CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS COMO SU GUARDIA DE HONOR- DÍA 28

Práctica nacida en el Monasterio de la Visitación de Bourg, Francia, en 1863

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PRESENTACIÓN:

La Guardia de Honor es una  piadosa milicia que rodea Jesucristo, Rey inmortal de los siglos, abandonado, ultrajado y perpetuamente inmolado en su Trono Eucarístico. Estos fervorosos centinelas, escogen una hora al día, y en ella, sin dejar sus ocupaciones habituales, se postran en espíritu frente al Sagrario, a imitación de la primera Guardia, compuesta por Nuestra Madre Dolorosa, San Juan y Santa María Magdalena.

Durante junio, Mes del Sagrado Corazón, publicaremos el Manual (de 1904) con las instrucciones para asociarse a esta cofradía a la que pertenecieron Sus Santidades León XIII, Pío IX, San Pío X y Pío XI, San Juan Bosco y el Padre Mateo Crawley, entre otros.

Al final de cada día se copiará la oración para el ejercicio diario de la “Hora de Guardia”, y el 30 de junio se publicará la consagración, o fórmula de agregación, que cada uno puede hacer en su hogar.

Día 28

CAPÍTULO IX.

EL GUARDIA DE HONOR DEVOTO DE LA SANTA EUCARISTÍA

Ofrecimiento del Santo Sacrificio de la Misa

De la B. Margarita María

¡Eterno Padre! os ofrezco el sacrificio que de Sí mismo os ofreció Jesús, vuestro Hijo muy amado, en el Árbol de la Cruz y que en estos momentos se renueva en el Altar. Os lo ofrezco en nombre de todas las criaturas, con las Misas que se han celebrado y se celebren en todo el mundo, para adoraros, para tributaros los honores que merecéis, para rendiros las acciones de gracias que os son debidas por vuestros innumerables beneficios, para aplacar vuestra cólera excitada por nuestros pecados innumerables, daros cumplida satisfacción de ellos, y en fin, para rogaros por mí, por la Iglesia, por el mundo entero y por las almas del Purgatorio.

A este tesoro infinito añado todas las virtudes, méritos y gracias de la bienaventurada Virgen María y de todos los Santos, así como las buenas obras de todos los hombres y el tesoro de la Santa Iglesia.

Os hago también el mismo ofrecimiento para acrecentar el gozo y la gloria de la santa Humanidad de Nuestro Señor Jesucristo, y aumentar el culto y veneración de los fieles a todos los misterios de su vida y muerte; y para aumentar por fin, la gloria y bienaventuranza de la bienaventurada Virgen María, de todos los Santos, sobre todos de mis Patronos y de aquellos cuya memoria celebramos hoy.

Unión al Sagrado Corazón en el Santísimo Sacramento

De la B. Margarita María

Jesucristo, mi Señor y mi Dios, a quien creo real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar, recibid este acto de profundísima adoración para suplir mi deseo de adoraros sin cesar, y en acción de gracias por los sentimientos de amor que vuestro Corazón tiene hacia mí. No podría reconocerlos mejor que ofreciéndoos todos los actos de adoración, resignación, paciencia y amor que ese mismo Corazón ha practicado durante su vida mortal, y que aún practica y practicará eternamente en el cielo, a fin de amaros, alabaros y adoraros por Él mismo, tanto como me sea posible.

Me uno a la Divina ofrenda que hacéis a vuestro eterno Padre, y os consagro todo mi ser, rogándoos que destruyáis en mí el pecado y que no permitáis que me vea separado de Vos en la eternidad.

Oración a la Llaga del Sagrado Corazón

De San Francisco de Sales

Eterno Padre, ofrezco para vuestra mayor honra y gloria y para mi salvación y la de todo el mundo, la cruel lanzada que Longinos dio a nuestro Salvador en el Costado, la Sangre y el Agua que de Él salieron en abundancia y el acerbo dolor que experimentó su Madre Santísima.

Os doy por todo esto infinitas gracias, rogándoos por los méritos de este misterio, que me perdonéis todos los pecados que he cometido y purifiquéis mi corazón de todos los afectos impuros y terrenos, y le abráis a vuestras santas inspiraciones. Así sea.

guardia de honor30PREPARACIÓN PARA LA COMUNIÓN

Aspiración del Sto. Cura de Ars a la Santísima Virgen

La Comunión, ¡explicádmela Vos misma, oh María!¡Alcanzadme un rayo de vuestra luz para lograr comprender algo de lo que es…!¡Ah, pobre criatura, pide más bien una parte de mi corazón para amar y querer! ¿De qué sirve comprender; de qué serviría, incluso, ver si no se obra en consecuencia? En el cielo es donde se verá y se comprenderá; en la tierra basta inmolarse y sufrir.

La Comunión, es unirse con Jesucristo, es recibirle como Víctima, es ser víctima como Él, víctima renunciándose a sí mismo, viviendo para Él y muriendo a todo, abrazándose con la cruz, llevándola e identificándose con ella: ésta es la Comunión. ¡Es una dilatación de la Encarnación! Y la Sagrada Humanidad de Jesús se ha unido a su Divinidad no con otro fin que el de poder sufrir, inmolarse y morir.

Adora, pues, a tu Salvador en la Eucaristía, anonada tu propio ser para que lo transforme en el suyo. No busques dulzuras ni consuelos sensibles; no pidas sino fuerzas y buena voluntad para subir también al Calvario y subir bajo el peso de la Cruz, y si cada Comunión te hace adelantar un paso en tan estrecho sendero, bendice a la Divina Voluntad por la gracia que te concede.

Aspiraciones de la B. Margarita María

¡Oh Dios omnipotente a quien adoro, velado bajo esas débiles especies! ¿Es posible que os hayáis reducido a tan vil morada, para venir a mí y permanecer corporalmente conmigo? Los cielos no son dignos de alojaros ¡y por estar siempre conmigo, os contentáis con esas pobres especies!

¡Oh bondad inconcebible! ¿Podría creer en esta maravilla si Vos mismo no me lo asegurarais?

Queréis, pues, posaros sobre mi lengua y descender a mi pecho; y para convidarme a ello me prometéis bienes sin cuento.

Puesto que así lo queréis, oh amable Salvador; pues que mis necesidades me hacen desearlo, y vuestra bondad me permite esperarlo, os abro mi corazón, os ofrezco mi pecho y mi boca y lengua para aposentaros en mí. Venid ¡oh mi amable Salvador! Ya una vez os habéis entregado para librarme del infierno; he recaído miserablemente bajo la servidumbre del pecado. Venid una vez más a desatar mis lazos, a romper mis cadenas y devolverme la libertad.

Venid, oh caritativo Médico de mi alma. Después de haberme bañado en vuestra sangre y haberme vuelto en el bautismo más sana y santa de lo que merecía, por mi culpa me he comprometido en mil peligrosas enfermedades que han traído el tedio a mi corazón, la debilidad a mi ánimo y la muerte a mi alma. Venid, pues, a sanarme ¡oh mi divino Médico! Tengo aún mayor necesidad que aquel paralítico a quien preguntabais si quería ser curado. Sí, Dios mío, sí, lo deseo de veras; y Vos que conocéis la tibieza de este deseo, aumentadlo vivamente en mí, por el ardor de vuestro santo amor. Venid, oh el más fiel, el más tierno, el más dulce y amable de todos los amigos, venid a mi corazón; la que amáis padece enfermedades y languideces peligrosas y mortales.

Bien lo sabéis, Vos, que leéis en el fondo de mi corazón, no ignoráis que hasta aquí fui insensible a mi desgracia, e imprudente en el peligro. Mas ahora, por vuestra gracia lo siento, me duelo de ello, clamo e imploro vuestro socorro; por vuestra amistad incomparable ypor vuestra palabra os suplico vengáis en mi ayuda. Venid y no permitáis que yo os de nunca motivo de abandonarme.

Venid, oh vida de mi corazón; oh, el único sostén de mi alma; oh Pan de los Ángeles, encarnado por mi amor, expuesto para mi rescate y dispuesto para mi alimento ¡Venid a saciarme en abundancia! Venid a hacerme vivir de Vos y en Vos pero de un modo eficaz, ¡oh mi únicavida y todo mi bien!

Breve preparación

(Que N. S. enseñó a la B. Margarita María)

Un día, dice la Santa en que el deseo de recibir a Nuestro Señor me atormentaba, le dije: Señor mío, enseñadme lo que queréis que os diga. Nada más que estas palabras, me dijo:

«Mi Dios, mi Único y mi Todo, Vos sois todo mío y yo soy toda vuestra».

Estas palabras te librarán de toda suerte de tentaciones, suplirán todos los actos que quieras hacer y te servirán de preparación en todas tus acciones.

ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Oración de San Agustín a la Llaga del Sagrado Corazón

¡Oh mi Señor y mi Jesús! Por esa llaga de amor que habéis recibido en la Cruz por nuestra salvación y de la que manó la preciosísima Sangre que nos rescató, herid, os ruego, esta alma pecadora de vuestro siervo por la cual os habéis dignado morir; heridla con el dardo de fuego, con el dardo todopoderoso de vuestra inmensa caridad, a fin de que mi alma pueda deciros: «Herida estoy de amor por Vos», y que de esa misma herida de amor corran día y noche abundantes lágrimas.

¡Oh Amor, que siempre ardéis y no os extinguís jamás, abrasadme!

Ofrecimiento de los méritos de Nuestro Señor Jesucristo a Dios.

De la B. Margarita María.

Dios mío, os ofrezco vuestro muy Amado Hijo en acción de gracias por todos los bienes que me habéis hecho; os lo ofrezco por mis peticiones, ofrendas, adoraciones, propósitos, y, en fin, os lo ofrezco por mi amor y por mi todo. Recibidlo, Padre Eterno, por todo lo que de mí deseáis, puesto que nada puedo ofreceros que no sea digno de Vos, sino es aquel de quien me dejáis gozar con tanto amor.

PARA LA CONFESIÓN

Invocaciones de la B. Margarita María

Salve, Corazón de Jesús, salvadme.

– Corazón de mi Creador, perfeccionadme.

– Corazón de mi Juez, perdonadme.

– Corazón de mi Padre, gobernadme.

– Corazón de mi Maestro, enseñadme.

– Corazón de mi Pastor, defendedme.

– Corazón de mi Jesús Niño, atraedme.

– Corazón de Jesús moribundo en la Cruz, pagad por mí.

– Corazón de Jesús, en todos los estados, daos a mí.

– Corazón de mi hermano, permaneced en mí.

– Corazón caritativo, obrad en mí.

– Corazón misericordioso, responded por mí.

– Corazón humildísimo, descansad en mí.

– Corazón pacientísimo, toleradme.

– Corazón pacífico, calmadme.

– Corazón bendito, médico y remedio de nuestros males, sanadme.

– Corazón de Jesús, consuelo de los afligidos, consoladme.

– Corazón amantísimo, horno ardiente, consumidme.

– Corazón de Jesús, modelo de perfección, iluminadme.

– CorazónDivino, origen de toda felicidad, fortalecedme.

– Corazón de las bendiciones eternas, llamadme.

Humildemente postrada al pie de vuestra santa Cruz, os diré con frecuencia, oh mi divino Salvador, para mover las entrañas de vuestra misericordia a perdonarme:

Jesús desconocido y despreciado, tened piedad de mí.

Jesús calumniado y perseguido,

Jesús abandonado de los hombres y tentado,

Jesús traicionado y vendido a precio vil,

Jesús censurado, acusado y condenado injustamente,

Jesús vestido con hábito de oprobio y vergüenza,

Jesús abofeteado y befado,

Jesús arrastrado con la soga al cuello,

Jesús propuesto a Barrabás,

Jesús azotado hasta derramar sangre,

Jesús coronado de espinas y saludado por irrisión,

Jesús cargado con la cruz y las maldiciones del pueblo.

Jesús triste hasta la muerte,

Jesús colgado de un madero infame en compañía de ladrones,

Jesús anonadado y deshonrado ante los hombres,

Jesús agobiado con toda suerte de dolores, tened piedad de mí.

Acto de confianza en la Divina Misericordia

Del B. Claudio La Colombière S.J. Confesor de la B. Margarita María

Y propagador de la devoción al Sagrado Corazón

Señor, he aquí un alma que está enel mundo para ejercitar vuestra admirable misericordia y hacerla brillar en presencia del cielo y latierra. Otros os glorifican haciendo ver, por sufidelidad y constancia, cuál es el poder devuestra gracia, cuan dulce y liberal sois con aquellos que os son fieles.

En cuanto a mí yo os glorificaré dando a conocer cuán bueno sois con los pecadores y quevuestra misericordia excede a toda malicia;que no hay recaídapor vergonzosa y criminalque sea,que pueda inducir al pecador a desesperar de su perdón.

Os he ofendido gravemente, oh mi amableRedentor; pero sería mucho peor aún si os hiciera este horrible ultraje de creer que no soisbastante bueno para perdonarme. En vanovuestro enemigo y el mío me tiende todos losdías nuevos lazos; todo me lo hará perder antes que la esperanza que tengo en vuestra misericordia; aunque cayera cien veces, y aunque mis crímenes fueran cien veces más horribles de lo que son, aún esperaría en Vos. Amén.

(Indulgencia parcial)

VISITAS AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Unión e invocaciones al Sagrado Corazón de Jesús

Profundas adoraciones del Corazón de Jesús,

                                                                                  R.: me uno a Vos.

Amor ardentísimo del Corazón de Jesús,

Celo ferviente del Corazón de Jesús,

Reparaciones del Corazón de Jesús,

Acciones de gracias del Corazón de Jesús,

Confianza segura del Corazón de Jesús,

Oraciones abrasadas del Corazón de Jesús,

Humildad del Corazón de Jesús,

Silencio elocuente del Corazón de Jesús,

Obediencia del Corazón de Jesús,

Dulzura y paz del Corazón de Jesús,

Bondad inefable del Corazón de Jesús,

Caridad del Corazón de Jesús,

Recogimiento profundo del Corazón de Jesús,

Sufrimientos y sacrificios del Corazón de Jesús,

Paciencia infinita del Corazón de Jesús,

Dolores interiores del Corazón de Jesús,

Resignación del Corazón de Jesús,

Intenciones, deseos y voluntades del Corazón de Jesús,

Amor del Corazón de Jesús, abrasad mi corazón.

Caridad del Corazón de Jesús, derramaos en mi corazón.

Fortaleza del Corazón de Jesús, sostened mi corazón.

Misericordia del Corazón de Jesús, perdonad a mi corazón.

Paciencia del Corazón de Jesús, no os canséis de mi corazón.

Reino del Corazón de Jesús, estableceos en mi corazón.

Ciencia del Corazón de Jesús, enseñad a mi corazón.

Voluntad del Corazón de Jesús, disponed de mi corazón.

Celo del Corazón de Jesús, devorad mi corazón, me uno a Vos.

Acto de confianza del P. La Colombière S.J.

Confesor de la B. Margarita María y propagador de la devoción al Sagrado Corazón

Dios mío, estoy tan persuadido de que veláis sobre aquellos que esperan en Vos y que nada puede faltarnos cuando todo se espera de Vos, que he resuelto vivir en adelante sin preocupación alguna, dejándoos a Vos todos mis cuidados.

Los hombres pueden despojarme de los bienes y del honor; las enfermedades pueden quitarme las fuerzas y los medios de serviros; puedo, incluso, perder vuestra gracia por el pecado; pero nunca perderé mi esperanza; la conservaré hasta el último momento de mi vida, y todos los demonios del infierno harán en aquel instante vanos esfuerzos para arrancármela.

Que los unos esperen su felicidad de sus riquezas o de sus talentos, que los otros se apoyen en la inocencia de su vida o en los rigores de su penitencia, en la cuantía de sus limosnas o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mí, toda mi confianza, Señor, es mi misma confianza en Vos.

Seguro estoy, pues, de ser eternamente feliz, porque espero firmemente serlo, y lo espero de Vos ¡oh Dios mío!  Y para que mi esperanza llegue desde este momento a su más alto límite, digo y repito que os espero a Vos mismo, de Vos mismo ¡oh mi Criador, por el tiempo y la eternidad!

Por los agonizantes

¡Oh, misericordiosísimo Jesús!, abrasado de amor por las almas, yo os ruego por la agonía de vuestro Santísimo Corazón y por los dolores de vuestra Madre inmaculada, que purifiquéis en vuestra Sangre a todos los pecadores del mundo entero que se encuentran en la agonía y deben morir hoy. Así sea. Corazón de Jesús agonizante, tened piedad de los moribundos.

Acto de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús

¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago de los ingratos más que olvido, negligencia y menosprecio!  Vednos postrados ante vuestro Altar para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.

Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.

Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra Vos y vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del Amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por Vos fundada.

¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre!  Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que Vos mismo ofrecisteis un día sobre la Cruz al Eterno Padre, y que diariamente se renueva en nuestros Altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.

¡Oh benignísimo Jesús!  Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte, y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos.  Amén.

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Ofrecimiento de la Hora de Guardia para cada día:

¡Viva Jesús, muera el pecado, sea por siempre alabado, el Corazón de Jesús Sacramentado!

Sagrado Corazón de Jesús, encendido en llamas de infinito amor, pero herido hasta lo más hondo por nuestro desamor, desagradecimiento y dureza, me postro en tu presencia durante esta hora para hacerte fiel compañía en este Sagrario y en todos los Sagrarios de la tierra. En unión con el Corazón Inmaculado de María, mi Ángel Custodio y mis celestiales Asociados (aquí se nombra el patrono o patronos de la hora que se haya escogido), te dedico mis pensamientos, mis acciones y mis sufrimientos en reparación de los olvidos, ingratitudes e irreverencias que recibes en el Santísimo Sacramento del Altar, y ofrezco en reparación la Sangre y Aguas salidas de tu Corazón traspasado y que Tú presentas incesantemente al Padre, en unidad del Espíritu Santo, por la salvación de todas las almas. Amén.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, proteged a la Guardia de Honor.

Señor San José, San Francisco de Asís, San Francisco de Sales y Santa Margarita María de Alacoque, rogad por vuestros Guardias.