TRIDUO A SAN LORENZO- Día 2

Diácono y Mártir

Su fiesta es el 10 de agosto

Su nombre significa” Coronado de laureles”

Patrono de los comediantes; archivistas; bibliotecarios; bibliotecas; carniceros; cocineros; diáconos; cristaleros; lavanderos; indigentes; seminaristas; niños escolares; viticultores.

SAN LORENZO3

ACTO DE CONTRICIÓN

Tú, mi Dios, Tú sólo has sido aquel dulce pastor que me buscaba, cuando yo entre mis vicios sumergido no era capaz de oír tu voz que me hablaba, y pues tu gracia ha conseguido que yo sacuda el sueño en que me hallaba, mueran hoy a tus plantas mis placeres, y perdóname ¡oh Padre! por quien eres. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Misericordiosísimo y amantísimo Señor Nuestro Jesucristo, postrado a tus plantas con el mayor rendimiento, alabamos y reverenciamos la infinita bondad e inefable providencia con que dirigiste por tan santos y admirables medios a tu singular escogido y abogado mío, señor San Lorenzo, a la cumbre de la perfección, desde la cual lo trasladaste al Cielo por medio de un singular martirio, para que recibiera el premio de su constancia en compañía de los celestiales ciudadanos, que alegres celebraron su triunfo. 
Te rogamos, Señor, que por los méritos he intercesión de San Lorenzo, nos concedas la gracia de triunfar sobre los enemigos de nuestra alma y merezcamos la eterna bienaventuranza donde en su compañía eternamente te sirvamos, alabemos y bendigamos. Amén.

El bienaventurado diacono Lorenzo se multiplicaba en el bien, dio vista a los ciegos con la señal de la Cruz.
San Lorenzo ha entrado en el Cielo y con los mártires ha dado testimonio del nombre de Jesucristo.  

Jaculatoria

“Oh, glorioso mártir, Señor San Lorenzo,

Ruega por nosotros al poder inmenso” 

 

DÍA SEGUNDO 

San Lorenzo al salir de la cueva nedocina, donde había distribuido los tesoros de la iglesia, se encuentra con su querido maestro y le dice:” ya padre amantísimo, he cumplido con la obligación de hijo, haciendo lo que tú me has pedido, ahora cumple tú haciéndome compañero en el martirio, ya he repartido entre los pobres los tesoros, ahora comparte tú el laurel de tu martirio”. Considera que no atemorizó a San Lorenzo ver a su maestro cargado con las cadenas de la prisión, y ser llevado al tribunal para ser juzgado, antes bien agradeció el deseo que tenia de padecer el martirio, por amor a Cristo.
Los enemigos de la fe, apresaron a San Lorenzo, diciendo que se había robado los tesoros de la Iglesia.

San Lorenzo es llevado a la presencia de Decio, pues era acusado de haber robado los tesoros de la Iglesia, Decio, le preguntó sobre ello, pero San Lorenzo no respondió nada. Decio lo entregó a Valeriano, para que le tomara declaración, y este lo mandó a la cárcel, bajo la custodia de Hipólito.
Ya en la cárcel, San Lorenzo, bautiza a Lucilo, hombre que había pecado pero se había arrepentido y quería seguir el camino de Jesús. Acudían  a la cárcel, muchos enfermos para que San Lorenzo los curara. Con estos prodigios que San Lorenzo realizaba, por la pura gracia de Dios, se le ablandó el corazón al carcelero Hipólito, y pidió a San Lorenzo que lo bautizara junto con toda su familia.

Hipólito, se encontraba dando gracias a Dios por el don que le había concedido, por medio de San Lorenzo, el bautismo y celebrando con su familia su conversión, cuando le llegó la triste noticia de que Valeriano le mandaba que llevara a San Lorenzo, para juzgarlo ante el tribunal. Esta noticia debió haber causado un gran dolor a Hipólito, quien antes sin compasión obedecía tales decretos. Hipólito, le hizo saber a San Lorenzo, la triste noticia, a lo que nuestro santo, dijo que cumpliría todo cuanto le ordenaban, pues para los dos preparaba una linda corona de laureles que era el premio del martirio. Estando en el tribunal, le fueron concedidos tres días de plazo para que San Lorenzo entregara los tesoros de la Iglesia, pues creían que los tenia ocultos, pero el santo, llevo una gran cantidad de pobres y enfermos, diciendo que ellos eran los verdaderos tesoros de la Iglesia. Con esto, que los tiranos consideraron una burla, mandaron azotar a San Lorenzo.

Procuremos, ser más generosos, unos con otros y sobre todo, asistir a los más necesitados, así como San Lorenzo, quien tenía a los pobres como máximo tesoro de la Iglesia.

Pidamos la gracia que deseamos alcanzar en esta novena…

Pater noster ,Ave María, Gloria.

 ORACIÓN FINAL

Dios Padre, todo poderoso y eterno que diste fuerza al bienaventurado San Lorenzo, para superar el fuego de sus tormentos, te suplicamos que apagues en nosotros las llamas de los vicios, por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.