe y la comunión de la Iglesia Romana.

4.Invitación, en nombre de S.S. Pío IX, a todos los puseistas, a convertirse a la verdadera fe.

1868, septiembre 8 y 13: Dos cartas dirigidas por PIO IX, en vísperas de la reunión del Concilie Vaticano:

A los Patriarcas y obispos de las iglesias ortodoxas, invitándolos a poner fin a su separación y regresar al seno de su Madre común, la Iglesia Católica;

IAM VOS OMNES (13 septiembre 1868) A los protestantes y demás no católicos, exhortándolos a regresar a la unidad católica, exponiéndoles detalladamente que sus “iglesias”, por sí solas o conjuntamente, no constituyen ni pueden constituir la verdadera Iglesia de Cristo.

PONTIFICADO DE LEON XIII

Carta PRAECLARA GRATULATIONIS, del 20 de junio de 1894, que es un ardiente llamado a todas las confesiones que se denominan cristianas, para regresar a la unidad de la Iglesia Católica; a la vez, expone los peligros que amenazan al mundo presente y los beneficios que surgirían de la unidad cristiana. (Texto latino y versión francesa en: Actes de S.S. León Xlll.

vol.IV, pp.82-109. Versión castellana en: Encíclicas Pontificias. 1832-1965 vol. I, pp 515-524).

I: Ocasión de la encíclica

II: “Ut unum sint”, invitación a la unidad de la fe divina:

1.A los que jamás han recibido el Evangelio:

a) “Naciones desgraciadas entre todas”.

b) Esfuerzos que la Iglesia ha hecho en su favor: las misiones.

2.A los que se han separado de la Iglesia:

a) Exhortación general a regresar a la unidad.

b) A las iglesias de Oriente:

1) Esperanza de que no se halle lejano el día de su regreso a la verdadera unidad.

2) Factores de unidad: autoridades, doctrinas, costumbres, ritos.

3) Punto capital de disidencia: el Primado del Romano Pontífice:

*Testimonios en favor del primado: tradiciones más antiguas y el hecho de que algunos de los primeros Pontífices hayan sido orientales.

*Hasta el Cisma, no se planteaba la discusión: recurso de Focio a Roma, concilios de Lyon II y Florencia.

4) Exhortación a las iglesias orientales:

*Recuerdo de las palabras del cardenal Bessarion.

*Llamado a la unidad. Pero:

-No a la falsa unión, que consistiría en cierta comunidad de dogmas y cierto intercambio de caridad fraterna,

-sino a la verdadera unidad, a la unidad de fe y de gobierno, querida e instituida por Jesucristo.

*Llamado especial a las naciones eslavas.

c) A las comunidades surgidas de la “Reforma” protestante:

l) Exhortación a confrontar sus iglesias particulares con la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo:

*Errores en que han caído: olvido de las tradiciones antiguas, abandono de toda autoridad, racionalismo (hasta el extremo de negar la divinidad de Jesucristo).

*Resultados del libre examen: opiniones contradictorias, fraccionamientos múltiples, naturalismo.

*Búsqueda actual: a falta de acuerdo en las doctrinas, se predica la unidad en la caridad fraterna.

*Pero este es un grave error, pues:

-No puede haber caridad perfecta, si la fe no pone la unidad en los espíritus.

-No se puede adherir a la Cabeza si no se pertenece al Cuerpo (es decir, a la Iglesia).

-No se puede poseer la fe de Cristo si se rechaza el Magisterio que El mismo ha instituido.

2) Llamado a la unidad, que jamás ha faltado a la Iglesia Romana, que es la verdadera Iglesia de Cristo, visible, apostólica, una.

III: Exhortación a los católicos:

1.No hay necesidad de exhortarlos a la unidad de la Iglesia, porque ya participan de ella.

2.Pero sí los exhorta:

a) A no perder este beneficio.

b) A vigilar y evitar los peligros que acechan:

1) Las ideas falsas que oscurecen la noción de Iglesia:

*La verdadera noción de Iglesia.

* El momento actual: la agresión del poder civil

2) La secta masónica:

*Ataca a las instituciones cristianas, bajo pretextos de fraternidad y reforma social.

*Naturalismo de la secta.

IV: Beneficios de la unidad:

  1. Dignidad de la Iglesia, que sembrará verdad y gracias. Saludables efectos para las sociedades.
  1. Acercamiento de las naciones. Peligros actuales: paz más aparente que real, posibilidad de guerras, atentado a las riquezas de las naciones y a las fortunas individuales.
  1. Seguridad interior de las naciones. Conciliación de libertad y poder.
  1. Intercesión de la Iglesia entre pueblos y gobernantes.
  1. Extensión de estos beneficios más allá de los pueblos civilizados.

Exhortación general a restablecer la concordia:

  1. Es el tiempo más propicio.
  1. Poner toda esperanza en Nuestro Señor Jesucristo.
  1. Súplica final a príncipes y gobernantes.

Carta apostólica ORIENTALIUM DIGNITAS, del 30 de noviembre de 1894); dirigida en primer lugar a las iglesias orientales unidas a la Sede Romana, se refiere al mantenimiento y conservación de los ritos y la disciplina propios. Pero a la vez señala cómo los orientales unidos pueden ser ejemplo y fermento de unidad, para atraer a los separados a la verdadera Iglesia. Texto lalino y versión francesa en: Actes de S.S. León XIII; vol.IV. pp.136-151.

I: Introducción:

  1. Dignidad de las iglesias orientales.
  1. Solicitud de la Sede Romana por las iglesias orientales fieles a Ella. Testimonio de esta solicitud: el mantenimiento de costumbres y ritos.
  1. Obras de León XIII en favor de los orientales.
  1. El llamado a la unidad (cfr. Praeclara gratulationis):

a) La esperanza crece cada día.

b) Esfuerzos de la Sede Romana por alejar toda causa de discordia o desconfianza. El más importante de estos esfuerzos: conservar la disciplina particular de Oriente.

II: Consideración sobre la disciplina oriental:

  1. Importancia de su mantenimiento:

a) La antigüedad de sus ritos afirma la unidad de la fe católica.

b) Manifiestan el origen apostólico de las principales iglesias orientales.

c) Destacan su unión con Roma y manifiestan la catolicidad de la Iglesia de Cristo.

  1. Variedad legítima de ritos y disciplina:

a) Los ritos no son directamente prueba de la verdad de los dogmas, pero manifiestan su vida.

b) La Iglesia tolera cierta innovación en su forma exterior, sobre todo si es conforme a la antigüedad.

III: Ocasión de la presente carta: El crecimiento de las misiones e instituciones de rito latino en los países orientales.

IV: Prescripciones disciplinarias:

  1. Principio general: los sacerdotes latinos deben ser sólo auxiliares y apoyo en los países orientales.
  1. Prescripciones particulares.
  1. Deseo de que se funden colegios, seminarios e instituciones destinadas a la formación de futuros sacerdotes en los países orientales:

a) Beneficios que producirán: ministerio más fructuoso, crecimiento de estudios teológicos y bíblicos.

b) Beneficio principal: los hermanos disidentes, gracias a la ciencia y a la virtud de los católicos, buscarán regresar a su Madre común.

  1. Deberes de los Delegados Apostólicos: serán mensajeros y conciliadores de la santa unidad entre las iglesias orientales y la Iglesia Romana, que es el centro de la unidad y de la caridad.

V-Sanción legal

 

Encíclica CHRISTI NOMEN, del 24 de diciembre de 1894. Expone los medios que favorecerán el regreso de los orientales separados de Roma. Texto latino y versión francesa en: Actes de S.S. León XIII; vol.IV, pp.l52-157.

I: Introducción:

  1. Existe una obligación sagrada entre todas:

a) Reintegrar al seno de la Iglesia a aquellos que se han separado;

b) Extender el Reino de Cristo entre las naciones.

  1. Solicitud de la Sede Apostólica en esta tarea:

a) Multiplicación de las misiones y de las obras que las sostienen (cfr. encíclica Sancta Dei civitas).

b) Pero las urgentes necesidades reclaman mayor celo y generosidad.

II: Objeto de esta encíclica:

  1. Deseo ferviente de unidad, ya anteriormente expresado por el Pontífice (cfr. Praeclara gratulationis, Orientalium dignitas).

  1. Modo de reintegrar a los orientales a la única Iglesia:

a) Reclutamiento de clero indígena, notable por su doctrina y piedad, capaz de inspirar en otros el deseo de unión.

b) Creación de instituciones en que se enseñen la ciencia y disciplina católicas.

c) Creación de colegios y casas especiales para la formación del clero joven.

 3.Consideración de los enormes gastos que ello implica.

III: Exhortación:

  1. Multiplicar los esfuerzos por desarrollar la obra de la Propagación de la Fe. Hacer comprender a los fieles las enormes riquezas espirituales que se derivan de tal obra.
  1. Implora la bendición de Dios, a cuya sola gloria se procura la extensión del cristianismo y la unidad de la fe y del gobierno espiritual.

 

“Motu proprio” OPTATISSIMAE, del 19 de marzo de 1895; acerca de la creación de la Comisión Pontificia establecida para favorecer la reconciliación de los disidentes orientales con la Iglesia. Texto latino y versión francesa en: Actes de S.S. León XIII; vol.IV. pp 266-269

 

I: Introducción:

  1. Cosa muy deseable es la reconciliación, en la unidad de la fe, de las iglesias disidentes con su Madre, la Iglesia Romana.

  1. La obra emprendida es larga, penosa y su éxito bastante lejano.

  1. Las decisiones tomadas en Orientalium dignitas pueden servir igualmente a la restauración de la unidad en otras naciones.

II: Decisión:

  1. Dar una base sólida a la obra emprendida. Por lo tanto: estabilidad de la Comisión creada para favorecer la reconciliación de los disidentes.

 2.Composición de esta Comisión Pontificia:

a) Miembros del Sacro Colegio, elegidos por el Pontífice;

b) Consultores: designados por el Pontífice, y nombrados por cada uno de los Patriarcas orientales unidos a Roma. Reunión en sesiones regulares, bajo la presidencia del Pontífice.

3. Consejos y esbozo de procedimiento.

4.Sanción legal.

Carta AMANTISSIMAE VOLUNTATIS, al pueblo inglés, del 14 de abril de 1895. Es nuevamente una ardiente exhortación dirigida a los anglicanos, e invitando a todos los católicos a rezar por su regreso a la comunión con Roma. Texto latino y versión francesa en: Actes de S.S. León XIII; vol.IV.

I: Ocasión y objeto de esta carta:

  1. Deseo particular del Pontífice de dirigirse con especial atención al pueblo inglés, vista su ardiente sed de buscar la paz y la salvación por la unidad de la fe.
  1. Recuerdo de los esfuerzos del Pontífice en esta gran obra, la unidad cristiana en Inglaterra.
  1. Resolución y objeto de la carta:

a) Exhortarlos a cooperar en la misma obra,

b) Incitarlos a elevar sus oraciones a Dios, con este fin: la unidad.

II: Recuerdo de los esfuerzos de la Iglesia Romana en favor de Inglaterra:

  1. Ejemplo de afecto y solicitud dado por San Gregorio Magno:

a) Ardor y constancia en la evangelización de los anglosajones:

1) Envío de misioneros, guiados por San Agustín.

2) Conversión de Ethelberto, rey de Kent.

b) Esfuerzo continuado por sus sucesores en el Pontificado.

  1. Así, el pueblo inglés estaba conectado con el centro de la unidad cristiana, divinamente establecido en la persona del Obispo de Roma.
  1. Pero en el siglo XVI, Inglaterra desgraciadamente se separó de la comunión con la Sede Romana, y quedó privada de la santa Fe.
  1. Los Pontífices no cesaron en sus esfuerzos para poner fin o atenuar los males resultantes de tal separación. Y especialmente, recomendaron oraciones especiales para que Dios mirase con compasión a Inglaterra.
  1. Ejemplos particulares: San Carlos Borromeo, San Felipe Neri, San Pablo de la Cruz.

III: La unidad en el momento actual:

  1. Confianza del Pontífice por signos que, si bien no tienden directamente a la unidad, por lo menos contribuyen a ella indirectamente, asegurando la dignidad del individuo y haciendo eficaces las leyes de la justicia y la caridad:

a) Interés por la cuestión social;

b) Fundación de sociedades:

1) Para aliviar los males de los obreros,

2) Para instruir al pueblo,

3) Para conservar la pureza de las costumbres y el honor de la mujer.

c) La observancia pública de los días sagrados y el respeto general por la Sagrada Escritura.

  1. Exhorta pues a la oración, señalando los beneficios de ésta y urgiendo a poner plena confianza en su eficacia.
  1. Hoy más que nunca es necesaria la unidad, a causa de las innumerables divisiones y la confusión reinantes.
  1. Oración del Pontífice por el retorno de las naciones cristianas, ahora separadas de la Sede Romana, a la unidad de los primeros días.
  1. Expresión de su amor y esperanza en el pueblo inglés, alentada por:

a) La expresión del dolor de muchos ingleses por las divisiones religiosas.

b) El hecho de que perciban la necesidad de tener un apoyo sólido contra el avance de los errores modernos.

c) El crecimiento del número de hombres que trabajan sinceramente por la reunión con la Iglesia Católica.

IV: Exhortación final:

  1. A los anglicanos:

a) Continuar en este santo proyecto.

b) Orar constantemente, pidiendo a Dios los auxilios necesarios.

c) No abandonar las esperanzas, pese a los prejuicios profundamente arraigados.

  1. A los católicos:

a) Orar constantemente, con las correctas disposiciones de alma.

b) Acompañar esta oración por acciones y ejemplos acordes a la profesión de la fe cristiana.

  1. Fervorosa invocación a San Gregorio y a San Agustín de Canterbury, su discípulo y mensajero, y especialmente a la Santísima Virgen.
  1. Medios aptos para que los católicos favorezcan las intenciones del Pontífice:

a) Oración por la unidad;

b) Santo Rosario.

 

“Motu proprio” AUSPICIA RERUM,  del 19 de marzo de 1896, sobre el método a seguir, los medios a emplear y la concordia a observar para asegurar el avance del catolicismo en Oriente. Texto latino y versión francesa en: Actes de S.S. León XIII; vol.IV.

I: Ocasión y objeto:

  1. Se manifiestan signos favorables resultantes de la solicitud pontificia por el Oriente cristiano.
  1. Las medidas ya adoptadas han tenido como objeto:

a) Hacer renacer el amor y el respeto por la religión,

b) Estrechar la unión con la cátedra de Pedro,

c) Apresurar el regreso de los disidentes.

  1. Se agregan ahora nuevas disposiciones, para completar la constitución Orientalium dignitas.
  1. Disposiciones:
  1. El ejemplo de unión estrechísima, unión íntima de voluntades y pensamientos, debe ser dado ante todo por los Delegados Apostólicos, los Obispos y sacerdotes latinos, y los Patriarcas y sacerdotes de rito oriental en comunión con Roma.

  1. Sus personas deben estar rodeadas de respeto y dignidad, que en nada cedan a aquellos con que los disidentes rodean a sus Patriarcas y sacerdotes.

  1. Debe existir una estrecha comunicación entre Patriarcas y Delegados Apostólicos, por medio de cartas, encuentros y congresos, para preparar y facilitar la acción común:

a) Tareas y deberes particulares de Patriarcas, Delegados Apostólicos y de tales congresos.

b) Tres medios deben ser considerados como principales:

1) Los seminarios y colegios,

2) Las escuelas primarias,

3) La prensa.

III: Exhortación final:

A aumentar la benevolencia y caridad mutuas, estrechando los lazos de fe y unión, y aumentando el respeto y afecto hacia el Sucesor de Pedro, establecido por Jesucristo como centro de la Santa Unidad.

Encíclica SATIS COGNITUM, del 29 de junio de 1896, acerca de los rasgos principales y la unidad de la Iglesia Católica. Expone claramente la verdadera doctrina sobre esta unidad: solo la Iglesia de Cristo es una y única, y solo la Iglesia Romana es la Iglesia querida y fundada por Cristo; fuera de ella, fuera de la comunión en su fe, en su culto y en su autoridad, no existe ninguna otra iglesia. Texto castellano en: Colección de Encíclicas Pontificias.

I: Objeto:

  1. Preocupación del Pontífice por el regreso de los disidentes al seno de la Iglesia.
  1. Medio utilísimo: trazar la imagen de la Iglesia, destacando como su distintivo más característico la unidad, señal de la verdad y del poder que Cristo le dio.
  1. Al considerarla así, los disidentes verán que las condiciones que para su regreso impone la Iglesia, no son creación humana, sino que lo han sido por orden y voluntad de Dios.

II: La Iglesia de Cristo:

A) Constitución de la Iglesia:

  1. La doctrina católica:

a) Plan de Cristo: envío de los Apóstoles a enseñar todo lo que El les enseñara, para que, profesando su doctrina y obedeciendo sus leyes, los hombres pudieran adquirir la santidad en la tierra y la felicidad eterna en el Cielo.

b) Si consideramos su fin último y las causas por las que produce la santidad en las almas: la Iglesia es espiritual, invisible.

c) Si consideramos sus miembros y los medios por los que los dones espirituales llegan a nosotros: la Iglesia es externa, visible.

d) Por ello, la Iglesia, sociedad divina, es también visible, un Cuerpo animado.

e) La Iglesia es perenne.

  1. Errores:

a) Invisibilidad.

b) Institución de creación humana.

B) La unidad de la Iglesia:

  1. Planteo del problema:

a) Existe acuerdo en que la Iglesia es una. Los errores surgen al tratar de establecer la naturaleza de esta unidad.

b) No debe tratar de averiguarse de qué modo la Iglesia podría ser una, sino de qué unidad ha querido dotarla Nuestro Señor Jesucristo.

2.La Iglesia es una en su naturaleza:

a) Razones:

1) Cristo instituyó una Iglesia, no varias comunidades, semejantes pero distintas entre sí.

2) Debe ser una, en todo el mundo, en todo tiempo, para extender a todos los hombres la salvación y los beneficios de Cristo.

3) San Pablo: doctrina del Cuerpo Místico: los miembros separados y dispersos no pueden constituir un solo Cuerpo, unidos a la misma Cabeza. Debería imaginarse otra Cabeza, otro Cristo, si se quiere imaginar otra Iglesia fuera de la que es Su Cuerpo. Quien se separa de Ella, se aparta de la voluntad y orden de Cristo, deja el camino de salvación y corre a su perdición.

b) Unidad de los miembros del Cuerpo Místico:

1) La Iglesia es una: de tal naturaleza, que todos los miembros están estrechamente unidos, de modo tal que forman un solo pueblo, un solo Reino, un solo Cuerpo.

2) Fundamento de esta unidad: armonía y unión de las inteligencias, de la que se seguirá naturalmente la armonía de voluntades y acciones.

  1. En qué consiste la unidad que Cristo dio a su Iglesia:

a) La unidad de fe: es el primero de los vínculos que unen al hombre con Dios.

1) Principios para conservar la unidad de fe:

– Rechazo del libre examen: si la doctrina, en gran parte consignada en la Sagrada Escritura, hubiese sido entregada a los pensamientos de los hombres, no podría unir los espíritus.

– Necesidad de otro principio aparte de la Sagrada Escritura: el Magisterio

– Misión constante e inmutable: enseñar lo que Cristo enseñó.

– Obligación de aceptar y profesar la doctrina enseñada.

– Magisterio: vivo, auténtico, perpetuo, investido con Su propia autoridad: Cristo quiso y ordenó que las enseñanzas doctrinales infalibles de ese Magisterio fuesen recibidas como propias.

2) Necesidad de creer en la doctrina íntegra de Cristo:

– No es lícito separarse en lo más mínimo del Magisterio verdadero.

– Separarse en un punto equivale a separarse en el todo.

b) La unidad de culto: Cristo ordenó a la Iglesia que en la verdad de la doctrina buscase la santificación y salvación de los hombres:

1) No por la fe sola,

2) Sino también por el culto dado a Dios en espíritu de justicia y piedad:

– Sacrificio,

– Sacramentos.

c) La unidad de régimen: en la Iglesia, sociedad divina y humana, la unidad de gobierno produce y comprende la unidad de comunión.

1) Una potestad suprema en la Iglesia:

– No basta reconocer a Cristo como Cabeza y Jefe

– San Pedro

– Primado conferido por Cristo mismo

– Cimiento de la Iglesia: para ello, posee poder de jurisdicción verdadero y propio

– Pedro y la Iglesia son la misma cosa

– Poderes soberanos e independientes

– Pastor Universal

– Columna de la Fe

– Jefe de la sociedad cristiana

– En el Pontífice, se suceden los poderes conferidos a San Pedro

– Testimonios antiguos: Santos Padres, Concilios

– El Pontífice y el Episcopado universal.

d) Conclusión: Unidad de fe, de gobierno y comunión.

III: Exhortación:

 1.A los fieles católicos.

2.A los que están fuera de la Iglesia: necesidad de tomar a Cristo todo entero, Cabeza y Cuerpo.

3.A los que vacilan.

 4.Conclusión: Palabras de San Agustín: Dios por Padre y la Iglesia por Madre.

Carta APOSTOLICAE CURAE, septiembre de 1896; establece definitivamente la invalidez de las ordenaciones anglicanas, por defectos de forma y de intención en el ritual utilizado. Texto latino y versión francesa en: Actes de SS León XIII; vol. V, pp 58-79. Fragmentos en castellano en Dz 1963-1966.

I: Ocasión de esta Carta

  1. Recuerdo del llamado de 1895: ansias del retorno de los anglicanos al seno de su Madre, la Iglesia Romana.

  1. Con el mismo objeto, se dirige esta carta:

a) Antecedentes:

1) Al retirarse de la unidad cristiana, se introdujo el Ordinal de Eduardo VI, con un rito absolutamente nuevo para la colación de las sagradas órdenes.

2) Opinión constante en la Iglesia Católica: pérdida del sacramento del Orden y de la sucesión jerárquica.

b) En la actualidad: reanimación de la controversia:

1) Entre ingleses: deseo de que sus sacerdotes gocen del doble poder sacerdotal sobre el Cuerpo de Cristo.

2) Entre católicos: facilitar el regreso de los anglicanos a la unidad.

3) Recurso a la Sede Apostólica para reexaminar la cuestión.

c) Benevolencia de la Sede Romana para proceder a un nuevo examen, y con su decisión alejar todo pretexto para cualquier debate futuro.

d) Procedimiento seguido para el estudio de la cuestión.

II: Estado anterior de la cuestión

 

  1. Documentos pontificios:

  1. Síntesis:

a) La autoridad de Julio III y Pablo IV destaca claramente que las ordenaciones según el Ordinal de Eduardo VI se consideran inválidas y nulas.

b) En la práctica: numerosas ordenaciones fueron renovadas absolutamente, según el rito católico.

  1. Conclusión:

a) La cuestión ya ha sido zanjada por documentos de la Sede Apostólica.

b) Su desconocimiento hace que se vuelva hoy a plantear.

III: Examen del original anglicano

  1. Materia y forma del rito.

a) Parte esencial del rito: materia y forma, pero particularmente la forma.

1) En el sacramento del Orden: materia es la imposición de las manos (común a otros sacramentos).

2) La forma esencial para el rito, en el Ordinal anglicano, no hace referencia específica al sacerdocio.

b) Esta alteración, corregida casi un siglo más tarde, ha dado por resultados:

1) Extinción de la jerarquía.

2) Desaparición del poder de ordenar. Consecuentemente, extinción del sacerdocio.

  1. Carácter y espíritu del Ordinal:

a) Vicio de forma intrínseco:

1) Conociendo demasiado bien la relación entre fe y culto, ha desfigurado la liturgia conforme a las doctrinas de los innovadores, bajo pretexto de volverla a su forma primitiva.

2) Las adiciones posteriormente efectuadas no alteran su vicio inicial.

3) Las expresiones ambiguas que presenta no tienen el mismo significado que en el rito católico: son palabras vanas, sin la realidad de lo instituido por Cristo.

b) Defecto de intención: No sólo falta la intención, sino que existe una intención contraria, opuesta al sacramento.

IV: Sentencia

  1. Las ordenaciones anglicanas han sido y son inválidas y completamente nulas.
  2. Exhortación a los anglicanos a regresar al rebaño. Exhortación especial a aquellos que son considerados como ministros de la religión: serán ejemplo y esperanza para sus hermanos.
  1. Sanción legal.

Carta CUM DIVINI PASTORIS, del 25 de mayo de 1898: determina la erección de una archicofradía de oraciones y obras piadosas para el retorno de los disidentes a la unidad católica.

Carta al Cardenal Vicario de Roma, Pietro Respighi, del 19 de agosto de 1900, acerca del proselitismo protestante en la Urbe: caridad fraterna y brazos abiertos a los disidentes, pero sin la más mínima tregua para su error. Texto francés en: Actes de S.S. León XIII. vol.V pp.l42-145.

I: Exposición de la situación

 

  1. Proselitismo de los herejes y peligro a que se expone la fe de los católicos ante el avance de las sectas que derraman el veneno de la negación y del error.
  1. El mal no disminuye, sino que aumenta:

a) Designio de las sectas: introducir la discordia en Italia, pero muy especialmente en Roma, ciudad en la cual Dios ha establecido el centro de la unidad sublime que fuera objeto de la oración de Jesucristo.

b) Continúan así la obra de devastación que iniciaron en sus respectivos países.

c) No poseyendo la verdad, se aprovechan de la juventud, de la ignorancia, de la simplicidad y de la pobreza.

  1. Situación penosa: los herejes, en lucha entre sí, sólo se ponen de acuerdo para atacar al Pontífice, al clero y a los dogmas católicos.

II: Obra de la preservación de la Fe

  1. Esta sociedad ofrece grandes esperanzas.

  1. Exhortación al Cardenal Vicario para que sostenga y promueva tal obra.

  1. Su objeto principal: fortificar la fe del pueblo católico y prevenir a los imprudentes.

III: Conclusión

  1. Sólo la Iglesia Católica es la verdadera, la única que ha recibido las promesas de vida inmortal.

  1. No olvidar los beneficios que la Iglesia Romana ha ofrecido a Italia y al mundo.

PONTIFICADO DE SAN PIO X

 

Epístola EX QUO NONO LABENTE,  del 26 de diciembre de 1910, en la cual señala algunos errores manifestados acerca de la posible unión de las iglesias orientales, para concluir que todo esfuerzo por la unidad será vano si no se mantiene en su integridad la fe católica. Texto latino y versión francesa en: Actes de St. Pie X. Paris, Ed. de la Bonne Presse, s/d. vol.7. pp.194-201

I: Introducción

  1. Esfuerzos de la Iglesia Católica para atraer a su seno a las naciones orientales disidentes, recordando especialmente la generosa dedicación de León XIII a esta empresa.

  1. Ansia de que pronto llegue el día de la unión de ambos pueblos en la fe y en la caridad.

II: Ocasión de esta Carta

 

  1. Aparición del artículo Pensamientos sobre la cuestión de la unión de las iglesias, en la revista Roma e l’Oriente.

  1. Sorpresa y dolor ante el contenido de tal artículo:

a) Graves errores teológicos e históricos.

b) Concluye en un proyecto de unidad híbrida, en que las dos iglesias reconocerían como legítimo el patrimonio común de los siete primeros concilios ecuménicos.

III: Exhortación a los Obispos

  1. La Sede Apostólica rechaza los errores contenidos en tal obra.

  1. Exhortación a permanecer fieles en las doctrinas recibidas.

  1. Ansia de que todos los hombres trabajen por la unidad: para que las ovejas dispersas se reúnan en la misma profesión de fe católica, bajo el único Pastor.

IV: Conclusión

  1. Toda obra es en vano si no se mantiene íntegra la fe católica.

  1. Así, Dios apurará el día en que los pueblos de Oriente volverán a la unidad católica: unidos a la Sede Apostólica, purificados de todo error, habrán llegado al puerto de su salvación eterna.

PONTIFICADO DE BENEDICTO XV

Carta Apostólica CUM CATHOLICAE ECCLESIAE,  del 15 de abril de 1916,  encomendando la oración por la unión de los pueblos cristianos disidentes de Oriente con la Iglesia Romana, y manifestando que la verdad de la Iglesia Católica aparece de modo evidente en su unidad indefectible a través de los siglos. Texto latino y versión francesa en: Actes de Benoit XV, vol.l, pp.113-116.

I: La verdad de la Iglesia Católica aparece principalmente en su unidad.

Ansia del regreso de los que se han arrancado de su seno.

Exhortaciones de los Papas precedentes, para que tantas naciones regresen a la antigua fe que infortunadamente abandonaron.

II: Presentación de la oración, cuyo objeto es implorar que las naciones cristianas de Oriente formen un solo rebaño con la Iglesia Romana, bajo un solo Pastor.

III: Indulgencia y texto de la oración.

Motu proprio DEI PROVIDENTIS ARCANO, del l° de mayo de 1917 por el cual se funda la Sagrada Congregación para la Iglesia Oriental, a la vez que expresa que la Iglesia Católica constituye el único Cuerpo Místico de Cristo. Texto latino y versión francesa en: Actes de Benoit XV. vol.l, pp. 145-148.

I: Celo por la conservación y progreso de las iglesias particulares, cuyo conjunto forma el único Cuerpo Místico de Cristo, es decir, la Iglesia Católica.

a) Especial afecto hacia las iglesias orientales, por su antigüedad y la santidad y doctrina que en ellas florecieron.

b) Aflicción por la situación actual: debilitadas y heridas por el cisma.

II: Para remediar tal situación; institución de la Sagrada Congregación para la Iglesia Oriental, dirigida por el mismo Pontífice y sus sucesores. Se alejará así la acusación de subestimar a los orientales y querer someterlos a los latinos.

III: Decretos: creación y organización de la Sagrada Congregación.

       Competencia: todos los asuntos referidos a personas, disciplinas y ritos orientales; aún las cuestiones mixtas.

“Motu proprio” ORIENTIS CATHOLICI, del 15 de octubre de 1917, sobre la creación del Pontificio Instituto Oriental.

 

Carta del Santo Oficio, del 4 de julio de 1919, recordando la vigencia de las disposiciones establecidas por las cartas Apostolicae Sedi y Quod vos.

PONTIFICADO DE PIO XI

Encíclica ECCLESIAM DEI, del 12 de noviembre de 1923, en el III centenario del martirio de San Josafat, recordando que la Iglesia Católica es el único Cuerpo de Cristo. Recuerda asimismo los vínculos que con la Iglesia Católica  mantienen las iglesias  ortodoxas y las exhorta a regresar rápidamente a la unidad. Texto castellano en: Colección de Encíclicas Pontificias. Ed. Guadalupe. vol. l, pp. 1043 y ss.

I: Introducción

  1. La Iglesia es divinamente notoria por su unidad ecuménica.
  1. El Colegio Apostólico fue uno:

a) por su vínculo interno: fe, caridad;

b) por su vínculo externo: gobierno de uno solo. El Primado es fundamento de la unidad.

  1. La Iglesia creció como un solo cuerpo, animado por un solo espíritu. De este Cuerpo, Cristo es la Cabeza. La Cabeza visible es el Pontífice.

  1. El enemigo ha combatido encarnizadamente esta unidad de régimen:

a) el Cisma bizantino y eslavo;

b) los esfuerzos de los Pontífices para el regreso de los disidentes;

c) la unión de Kiev y de los Obispos rutenos.

  1. Ocasión de la Encíclica: el tercer centenario del martirio de San Josafat, que derramó su sangre por la unidad de la Santa Iglesia.

II: San Josafat  Kunciewicz

  1. Vocación: determinado a la comunión en la única Iglesia ecuménica, la Católica.

  1. Vida monástica y pastoral. Su objetivo: restaurar la unidad.

  1. Mártir por la restauración de la unidad y la obediencia a Roma.

III: La unidad

  1. A la vez que deplora las persecuciones comunistas, dirige un llamado a los eslavos orientales disidentes para que se reintegren en la unidad.

a) Ejemplo de los católicos.

b) Mutua comprensión, deponer prejuicios, y no achacar a la Iglesia las faltas de los particulares.

c) Ampliación del Instituto Oriental.

  1. Los vínculos de la unidad:

a) Caridad: deponer prejuicios, sospechas, odios. Por la perfecta reconciliación de hombres y pueblos se favorece regreso de los disidentes a la unidad.

b) Eucaristía.

c) Amor a la Virgen.

  1. Llamado a reintegrarse a la unidad indefectible, en Pedro y sus sucesores.

8 de julio de1927: El Santo Oficio emite la respuesta a una cuestión presentada a dicha Congregación, acerca de la participación de católicos en congresos ecuménicos, tales como el de Lausana. La respuesta es obviamente negativa, dada la vigencia de las disposiciones anteriores.

Encíclica MORTALIUM ANIMOS, del 6 de enero de 1928, acerca del ecumenismo católico. Suscitada en parte por los excesos del Monasterio de la Unión, de Amay, expone con claridad y firmeza los principios rectores del verdadero ecumenismo, señalando los errores y peligros que implican una concepción desviada. Uno solo es el camino a la unidad: el regreso de los disidentes a la Iglesia Católica. Constituye esta encíclica la verdadera “carta fundamental del ecumenismo católico”. Versión castellana en: Roma, n° 53, pp.28-37.

I: Ocasión y objeto de la Encíclica

  1. Ansia universal de paz y fraternidad.

  1. La fraternidad en religión auspiciada por acatólicos:

a) Fundamento de esta unidad: acuerdo fraternal en algunas doctrinas que sean base de la vida espiritual.

b) Reunión de congresos ecuménicos.

c) Errores en que incurren:

1) Indiferentismo, que lleva al naturalismo y al ateísmo.

2) Pan cristianismo. Argumentos falaces que utiliza.

  1. En consecuencia: necesidad de fijar la verdadera norma en la cuestión.

II: Principio y fundamento

  1. Sólo la religión revelada por Dios es la verdadera.
  1. Todos convienen en que Cristo fundó una Iglesia para gloria de Dios y salvación nuestra.
  1. Errores acerca de cuál es la Iglesia fundada por Cristo.
  1. Naturaleza de la verdadera Iglesia:

a) Sociedad perfecta, externa, visible.

b) Guiada por una sola Cabeza, un solo Magisterio, los mismos Sacramentos.

c) Indefectible, infalible.

  1. Esta Iglesia es la Católica Romana.

III: El falso ecumenismo

1. Errores más frecuentes en que incurre:

a) Interpretación desviada de “ut unum sint”:

1) La unidad todavía no se ha realizado, es un ideal lejano.

2) La verdadera unidad de la Iglesia no ha existido nunca y aun no existe.

b) División de la Iglesia:

1) La Iglesia esta dividida: integrada por varias comunidades distintas, coincidentes sólo en algunos puntos de doctrina, cada una con los mismos derechos que las demás.

2) Búsqueda de una norma común de fe que una fraternalmente a las iglesias.

c) Oposición al Primado del Romano Pontífice deseo de actuar en igualdad de nivel con la Iglesia Católica.

  1. La Sede Apostólica rechaza estos errores y afirma:

a) Participar en congresos “ecuménicos” es dar autoridad a un falso cristianismo, ajeno a la verdadera única Iglesia de Cristo.

b) La verdad revelada no admite transacciones.

c) La Iglesia Católica es la depositaria infalible de esa verdad.

d) La fe íntegra es fundamento y raíz de la caridad

  1. Síntesis doctrinal católica frente al falso ecumenismo:

a) Es imposible una unión cristiana que no esté basada en la unidad de la fe íntegra.

b) La unidad sólo puede surgir de un solo magisterio, de una sola ley de creer, y de una sola fe cristiana

c) En consecuencia, se rechazan absolutamente los errores modernistas:

1)  Estos  errores  son  principalmente:

– la verdad dogmática no es absoluta, sino relativa

– distinción entre verdades fundamentales y no fundamentales.

2) Se rechazan estos errores: la causa formal de la fe es la autoridad de Dios revelante, que no admite tales distinciones

IV: El verdadero ecumenismo

 1.La unión de los cristianos sólo se puede lograr fomentando el retorno de los disidentes a la verdadera Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica.

 2.El Cuerpo Místico de Cristo es uno, tal como su Cuerpo físico: la Iglesia no está formada por miembros separados.

3.Necesidad absoluta de reconocer obediencia al Sumo Pontífice.

V: Conclusión

  1. Llamado a las sectas disidentes a someterse al Magisterio y al gobierno de la Santa Iglesia.

  1. Plegaria a Nuestro Señor Jesucristo y a María Santísima para que se dignen llamar a la unidad de la Iglesia a los que se han separado de Ella.

Encíclica RERUM ORIENTALIUM, del 8 de septiembre de 1928, acerca de favorecer el estudio de los asuntos orientales para propagar y procurar la legítima unidad de los disidentes. Texto castellano en: Colección de Encíclicas Pontificias. Edición Guadalupe, vol. I, pp 1129-1136

I: Importancia del estudio de los asuntos orientales

  1. Interés de la Iglesia
  1. Pruebas de tal interés.
  2. Beneficios que la Iglesia ha derramado sobre las naciones orientales.
  1. Los estudios orientales en la Iglesia:

a) Antecedentes: Humberto de Romans, Bacon, Lulio.

b) Colegios y conventos orientales en Roma.

  1. Esfuerzos de los últimos Papas.

II: El Instituto de Estudios Orientales

  1. Creación y objetivos.
  1. Reformas de Pío XI: Traslado al Instituto Bíblico. Confiado a la Compañía de Jesús. Sus primeros frutos.

III: Anhelo de unidad

  1. Se habla de unión, pero de una unión que es opuesta al espíritu de Cristo. Surgen constantes disputas.

Preparación de los alumnos del Instituto Oriental para rebatir los falaces argumentos heréticos.

  1. Decisión de no descuidar nada de lo que pueda conducir a la verdadera unidad de los orientales disidentes con la Iglesia.
  1. Exhortación a los orientales separados.
  1. El esfuerzo por la unidad y las tareas propias Instituto Oriental.

a) Estudios

b) Publicaciones

  1. Ansia: que Cristo traiga de vuelta al redil a todos los que han extraviado el recto camino.
  1. Súplica por la unión

PONTIFICADO DE PIO XII

Encíclica ORIENTALIS ECCLESIAE, del 9 de abril de 1944, en ocasión del aniversario de la muerte de San Cirilo de Alejandría. Expone en que consiste la unidad: en la profesión de la misma fe, en la sumisión a la misma autoridad, en la mutua caridad. Texto castellano en: Colección de Encíclicas Pontificias. Edición Guadalupe, vol. II, pp 1654-162

I: Introducción

  1. Ocasión de la encíclica:

a) Alabanza a San Cirilo en el XV° centenario de su muerte.

b) Recuerda los elogios de los Santos Padres y la veneración que por su autoridad han tenido los Concilios de Calcedonia, Constantinopla y Letrán I.

  1. Brevísima exposición de su vida:

a) Combate las herejías de Novaciano y Nestorio.

b) Doctor de la Virgen en el Concilio de Efeso.

c) Esfuerzos por convertir a los alejados del recto camino de la verdad.

d) Venerado por los cristianos orientales y Doctor de la Iglesia..

  1. El momento presente:

a) Enorme tristeza por la separación: no todos convienen en la unidad que San Cirilo amó y promovió.

b) Más dolorosa en el momento actual, ante los ataques de la impiedad.

c) Único modo de hacer frente a estos embates: que todos, a ejemplo de San Cirilo, convengan en la unidad que Cristo dio a Su Iglesia, y que es triple:

1) única fe católica,

2) única caridad, hacia Dios y hacia el prójimo,

3) única obediencia y sumisión a la jerarquía instituida por Cristo.

d) Si uno de tales vínculos falta, no hay verdadera unidad.

II: La unidad de Fe

  1. Ejemplo de San Cirilo: esfuerzos en controversia con los nestorianos.
  1. En qué consiste:

a) Es convenir en la doctrina íntegra, transmitida por la Sagrada Escritura y los Santos Padres, propuesta clara e infaliblemente por la Santa Iglesia.

b) Se rechaza el error de los obispos de Antioquía, en tiempos de San Cirilo, que creían que bastaba afirmarse sobre el Credo de Nicea, pues:

1) No basta aceptar sólo los antiguos documentos; hay que creer también las definiciones infaliblemente propuestas luego por la Iglesia.

2) No es lícito, en aras de la unidad, ocultar o silenciar un solo dogma.

3) Y, fundamentalmente, no se regresa a la unidad de Cristo basándola en aquellas partes de doctrina en que se hallen de acuerdo la mayor parte de las comunidades cristianas.

  1. Nuevamente el ejemplo de San Cirilo: su actividad contra la herejía, su firmeza en las persecuciones.

III: La unidad en la caridad

  1. Liga entre sí a los miembros del Cuerpo Místico y acoge fraternalmente a los que se han desviado del recto camino.
  1. Ejemplo de San Cirilo: sus consejos al respecto, su benevolencia hacia los extraviados, su alegría por la paz obtenida con los Obispos de Antioquía.
  1. Necesidad de promover y fomentar el mutuo conocimiento:

a) Pasos ya dados: Pontificio Instituto Oriental.

b) Respecto a la liturgia:

1) Estimar la liturgia oriental y conservarla.

2) Justificación de los ritos y su diversidad: no se opone a la verdadera unidad.

IV: La unidad en la autoridad

  1. Fundamento: debe apoyarse sobre Pedro y sus sucesores, única piedra sobre la que ha sido fundada la Iglesia.
  1. Ejemplo de San Cirilo: presidencia del Concilio de Efeso en nombre del Papa, concordia con la Sede Romana. Testimonios de los Pontífices al respecto: San Celestino, Sixto III.

V: Exhortación final

  1. Bajo el patrocinio de San Cirilo debe promoverse el regreso de los disidentes a la única Iglesia de Cristo, en la unidad cimentada sobre el triple vinculo:

a) única fe de todos,

b) única caridad que nos una al Cuerpo Místico,

c) única fidelidad a la Sede de Pedro.

  1. Medios para lograrlo:

a) Oración y ejemplo, especialmente de los orientales católicos, y de todos los fieles.

b) Patrocinio de la Santísima Virgen.

c) Día del Oriente.

  1. Que San Cirilo sea maestro y ejemplo para restaurar la concordia. Ansia de que llegue el día en que la grey entera esté en el único redil, bajo la dependencia de Cristo y Su Vicario en la tierra.
  1. Exhortación especial a los nestorianos.

Monitum CUM COMPERTUM, del Santo Oficio, del 5 de junio de 1948, prohibiendo la participación de los católicos en congresos ecuménicos tales como el de Amsterdam.

Instrucción ECCLESIA CATHOLICA, del Santo Oficio, del 20 de diciembre de 1949, acerca del movimiento ecuménico. Firmada por el Cardenal Marchetti-Selvaggiani, Prefecto, y Monseñor  Ottaviani, asesor. Expone las causas por las cuales la Iglesia Católica no participa en el movimiento ecuménico, previene contra los peligros que de él surgen, y dicta las estrictas normas a seguir en el trato con los disidentes. Texto castellano en: AUBERT: Problemas de la unidad cristiana. pp.155-164

I: Ocasión de la presente Instrucción

  1. La Iglesia Católica no participa en los congresos llamados “ecuménicos”, pero anima y promueve todas las empresas que, con autorización de la autoridad eclesiástica, se realizan para:

a) instruir en la fe a los que van camino de convertirse,

b) hacerla conocer más perfectamente a los convertidos.

 2.Ansia general de unidad de los cristianos, ocasión de alegría para la verdadera Iglesia, aunque las tentativas no siempre se fundamenten sobre principios justos o estén expuestas a ciertos peligros.

 3.En consecuencia: necesidad de recordar e imponer ciertas prescripciones.

II: De motione oecumenica

  1. Principios generales:

a) Fundamento: la reunión de los “cristianos” es deber y función de la Iglesia

b) Deberes de los Obispos:

1) Velar eficazmente sobre el “movimiento ecuménico”, promoverlo y dirigirlo con prudencia para:

– ayudar a los que buscan la verdad,

– apartar a los fieles de los peligros que fácilmente de él se derivan.

2) Sumisión a directivas de la Santa Sede, especialmente a: Satis cognitum, Mortalium Animos, Mystici Corporis.

3) Vigilancia sobre publicaciones.

4) Establecer oficinas a las que los acatólicos puedan recurrir en busca de consejo.

c) Errores a evitar:

1) Pretexto de que hay que considerar más lo que nos une que lo que nos separa (è indiferentismo).

2) Irenismo: que la doctrina católica sea englobada o adaptada en algún aspecto a las doctrinas disidentes, afectándose así su pureza u oscureciéndose su sentido.

3) Ambigüedad de expresión, que da lugar a opiniones erróneas y esperanzas falaces que jamás podrán realizarse.

4) Exageración desmesurada de los defectos católicos en ocasión de la “Reforma”, oscureciendo lo esencial: la defección de la fe católica.

5) Silenciar o usar palabras ambiguas al exponer los puntos centrales de disidencia:

– justificación,

– constitución de la Iglesia,

– primado del Romano Pontífice,

– única unión verdadera (= la que se realiza por la vuelta de los disidentes a la Santa Iglesia).

6) Permitirles creer que con su regreso aportan a la Iglesia algo que a esta le faltaba.

  1. Las reuniones “ecuménicas”:

a) Principios:

1) Se requiere especial vigilancia de los obispos.

2) Peligro grave de indiferentismo.

3) La experiencia enseña que son de poco resultado y generalmente peligrosas. Por ello, autorizadas luego de serio examen.

b) Normas generales:

1) Sumisión a las prescripciones de la Iglesia.

2) Necesidad de autorización previa de la jerarquía.

c) Normas particulares:

1) Conferencias o reuniones locales:

– Evitar participación mutua en oficios litúrgicos.

– Cuidadosa vigilancia y dirección de las mismas.

– Informe al Santo Oficio.

2) Coloquios entre teólogos:

– Iguales condiciones.

– Informe pormenorizado al Santo Oficio (temas, personas, etc.).

3) Conferencias interdiocesanas, nacionales, internacionales:

– Permiso previo de la Santa Sede.

– No emprender ningún preparativo sin la obtención de este permiso.

4) Se aconseja colaboración estrecha entre Obispos.

III: Conclusión

1.Se recomienda a los obispos difundir estos esfuerzos y las prescripciones de la Iglesia al respecto, para que la reunión de todos los cristianos en la única fe verdadera y en la única Iglesia verdadera sea implorada fervorosamente por los fieles.

2.A los sacerdotes, se los exhorta a oraciones y sacrificios.

3.Nada convencerá más que la pureza de vida de los católicos.

Encíclica HUMANI GENERIS, del 12 de agosto de 1950; en la cual afirma la identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica Romana: “Algunos no se creen obligados por la doctrina hace pocos años expuesta en Nuestra Carta encíclica y apoyada en las fuentes de la revelación, según la cual el Cuerpo Místico de Cristo y la Iglesia Católica Romana son una sola y misma cosa”. Cita: Dz. 2319.