PARA SANTIFICAR EL DOMINGO

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

DOMINGO XXI DESPÚES DE PENTECOSTÉS

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Introito

Pendientes de tu voluntad, Señor, están todas las cosas, y no hay quien pueda resistirla; porque Tú lo has hecho todo, el cielo y la tierra, y todo cuanto se contiene en el ámbito del cielo; Tú eres el Señor de todos. Bienaventurados los puros en su camino; los que andan en la Ley del Señor. Gloria al Padre…

Colecta

Te suplicamos, Señor, custodies a tu familia con tu continua misericordia; para que, con tu protección, se vea libre de todas las adversidades y, con buenos actos, sirva devota a tu nombre. Por N.S.J.C.

Epístola.

(Del Apóstol San Pablo a los Efesios, VI, 10-17)

Hermanos: fortaleceos en el Señor, y en el poder de su virtud. Revestíos de la armadura de Dios, para que podáis resistir las asechanzas del diablo. Porque no tenemos que luchar contra la carne y la sangre, sino contra los príncipes, y potestades, contra los tenebrosos rectores de este mundo; contra los espíritus del mal en los cielos. Por lo cual, tomad la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y ser perfectos en todo. Tened, pues, ceñidos los lomos con la verdad, y estad vestidos de la coraza de la justicia, y tened los pies calzados con la preparación del Evangelio de la paz; tomad en todo el escudo de la fe, con el cual podáis extinguir todos los dardos encendidos del malvado; y del yelmo de la salud, y la espada del espíritu, que es la palabra de Dios.

Gradual

Señor, Tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Antes que fueran hechos los montes, o se formaran la tierra y el orbe, desde siempre y para siempre tú eres Dios.

Aleluya.

Aleluya, aleluya. Al salir Israel de Egipto, y la casa de Jacob de entre un pueblo bárbaro. Aleluya.

Evangelio

(San Mateo, XVIII, 23-35)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

El reino de los cielos es semejante a un rey que quiso pedir cuentas a sus servidores. Y, habiendo comenzado a pedir cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Mas, como no tuviera con qué pagarlos, su señor mandó venderle a él, y a su mujer, y a sus hijos, y todo cuanto tenía, para que pagara. Postrándose entonces aquel siervo le rogó, diciendo: Ten paciencia conmigo, y todo te lo pagaré. Y, compadecido el señor de aquel siervo, lo soltó, y le perdonó la deuda.

Mas, habiendo salido aquel siervo, encontró a uno de sus consiervos, el cual le debía cien denarios: y, apretándole, lo ahogaba, diciendo: Da lo que debes. Y, postrándose su consiervo, le rogó diciendo: Ten paciencia conmigo, y todo te lo pagaré. Pero él no quiso; sino que se fue, y lo metió en la cárcel, hasta que pagara la deuda. Y, cuando vieron sus consiervos lo que había hecho, se contristaron mucho y fueron y contaron a su señor todo lo sucedido. Entonces su señor llamó a aquel siervo, y le dijo: Siervo malo, ¿no te perdoné a ti toda la deuda, porque me lo rogaste? ¿No debiste, pues, compadecerte tú también de tu consiervo, como yo me compadecí de ti? Y, airado su señor, lo entregó a los verdugos, hasta que pagara toda la deuda. Así hará también mi Padre celestial con vosotros, si no perdonareis cada cual a su hermano de vuestros corazones.

Ofertorio.

Había un hombre en la tierra de Hus, llamado Job; era sencillo y recto, y temeroso de Dios; al cual pidió Satanás, para tentarle: y le fue dado por el Señor poder sobre sus bienes, y sobre su carne; y destruyó toda su riqueza, y los hijos; e hirió también su carne con graves úlceras.

Secreta.

Recibe, Señor, propicio estas ofrendas, con las que has querido aplacarle y restituirnos a nosotros la salud con poderosa bondad. Por N.S.J.C.

Prefacio

Prefacio de la Santísima Trinidad

Latín

Vere dignum et justum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus. Qui cum unigenito Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personæ, sed in unius Trinitate substantiæ. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione veræ, sempiternæque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur æqualitas. Quam laudant Angeli atque Archangeli, Cherubim quoque ac Seraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes

Sanctus Sanctus Sanctus…

 
Castellano

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, oh Señor santo, Padre todopoderoso y eterno Dios. Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tú revelado, acerca de tu gloria, lo creemos igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro

Sanctus Sanctus Sanctus…

Comunión.

Desfallece mi alma en tu promesa, esperando en tu palabra: ¿cuándo juzgarás a los que me persiguen? Los inicuos me han perseguido; ayúdame, Señor, Dios mío.

Poscomunión.

Conseguido el alimento de la inmortalidad, te suplicamos, Señor, hagas que, lo que hemos recibido con la boca, lo practiquemos con alma pura. Por N.S.J.C.

Introito

Gradual

Aleluya

OFERTORIO

COMUNION