CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS COMO SU GUARDIA DE HONOR- DÍA 30

Práctica nacida en el Monasterio de la Visitación de Bourg, Francia, en 1863

IMG-20160628-WA0002

PRESENTACIÓN:

La Guardia de Honor es una  piadosa milicia que rodea Jesucristo, Rey inmortal de los siglos, abandonado, ultrajado y perpetuamente inmolado en su Trono Eucarístico. Estos fervorosos centinelas, escogen una hora al día, y en ella, sin dejar sus ocupaciones habituales, se postran en espíritu frente al Sagrario, a imitación de la primera Guardia, compuesta por Nuestra Madre Dolorosa, San Juan y Santa María Magdalena.

Durante junio, Mes del Sagrado Corazón, publicaremos el Manual (de 1904) con las instrucciones para asociarse a esta cofradía a la que pertenecieron Sus Santidades León XIII, Pío IX, San Pío X y Pío XI, San Juan Bosco y el Padre Mateo Crawley, entre otros.

Al final de cada día se copiará la oración para el ejercicio diario de la “Hora de Guardia”, y el 30 de junio se publicará la consagración, o fórmula de agregación, que cada uno puede hacer en su hogar.

Día 30

Recepción Privada y Pública del Guardia de Honor.

Para la recepción de los socios de la Guardia de Honor, la única condición precisa consiste en que sean inscriptos en toda forma, por una persona autorizada para el registro, y en uno de los cuadrantes de la Obra, conforme al artículo IV de los Estatutos. El nuevo socio ya no tiene que hacer otra cosa sino rezar en particular la Fórmula de Agregación, que se indicará más adelante.

Se aconseja y sería bueno que se dijese después de la sagrada Comunión, aunque no es obligación; a la que está concedida la Indulgencia plenaria de la entrada en la Asociación.

Esta comunión se hace el día que elige el Asociado, sin que se preocupe por la fecha en que fue inscripto en el registro de la Asociación.

Sin embargo, si la simple inscripción, como acabamos de decir, es suficiente para formar parte de la Guardia de Honor; también es cierto que nada es tan edificante, ni que procure más consuelo al dulce Corazón de Jesús, y realce más el brillo de los ejercicios del primer viernes de cada mes: que la recepción pública y solemne de los Guardias de Honor.

Puede hacerse de dos maneras:

1.-  En la Iglesia, al concluirse los ejercicios del primer viernes, los nuevos socios van a arrodillarse al pie del altar y dicen uno después de otro la fórmula de admisión (que está más adelante) y que recibe el P. Director.

Este pone en seguida a los socios la medalla de la Guardia, diciendo estas palabras:

ACCIPE signum  Confraternitatisad  corporis et anima defensionm, tu Cordis Jesu gratia  et ope Mariae Matris

nostrae aeternam beatitudinem consequi merearis. Amen.

 RECIBID la señal  de nuestra Archicofradia para defensa de vuestra alma y  cuerpo, a fin de que, mediante la gracia del Corazón de Jesús, y la protección  de María nuestra Madre, merezcáis alcanzar la bienaventuranza eterna. Amén.

 2.-  Si no es posible acudir a un templo, se hará en el hogar del Guardia, de la forma más solemne posible.

FÓRMULA DE AGREGACIÓN.

Dulcísimo, amantísimo y amabilísimo Jesús: yo, N. N. para dar la gloria que me sea posible a vuestro  Corazón adorable; para probaros mi amor; y desagraviaros del olvido y la ingratitud de los hombres: me inscribo voluntariamente y de todo corazón en la Guardia de Honor de vuestro Corazón Sagrado. Os prometo con el auxilio de vuestra gracia, ser fiel (de tal a tal hora de mañana ó tarde) a mi consigna de consagración, amor y reparación.

Se aconseja a los Guardias de Honor que renueven este compromiso sagrado los primeros Viernes de Mes después de la sagrada Comunión con la siguiente:

Renovación de la agregación

(Fórmula 2)

Dulcísimo, amantísimo y amabilísimo Jesús; yo, N. N., para dar la gloria que me sea posible a Vuestro Corazón adorable; para probarle mi amor y desagraviarle del olvido y la ingratitud de los hombres me inscribí voluntariamente, y de todo corazón en la GUARDIA DE HONOR de Vuestro Corazón sagrado. Os prometí con el auxilio de vuestra gracia, ser fiel (de tal a tal hora de la mañana ó tarde) a mi consigna de sacrificio de amor y de reparación.

¡Divino Jesús! ¡Salvador mío y mi Rey! renuevo de todo corazón el empeño que tomé.

Dignaos Dueño bondadoso, hacerme cada día más constante y más fiel; yo os pido esta misma gracia para todos mis consocios por el Corazón dulcísimo e Inmaculado de vuestra Madre, que lo es también nuestra, María Santísima. Amén.

guardia de honor32Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Compuesto por Santa Margarita María de Alacoque

“Yo, N. N., me entrego y consagro al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, mi persona, vida, acciones, trabajos y padecimientos, con voluntad de no usar de ninguna parte de mi ser sino es para amarle, honrarle y glorificarle. Tal es mi voluntad irrevocable: ser todo suyo y obrar en todo por su amor, desprendiéndome de todas veras de todo cuanto pueda desagradarle. Os elijo, pues, ¡Oh Corazón de Jesús!, por el único blanco de mi amor, por protector de mi vida, áncora de mi salvación, remedio de mi inconstancia, resarcidor de todas las faltas de mi vida y asilo segur en la hora de la muerte. Sed, pues, Corazón bondadoso, mi justificación para con Dios Nuestro Padre, y alejad de mí los rayos de su justo enojo. ¡Oh Corazón amoroso! En vos tengo puesta toda mi confianza; porque mi malicia y mi flaqueza me dan motivo de temer, pero todo lo espero de vuestra bondad. Acabad en mí y desaparezca todo cuanto os desagrade y resista y quede vuestro puro amor grabado tan hondamente en mi corazón, que jamás llegue a olvidaros ni a vivir separado de Vos. Os suplico por vuestra bondad infinita escribáis mi nombre en vuestro Corazón, porque quiero cifrar toda mi dicha y mi gloria en vivir y morir en calidad de esclavo vuestro. Amén”

Acto de desagravio.

¡Divino Corazón de Jesús! Corazón mil veces ofrecido en sacrificio! ¡Corazón víctima! ¡Corazón Real y magnífico, para el cual los hombres ingratos no tienen más que olvido, indiferencia y desprecio! Permitid a vuestros Guardias de Honor venir en este día en demanda de misericordia a vuestras soberanas plantas. Queremos desagraviaros de las traiciones y sacrilegios de que sois la adorable víctima en vuestro Sacramento de amor.

Sí, Jesús nuestro, queremos desagraviaros de tantas y tan horribles blasfemias, que hacen temblar la tierra. Queremos desagraviaros por la profanación de los Santos Sacramentos y del santo día de fiesta, que os está consagrado. Querermos desagraviaros por las irreverencias que se cometen en el lugar santo, en vuestra misma casa, en el templo. Queremos asimismo desagraviaros por la indiferencia y cobardía que aleja de Vos a tantos cristianos cobardes. Y, finalmente, queremos desagraviaros por los crímenes que se cometen.

Señor, os pedimos perdón y vuestra gracia para todos los hombres. Y vos, Padre santo, Majestad soberana, tan vilmente ultrajada, libradnos en consideración al Corazón adorable de vuestro divino Hijo; que vean en todos los santuarios del mundo, una víctima permanente por nuestros pecados.

Os ofrecemos sus adoraciones infinitas y sus continuos sacrificios. Nos presentamos a Vos cubiertos con su sangre y  ¡Dios lo quiera! penetrados hondamente de su amor. ¡Ah! ¡Que esta sangre sea aplicada en nuestro favor, que cesen las ofensas, que vuestro amor se establezca, que reine en el corazón de todos los hombres, y que todos reinemos un día con Vos en el cielo! Amén.

separador

Ofrecimiento de la Hora de Guardia para cada día:

¡Viva Jesús, muera el pecado, sea por siempre alabado, el Corazón de Jesús Sacramentado!

Sagrado Corazón de Jesús, encendido en llamas de infinito amor, pero herido hasta lo más hondo por nuestro desamor, desagradecimiento y dureza, me postro en tu presencia durante esta hora para hacerte fiel compañía en este Sagrario y en todos los Sagrarios de la tierra. En unión con el Corazón Inmaculado de María, mi Ángel Custodio y mis celestiales Asociados (aquí se nombra el patrono o patronos de la hora que se haya escogido), te dedico mis pensamientos, mis acciones y mis sufrimientos en reparación de los olvidos, ingratitudes e irreverencias que recibes en el Santísimo Sacramento del Altar, y ofrezco en reparación la Sangre y Aguas salidas de tu Corazón traspasado y que Tú presentas incesantemente al Padre, en unidad del Espíritu Santo, por la salvación de todas las almas. Amén.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, proteged a la Guardia de Honor.

Señor San José, San Francisco de Asís, San Francisco de Sales y Santa Margarita María de Alacoque, rogad por vuestros Guardias.