CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS COMO SU GUARDIA DE HONOR- DÍA 29

Práctica nacida en el Monasterio de la Visitación de Bourg, Francia, en 1863

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PRESENTACIÓN:

La Guardia de Honor es una  piadosa milicia que rodea Jesucristo, Rey inmortal de los siglos, abandonado, ultrajado y perpetuamente inmolado en su Trono Eucarístico. Estos fervorosos centinelas, escogen una hora al día, y en ella, sin dejar sus ocupaciones habituales, se postran en espíritu frente al Sagrario, a imitación de la primera Guardia, compuesta por Nuestra Madre Dolorosa, San Juan y Santa María Magdalena.

Durante junio, Mes del Sagrado Corazón, publicaremos el Manual (de 1904) con las instrucciones para asociarse a esta cofradía a la que pertenecieron Sus Santidades León XIII, Pío IX, San Pío X y Pío XI, San Juan Bosco y el Padre Mateo Crawley, entre otros.

Al final de cada día se copiará la oración para el ejercicio diario de la “Hora de Guardia”, y el 30 de junio se publicará la consagración, o fórmula de agregación, que cada uno puede hacer en su hogar.

Día 29

EL PRIMER VIERNES DE MES

SANTIFICADO POR EL GUARDIA DE HONOR

El primer viernes de cada mes, designado a Santa Margarita María, por Nuestro Señor mismo, para desagraviar a su Corazón, es para los Guardias de Honor un día de particulares bendiciones.

Tienen la dicha de acercarse a la Santa Mesa para hacer la Comunión Reparadora, demandada por Nuestro Divino Salvador a Santa Margarita María

En caso de impedimento los ejercicios del primer viernes podrán hacerse el primer Domingo del mes, así como la Santísima Comunión, a la que va unida una indulgencia plenaria.

Es de desear, que en todas partes donde se establezca la Guardia de Honor, el Santísimo Sacramento esté de manifiesto todo el día.

En las Comunidades, Colegios, etc., que no tienen la dicha de poseer el Santísimo Sacramento, los ejercicios se hacen ante el Cuadrante de la Obra, rodeado de flores y luces.

Renovación de la agregación

(Fórmula 1)

(Que se aconseja hagan los Guardias de Honor, el primer viernes de cada mes, después de la Santísima Comunión)

¡Divino Jesús! ¡Salvador mío y Rey mío! Renuevo de todo mi corazón la promesa que hice de amar, glorificar y consolar a vuestro adorable Corazón en las filas de vuestra Guardia de Honor.

Dignaos, Dueño bondadoso, hacerme cada día más amante, más celoso y más fiel; os pido esta misma gracia para todos mis consocios, por el Corazón dulcísimo de vuestra Inmaculada Madre. Amén.

Oración al Corazón de Jesús herido por la lanza

¡Oh Jesús tan amable y tan poco amado! nos postramos humildemente al pie de vuestra Cruz, para ofrecer a vuestro divino Corazón abierto por la lanza y consumido por el amor, el homenaje de nuestras profundas adoraciones.

Os damos gracias, amantísimo Salvador, por haber permitido al soldado traspasar vuestro pecho adorable, abriéndonos por ahí una puerta de salvación en el arca misteriosa de vuestro Sagrado Corazón. Permitid que nos refugiemos en él en estos tristes días para librarnos del diluvio de escándalos que inunda la tierra.

Bendecimos mil veces la hora y el momento en que, bajo el hierro de la lanza surgió la Sangre y Agua salidas de la herida hecha a vuestro Divino Corazón. Dignaos aplicarla eficazmente al mundo desgraciado y culpable. Lavad, purificad, regenerad las almas en las ondas de esta verdadera piscina de Siloé. Permitid, Señor, que arrojemos en ella nuestras iniquidades y las de todos los hombres, suplicándoos por el amor inmenso que abrasa vuestro Sagrado Corazón, que nos salvéis aún…

En fin, dulcísimo Jesús, permitid que fijando para siempre nuestra morada en este Corazón adorable, pasemos en Él santamente nuestra vida, y exhalemos en paz nuestro último suspiro. Así sea.

Reparación y acto de desagravio

Corazón adorable de Jesús, para quien los hombres ingratos no tienen más que olvido, indiferencia y desprecio!… Permitid a vuestros Guardias de Honor que vengan hoy a vuestros pies a implorar misericordia y a desagraviaros y reparar las traiciones y sacrilegios de que sois objeto y víctima adorable en vuestro Sacramento de amor!

¡Reparación, Jesús mío, por las blasfemias que hacen temblar la tierra!

¡Reparación por las profanaciones de vuestros Sacramentos y del santo día de fiesta que os está consagrado!

¡Reparación por las irreverencias e inmodestias cometidas en vuestro Templo!

¡Reparación por la indiferencia que aleja de Vos a tantos cristianos cobardes!

¡Reparación, en fin, por todos los crímenes!

¡Gracia y perdón para todos los hombres!

¡Y Vos, Padre Eterno, Majestad Soberana, tan vilmente ultrajada, perdonadnos en consideración al Corazón adorable de vuestro divino Hijo, que vela en todos los Santuarios del mundo, víctima permanente por nuestros pecados!

Os ofrecemos sus adoraciones infinitas y sus continuas inmolaciones… Nos presentamos a Vos cubiertos de sus méritos, de su sangre y de su amor…¡Ah! Que la voz de esta sangre sea oída favorablemente; que cesen ya las ofensas; que vuestro amor se establezca y reine en el corazón de todos los hombres, y que todos reinemos un día con Vos en el Cielo. Así sea.

Oración de los Guardias de Honor a la Santísima Virgen al pie de la Cruz

¡Oh María! La más tierna y la más afligida de las Madres, por el dolor inmenso que sentisteis al pie de la Cruz, viendo al soldado acercarse al Cuerpo adorable de vuestro Divino Hijo y traspasarlo de parte a parte, dignaos, os suplicamos, obtener para los pobres pecadores, de quienes sois Madre y Abogada, la aplicación eficaz de la Sangre y Agua que salieron entonces del Sagrado Corazón de Jesús.

Vos, Señora, que habéis sido para el mundo perdido la nueva Eva, la aurora de salvación, dignaos anunciarnos y merecernos una vez más, días de misericordia y de perdón, inspirando a los hombres una tierna y general devoción al Corazón de vuestro divino Hijo, propagando Vos misma el culto de Reparación de la Guardia de Honor.

¡Oh Virgen bendita! ¡Virgen medianera y reparadora! ¡Toda nuestra esperanza está en Vos! ¡Dignaos descubrirnos el interior del Corazón de Jesús! ¡Hacednos a su ejemplo, profundamente humildes, y dadnos, si os agrada, vuestra bendición. Así sea.

¡Nuestra Señora del Sagrado Corazón, proteged a la Guardia de Honor!

Oración reparadora

Como esta oración contiene un Acto de Desagravio, debe rezarse, si es posible, con el Santísimo Sacramento expuesto.

¡Divino Salvador Jesús! Dignaos echar una mirada de misericordia sobre vuestros Guardias de Honor, que reunidos en un mismo pensamiento de Fe, de Reparación y de Amor, vienen a llorar a vuestros pies sus infidelidades y la de los pobres pecadores sus hermanos.

¡Ojalá podamos nosotros, con las promesas unánimes y solemnes que vamos a hacer, conmover vuestro Divino Corazón y obtener de Él misericordia para nosotros, para el mundo desgraciado y culpable, y para todos los que no tienen la dicha de amaros.

De hoy en adelante, sí, todos lo prometemos.

– Del olvido e ingratitud de los hombres,

Los asistentes responden: Os consolaremos, Señor.

– De vuestro abandono en el Sagrario,

– De los crímenes de los pecadores,

– Del odio de los impíos,

– De las blasfemias que se vomitan contra Vos,

– De las injurias hechas a vuestra Divinidad,

– De los sacrilegios con que se profana vuestro Sacramento de amor,

– De las inmodestias y de las irreverencias cometidas en vuestra adorable presencia,

– De las traiciones de que sois adorable Víctima,

– De la frialdad de la mayor parte de vuestros hijos,

– Del desprecio que se hace de vuestros amorosos llamamientos,

– De las infidelidades de los que se dicen vuestros amigos,

– De nuestras resistencias a la gracia,

– De nuestras propias infidelidades,

– De la incomprensible dureza de nuestros corazones,

– De nuestra tardanza en amaros,

– De nuestra cobardía en vuestro santo servicio,

– De la amarga tristeza en que os sumerge la pérdida de las almas.

– De vuestras largas esperas a la puerta de nuestros corazones,

– De las amargas repulsas con que se os aflige,

– En vuestros suspiros de amor,

– En vuestras lágrimas de amor,

– En vuestra prisión de amor,

– En vuestro martirio de amor,

Os consolaremos, Señor.

Oración

Divino Salvador Jesús, que habéis dejado salir de vuestro Corazón esta dolorida queja: busqué quien me consolara y no lo hallé: dignaos aceptar el humilde tributo de nuestros consuelos, y asistirnos tan poderosamente con el socorro de vuestra gracia, que en adelante, huyendo más y más de cuanto pueda desagradaros, nos mostremos siempre y en todas partes vuestros fieles y celosos Guardias de Honor. Os lo pedimos por vuestro Corazón a Vos, que siendo Dios con el Padre y el Espíritu Santo, vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

Acto de consagración al divino Corazón de Jesús, por medio del Corazón Inmaculado de María, arreglado y propuesto a todos los fieles del orbe católico por Su Santidad Pío IX, el cual se hizo el 16 de junio de 1875 en toda la cristiandad.

¡Oh Jesús, Redentor y Dios mío!, no obstante el grande amor que manifestáis a los hombres, por cuya redención habéis derramado toda vuestra preciosísima sangre, ¡cuán pocos son los que corresponden a vuestro amor, y cuántos los que os ofenden y ultrajan, particularmente con las blasfemias y la profanación de los días festivos! ¡Ah! Si yo pudiera dar alguna satisfacción a vuestro divino Corazón; ¡si pudiera reparar tanta ingratitud con que os ofende la mayor parte de esos mismos hombres!… A lo menos, Señor, quisiera yo poder demostraros solemnemente cuánto deseo amar y honrar por mi parte ese adorable y amorosísimo Corazón en presencia de todos los hombres, y aumentar así más y más vuestra gloria!¡Yo quisiera poder alcanzar la conversión de los pecadores y remover la indiferencia de tantos otros, que aunque tengan la dicha de pertenecer a vuestra Iglesia, sin embargo ni miran con celo los intereses de vuestra gloria ni los de la Iglesia, que es vuestra Esposa! Quisiera también alcanzar para aquellos que se dicen católicos, porque hacen varias obras exteriores de caridad, pero que demasiado tenaces en sus opiniones, o rehúsan someterse a las decisiones de la Santa Sede, o abrigan sentimientos que no están conformes con su magisterio, se reconociesen, creyendo que el que no escucha y se somete en todo a la Iglesia, no escucha a Dios, que habla por ella.

Para obtener, por tanto, estos santísimos fines; para alcanzar además el triunfo y la paz estable de esta vuestra Esposa inmaculada; el bienestar y prosperidad de vuestro Vicario en la tierra, y juntamente para que todo el Clero se santifique cada vez más y más, a fin de que contribuya eficazmente a la conversión de los pecadores y a la santificación de los justos, y todos obtengamos un día la eterna salvación de nuestras almas; sabiendo, ¡oh Jesús mío!, que hago una cosa agradable a vuestro Corazón dulcísimo, ofreciéndome y consagrándome para siempre a vuestro amor; postrado en espíritu de humildad y devoción posible a vuestros pies, en presencia de María Santísima, mi Madre, y de toda la corte celestial, reconozco solemnemente que por todos los títulos de justicia y gratitud os pertenezco total y exclusivamente a vos, Redentor mío Jesucristo, fuente única de mi vida y de todo bien, así espiritual como corporal; y uniéndome a las intenciones del Sumo Pontífice, me consagro a mí mismo y todas mis cosas a este Sacratísimo Corazón con todas mis fuerzas, y para siempre, haciendo mía vuestra voluntad y uniendo a los vuestros todos mis deseos.

En fin, como pública señal de esta mi consagración, declaro solemnemente que en adelante, a honra del mismo Sagrado Corazón, quiero observar, según las reglas de la santa Iglesia, las fiestas de precepto, y procurar que se observen por las personas sobre las cuales yo tenga o tuviera en adelante influencia o alguna autoridad.

Abismando, pues, en vuestro bondadoso Corazón todos estos santos deseos y propósitos, cuales me los inspira vuestra gracia y vuestro amor, y con ellos éste mi pobre corazón, confío poder repararos de tantas injurias como recibís de los ingratos hijos de los hombres, y alcanzar para mi alma, las de mis hermanos y las de todos mis prójimos, la más completa felicidad en esta vida y en la otra. Amén.

Consagración del Género Humano al Sagrado Corazón

(Prescrito por S.S. el Papa León XIII en su breve de 25 de mayo de 1900)

Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, míranos humildemente postrados delante de Ti. Tuyos somos y tuyos queremos ser, a fin de poder vivir más estrechamente unidos Contigo, todos y cada uno, nos consagramos en este día a tu Sacratísimo Corazón.

Muchos, por desgracia, jamás te han conocido; muchos, despreciando tus Mandamientos, te han desechado.

Jesús benignísimo, compadécete de los unos y de los otros y atráelos a todos a tu Corazón Santísimo.

Señor, sé Rey, no sólo de los fieles que jamás se han alejado de Ti, sino también de los hijos pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna para que no perezcan de hambre y miseria.

Sé Rey de aquellos que por seducción del error, o por espíritu de discordia, viven separados de Ti, devuélvelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe para que, en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo pastor.

Concede, Señor, incolumidad y libertad segura a tu Iglesia, otorga a todos los pueblos la tranquilidad en el orden.

Haz que de uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz: Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud; a Él la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén.

Letanías al Sagrado Corazón de Jesús

Aprobadas por S.S. León XIII

-Señor, ten piedad.

-Cristo, ten piedad.

-Señor, ten piedad.

-Cristo, óyenos.

-Cristo, escúchanos.

-Dios, Padre Celestial,                R. Ten piedad de nosotros

-Dios Hijo, Redentor del mundo,

-Dios, Espíritu Santo,

-Santísima Trinidad, que eres un solo Dios,

-Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno,

-Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,

-Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,

-Corazón de Jesús, de majestad infinita,

-Corazón de Jesús, templo santo de Dios,

-Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,

-Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,

-Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,

-Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,

-Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,

-Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,

-Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,

-Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,

-Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia,

-Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad,

-Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace,

-Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,

-Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados,

-Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia,

-Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan,

-Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,

-Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,

-Corazón de Jesús, colmado de oprobios,

-Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados,

-Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,

-Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,

-Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,

-Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,

-Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,

-Corazón de Jesús, víctima por los pecadores,

-Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan,

-Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren,

-Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,

-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

Perdónanos Señor

-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

Óyenos Señor

-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

Ten piedad de nosotros

-Jesús, manso y humilde de Corazón

Haced mi mi corazón semejante al vuestro.

Oración

Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

 

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Ofrecimiento de la Hora de Guardia para cada día:

¡Viva Jesús, muera el pecado, sea por siempre alabado, el Corazón de Jesús Sacramentado!

Sagrado Corazón de Jesús, encendido en llamas de infinito amor, pero herido hasta lo más hondo por nuestro desamor, desagradecimiento y dureza, me postro en tu presencia durante esta hora para hacerte fiel compañía en este Sagrario y en todos los Sagrarios de la tierra. En unión con el Corazón Inmaculado de María, mi Ángel Custodio y mis celestiales Asociados (aquí se nombra el patrono o patronos de la hora que se haya escogido), te dedico mis pensamientos, mis acciones y mis sufrimientos en reparación de los olvidos, ingratitudes e irreverencias que recibes en el Santísimo Sacramento del Altar, y ofrezco en reparación la Sangre y Aguas salidas de tu Corazón traspasado y que Tú presentas incesantemente al Padre, en unidad del Espíritu Santo, por la salvación de todas las almas. Amén.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, proteged a la Guardia de Honor.

Señor San José, San Francisco de Asís, San Francisco de Sales y Santa Margarita María de Alacoque, rogad por vuestros Guardias.