PARA DESMEMORIADOS

DESENMASCARANDO AL FARISEO

DE LAS PSEUDOCRUZADAS

Y DE LAS PSEUDOAPARICIONES

El Obispo de Kent, en su último Comentario Eleison, del 16 de julio de 2016, enjuició dura y farisaicamente la nueva Cruzada lanzada por el otro Obispo, el saduceo…:

http://stmarcelinitiative.com/brexit-spexit-5/?lang=es

Tampoco es tranquilizador que el 2 de Julio Monseñor Fellay llamó para una quinta Cruzada de Rosarios, ya prevista el 24 de Junio como una posibilidad por el Padre Girouard, en el Oeste de Canadá. Recordando cómo Monseñor Fellay presentó como dos regalos de la Madre de Dios, tanto la dudosa liberación del verdadero rito de la Misa en Summorum Pontificum en 2007, como en el 2009 el “levantamiento” de las inexistentes “excomuniones”, el Padre Girouard teme que un reconocimiento unilateral de la Fraternidad por parte de Roma oficial pueda ser asimismo presentado como una respuesta de Ella a esta nueva Cruzada de Rosarios.

Cuando se recibe lo que dicen o escriben estos prelados, uno no puede menos que pensar que lo expresado es para adormecer o tranquilizar a sus adeptos.

En efecto, en noviembre de 2014, Radio Cristiandad ya hizo ver la concordancia de ambos Obispos:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/11/01/jaime-a-flores-monsenor-williamsontras-las-huellas-de-monsenor-fellay/

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MONSEÑOR WILLIAMSON

TRAS LAS HUELLAS DE MONSEÑOR FELLAY

En sus Comentarios Eleison 379 y 380, el obispo inglés ha imitado a quien fuera su Superior General hasta hace pocos años, al afirmar que la primera cruzada de rosarios que emprendió la FSSPX en 2006 fue un éxito, que fue la causa del “cumplimiento por parte del Papa Benedicto XVI del deseo largamente esperado por Monseñor Fellay mediante la declaración en su Motu Proprio de Julio de 2007 que la Misa Tridentina nunca había sido abrogada”.

Y aún más: Monseñor Williamson supera a su antiguo superior al afirmar que la Santísima Virgen habría bendecido tal cruzada y que Ella misma así lo había revelado a una vidente.

A todo esto, que ya resulta extraño, hay que añadir que tales comentarios han sido publicados en sitios en que esos pensamientos habían sido condenados.

En efecto, prácticamente en todos los sitios de la llamada “resistencia” se ha publicado un documento intitulado “Catecismo de la crisis en la FSSPX” en el cual puede leerse lo siguiente referente al motu proprio Summorum pontificum:

Monseñor Fellay pretende que “por el Motu Proprio Summorum Pontificum, el Papa Benedicto XVI ha restablecido en sus derechos la misa tridentina, afirmando con claridad que el Misal Romano promulgado por San Pio V jamás ha sido abrogado”.

Y abunda:

El Motu Proprio dice en realidad que la Misa Tradicional no ha sido jamás abrogada en cuanto forma extraordinaria pero que ella ha sido abrogada en cuanto forma ordinaria. Por esta acción, Benedicto XVI hace perder al rito romano de la Santa Misa, de jure, su condición de única forma ordinaria y oficial y la relega a la condición de “forma extraordinaria”, después de haberla humillado comparando su santidad con la del “rito bastardo”. A pesar de estos hechos, no existe ningún documento oficial de Menzingen condenando este concubinato litúrgico.

Pues bien, eso de que se acusa de manera tan vehemente a Mons. Fellay, a Mons. Williamson se le dispensa. Y todavía se califica de calumniadores y deshonestos a quienes señalan la recaída del obispo británico.

Y se apunta esto como recaída, porque Mons. Williamson había dejado entrever, en una entrevista, que admitía que le había faltado, que quizá había sido muy ingenuo, al no darse cuenta de que el citado motu proprio era una trampa. Cierto es que monseñor no lo había dejado del todo claro, pero para aquellos que le siguen incondicionalmente —ciegamente, en otras palabras—, eso había sido una retractación y con ello le habían exonerado por completo.

Pues bien, ya quedó claro que eso no fue una retractación. Ni siquiera media retractación. No en vano le han puesto el mote de “el obispo que no se retracta”.

Mientras esto se escribía, ha sido publicada la tercera parte de la “Historia interna” (Comentario Eleison número 381). Esta vez, Mons. Williamson intenta maquillar, que no enmendar, su yerro y ahora dice:

«En 2007, Benito XVI satisfizo parcialmente la precondición [de liberar completamente la Misa de Siempre] con su motu proprio. Regocijado como si fuera una satisfacción completa, Mons. Fellay pasó a la segunda precondición.»

El obispo inglés no reconoce su error y por lo tanto no lo corrige.

Ahora dice que Benito XVI satisfizo parcialmente la precondición.

Pero la precondición era la de liberar completamente la Misa.

Si la precondición fue satisfecha parcialmente, entonces la Misa no quedó completamente liberada.

Por lo tanto, la precondición no fue satisfecha, punto.

—————— o ——————

Pero Mons. Williamson no se detiene ahí. Todavía ha seguido a su Superior General en otros pasos.

En un tiempo, el obispo suizo se dejó influenciar por una supuesta vidente. Pues ahora, para no quedarse atrás, el obispo inglés le ha imitado; y en esos mismos Comentarios Eleison, ha empezado a relatar una “historia interna” en que la protagonista es una vidente.

Esto ha sido criticado en abundancia por quienes conocen a la pretendida vidente y con sobrada razón han acusado de “aparicionista” a Mons. Williamson; pues, además de esta “vidente”, el obispo cree y promueve otras revelaciones dudosas y hasta inmorales.

Como nunca falta quién defienda al obispo, en algunos sitios se puede leer un remedo de apología en el que, no pudiendo defender lo indefendible, pretenden hacer ver que Mons. Lefebvre actuó de manera similar y que, por lo tanto, no hay nada reprensible en lo ahora hace Williamson.

Así pues, en ese remedo de apología, se afirma que Mons. Lefebvre acudió en diversas ocasiones a San Damiano, en Italia, un lugar en que se decía se había estado apareciendo la Santísima Virgen. Como monseñor fue ahí sin que la Iglesia hubiera aprobado esas apariciones, se quiere hacer ver que la forma en que se condujo el arzobispo es la misma en que ahora se conduce Mons. Williamson.

Esto es lo que el arzobispo francés dijo al respecto en una ocasión:

«Hay quienes se sienten obligados a dar cuenta de todas las apariciones, incluso aquellas que no están oficialmente reconocidas por la Iglesia; y su predicación se apoya constantemente sobre esto. Parece como que, si no tuviesen esto, les resultaría difícil fundamentar la predicación que hacen. Es una pena, porque esto distorsiona un poco el espíritu de los fieles.

[…]

Y luego, ya sabéis, las apariciones para las cuales puede haber una probabilidad de intervención de la Santísima Virgen, de intervención milagrosa, hay una multitud, mensajes, comunicaciones, inverosímiles, improbables, unas más extravagantes que otras. Casi me atrevería a decir que entre más extravagante es más creída. Esto es muy peligroso, muy peligroso. Ciertamente, el diablo hace uso de esto. Por último, es un medio para el diablo casi para desviar las almas de los fundamentos de la fe, y guiarlos hacia el sentimentalismo, a una piedad que no se basa realmente en la fe, en Nuestro Señor.

Personalmente, siempre he sido, realmente traté de dar en el seminario de nuevo estos principios fundamentales de la fe y evitar la introducción de demasiadas apariciones diferentes.

Van a Fátima, vamos a Lourdes, y, eventualmente, vamos a orar individualmenteen San Damián o Garabandal, bien, en La Salette, ¡muy bien!»

Como bien puede verse, monseñor dice haber ido eventualmente a San Damián de manera individual, no como miembro de una congregación ni de una sociedad pía, sino a título personal.

Esto es totalmente diferente a lo que está haciendo Mons. Williamson, quien, desde el sitio oficial de “La Iniciativa San Marcelo“, anuncia y promueve las supuestas revelaciones de la supuesta vidente.

Es evidente que antes de que unas apariciones sean estudiadas y posiblemente aprobadas, alguien tiene que creer en ellas. Entonces, no debe sorprender a nadie que se visiten lugares de apariciones que están en estudio, que no han sido aprobadas. Y por supuesto, hay que tener en claro que, cuando lo hizo Mons. Lefebvre, fue individualmente, a título personal.

Además, no debe pasarse por alto lo que el mismo arzobispo dijo a propósito de las peregrinaciones:

«Porque, a veces, es difícil distinguir lo que viene de Dios y lo que viene del demonio.

Pero, es evidente, que allí, en las peregrinaciones en que hay muchas conversiones, donde realmente las gracias del Espíritu Santo se derraman de tal manera que las almas se convierten y retornan a Dios de una manera permanente y de una manera casi definitiva, entonces se puede creer que Dios está realmente presente, que la Santísima Virgen María está presente.»

Pero como los defensores del obispo inglés se atreven a citar palabras de Mons. Lefebvre en un fallido intento de respaldar a su líder, es necesario hacer todavía más aclaraciones.

Los defensores de lo indefendible citan lo siguiente:

Y afirmó en abril de 1974 Mons. Lefebvre:

“Y si por su gracia, por su bondad, Nuestro Señor quiere decirnos por medio de Su Santa Madre, mensajes que Él desea sean comunicados al mundo, recibámosles si tenemos la convicción que son verdaderos, recibámosles con agradecimiento, con acción de gracias. Pero esto no debe disminuir la devoción en los medios normales que Dios nos ha dado”.

Con esto pretenden demostrar que el fundador de la FSSPX actuaba o recomendaba actuar como ahora actúa Mons. Williamson.

Radio Cristiandad ya ha publicado el audio de este sermón de Pascua de 1974 (si bien no de forma completa la traducción, al menos toda la parte en que se hace referencia a las apariciones).

Ver:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/10/29/mons-lefebvre-alerta-contra-los-errores-de-nuestro-tiempo-14-abr-1974/

En este sermón se puede ver cómo, una y otra vez, advierte del grave peligro que representan todas esas supuestas apariciones y revelaciones privadas, llegando a decir:

«No nos dejemos atrapar. Son espejismos, trampas del espíritu malo, y que pueden separarnos del Santo Sacrificio de la Misa, separarnos de los Sacramentos, para reducir la Iglesia a nada.»

Ya casi para terminar el sermón, viene el párrafo que citan los defensores de Mons. Williamson sin darse cuenta (o quizá fingiendo) que Mons. Lefebvre no se refiere a recibir directamente los mensajes ni a publicarlos de una manera imprudente. Él habla de recibirlos, nunca de publicarlos; él no dirige estas palabras a supuestos videntes, sino a los simples fieles recomendándoles recibir y atender a los mensajes que llegaron a hacerse públicos y que el obispo ordinario haya aprobado. Si bien esto último no lo dice explícitamente en este sermón, sí lo hace en otros sermones en los que deja ver con toda claridad su pensamiento en lo que a apariciones y revelaciones privadas se refiere:

«No es de extrañar que incluso entre los tradicionalistas, estemos como huérfanos sin padre. Los obispos ya no hacen nada, los obispos ya no nos guían. Ya no nos dicen lo que debemos hacer, ¿dónde está la verdad y dónde está el error?, ¿dónde está el bien y dónde está el mal? Ya no sabemos, las personas ya no lo saben.

Así que existe la tendencia a ser llevado hacia esta o aquella devoción, de ser llevado hacia este o aquel grupo que, dicen, tiene relaciones con el cielo, esta o aquella persona que tiene, dicen, mensajes, otro que tendría inspiraciones particulares.

Es muy peligroso. ¿Por qué? Porque cuando los obispos están ahí, cuando los obispos actúan como pastores del rebaño, observan. Y si hay algo en el rebaño, si una persona llega a decirle a un obispo: Tuve conversaciones especiales con la Santísima Virgen, la Santísima Virgen se me apareció, la Santísima Virgen me dijo esto, Nuestro Señor me dijo aquello, a continuación, el obispo dice: bien, vamos a examinar esto. Voy a nombrar para ti a tal o cual abogado canónico, a este o aquel teólogo que irá a verte, que te preguntará, que verá si todo es correcto. Después de seis meses, un año, o dos años, después de un estudio muy meticuloso, el obispo dice sí o no. Él da un juicio. Los fieles son guiados, están protegidos.

Si la aparición es real, entonces no hay peligro para la fe, si todo en ella se ajustaba a nuestra fe. Pero si no está conforme con la fe, el obispo debe proteger el rebaño en contra de estas cosas que pueden ser diabólicas, porque el demonio sabe muy bien cómo imitar al cielo y nos engaña.

Hoy en día ya no hay nadie que nos guíe, ya no hay nadie que nos juzgue, por lo que la gente corre de aquí para allá, ahora escuchan un rumor, a continuación, de nuevo otro rumor.

Cuando eso sucede, hay que recordar las palabras de Nuestro Señor: “Un día vendrá cuando ellos os dirán: Cristo está en el desierto, Cristo está en la ciudad, Cristo está aquí, Cristo está ahí. No vayas allí”, Nuestro Señor dijo esto.

Y ¿por qué no ir allí? Porque vosotros no sabéis, vosotros podrías encontraros entre los demonios.»

Jaime A. Flores