PADRE CERIANI: SIGUEN LAS CONCORDANCIAS EPISCOPALES

CONCUERDAN SOBRE LA HUMANÆ VITÆ

El 9 de noviembre de 2012 en París, durante una conferencia a los sacerdotes del Distrito de Francia de la FSSPX, Monseñor Fellay deslizó esta enigmática expresión:

Os voy a hacer reír, pero realmente pienso que nosotros, los cuatro obispos, somos de un mismo parecer.

Hacía menos de un mes que el futuro Obispo de Kent había sido expulsado de la FSSPX…

Aquello que en su momento pareció una broma, responde a una realidad, tanto en el pasado como en el presente, y presagia un futuro siniestro.

Hace dos años, en septiembre de 2014, publiqué diez artículos señalando las concordancias entre ambos Obispos.

Posteriormente, no faltó oportunidad para destacar otras circunstancias en las que los dos Prelados coincidieron en sus dichos o actos.

Pero con el que no siempre concuerda ni armoniza el Obispo que nunca se retracta es con Monseñor Faure.

Ya lo destaqué en mi artículo con ocasión de la fundación de la la Sociedad Sacerdotal de los Apóstoles de Jesús y María. Ver Aquí

Con mayor extensión también fue abordado el tema en Radio Cristiandad: Aquí

Indudablemente, el Obispo de Kent y el Obispo de Avrillé no coinciden en este punto.

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Por el contrario, el Comentario Eleison 476, del 27 de agosto de 2016, nos ofrece una nueva concordancia entre Monseñor Fellay y el Obispo que nunca se retracta.

Al terminar mi artículo escribí:

El último párrafo del Comentario Eleison es de antología:

El control de la natalidad fue en tiempos modernos un punto de inflexión de la voluntad de Dios a la voluntad del hombre. No usar control de la natalidad para aquellos que viven en una gran ciudad puede parecer casi imposible, pero, ¿quién se equivocó? ¿Dios, o la ciudad moderna? Dios dio a Su Iglesia en 1968 una gran oportunidad para permanecer en curso cuando Él inspiró al reacio Pablo VI a permanecer fiel a la doctrina inmutable de la Iglesia, pero una masa de hombres de Iglesia fueron prontamente infieles al Papa. Y el resultado fue esa “organización de aplacamiento de conciencias” denunciada arriba. Y, ¿quién puede negar que el reemplazo del verdadero sacrificio de la Misa contribuyó desde 1969 enormemente al que los Católicos renunciaran a sus vidas sacrificatorias que conducen al Cielo para disfrutar de la vida fácil e ir al Infierno? ¡Qué responsabilidad la de los sacerdotes!

El confuso paralelo entre la misa bastarda y los medios de control de la natalidad merece un artículo aparte, porque, si la Humanæ vitæ es de Pablo VI (tanto como la nueva misa…), tal vez el Obispo de Kent no desea “siempre criticar, criticar, criticar…“, a pesar de que esa encíclica merece serios reparos.

Tal vez el señor Obispo quiera “ver el bien; y, si Roma hace algo bien, quiera saludar el bien y no buscar siempre criticar, criticar, criticar a Roma”… Tal vez haya de lado suyo “un cierto sentimiento de querer aprobar algo de Roma, una benevolencia hacia Roma”.

Que Pablo VI sea el arquitecto del Concilio, y que las reformas del Concilio hicieran que las ovejas renunciaran a sus vidas sacrificatorias que conducen al Cielo para disfrutar de la vida fácil e ir al Infierno, esto se oculta; son los obispos infieles al Papa y los sacerdotes que celebran la misa nueva los responsables del daño causado a los fieles…

Ya volveremos sobre la Humanæ vitæ y el control de la natalidad…

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Sobre esa Encíclica y el control de la natalidad me ocuparé, Dios mediante, durante los Especiales de este mes de septiembre.

Hoy deseo señalar sólo la concordancia episcopal.

Veamos. Con ocasión de la supuesta beatificación de Pablo VI, la Casa General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X emitió un Comunicado, firmado por Monseñor Fellay el 17 de octubre de 2014.

Ver Aquí

Allí leemos:

Pablo VI es, por cierto, el Papa de la Encíclica Humanae Vitae, que aportó luz y reconfortó a las familias católicas cuando los principios fundamentales del matrimonio eran fuertemente atacados, igual que lo han sido —de manera escandalosa— por algunos miembros del Sínodo que está por acabar.

Recordemos lo escrito por el Obispo de Kent hace dos semanas en referencia a la Humanæ vitæ, ya citado más arriba:

Dios dio a Su Iglesia en 1968 una gran oportunidad para permanecer en curso cuando Él inspiró al reacio Pablo VI a permanecer fiel a la doctrina inmutable de la Iglesia.

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¿Qué dictamen merece lo escrito por el Obispo que nunca se retracta?

El mismo que obtuvo el Comunicado de Monseñor Fellay.

Para que no se diga que mi juicio es parcial, dejo la palabra a personas alejadas de toda sombra de sospechas en el asunto.

En efecto, los Sacerdotes de la Unión Sacerdotal Marcel Lefebvre (U.S.M.L) emitieron un Manifiesto con una serie de Reflexiones sobre el Comunicado de Monseñor Fellay.

Ver Aquí

Por supuesto, en este caso, Los Impotentes y El Elenco de errores kentianos lo dieron a conocer.

Ver Aquí  y  Aquí

De esas Reflexiones, destaco y retengo lo siguiente:

Los «principios fundamentales del matrimonio» han sido “fuertemente atacados” por el concilio Vaticano II, más precisamente por la constitución Gaudium et spes, promulgada por… Paulo VI el 7 de diciembre de 1965. Esta constitución cambió la definición de matrimonio y abrió el camino a la inversión de los fines del matrimonio en el nuevo “código”. Tres años después de Gaudium et spes, la encíclica Humanae vitae no restableció los “principios fundamentales del matrimonio”, de allí la debilidad y las contradicciones internas de este documento que condenó la contracepción. Hay que leer el estudio sobre Humanae vitae publicado por Le Sel de la Terre 75, para comprender que ésta encíclica no aportó a las familias católicas toda la “luz” ni las “reconfortó” cuando tanta necesidad tenían de ello.

En breve, si Dios lo permite, trataré más extensamente el tema de la encíclica Humanæ vitæ.

Por hoy es suficiente para comprobar que continúan las concordancias entre el Obispo de Menzingen y el Obispo de Kent, y ellas siguen presagiando un siniestro futuro…

En efecto, como la encíclica Humanae vitae no restableció los “principios fundamentales del matrimonio”, ni aportó a las familias católicas toda la “luz” ni las “reconfortó” cuando tanta necesidad tenían de ello…, precisamente por éso no se puede sostener que Dios dio a Su Iglesia en 1968 una gran oportunidad para permanecer en curso cuando Él inspiró al reacio Pablo VI a permanecer fiel a la doctrina inmutable de la Iglesia

Pablo VI, lejos de recibir una inspiración divina y de permanecer fiel a la doctrina inmutable de la Iglesia, es responsable de aquello que cambió la definición de matrimonio y abrió el camino a la inversión de los fines del matrimonio en el nuevo “código”

¡Qué responsabilidad la de estos dos Obispos perdularios!

¡Y los otros cuatro no quedan al margen!

Padre Juan Carlos Ceriani