MEDITACIÓN SOBRE EL NOMBRE DE MARÍA

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Se ha de considerar como los padres de esta Señora le pusieron por nombre María, a lo que se cree por revelación de Dios, así como reveló el nombre del Bautista; y por consiguiente, con el nombre pretendió declarar las grandezas de la Niña; y como eran muchas, así escogió un nombre que tuviese muchas significaciones en diversas lenguas, pues nacía para bien de todos; porque María quiere decir Estrella del mar, o Mar amargo; Señora o Ensalzada; Ilustrada o Ilustradora, o Madre del pueblo; y todo esto se halla en la Virgen.

Es Estrella del mar, porque es luz, consuelo y guía de los que navegan en el mar de este mundo combatidos de muy grandes olas y tempestades, de tentaciones y peligros de su condenación, los cuales por las oraciones de la Virgen, con sus ejemplos y con los favores que les hace, se alegran, esfuerzan y atinan con el camino, y llegan al puerto de salvación.

Es Mar amargo por diferentes títulos: es mar por la inmensidad de gracias celestiales que abraza dentro de sí, comunicadas por la liberalidad del que la escogió por Madre. Es amargo por la inmensidad de amarguras que padeció en la pasión de su Hijo, porque suele Dios igualar las medidas de los regalos y de los trabajos, y así lo hizo con esta Virgen.

Es Señora y Ensalzada, porque fue con eminencia señora de sus potencias y apetitos y de su imaginación y sentidos, mandándolos a todos con gran imperio, como está dicho. Es también Señora de los Ángeles, Ensalzada sobre todos ellos; ¿y qué mucho? pues en cierto modo fue también Señora del mismo Dios, mandándole Ella en cuanto hombre y obedeciéndola Él como hijo que estaba sujeto a su madre.

Es Ilustrada o Ilustradora, porque recibió de Dios grande luz de celestial sabiduría, no solamente para sí misma, sino para ilustrar a otros; y así fue maestra de los Apóstoles y de todos los fieles.

Con estas breves consideraciones despertaré en mi alma varios afectos de gozo y confianza y gran devoción al Nombre de María, suplicando a la Virgen haga conmigo los oficios que su nombre significa.

Oh Virgen Sacratísima, con mucha razón puedo decir que vuestro Nombre, así como el de vuestro Hijo, es óleo derramado, porque alumbra, conforta, sana y regocija mi corazón. Derramad sobre mí este óleo tan precioso con larga mano; y pues sois Estrella del mar, guiadme y amparadme en mis tentaciones y peligros. Pues sois Mar de gracias y de amarguras, repartid conmigo de ellas, pues no es menor gracia recibir de Cristo dones que dolerme con amargura de sus penas. Sed vos mi Maestra ilustrando mis ignorancias, enseñándome a ser señor de mis pasiones, guiándome por las sendas de la perfección, para que con la invocación de vuestro Santo Nombre llegue a la cumbre de ella. Amén.