29 DE SEPTIEMBRE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Todos los ángeles del Señor, bendecid al Señor: alabadle y sobreensalzadle para siempre, aleluya

san-miguelHoy celebra la Iglesia romana , la dedicación de la basílica levantada en Roma por Bonifacio I, en honor de San Miguel, ” Príncipe de la Milicia celestial”. Esta festividad señalaba antes una etapa litúrgica, llamada de los Ángeles, pues en este día se honra en San Miguel a todas las jerarquías angélicas, para que nos defiendan en la lucha contra Satanás, y los espíritus inmundos que nos persiguen en la vida, y para que sean nuestro amparo, en la hora terrible del juicio, ante el tribunal de Dios.

MEDITACIÓN

SOBRE SAN MIGUEL

I. Lucifer se había rebelado contra Dios: tal vez se negaba a adorar el misterio de la Encarnación, que Dios había revelado de antemano a sus ángeles. Imita el celo de este arcángel cuando se trata de los intereses de Dios: declárate abiertamente en contra de los impíos. Cuando el mundo con sus placeres o el demonio con su orgullo te ataquen, diles con San Miguel: “¿Quién como Dios?” Mundo, placeres, honores, riquezas: ¿pueden acaso tus recompensas compararse a las que Dios me reserva? ¿Quién como Dios?
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II. La humildad y la sumisión procuraron a San Miguel una gloria eterna, y el orgullo precipitó a Lucifer en los abismos infernales. ¡Temblad, soberbios! La vanidad es la que ha perdido a la más hermosa de todas las creaturas. Humillémonos y temamos comparecer ante Dios que hasta en los ángeles ha encontrado corrupción. ¡Cayeron los astros del cielo y yo, lombriz, no tiemblo!
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III. Debes honrar a San Miguel, porque es el príncipe de la Iglesia que debe un día asistir al examen de toda tu vida. ¿Qué dirás? ¿qué harás en ese tremendo día? No podrás esperar ayuda alguna ni de tu riqueza ni de tu ciencia. Sólo tus buenas obras abogarán a tu favor ante el Juez supremo. ¿Bastarán para asegurarte una gloria eterna? Llegará ese día en el que un corazón puro valdrá más que palabras hábiles, una buena conciencia más que una bolsa llena de oro (San Bernardo)
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ORACIÓN

Oh Dios, que reguláis con infinita sabiduría los diversos ministerios de los ángeles y de los hombres, dignaos concedernos como protectores en la tierra a esos espíritus bienaventurados que no cesan en el cielo de ofreceros sus servicios y homenajes. Por J. C. N. S.
Fuentes:

Misal diario para América, Don Andrés Azcarate