OSKO: CONSTIPACIÓN MENTAL DE MONS. WILLIAMSON

LA OBSESIÓN EPISCOPAL

(ELEISON 481, dice que hay que asistir a la MISA NOVUS ORDO, si falta la misa Tradicional)

Voy a terminar por pensar que no hay tema más importante ni cuestión mejor relacionada con el necesario mecanismo que permita conservar la Fe Católica, hoy por hoy, que esta cuestión del Sedevacantismo.

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Simplemente lo creo así porque tiene que ser por algo que es tan encarnizadamente combatido por ciertos nefastos personajes.

Decir que Mons. Williamson es un personaje de nefastas ideas o iniciativas no es para nada simpático ni agradable, estoy seguro. Pero es lo que pienso de este obispo que, como ya veremos, dice explícitamente que es mejor asistir a la misa NOVUS ORDO que no asistir a ninguna cuando no se cuenta con misa Tradicional.

Pero realmente fastidia con esto, aunque es muy clara la razón por la que vuelve sobre la cuestión del sedevacantismo. Por supuesto que eso no lo dice; no lo va a decir y mucho menos reconocerá jamás su empecinado error: el ANTISEDEVACANTISMO.

Yo no creo que sea necesario explicar por qué se trata de un error, pero por las dudas intentémoslo. Trataré de ser breve en este punto.

Es perfectamente normal y legítimo que alguien plantee sus dudas respecto de la posición y conclusión teológica que sostiene que la Sede de Pedro se encuentra en estado de Vacancia. Esta manera algo extensa de referirse al asunto es porque se hace necesario mostrar que no se trata de una idea asumida, una ideología, o una cuestión partidista, sino solamente UNA CONSTATACIÓN DE HECHOS con sus consecuentes y respectivas conclusiones.

Es absolutamente legítimo poner sobre la mesa objeciones y argumentos contrarios al sedevacantismo, siempre que se haga honestamente.

Lo que no está bien, lo que no es honesto, ni legítimo, ni normal, es IR A LA BÚSQUEDA de argumentos, ideas, juegos de palabras, ejemplos banales, o ideas fuerza efectistas con el fin de obtener un impacto inmediato y superficial en las “victimas”, o sea los lectores de los Eleison Comment, muchos de los cuales muy cándidamente deben suponer que, por provenir de un obispo, sus razonamientos tienen que ser buenos obligadamente.

Frente a cualquier hecho concreto que plantee una cuestión de características intelectuales, por presentar uno o más problemas con respecto de la Doctrina, o del Dogma, o de la Tradición e inclusive de las Sagradas Escrituras, un intelectual HONESTO, deberá analizar el problema hasta sus últimos y más recónditos aspectos, y si acaso encontrara que el mismo se torna insoluble, o bien que los argumentos presentados en su favor resultan ser INCONTESTABLES, pasará a buscar las soluciones que hagan compatible la realidad que dicho problema plantea con la Doctrina, con el Dogma, con la Tradición y por supuesto con las Sagradas Escrituras.

Un intelectual honesto, no se empecinará como un niñito caprichoso en buscarle el pelo al huevo, ni en trastocar los argumentos adversarios, ni en deformarlos, ni en huir del contexto, no sólo doctrinal o argumental que proponen sus adversarios (en este caso, quienes sostenemos que la Sede Apostólica se encuentra VACANTE), sino también del contexto ACTUAL y del HISTÓRICO.

Un intelectual honesto no mentirá, ni disfrazará toda la cuestión, sino que estará dispuesto a discutir afablemente, aunque sin dudas apasionadamente.

Y un intelectual (y obispo, además) católico no evitará de manera sistemática pasar todas esas cuestiones, y las que le están relacionadas, por el tamiz ESCRITURÍSTICO, y más precisamente por el APOCALIPSIS de San Juan.

En las actuales condiciones sólo un loco o un suicida evitaría hacerlo; y un delirante pondría por delante las “revelaciones privadas”.

Pues bien, Mons. Williamson hace todo lo que he señalado que está muy mal en un intelectual y no hace nada de lo que estaría bien.

Uno sabe que se trata de un obispo que pretende haber sacado “chapa” de duro y antiliberal, lo que es también absolutamente falso, al menos en lo de “duro”. Se trata más bien de alguien que es estrafalario. En cuanto a lo de antiliberal, me limitaré a decir que doctrinalmente no es claro Mons. Williamson.

Y no se trata de un torneo para ver quién o quiénes son los más duros, como parece creer buena parte de los inexplicables voceros de la “FAL$A RE$I$TENCIA”. Se trata de estar en lo correcto. Y lo correcto no necesita de supuestas estridencias, por supuesto, pero mucho menos de retorcidas o sinuosas actitudes y aún menos del ocultamiento de hechos, el encubrimiento de errores doctrinales, o del soslayar lo que no conviene decir aunque se trate de la mismísima realidad. En todo eso nuestros adversarios son campeones.

Mons. Williamson vuelve por enésima vez sobre esa cuestión, y como suele ocurrir, renueva su estéril búsqueda de “argumentos”, o por lo menos revisa, revuelve, retuerce, busca y rebusca alguna cosa que le dé un poco más de oxígeno a su ya casi moribunda campaña por preservar la “integridad” del “papado” de Bergoglio.

Antes de sumergirnos en las respuestas a sus comentarios en ELEISON 481 específicamente, voy a dejar a salvo una cuestión previa.

Es de conocimiento de casi todos en el mundillo tradi/conservador que existen muy fuertes argumentos que ponen en duda la VALIDEZ de algunos de los SACRAMENTOS NOVUS ORDO, o CONCILIARES.

Mons. Williamson SABE y nunca podrá negar que esas fuertes sospechas son las que llevaron a que Mons. Marcel Lefebvre (a quien tanto dicen admirar el inexplicable bishop without jurisditión, y sus aún más inexplicables defensores) a proceder a ORDENAR SUB-CONDICIONEM a toda aquella persona que pidiese ser admitida en la FSSPX, y que fuese “sacerdote” NOVUS ORDO.

¿Queda claro? Eso hacía Mons. Lefebvre y, si no me equivoco, todavía ESO MISMO HACE Mons. WILLIAMSON. Ejemplos sobran, por otra parte.

Después del Concilio se realizaron dramáticos cambios en los sacramentos, en sus ritos, sus fórmulas, en la materia y en la forma. Pues bien, estos cambios afectaron muy particularmente al SACRAMENTO DEL ORDEN.

No lo digo yo; lo afirman personas que merecen el mayor de los respetos y atención al expresarse sobre estas cuestiones; tanto es así que, POR LO MENOS, se debe dudar de la validez del sacramento del Orden Sagrado tal y como es impartido por los conciliares.

Esto es tan cierto como que en la FSSPX, cuando todavía era la que supo ser, y aun después de la muerte de Mons. Lefebvre se siguió por bastante tiempo con la costumbre de, a todo aquel que quería ser admitido en la misma y que venía en su condición de sacerdote ordenado en la iglesia conciliar, ORDENARLO BAJO CONDICIÓN, como ya dijimos (no REORDENARLO, como algunos dicen).

¿Por qué se hacía esto? Pues, como ya he dicho, las dudas son verdaderamente muy fuertes y muy fundadas al respecto de la validez de los sacramentos conciliares.

Existe un axioma antiguo que afirma que SACRAMENTOS DUDOSOS son lo mismo que SACRAMENTOS NULOS, y es perfectamente lógico, si se comprende la gravedad de la cuestión.

Por todo lo dicho, un tipo que, como Bergoglio, fue “ordenado” en la iglesia conciliar y luego fue “consagrado” obispo en dicha iglesia, muy probablemente sea un LAICO DISFRAZADO y tan sólo sea eso y nada más, por más que se crea cura u obispo y que haya llegado al máximo engaño de creer ser un PAPA. En todo caso, lo dudoso de su condición obliga a considerarlo NULO de toda NULIDAD.

No podrán negar ni los más acérrimos defensores de la legitimidad y validez del pontificado de Bergoglio que el tipo que tanto defienden parece CORDERO pero habla como DRAGÓN.

Y que si digo aquí que Bergoglio es una máquina de decir además de herejías e impiedades, gansadas ilustres propias del personaje más chabacano, ramplón, burdo, prosaico e ignorante de las cuestiones trascendentes, nadie podrá acusarme de exagerado, ni de faltar a la verdad.

Bien.

Ahora sí vayamos al “análisis” de Mons. Williamson.

La Iglesia Católica nunca puede totalmente fallar,
Pero parcialmente puede severamente enfermar.

Preferiría dejar los versitos sin comentario alguno esta vez, pero no puedo ya que el Bishop whitout jurisdiction, dice que la “Iglesia Católica puede enfermar”.

No sé cómo consigue Mons. Williamson compatibilizar la supuesta enfermedad que dice que la Iglesia Católica puede tener, con la idea que él mismo tiene de la Indefectibilidad de la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo.

No sé tampoco, y él no explica, el tipo de enfermedad y hasta qué grado puede llegar la gravedad de la misma enfermedad.

¿Se tratará de una simple gripe o de cáncer? ¿Alzheimer o tuberculosis? ¿Estará con graves problemas digestivos, o será una mera constipación?

No dice tampoco, cuál es el límite, o hasta donde podría llegar la agudización del síndrome que la Iglesia Verdadera podría llegar a padecer, etc. etc.

Esto es importante, porque no es lo mismo padecer Alzheimer que estar constipado. Y aun, en el caso de que se trate de esto último…, es importantísimo saber POR CUÁNTO TIEMPO TENDRÁ UNO QUE AGUANTARSE LA MOLESTA CONSTIPACIÓN.

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Dicho de otro modo. Una tan insólita enfermedad que dura ya MÁS DE CINCUENTA AÑOS… ¡mi madre! No hay manera de que nada ni nadie pudiera soportar y sobre todo SUPERAR constipación doctrinal semejante, ni siquiera una organización INDEFECTIBLE.

Ergo… CONSTIPACIÓN, debe ser otro de los nombres con que podemos referirnos a la GRAN APOSTASÍA. Serán sinónimos…

Es decir; el obispo sinuoso y estrafalario se empeña en combatir el Sedevacantismo pero admite que la Iglesia Católica puede enfermarse.

¿Basado en qué? Porque tengamos en cuenta que, con el mismo fundamentado y por  las mismas cosas que dice que la Iglesia no puede tener vacancia, Mons. Williamson afirma que la misma entidad puede estarse enfermita.

Pues bien, Monseñor…, según usted, la iglesia apenas si está un poco enfermita; pero en todo caso podríamos decir que se ha enfermado de modernismo constipante agudo y diríamos que terminal, lo cual (de ser cierto) pondría en serios problemas la Indefectibilidad de la Iglesia.

¿Cuál es la Solución CATÓLICA? Sencillo: la Iglesia no padece ninguna enfermedad. Sencillamente está ECLIPSADA por una FALSA IGLESIA, tal y como fue anunciado, y tan y como sabe cualquier católico bien formado.

Por lógica consecuencia, una llamada “RESISTENCIA” que sostiene que esa FALSA IGLESIA que eclipsa a la verdadera, es también la verdadera Iglesia, no puede ser sino una “FALSA RESISTENCIA“; así es la que usted encabeza y representa, Monseñor.

Puede fastidiar a cierto número de lectores de estos Comentarios si éstos vuelven con el tema de los Papas Conciliares no siendo Papas en lo absoluto, pero la reciente traducción al francés de un artículo de 1991 en inglés, muestra cómo los argumentos en favor del sedevacantismo necesitan repetidamente demostrarse como no siendo tan concluyentes como aparentan. Los liberales no necesitan tal demostración porque para ellos el sedevacantismo no es tentación. Sin embargo, hay almas católicas selectas sacadas por la gracia de Dios fuera del liberalismo y llevadas hacia la Tradición católica, para las cuales el sedevacantismo se vuelve positivamente peligroso. Al Diablo no le importa si perdemos nuestro balance hacia la derecha o hacia la izquierda, con tal que perdamos nuestro balance.

Agradezco al Obispo Williamson el manifiesto reconocimiento de que “para los liberales el sedevacantsimo no es tentador”. Pues claro… pero si siempre lo hemos visto y POR ALGO ES ESTO ASÍ. Por el contrario, los elementos más antiliberales y más refractarios respecto del Concilio Vaticano II, del Modernismo, del Progresismo, en suma, de la Revolución y del espíritu revolucionario, se sienten atraídos por el sedevacantismo; y esto, que no representa ninguna garantía de verosimilitud ni le da per se aires de “cosa probada” a esa posición teológica, no obstante, quiere decir mucho.

En su último ELEISON, se refiere Mons. Williamson a un artículo publicado en 1991, en inglés y cuyo autor es Mons. Sanborn.

Pero, como ya ha sido dicho por otros en otra parte, Mons. Williamson no debería jactarse de refutar tal argumento.

Es como jactarse de haberle robado un dulce a un niño de 5 años.

Mons. Williamson elige el adversario con quien pelear, y así no vale.

No obstante, veamos…

Pues, en verdad, el error del sedevacantismo puede ser en teoría un error no tan profundo ni tan grave como el de la pudrición mental universal del liberalismo, pero en la práctica, ¿cuán frecuentemente uno observa que las mentes se cierran de golpe con el sedevacantismo? Y, que lo que comenzó como una opinión aceptable (¿qué Católico puede decir que las palabras y hechos del Papa Francisco son católicos?) tiende a volverse una certeza dogmática inaceptable (¿qué Católico puede juzgar con certeza una cuestión tal?). Y, de allí, a imponerse a sí mismo como el dogma de los dogmas, como si la catolicidad de una persona fuera a ser juzgada de acuerdo a si cree o no que no hemos tenido un Papa real desde, digamos, Pío XII.

Para empezar afirma “el error del sedevacantismo” sin haber conseguido lograr nunca probar eso de “el error”.

Dice que “lo que comenzó como una opinión aceptable tiende a volverse una certeza dogmática inaceptable”.

En primer lugar, no conozco sedevacantistas que hagan ese razonamiento. No existen. Se trata de una ficción. Lo que ocurre es que cuando alguien asume la actual situación con honestidad (situación que no es actual solamente ya que lleva más de cincuenta años), no tardará mucho en llegar a conclusiones que no solamente son lógicas sino que son las únicas que pueden hacer comprensible lo que ocurre y al mismo tiempo dejar a salvo la integridad de la Doctrina Católica en todos sus aspectos. En particular aquellos relacionados con la Iglesia, su Naturaleza; la eclesiología completa; las SSEE y su inteligibilidad; en especial, LAS PROFECÍAS y su sabiduría, que no fueron incluidas por Dios entre los Libros Sagrados para que, hacia el final de los tiempos, aparecieran tres o cuatro o diez obispos “ILUMINADOS” que vinieran a decirnos que “Basta de Apocalipsis”; “Apocalipsis, no más”. Discurso en el que COINCIDEN los obispos FELLAY y WILLIAMSON.

Y toda la FALSA RESISTENCIA se come ese caramelito, y no ve o no quiere ver la impactante coincidencia en punto tan sensible e importante entre los dos prelados que como bien sabemos, en el fondo están muy de acuerdo.

Pero qué cosas más extrañas ocurren; qué inauditas coincidencias tan llamativas y cómo pasan desapercibidas por personas tan finamente atentas para otras cuestiones.

Seguidamente Mons. Williamson dice que el sedevacantismo es una “opinión aceptable”, ya que ningún católico puede decir que las palabras y los hechos de Bergoglio son católicos…; pero se olvida de decir (y debería hacerlo, por supuesto) que las palabras y los hechos de Roncalli, Montini, Luciani, Wojtyla y Ratzinger, van exactamente en la misma dirección. Todos ellos en numerosísimas oportunidades protagonizaron elocuentísimos hechos (iguales o peores) que prueban que todos ellos eran de pensamiento y conductas heterodoxas, por lo que no puede decirse que ellos eran plenamente católicos.

Y hay más todavía. ¿Qué decir de la entera jerarquía conciliar? Exactamente la misma cosa. Lo que se convierte entonces en algo más que algunos hechos y palabras, sino en TODA UNA ORGANIZACIÓN que profesa palabras y protagoniza hechos que NO SON CATÓLICOS.

Asistimos a un interesante espectáculo. Cuando a algún “conservador” (“cardenal” u “obispo”) de la “jerarquía conciliar” le parece que algunas palabras de Bergoglio se pasaron de la raya, y SE ATREVE a cuestionar alguna pequeña cosa, lo hace SIEMPRE, resaltando y defendiendo el ESPÍRITU DEL CONCILIO VATICANO II… Ese conciliábulo es INTOCABLE para todos ellos.

Se llama APOSTASÍA, palabra esta que, como hemos dicho numerosas veces, procuran evitar, ocultar o disminuir en su significado, todos los curas y obispos de la Falsa Resistencia y sus “voceros”, por supuesto.

Miente Mons. Williamson, en seguida, cuando supone como algo inevitable que de la “opinión” que él denomina “aceptable” del sedevacantismo, se pase inevitablemente a profesar una “certeza dogmática inaceptable”. Eso puede ser aplicable a algunos individuos de escasa preparación o de espíritu exaltado.

En cuanto al paréntesis que contiene (¿qué Católico puede juzgar con certeza una cuestión tal?) ¡VAYA! Qué parecidas son estas palabras del obispo de la Resistencia Fláccida a aquellas de Bergoglio: ¿”Quién soy yo para juzgar?”.

Falta a la verdad Mons. Williamson al sugerir que el sedevacantismo, o todos los sedevacantistas juzgan la catolicidad de una persona considerando el hecho de si cree o no cree que la sede de Pedro estuviera vacante desde Pio XII.

Que algún sedevacantista lo haga, no le da derecho al obispo de generalizar. La inmensa mayoría de quienes sostienen esa posición no lo hacen. Si algún loco o delirante hace tal cosa, es su problema.

Como es su problema si algún obispo expulsado de la F$$PX cree que debe esperar su jurisdicción de manos de los apóstatas que gobiernan desde Roma.

Una vez más, le falla la lógica al señor obispo. Si una proposición afirmativa particular es verdadera, la afirmativa universal queda indeterminada. Mons. Williamson debe repasar su lógica antes de pretender tratar cuestiones elevadas…

Una razón ofrecida en Comentarios previos para esta dinámica interna del sedevacantismo frecuentemente observada, puede ser la simplicidad del nudo Gordiano con la cual se zanja un problema agonizante y amenazante de la fe: ¿Cómo pueden estos destructores de la Iglesia ser verdaderos Papas Católicos?. Respuesta, no son Papas en lo absoluto. Oh, ¡qué alivio! No tengo que agonizar más. La mente se cierra de golpe, el sedevacantismo debe ser compartido como si fuera el Evangelio con quienquiera que escuche (o no escuche) y, en el peor de los casos, puede ser extendido desde los Papas a todos los cardenales, obispos y sacerdotes, de manera que un Católico otrora creyente se transforma en un home aloner que deja de asistir a Misa totalmente. ¿Será exitoso en mantener la Fe? ¿Y sus niños? Aquí está el peligro.

Ante este argumento episcopal, yo pregunto: ¿ir a la misa NOVUS ORDO y sostener el pontificado de Bergoglio NO ENTRAÑA PELIGRO DE PERDER LA FE?

constipacion3Si no ha leído… ¡LEA MONSEÑOR!

No quedan dudas. Aquí no hay nada que explicar; ni excusas que valgan de los defensores del obispo inglés.

Reflexionen un poco, y verán que explícitamente Mons. Williamson está diciendo que es mejor asistir a la MISA NOVUS ORDO, que abstenerse de ella, en caso de no contar con misa Tradicional.

La única mente que “se cierra de golpe” es la antisedevacantista de Mons. Williamson y de quienes razonan (si puede decirse) como él; esos son los “MENTEVACANTISTAS” que, recordamos, fue uno de los tantos inventos de Mons. Williamson, para tratar de contrarrestar el sedevacantismo.

Como muchos otros de sus inventos o argumentos, debió abandonarlo haya lejos y hace tiempo, por soso, estéril e ineficaz.

Lo del “home aloner”, pues… haría muy bien este obispo claudicante en meditar ciertos pasajes bíblicos en los que con total claridad se describen instancias en las que los hombres estarán a punto de perderse, y que tal cosa acontecería si no fuesen abreviados los tiempos.

Es evidente que el obispo Williamson no cree que esos tiempos pudieran llegar jamás, porque el obispo Williamson ha dado más de una muestra de ser profundamente ANTIAPOCALÍPTICO.

¿Cómo no va a negar la posibilidad de que existan “home aloners” dispersos por ahí, quien rechaza la posibilidad de la existencia del PUSILLUS GREX?

¿Cómo no va a “cerrar su mente” ante tal posibilidad, que contradice su falsa visión triunfalista y de la Iglesia?

Y, sin embargo, el obispo que pone el guiño a la derecha para luego doblar a la izquierda, haría bien en recordar lo dicho en un tal Comentario Eleison 363:

Estas son palabras proféticas que día a día se vuelven más verídicas, para nada agradables de admitir, pero ancladas en la Escritura. Un sabio Anglicano (el Obispo Butler) dijo en el siglo 18vo: “Las cosas son lo que son. Sus consecuencias serán lo que serán. ¿Por qué entonces buscaríamos engañarnos a nosotros mismos?” Noten especialmente cómo el Cardenal prevé la imposibilidad de defender la Fe a una escala mayor que no sea simplemente la del hogar. No todos concuerdan en que hemos ya llegado a ese punto en el 2014.

¿Cuáles son esas palabras proféticas que día a día se vuelven más verídicas? Pues las citadas en el mismo Comentario Eleison 363, pertenecientes al Cardenal Pie:

“La división, separación y el divorcio de los Estados con respecto a Dios que para San Pablo era una señal profetizando el final, avanzará día a día. La Iglesia, aún permaneciendo siempre como una sociedad visible, estará más y más reducida a las dimensiones del individuo y del hogar. Cuando Ella principió dijo que Ella estaba encerrada y requirió siempre más espacio para respirar, pero a medida que Ella se aproxima a su fin en la tierra, así Ella tendrá que pelear una acción de retaguardia cada centímetro del camino, estando rodeada y cercada por todos los lados. Cuanto más Ella se desplegó en épocas previas, mayor será el esfuerzo que se haga ahora para cercenarla en tamaño. Finalmente, la Iglesia sufrirá lo que parece una verdadera derrota y a la Bestia le será dado el hacer la guerra a los Santos y vencerlos. La insolencia del mal estará en su máximo”.

The Church, while remaining always a visible society, will be reduced more and more to dimensions of the individual and the home. ¿Acaso no es lo mismo que “home aloner”?

Pasemos…, pero tengamos cuidado a la izquierda…

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Por consiguiente, para mantener nuestra Fe católica en balance y para evitar las trampas tendidas hoy a su derecha y a su izquierda, miremos los argumentos de MonsS en el artículo de 15 páginas arriba mencionado (MonsS es una abreviatura que muchos lectores identificarán de inmediato pero que no necesita ser deletreado aquí porque estamos más preocupados por sus argumentos que por su persona). En su artículo al menos él sí piensa y él sí tiene una fe católica en el Papado, de otra manera los Papas Conciliares no serían problema para él. Esta lógica y fe son lo que es mejor en los sedevacantistas, pero ni MonsS ni ellos están trabajando con la imagen completa: Dios no puede dejar ir a Su Iglesia, pero Él puede dejar ir a Sus hombres de Iglesia.

Un nuevo elogio de los sedevacantistas. Al final va a tener que reconocer que ya que son tan elogiables, algo de bueno deben tener, pero… ya llega “el argumento”:

He aquí su argumento en pocas palabras Mayor: la Iglesia es indefectible. Menor: en el Vaticano II la Iglesia se volvió liberal, lo cual fue una defección mayor. Conclusión: la Iglesia Conciliar no es la Iglesia real, lo cual significa que los Papas Conciliares que dirigieron o siguieron al Vaticano II no pueden haber sido Papas reales.

De no ser tan trágico, daría risa.

Pero bueno, intentare contestarle con su reciente “creación”, el también Obispo Dom Tomás.

Él afirmó hace muy pocos días que:

No hay ninguna razón para unirse a la iglesia conciliar porque es enemiga de la Iglesia Católica y entre ellas no hay ninguna compatibilidad.

Seguimos a la Iglesia Católica, no a la iglesia conciliar.

Esa iglesia conciliar va destruyendo la cristiandad mientras que nosotros la vamos construyendo. Vamos en direcciones diferentes.

Si todavía tiene alguna vigencia el principio de NO CONTRADICCION, existe una completa incompatibilidad y un manifiesto divorcio entre estas dos maneras de pensar, la del Obispo Williamson y al del Obispo Dom Tomás.

Para Williamson, la iglesia conciliar ES LA IGLESIA CATÓLICA.

Para Dom Tomás, definitivamente NO LO ES.

Los fieles de la Falsa Resistencia que todavía usen el cerebro, tiene un bonito problema a resolver por delante. Uno se explica el estado de la “Falsa Resistencia” al ver estas cosas. Cada uno de sus miembros ve la realidad de manera muy distinta. Así nada puede prosperar.

El inefable obispo inglés después prosigue:

El argumento parece bueno. Sin embargo, a partir de las mismas Mayor y Menor puede venir una Conclusión liberal: la Iglesia es indefectible, la Iglesia se volvió liberal, entonces yo también, como Católico, debo volverme liberal. Que el sedevacantismo comparta de este modo sus raíces con el liberalismo, debería hacer que cualquier sedevacantista lo piense dos veces. MonsS nota las raíces comunes y las llama irónicas, pero son mucho más que eso. Apuntan a que los liberales y sedevacantistas están cometiendo el mismo error, el cual debe estar en la Mayor. De hecho ambos por igual malentienden la indefectibilidad de la Iglesia, tanto como ellos se equivocan en la infalibilidad del Papa. Vean estos Comentarios la próxima semana para un análisis más detallado del argumento de MonsS.

Una nueva muestra de cómo actúa el fraudulento obispo inglés.

Dice que el argumento parece bueno. No. NO ES BUENO.

Pero él quiere hacerlo parecer bueno, como si se tratase de “EL ARGUMENTO” principal que propone la posición teológica sedevacantista.

Hay otros argumentos concluyentes de los cuales Williamson prefiere ni enterarse siquiera.

Hay uno en especial, y es el Sensus Fidei, que él parece tener adormecido, si es que alguna vez lo tuvo…; el anglicanismo deja un residual que no se quita así nomás.

Por otra parte, tan arbitrariamente y contra las leyes de la lógica como el obispo brumoroso habla de las supuestas raíces comunes del sedevacantismo con el liberalismo, a las que Mons. Sanborn denomina “irónicas”, se puede decir lo siguiente, también con cierta ironía:

Williamson es obispo; casi todos los obispos que hay en el mundo tienen un corso a contramano en la cabeza; conclusión: debo huir de Mons. Williamson…

Aunque no responda a las leyes lógicas, la conclusión es verdadera por otras razones ya analizadas muchas veces en Radio Cristiandad.

Debemos huir de Mons. Williamson; y debemos hacerlo especialmente cada vez que Mons. Williamson vuelve a romper la paciencia con este asunto del sedevacantismo.

POR ÚLTIMO… y ESCRITURÍSTICO, que es lo que vale:

“¡APÁRTATE DE MÍ, SATANÁS!”

Pedro quedó atónito; como tocado por un rayo.

Quedó mudo; incapaz de emitir un sonido; no ya una protesta.

Pedro, no creía merecer aquel trato que le fuera dispensado.

Él tan solo quería alejar a su Señor de todo peligro.

Pedro se decía a sí mismo que no merecía ese insulto…. Ser llamado “satanás” por su Señor; parecía todo un gesto de ingratitud de su parte.

Pedro no supo entonces la razón de tan grueso epíteto. Pedro solamente quería hacer bien.

Pedro… comprendía poco. Pero lo que no entendía absolutamente era que:

“LA FE SOLA VIVIRÁ”

Pedro no lo entendía, y hay muchos en la Tradición que tampoco lo entienden.

“Tengo contra ti, que toleras a esa mujer Jezabel, que dice ser profetisa y que enseña a mis siervos y los seduce para que cometan fornicación y coman lo sacrificado a los ídolos”.