CELEBRANDO PARA EL ENEMIGO

ALGUNOS SON EMÉRITOS, OTROS SIGUEN EN FUNCIONES, PERO TODOS COJEAN DEL MISMO LADO.

Vamos a presentar un pequeño comentario de dos o tres sucesos acontecidos en el presente año, protagonizados por jerarquizados miembros de la iglesia conciliar.

Como las expresiones de esos personajes exhiben la ambigüedad propia de la moderna fe anticristiana, muchas veces se refieren a su comunidad como si fuera la Iglesia Católica; a los efectos de este artículo, tomamos esa aseveración como verdadera aunque es a todas luces falsa. No lo hacemos por reconocerle a la iglesia conciliar el carácter de Esposa Inmaculada de Cristo, sino para mejor notar las incongruencias de quienes intentan “catolicizar” sus escarceos pseudoconservadores.

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El pasado sábado 23 de Julio, día de San Apolinario de Ravena, obispo discípulo de San Pedro —quien le confirió la ordenación episcopal—, mártir bajo la persecución de Vespasiano, se publicó en el sitio Secretum Meum Mihi un reportaje a Monseñor Juan Rodolfo Laise, “obispo” emérito de San Luis:

http://secretummeummihi.blogspot.com/2016/07/entre-los-capuchinos-no-hay-apertura.html

El reportaje en realidad fue hecho por el sitio Paix Liturgique:

http://www.paixliturgique.es/aff_lettre.asp?LET_N_ID=2426

El evento al que refiere la entrevista (la presentación de un libro de Don Nicola Bux sobre los Sacramentos), ocurrió en realidad el miércoles 6 de abril del corriente Año del Señor, pero los datos son sumamente actuales; tanto como el decreto (al que se hace referencia en aquel reportaje) que el 6 de enero de este Año del Señor promulgó el obispo de Oruro (Bolivia), Monseñor Krzysztof Janusz Bialasik, prohibiendo la comunión en la mano en su diócesis:

http://adelantelafe.com/exclusiva-decreto-monsenor-bialasik/

Es notable cómo los conservadores-línea-media-prolijos-liturgistas le hacen gratis el juego al Modernismo con sus actitudes presuntamente ortodoxas. Lo mismo sucedió con uno de los asistentes al primer evento, el Cardenal Robert Sarah —Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos— que, tal vez envalentonado por aquella presentación editorial de abril, propuso en julio que “… volvamos tan pronto como sea posible a una orientación común, de los sacerdotes y los fieles todos en la misma dirección: hacia el oriente o al menos hacia el tabernáculo.”:

https://www.aciprensa.com/noticias/cardenal-sarah-propone-importante-cambio-para-la-misa-desde-adviento-26493/

Esto le valió al Cardenal una especie de reprimenda del entonces Vocero del Vaticano, Padre Federico Lombardi, que parece que vuela más alto que Monseñor Sarah en las cuestiones sacramentales, a pesar de que el Prefecto es el primero:

http://adelantelafe.com/padre-lombardi-la-sugerencia-del-cardenal-sarah-ad-orientem-ha-mal-interpretada/

Pues bien, detrás de los esfuerzos “reformistas de los reformistas” de estos prelados, se esconde —no muy disimuladamente— un genuino respaldo a las manifestaciones litúrgicas del Concilio Vaticano II, que vale la pena repasar, analizando las tres primeras iniciativas y la frenada de Lombardi:

MONSEÑOR LAISE:

Parece que el integrante del dueto de “obispos” eméritos de San Luis, con los años ha perdido el birrete episcopal pero no las mañas anfibias que tan bien desplegara a lo largo de su actuación diocesana:

1) Reza la Misa Tridentina en privado, sin asistencia de fieles y obedeciendo a las presiones de su propia congregación.

2) Al celebrar la Misa Tridentina se cuida mucho, pro bono pacis, de no acelerar los tiempos aún no maduros y de no causar tensiones, lo que revela: a) que le interesa mucho más la paz del mundo (porque de eso se trata; Juan XIV, 27) que ofrecerle a Dios Nuestro Señor un genuino sacrificio en el altar; no es casualidad que el sitio que aborda a Monseñor se llame Paz Litúrgicab) que no entiende qué son los tiempos maduros; ergo, no entiende los signos de los tiempos. c) que le teme a las tensiones, mostrando un nulo espíritu de sacrificio (ni hablar de la disposición para el martirio) impropio de un sucesor de los Apóstoles.

3) Su apreciación del motu proprio Summorum Pontificum se apoya en la sensibilidad y no en una conciencia de fiel discípulo de Cristo. Por eso puede afirmar con una soltura que asombra, que ese documento restauró y estimuló la liturgia tradicional, cuando ya hemos visto y demostrado unas cuantas veces que en realidad se trató del pronunciamiento pontificio que degradó a la Santa Misa Tridentina, que es la que verdaderamente “tiene siglos de historia”. Esto lo delata el mismo entrevistado a continuación, cuando le adjudica a la Misa de siempre el carácter de extraordinaria, frente a la “misa” bastarda de Pablo VI. Continúa luego dando otra muestra de sensibilidad, porque cree que ese es el sentido que Benedicto XVI le dio al motu proprio.

No, Monseñor Laise, no; no es necesario acudir a los sentidos engañosos; ese es, bajo una observación criteriosa y consciente, el sentido de la creación de Benedicto XVI: poner a la misa adulterina como legítima, y a la legítima como la bastarda. Por eso, con una contradicción in radice, dice el “obispo” emérito —siguiendo a Benedicto XVI— que hay dos formas de un mismo rito, cuando es evidente que el rito es la forma que adquiere cada una de las ceremonias. No puede haber dos formas de una misma forma; se trata de dos ritos, sin ninguna duda.

4) Bienvenida sea la actitud positiva de los sacerdotes jóvenes, si es que está tan extendida como parece advertirse en las palabras del primer “obispo” emérito de San Luis. Si el contenido de la Misa Tradicional es más rico y más preciso que el de la “misa” moderna, incluyendo la invocación sagrada de la Santísima Virgen, de San Miguel Arcángel, de los santos Apóstoles San Pedro y San Juan, y otros que no menciona, ¿qué hace Monseñor Laise celebrando la ceremonia corrupta de Pablo VI?

Finalmente, delata una contradicción que habla muy mal, terriblemente mal, de su actitud sacerdotal: “Cuando yo celebraba con el misal nuevo,… ”; pero… ¿cómo; si en la respuesta anterior dijo otra cosa?: “Cuando celebro en la forma ordinaria,… ” Esta es una genuina muestra del carácter “diplomático” con el que siempre se manejó Monseñor.

5) Sigue hablando de la “forma extraordinaria”, dándole a la Santa Misa Tridentina una categoría infamante que no cuadra con el rito sagrado. Reconoce, a pesar de ello, que el misterio lo absorbe hasta el punto de obstaculizar la percepción del entorno, que se le manifiesta, a través de terceros, también por lo sensible: una bella ceremonia.

6) ¡Magisterio pontificio retroactivo! Gran hallazgo de Monseñor Laise: fue ordenado en la forma extraordinaria (que también parece que opera para los sacramentos), cuando faltaban sesenta años para que Benedicto XVI estableciera esa aberrante calificación litúrgica, que además ofende la lógica.

La expresión de Monseñor Laise —impulsada por el entrevistador— constituye un claro apoyo a la mente modernista de Benedicto XVI, dado que aplicar el carácter de “forma extraordinaria” a todos los ritos sacramentales tal como se celebraban antes de las reformas deformaciones conciliares, es también rebajarlos al carácter de bastardos, en beneficio de las ceremonias corruptas del modernismo.

Todo esto, como va quedando claro, conforma un verdadero apoyo a la iglesia conciliar, bajo la declarada intención de volver a lo verdaderamente sagrado; no son más que parches y soluciones precarias, parciales y deficientes; y no se pasa más adelante. Eso también queda en evidencia cuando dice que Annibale Bugnini “Ha traicionado el pensamiento de los padres conciliares. Y quizá el de Pablo VI”, quien no lo quería, dice.

Ese “no querer” de Pablo VI, es una expresión del estilo de los documentos de la iglesia conciliar, incluyendo los provenientes del mismo concilio. Como dijera San Pío X en su encíclica Pascendi sobre los modernistas (incluyendo estos modernistas):

“Muchos de sus escritos parecen, efectivamente, contradictorios, de suerte que fácilmente se los podría tener por vacilantes y dudosos; sin embargo, eso lo hacen de propósito y deliberadamente, es decir, de acuerdo con la idea que profesan sobre la mutua separación de la fe y de la ciencia. De ahí que en sus libros tropezamos con cosas que un católico puede aprobar punto por punto; y, pasando página, con otras que diríanse dictadas por un racionalista.”

Este modo contradictorio y engañoso lo aplican en todos sus escritos y procederes, y así en la Instrucción Memoriale Domini que invoca Monseñor Laise, leemos los siguientes pasajes:

“Por todo lo cual, habiendo pedido algunas Conferencias Episcopales y algunos Obispos en particular que se permitiese en sus territorios el uso de poner en las manos de los fieles el pan consagrado, el Sumo Pontífice mandó que se preguntase a todos y cada uno de los Obispos de la Iglesia latina su parecer sobre la oportunidad de introducir el rito mencionado. Pues una mutación en cosa de tanta importancia, que se asienta en una tradición antiquísima y venerable, además de tocar a la disciplina, también puede traer consigo peligro, que se teme podrían surgir del nuevo modo de administrar la sagrada comunión, a saber: el que se llegue a una menor reverencia hacia el augusto Sacramento del altar o a la profanación del mismo Sacramento o a la adulteración de la recta doctrina.

“…

“Así, pues, teniendo en cuenta las observaciones y parecer de aquellos a quienes “el Espíritu Santo ha encargado guardar el rebaño, como pastores de la Iglesia de Dios”, de acuerdo con la gravedad del asunto y con el valor de los argumentos aducidos, el Sumo Pontífice ha decidido no cambiar el modo, hace mucho tiempo recibido, de administrar a los fieles la sagrada comunión.

“En consecuencia, la Sede Apostólica exhorta calurosamente a los Obispos, sacerdotes y fieles que se conformen diligentemente a la ley vigente y nuevamente confirmada, tomando en consideración el juicio dado por la mayor parte del Episcopado católico, la forma empleada por el rito actual de la sagrada liturgia y también el bien común de la misma Iglesia.”

Y enseguida aparece la zancadilla modernista:

“Pero si el uso contrario, es decir, el de poner la santa comunión en las manos, hubiera arraigado ya en algún lugar, la misma Sede Apostólica, con el fin de ayudar a las conferencias episcopales a cumplir el oficio pastoral, que con frecuencia se hace más difícil en las condiciones actuales, confía a las mismas Conferencias el encargo y el deber de examinar las circunstancias peculiares, si existen, pero con la condición de prevenir todo peligro de que penetren en los espíritus la falta de reverencia o falsas opiniones sobre la santísima Eucaristía, como también de suprimir con todo cuidado otros inconvenientes.”

O sea: Cambiar el modo de dar la Sagrada Comunión, está mal (menor reverencia, profanaciones, adulteración de la doctrina, etc.); pero si ya el mal arraigó en algún lugar, permítase que el Sagrado Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor quede expuesto a esos peligros… ¡y trátese de evitarlos! (????????); eso sí:  tomemos esto como una excepción.

Como es sabido, la excepción se transformó en regla, y la manera sinuosa de proceder de Pablo VI en su acendrado modernismo, es la misma que la de la iglesia conciliar que contribuyó a fundar, es la misma que la de todos los secuaces injertados en ese entonces entre los buenos pastores que quedaban… y es la misma que los línea media adoptaron pasivamente y como por contagio, como puede verse en los dichos de Monseñor Laise.

Por lo tanto, querido Monseñor, Annibale Bugnini, lejos de traicionar el pensamiento de los padres conciliares y el de Pablo VI, fue un excelso intérprete de ese modo de pensar, y el que mejor lo llevó a la práctica con el diseño de la “misa” novus ordo, que pasó a ser el centro de la liturgia modernista, profanando desde el tronco el Magno Sacramento del Altar, hasta el grado de que las celebraciones de hoy ni siquiera se aproximan a concretar la presencia real de Nuestro Señor en el pan que simulan consagrar.

7) Otro intento de emparchar la liturgia, lo vemos en el modo en que se refiere a su “ordenación episcopal”: cuando fue “ordenado”, la reforma (la “forma ordinaria”, según él), ya había sido aplicada, pero “… debo decir que no había problemas,… ”. O sea que reconoce que el rito nuevo de la ordenación episcopal conciliar tiene problemas.

Pero Monseñor no afloja y sigue la línea media en forma recta y sin desviarse: “… respetábamos las rúbricas y celebrábamos con el espíritu de la liturgia anterior.” Es obvio que no se refiere a las rúbricas tradicionales, porque si estuviera hablando de ellas, no hacía falta precisar que se celebraba con el espíritu de la liturgia anterior. Probablemente podría decir Monseñor Laise, para dar un ejemplo más preciso, que al pronunciar en la fórmula consagratoria “… que será derramada por vosotros y por todos los hombres… ”, en su espíritu se refería a “muchos” de los hombres…; pero por más espíritu que le pusiera, estaba indicando expresamente que el Sacrificio del Altar iba a hacer positivos sus efectos en todos los hombres y no en aquellos muchos que tuvieran las disposiciones necesarias.

¡Las palabras, Monseñor, las palabras!… Esto obliga a pensar seriamente en el orden episcopal del emérito, porque habría que ver si el espíritu que se puso fue suficiente para efectivizar el sacramento, o si el respeto por las rúbricas le permitió a su consagrante, Monseñor Juan Carlos Aramburu, modificarlas sutilmente (nunca lo habría hecho abiertamente) para lograr ese efecto… ¿habrá que seguir llamándolo “Monseñor”?; por lo pronto, en este breve análisis, el carácter de obispo queda expuesto entre comillas, como no genuino, hasta que se demuestre lo contrario.

La situación se fue degradando poco a poco, es cierto; pero hoy en día esa gradualidad desapareció, y en Decimejorge ya se ven las aberraciones llevadas en andas. A esto se llegó porque los genuinos clérigos del Señor no fueron los suficientes para enfrentar la gradualidad, o no la vieron, o la vieron pero las dejaron pasar por diplomacia… o por política.

8) La única dificultad que ve el “obispo” emérito es la pérdida del latín… una de las cosas que fue víctima de la “degradación pocoapoquista”; pero no la única, ni la más importante… comenzaron por pequeños cambios, incluso realzando las virtudes de lo que se eliminaba, hasta llegar a consagrar con pizzas y licores variados, a utilizar aceite común en reemplazo de los Santos Óleos, y a tantas aberraciones que se pueden ver hoy en día, en eso que no es la Iglesia Católica aunque intenta parecérsele, ocupa sus sitiales y reclama sus honores.

Incluyo en ese espíritu revolucionario y acomodaticio, la famosa cuestión de los celíacos, enfermos del siglo XXI que se precaven de que no les dañe la salud… el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad del Redentor, incluso en tan pequeña cantidad como la que representa una Sagrada Hostia. En 2000 años que tiene la Santa Esposa de Cristo, no ha habido ningún caso de… no digamos daño, sino una simple alteración, por mínima y transitoria que hubiese sido, de la salud de un comulgante por causa de la comunión.

9) ¿Así que la comunión en la mano es inimaginable en la forma extraordinaria? En el novus ordo sí, entonces… no sé si estamos en presencia de una incoherencia absoluta de Monseñor o en una coherencia absoluta entre el novus ordo y la comunión en la mano. De ser esto último, felicitaciones al “obispo” emérito que habría puesto las cosas en su lugar, del mismo modo cuando dice que la Santa Misa Tradicional (Tridentina; la única santa), es coherente con la vida de fe auténtica; auténticamente católica, se entiende.

Si la Misa de San Pío V es un todo litúrgico, espiritual, teológico y moral; si, además de las otras ponderaciones ya mencionadas, es la columna vertebral de la liturgia, parece no entenderse la actitud de Monseñor Laise que continúa celebrando ambos ritos, y reconociéndole al bastardo un carácter de legítimo que no puede reclamar. “Parece”, dije, pero en realidad toda la exposición del “obispo” emérito revela esa ambigüedad que tanto ejerciera durante su actividad de titular diocesano, que le permitía permanentemente quedar bien con Dios y con el diablo, aunque éste fuera el que recibía mayor rédito de esa vaguedad “episcopal”.

10) Así es la cosa: Cuando aparecen abusos singulares y personales, no generalizados, se reforma todo y los obispos línea media tratan de acomodarse para que no les choquen los —ahora sí— abusos generalizados del novus ordo. Éstos, por su parte, no merecen reforma ni vuelta atrás, sino una actitud de cautela y mesura, pro bono pacis… Y seguimos ensalzando a Pablo VI.

11) Ahora se refiere al decreto del obispo de Oruro que analizaremos enseguida, pero ya cabe precisar que la misma disposición que dictó Monseñor Laise cuando ejercía como titular de la diócesis de San Luis, no evitó que avanzara el modernismo en todas las actividades de la iglesia local, hasta el punto de que sus sucesores —el también emérito Monseñor Jorge Luis Lona y el actual titular, Pedro Martínez— no tuvieron ningún problema en llevar adelante sus travesuras modernistas… sin ni siquiera derogar las disposiciones de Monseñor Laise sobre el modo de administrar la comunión.

laiseLos afectos de Monseñor

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Las consideraciones del sitio Paix Liturgique a continuación de las palabras de Monseñor Laise, no merecen mayores comentarios porque son más de lo mismo. Pasemos a Oruro.

MONSEÑOR BIALASIK:

Ha redactado un decreto, según el enlace propuesto al principio de este artículo, por el cual reafirma la obligación de recibir la comunión en la boca.

El sitio Adelante la Fe hace una no muy oportuna referencia a los carnavales de Oruro, sin caer en la cuenta de lo que hay detrás del decreto de Monseñor Bialasik. También se lamenta de las consecuencias que le habría de traer a ese titular diocesano, el dictado de dicha normativa.

Luego se explaya sobre los distintos peligros de profanación, sin discernir que el sólo hecho de depositar la Sagrada Comunión (de haber habido consagración válida) en las manos del comulgante, ya es una profanación, porque las manos del sacerdote han sido consagradas (si ha habido ordenación válida) y las del comulgante… son profanas de por sí, sin perjuicio de los clérigos (válidamente ordenados) que pudieren acercarse a comulgar.

Pero ni quien analizó este decreto desde el sitio del enlace, ni Monseñor Laise en su comentario correspondiente, consideraron dos aspectos “modernísticos” de la pieza episcopal boliviana: En primer lugar, la aceptación del indulto, que ya significa una ofensa a la Sagrada Comunión (de haber habido consagración válida); en segundo término, el hecho de que Monseñor Bialasik admita, basado en el Código de Derecho Canónico modernista, que cualquier obispo que lo suceda a él (o cualquier prelado en el mundo) puede conceder el indulto a su propio criterio, sin tener en cuenta las leyes de la Santa Iglesia Católica, ni las condiciones que deben rodear una Santa Comunión, ni el bien de las almas involucradas en estos lamentables extravíos.

bialasikCasulla estampada de Monseñor Bialasik

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Dejemos rápidamente el país del Altiplano y vayamos a Roma, con el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos,

CARDENAL ROBERT SARAH:

Empeñado en la híbrida y engañosa “reforma de la reforma”, que le habría solicitado estudiar nada menos que el mismo Decimejorge, don Robert Sarah no se dio cuenta de que le pedían en realidad “la deformación de la deformación”, con la mira puesta en la profundización de la corrupción litúrgica que nació en el CV II.

El problema del cardenal no fue invitar a mirar hacia el Oriente, sino afirmar que hay que celebrar “… hacia el Señor que viene.”, y más adelante destacar que se ignora el Sacrificio de Cristo y se congrega un encuentro entre amigos, un momento fraterno para compartir.

¡No, Robert, eso no! Podría haber mencionado que al Oriente está la Cruz, que es mejor que todos miren hacia el mismo lado, que ya no se celebra el amor a Cristo, y no hubiera sucedido nada que despertara al ex-vocero; pero recordar que la Santa Misa (si es que se la celebra) renueva el Sacrificio de Nuestro Señor, y recordar la Parusía, en que Nuestro Señor vendrá como un rayo desde el Oriente, eso fue demasiado, y por eso Lombardi, sin perder un segundo y ante la atenta mirada del arrabalero mayor, lo volvió a su lugar en la jerarquía de la iglesia modernista.

sarahNo es suficiente, Cardenal…

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Sigamos con el ex vocero,

PADRE FEDERICO LOMBARDI:

Por supuesto, remarca la necesidad conciliar del altar separado de la pared, para que la fornicaria pueda operar en lugar de la legítima (de ninguna manera a la inversa, según confirmó Decimejorge), y en lugar de dirigirse al Señor que viene del Oriente, hay que centrarse en el altar modernista donde se celebra al hombre y no al Dios Verdadero.

El Padre Lombardi también rechazó el empleo de la fórmula “reforma de la reforma”, seguramente para que no se crea que se vuelve atrás: la iglesia conciliar no tiene retorno…

Y para que no queden dudas, Lombardi le recordó a Sarah un “ya te lo dijeron” de práctica: parece que hace poquito se encontró el cardenal con el porteño de blanco, y éste le tiró de las orejas y le dijo que se deje de pavadas; la liturgia modernista ha tomado el lugar de los Sagrados Rituales Católicos, las que fueran templos católicos hoy son aguantaderos para las reuniones profanas de curas que no son curas, obispos que no lo son y papa… natas que sí lo son; los ministros de este siglo son fantoches que animan reuniones sociales y los fieles de la iglesia conciliar son las ovejas de esos malos pastores, ovejas que si no caen en el mismo pozo que quienes las conducen, van derechito al matadero de don Satán.

lombardiRecibiendo instrucciones

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Después de transitar todo esto que exige realmente un esfuerzo para no embarrarse, volvemos a nuestras afirmaciones del principio: los conservadores-línea-media-prolijos-liturgistas le hacen gratis el juego al Modernismo con sus actitudes presuntamente ortodoxas, y estos arrebatos fugaces y aislados no hacen más que servir de trampolín para que los gimnastas modernistas continúen con su olimpiada interminable (hasta que el Juez Divino diga “¡Basta!), donde le dan al pueblo más o menos creyente, un espectáculo más deportivo que sagrado, y obtienen medallas de hojalata, de arpillera y de cartón.

bergoglio

Por supuesto, los festejos (es decir, las celebraciones) son para el enemigo